Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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domingo, 16 de octubre de 2022

Esos momentos de crisis

 


Pues sí, estoy en otro de mis famosos momentos de crisis personal. De repente nada parece funcionar bien. Y sé que no es así, hay muchas cosas, muchísimas, que funcionan perfectamente en mi vida: para empezar mi familia, de la que parece mentira, pero hace mucho que no hablo en este blog, a pesar de ser, en teoría, su temática principal.

Es una de las cosas, de hecho, a las que quiero dar una vuelta. No soy capaz hoy por hoy de cerrrar definitivamente este pequeño espacio mío, pero ya no lo reconozco tampoco. ¿Cuándo "mamá a bordo" se ha convertido en una especie de "libros a bordo"? ¿Se va a volver esta su temática definitiva? ¿seré capaz de reconducirlo de nuevo hacia algo más acorde a su intención inicial y, supongo, a lo que quien caiga aquí por casualidad esperaría encontrar? 

No deberían faltarme temas, mis hijos, por mucho que hayan crecido desde aquel primer "diario de un embarazo" con el que toda esta aventura comenzó, siguen siendo menores, siguen viviendo bajo mi techo y, en algún momento, alcanzaron esa magnífica etapa que es la adolescencia. Y lo digo sin sarcasmo alguno. De verdad me parece una edad fascinante y tengo la suerte de recordar bien la mía propia y por tanto, me enorgullece decir que estoy llevando la de mis hijos francamente bien. 

Recuerdo bien mi estreno como mami. Fue un cambio tan radical en todos los sentidos, un crecimiento personal tan brutal, que sentí que todo aquel aparente equilibrio que había construido en mi vida se venía abajo. De repente mi trabajo ya no me bastaba, necesitaba retos nuevos, más estimulantes. Con el tiempo los conseguí, pero fue una etapa complicadilla hasta entonces. Mi vida personal, qué os voy a contar, se vino abajo de repente. Aunque nunca dejamos que nuestra faceta como padres se nos comiera del todo, nuestros momentos de ocio se redujeron enormemente. Me faltaba tiempo para todo. Por más que buscáramos esos momentos para nosotros solos, individualmente o en pareja, seguían siendo escasos. 

Como madre me sentía fenomenal, pero todos tenemos muchas facetas en nuestra vida a las que atender. Esa crisis fui capaz de identificarla rápidamente y con precisión. La que me acecha ahora no la tengo tan clara, o quizás sí. Hace tiempo ya que ha dejado de gustarme mi trabajo. No hablo del actual, que desde luego tiene sus pegas pero tampoco está tan mal. Hablo en general de mi profesión. 

No es ningún secreto que siempre he soñado con vivir de la escritura, "del cuento", como me gustaba decir medio en broma medio en serio. Pero siempre he sabido que era un sueño poco razonable. Pocos escritores pueden permitirse no necesitar otro trabajo que les asegure unos ingresos regulares con lo que comer, pagar facturas, invertir en la educación de sus hijos... Yo nunca he sido uno de esos pocos, ni tiene pinta de que vaya a serlo en un futuro cercano. Y, sin embargo, es algo que cada vez me quema más. Esa sensación de estar perdiendo el tiempo día tras día, de no estar viviendo la vida que realmente quiero vivir.  ¿Pero cómo? no veo la salida a este puñetero laberinto en el que me he metido y, por primera vez en tantos años, empieza a agobiarme. Me faltan muchos años todavía para jubilarme y cada vez tengo más claro lo que me gustaría hacer en ellos, pero sobre todo lo que no. 

La escritura siempre me ha servido para desahogarme, para aclarar mis ideas, para dar salida a algún fuego interno. Supongo que de eso va esta entrada. Sin más. No espero encontrar aquí ninguna fórmula mágica que resuelva mi crisis, pero me apetecía expresarla. Y también, ¿por qué no?  hacer un ejercicio de autocrítica, que siempre es sano. Porque sí, yo quiero vivir de la escritura, claro que quiero. Pero ¿acaso estoy escribiendo con regularidad? ¿me estoy currando algún tipo de estrategia de marketing para darme a conocer? ¿estoy estableciendo contactos a diestro y siniestro? ¿estoy participando en concursos y enviando propuestas a editoriales? Pues como con casi todo en mi vida, a días y a ratos. Y sin constancia, pocas opciones de éxito hay. 

A esta crisis, llamémosla laboral, se ha unido entonces esa autocrítica que llevo haciéndome últimamente porque ya me canso de mi falta de compromiso, la verdad. Decido que voy a quitarme de una vez por todas esos kilitos que me sobran pero, como las 23.548.754.532 veces anteriores, las buenas intenciones me duran un suspiro. Decido que voy a volver a correr porque quiero llegar en forma a la carrera X y ups, vaya, de repente me doy cuenta de que la carrrera en cuestión es el domingo que viene (en este caso la de la mujer, pero poned la que se os ocurra) y llevo un mes sin correr. 

Y sí, como he dicho desde el principio, por supuesto que no todo es un desastre: últimamente leo mucho, supongo que por eso este blog ha ido derivando por donde ha derivado; mi relación con mis hijos es francamente buena, y si hay algo en lo que he sido constante ha sido en el amor. 20 años ya casados y subiendo. Sigo aprendiendo cosas nuevas siempre que tengo ocasión, me he apuntado a un curso de teatro en inglés, aprendí a esquiar (más o menos) este invierno, sigue  apeteciéndome hacer cosas nuevas, conocer gente nueva, aunque las multitudes y los ruidos cada vez me agobian más. 

Cambiando, siempre cambiando, con las crisis personales que supongo que ello conlleva inevitablemente, pero ¿quién quiere quedarse quieta? Nada me espanta más que esa frase tan manida de "no cambies nunca" Por favor, ¿qué clase de maldición es esa? Bienvenidas sean las crisis siempre que te lleven a seguir desarrollándote, mejorando, evolucionando. Ya lo dice la frase con la que he encabezado la entrada de hoy: "Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer" ¡Que así sea!

domingo, 2 de enero de 2022

Nuestro reto lector para 2022

 Nos gustó la experiencia del reto lector de la última vez así que este año hemos decidido repetir. Sobre todo Sofía y yo. Guille se apuntará a algunas y otras no y Ricardo prefiere ir leyendo a su marcha lo que le apetezca, que también está muy bien. 



Y para este 2022 nos lo hemos planteado así:

ENERO: un libro regalado (fácil, Papá Noel fue generoso literariamente hablando)

FEBRERO: una novela gráfica (injustamente maltratadas a veces, hay verdaderas joyas)

MARZO: un libro que haya ganado algún premio (en mi caso sospecho que no será el Planeta, este año me ha terminado de decepcionar para siempre)

ABRIL: poesía (un género precioso y que sin embargo me cuesta mucho, me apetece darle otra oportunidad)

MAYO: un libro que nos hayan recomendado (escucharemos propuestas a ver si descubrimos una gran obra) 

JUNIO: un libro de un autor novel (o betear un proyecto si nos dan la ocasión)

JULIO: un libro en su versión original en inglés (aquí dos apasionadas de los idiomas)

AGOSTO: un libro en su versión original en francés (lo dicho)

SEPTIEMBRE: empezar una nueva colección o saga 

OCTUBRE: un género que no solamos leer (en mi caso puede ser algo de terror, o quizás ensayo)

NOVIEMBRE: teatro (tampoco suelo leerlo, pero sospecho que me estoy perdiendo todo un mundo)

DICIEMBRE: el libro de una película que hayamos visto y nos haya gustado (mejor primero la peli y luego el libro, que si no ya sabemos lo que pasa, jaja) 

Este es nuestro plan, ¿te animas a seguirnos en nuestro particular reto? si es así déjame un comentario y hablamos. 



sábado, 18 de enero de 2020

Sobre el aprendizaje, el mito de la caverna y el famoso pin parental

Hace poco me preguntaban en el curso de una entrevista por el aprendizaje. En realidad la pregunta era muy concreta y enfocada a algo muy preciso, pero yo solo pude abrir mucho los ojos, abrumada por la enormidad del concepto, y responder algo como "¿Aprendizaje? "aprendizaje es todo!" me extendí muchísimo en la respuesta, la verdad es que la conversación estaba resultando muy natural, lo que seguramente me dio pie a divagar alegremente y, aunque al final logré centrar mi respuesta, recuerdo haber hablado mucho de cómo todo, y todo lo que nos rodea, es una oportunidad de aprendizaje.

En un mundo cada vez más acelerado, en el que si parpadeas te quedas obsoleto, la capacidad de mantener ojos y oídos bien abiertos lleva camino de convertirse en ventaja evolutiva. Esto es así en general pero más claramente aún en el mundo laboral. No sólo los niños que se están formando ahora lo están haciendo para trabajos que ni existen todavía ni tenemos siquiera la capacidad de comenzar a imaginarlos, es que los adultos que estamos ya trabajando, o nos ponemos las pilas o no llegamos en activo a la edad de jubilación. La formación continua es una necesidad, pero formarse no es solo hacer dos o tres cursos al año. Aprender tampoco es solo pagar una entrada carísima para escuchar a un gran gurú. Se aprenderá mucho de él, no lo dudo, pero hay muchas más fuentes de aprendizaje.

Yo aprendo cosas del barrendero de mi calle al que saludo por las mañanas y con el que me paro un momento mientras le hace unos mimitos a mi perra, de cualquier conversación con los operarios de la fábrica en la que trabajo, del saber estar y el giro de cintura de un camarero dando una respuesta de 10 al cliente impertinente que tengo al lado, al que a mí solo me apetecía darle una colleja a ver si se callaba de una vez.



Aprendo de una peli, de una lectura y de las Redes Sociales, que cada vez veo más claro que son Platón, las sombras, el mito y la caverna, todo a la vez. De ellas también desaprendo, colapso incluso. Que después de mi disertación sobre el aprendizaje vaya a echarle un ojo a Twitter y una mayoría abrumadora de mensajes sean sobre el pin parental (con opiniones para todos los gustos) me deja perpleja. Porque yo estoy abierta a muchas opiniones, pero buscarle la lógica a que unos padres consideren una buena idea limitar el acceso a la información y al aprendizaje a sus hijos, francamente, no consigo entenderlo por más vueltas que le de. Será que necesito seguir aprendiendo, y escuchando muchas más opiniones, preferentemente distintas a la mía, porque escuchar lo mismo que yo ya pienso puede resultar reforzador en algún caso, pero desde luego no es nada enriquecedor.

Así que sigo aprendiendo, y aprendo de mis compañeros de trabajo, de cómo resuelven una u otra cosa o responden a situaciones de tensión, aprendo de las decisiones que toman mis jefes, para bien y para mal, aprendo cada día de mi relación de pareja, de cómo resolvemos, o acabamos estropeando más las pequeñas crisis del día a día. De los errores se aprende también, se aprende muchísimo. Y aprendo infinitamente de mis hijos, de su visión fresca y menos contaminada del mundo y las relaciones. Si no lo hacéis ya, probad a hablar con niños de vuestro entorno más cercano de vuestros problemas personales, contádselos a ver qué piensan y qué os aconsejan.

Yo aprendo mucho de mis dos hijos, desde luego, pero seguramente me aproveche más de la inmensa inteligencia emocional de mi hija. La de veces que me habrá aconsejado sobre mis problemas con este supuesto amigo que os comentaba recientemente (y la de veces que me habrá hecho ver que nos estábamos comportando como niños de primaria) Hablando de eso, os diré que mis buenos propósitos de arreglar las cosas con él siguen en buena forma. Se puede decir que la cosa se ha suavizado mucho y, visto desde fuera, hasta podría parecer que va viento en popa, pero lo cierto es que no me quito de encima la sensación de que no es real. Supongo que una vez que algo se ha roto, por mucho mimo que pongas en repararlo ya nunca queda igual. Se me ocurre que ante esto hay dos opciones obvias y una tercera más intrigante. Las dos obvias son: "ha quedado hecho una chapuza, lo tiro y hasta aquí" o, "bueno, no ha quedado muy bien pero me da pena tirarlo, lo conservaré". Ninguna me motiva demasiado la verdad, pero mientras pensaba en esto, me he acordado de algo que leí hace un tiempo sobre el arte japonés del kintsugi, que parte de la idea de que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y no solo no deben ocultarse sino que es bueno resaltarlas de forma que embellezcan el objeto a la vez que nos recuerdan su historia. Francamente, no tengo ni idea de cómo trasladar esta filosofía a una amistad rota o estropeada, pero me fascina la idea. Una vez asumido que ya nunca volverá a ser igual, para qué negar lo evidente, ¿por qué no potenciarlo? a ver si conseguimos algo incluso mejor. Si alguien tiene ideas sobre cómo hacerlo, soy toda oídos.

martes, 17 de diciembre de 2019

Fin de año, principio de año


Este año ando un poco desubicada porque por diferentes motivos no hemos podido realizar nuestro tradicional periodo de reflexión durante el Adviento. Normalmente para estas fechas ya tenemos bastante analizado el año que acabamos de pasar, hemos reconocido esas cosillas que todos podemos mejorar, y también las que hemos hecho bien, por supuesto, no podemos quedarnos solo en lo malo. También a estas alturas tenemos ya definidos una serie de objetivos que queremos conseguir durante el año entrante y, si se nos ha dado bien la cosa, más o menos una estrategia para lograrlos. 

Esta vez sin embargo no tenemos nada de eso, y me descoloca porque me parece importante para cerrar correctamente etapas. El fin de año no deja de ser una fecha más en el calendario, como el inicio de septiembre, también muy dado a los buenos propósitos, pero simple fecha o no, lo cierto es que es un momento tan bueno como cualquier otro para parar unos instantes y reflexionar. Vamos todo el día corriendo de aquí para allá y haciendo la mayoría de las cosas por inercia, no nos paramos lo suficiente, me temo. 

Así pues, me paro ahora y reflexiono. 

No ha sido un año especialmente bueno. Han pasado muchas cosas y no todas de mi gusto. Tampoco ha sido catastrófico, no pienso dejarme llevar por mi lado drama queen. En la parte positiva debo resaltar que me ha servido para trabajar a nivel personal muchos aspectos de mí misma que en algunos casos hasta desconocía. En la más negativa, me he enfrentado a alguna que otra situación desagradable con alguien a quien consideraba de alguna extraña manera un amigo, a quien por momentos llegué a expulsar casi totalmente de mi vida (todo lo que las circunstancias me permitían) y a quien, finalmente, por una carambola del destino de estas que de golpe te recolocan las prioridades sin comerlo ni beberlo, he decidido dar otra oportunidad. No prometo que salga bien, esto no depende solo de mí y he descubierto serias incompatibilidades en nuestras formas de ser que no estoy segura de ser capaz de cuadrar, pero parece ser que en su momento me caló lo suficientemente hondo para ser capaz siempre de afianzar sus raíces y resistirse a morir. Y para qué mentir, le echo de menos... no he llegado a entender muy bien cómo hemos sido tan tontos los dos como para estropearlo todo tanto, ni estoy segura de que tenga arreglo, pero me gustaría trabajar en ello durante este próximo año. Ya lo estoy haciendo en realidad. 

Como ya os comenté en la entrada de mi cumpleaños, me he enfrentado a algunos de mis defectos que, francamente, ni siquiera era consciente de tener. O sigo en ello, no estoy segura. En cualquier caso estoy puliendo cosillas, sigo trabajando en mi famosa y cada vez menos inalcanzable comunicación asertiva (estoy haciendo progresos, lo prometo, aunque de vez en cuando todavía se escape mi yo agresivo), y hasta estoy planteándome una posibilidad en el ámbito laboral que aunque todavía es remota, empieza a tomar visos de posible, lo que hasta hace solo unos semanas sonaba a utopía. No tengo nada claro que llegue a buen puerto porque en este mundo en que vivimos todo cambia tan rápido que lo que hoy es blanco mañana podría ser verde, o quizás dorado y con brillibrilli. Pero también sigo trabajando en aquello que os conté sobre Maslow, el ego y el desapego, que ya os adelantaba que no sería fácil pero creo que vale la pena.

Otras cosas ya os las he ido contando, mi segundo libro está ya en circulación (por cierto, excelente regalo para los niños estas navidades, no dejéis de pedirme vuestro ejemplar dedicado si lo queréis) y me considero muy afortunada en no pocas áreas de mi vida. Lo del deporte lo llevo regular, o más bien inconstante, como siempre, lo de escribir más de lo mismo... pero bueno, son esas clásicas cosillas a mejorar que siempre se me van quedando de un año para otro porque nunca es suficiente.

Resumen agridulce pues. No acabo de decidirme por si ha sido más agrio que dulce o al revés, supongo que depende de en qué áreas de mi vida me centre. Hablando de ello, no hace mucho volví a hacer una rueda de vida. La descubrí hace años y me parece una herramienta excelente, no solo para ver de un golpe dónde estás, sino también para relativizar, porque muy mal se te tiene que dar para estar fatal en todas las áreas de tu vida. Quizás hasta después de hacerla te sorprendes de lo bien que estás en alguna y ni siquiera te estás dando cuenta. Os lo aconsejo. 

Y yo creo que de momento lo dejo aquí. He parado, pensado y establecido el punto de partida para fijar objetivos para 2020 con sus correspondientes estrategias. Además estamos pensando en una nueva idea para ese acto simbólico que últimamente hacemos la última noche del año. Ya hemos hecho lo de lanzar nuestros deseos en globos, el año pasado escribirlos en papel de semillas y plantarlos... para este año nos ronda otra idea la cabeza pero todavía no puedo contaros, aún no está del todo definido.


jueves, 22 de agosto de 2019

Cómo sobrellevar la vuelta de vacaciones


Hace unos días, un comentario en Twitter acabó llevándome a una reflexión muy interesante. La conversación fue la siguiente:



Bromas aparte sobre la legalidad o ilegalidad de mis primeras ideas, lo cierto es que me dio que pensar. Últimamente trato de autoconvencerme de que el trabajo no es ni debe ser una forma de autorrealización (o no la única al menos) porque no siempre se puede tener el que querrías o de la forma que querrías y también hay que saber sobrellevar eso. Por supuesto lo ideal sería tener un trabajo que te apasione en el que te dé igual que sea lunes que viernes porque lo disfrutas igual y no coges el fin de semana como si fuera la última botella de agua del desierto. Pero, seamos prácticos. Ni eso es siempre así, ni es tan fácil hoy en día cambiar de puesto ni mucho menos encontrar el ideal.


Lo dicho, seamos prácticos. Partiendo de la base de que tenemos un trabajo que no nos apasiona pero en el que tampoco estamos tan mal que realmente no haya otra opción que huir de él, ¿qué hacemos para mejorar nuestra jornada laboral? O, como planteaba Raúl, ¿qué hacemos para tener más “sensación de vacaciones” en nuestro día a día?


Supongo que esto depende de cada uno pero para mí lo fundamental es encontrar algo que te permita disfrutar todos los días (o casi). Si no es el trabajo, entonces hay que asegurarse de que sea otra cosa. Para algunos será hacer actividades en familia, para otros algún hobby…
Estoy pensando en lo que me haría falta a mí pero no resulta tan fácil.


He pensado primero en dedicar un ratito al ejercicio. Precisamente estoy pensando en volver al gimnasio. Lo dejé porque con mis nuevos horarios no estaba yendo nada pero realmente lo necesito así que habrá que "hacer un poder" y darle la prioridad que merece, que al final todo se reduce a eso. El día tiene 24 horas, cómo las gastemos depende de a qué le damos más importancia.

Sin embargo, ir al gimnasio no me ayudará a sentirme de vacaciones.

Siguiente planteamiento: dedicar un ratito cada día a escribir (o documentarme). Estoy trabajando ya en la tercera parte de mi saga de pequeñas brujas y es cierto que cuando más tiempo le dedico es cuando estoy de vacaciones, sobre todo en el pueblo. Peeerooo, lo que son los hábitos: esto lo relaciono con el ratito tranquilo en la terracita con mi coca cola zero zero y mis almendritas, pistachos o lo que tocara ese día. No estoy segura de que tener que sacar sí o sí un rato aunque sea al final del día, ya cansada, para escribir, me haga sentir de vacaciones. Tengo que darle una vuelta a esto para encontrar el modo de hacer que se parezca más al ratito tranquilo del pueblo. Quizás reservarme un hueco para tomar algo en una terraza o parque (esto tiene otro inconveniente, que es que la batería de mi portátil murió hace tiempo y necesito enchufe, pero bueno, nada que no tenga arreglo, busquemos soluciones, no problemas) Prometo pensar en ello. 


Por supuesto la desconexión laboral fuera de horas de trabajo, eso es obvio (aunque no tan fácil) y sobre la desconexión en general del móvil… es cierto que estando en el pueblo, con cobertura limitadísima y fluctuante, he tenido que desconectar, pero a la fuerza. No me siento cómoda sin poder consultar a gusto mis redes sociales, mis cuentas bancarias o incluso el tiempo que va a hacer. No sé si estoy gravemente enganchada o no, pero la desconexión no me hace descansar sino más bien al revés. Sin embargo, reservar algún ratillo al día para olvidarme del móvil por completo no me parecería mala idea. Lo probaré también.


¿Qué trucos utilizarías tú para que la vuelta al trabajo no suponga tanto choque?  ¿me lo cuentas en comentarios?

jueves, 1 de noviembre de 2018

El cementerio de miedos (editado)

Hablando de hacer cosas nuevas: esta misma mañana he hecho otra. ¿Se os habría ocurrido alguna vez escribir, en un cementerio y en papel especial de semillas, sobre tus miedos más profundos para luego plantarlos allí mismo? ¿Enterrar tus miedos? ¿Sacarlos de ti para convertirlos en algo totalmente nuevo? A los chicos de Atrapavientos, de los que ya os hablé hace tiempo en esta entrada sobre otra de sus fantásticas iniciativas, sí se les ocurrió. 

Así que, esta mañana, nos hemos plantado Sofía y yo en el camposanto viejo de Zaragoza, donde este particular cementerio de miedos ya tiene su propia parcela, para enfrentarnos a otra nueva experiencia como plantadoras de historias. 

Si habéis seguido los enlaces ya habréis visto de qué va la idea. Genial, ¿a que sí? aunque os reconozco que he tenido un momento de cortocircuito mental cuando hablaban de otro de sus planes: escribir sobre los sueños y plantarlos para que crezcan... y he pensado "¡qué chulo! hacer crecer tus sueños en forma de planta." Y a continuación "uy, ¿y los miedos? ¿voy a hacerlos crecer también?" Aquí hay interpretaciones tan variadas como los participantes en estos talleres, claro. Hay quien piensa que es una forma de sacar de ti los miedos, mantenerlos lejos pero controlados. Hay quien se conformará con que queden enterrados, y quien definitivamente no se anime a darles la menor posibilidad de crecer y desarrollarse.Tampoco es obligatorio enterrar tu papel si no quieres. O puedes llevártelo a casa para plantarlo en tu propia maceta, o hacer un mix, como hemos hecho algunos. Guardarnos un trocito del papel para casa y plantar el resto en el cementerio. 



No os voy a trascribir todo lo que he escrito pero sí os dejo con mi reflexión final sobre si plantarlo o no: 

Bien pensado, sí quiero desenterrar todos estos miedos, para volver a enterrarlos, sí, pero de una manera distinta, que los convierta en otra cosa: en una planta viva, con sus peculiaridades, sus problemas y su propia lucha por vivir. 

En concreto lo que yo he hecho ha sido arrancar cuidadosamente el trocito de papel en el que contaba mis dos miedos más personales (dentro de lo confesable, no olvidemos que ésta era una actividad pública) y guardarlo para plantarlo en casa. Hasta me he ido a comprar una maceta especial  para ellos. Puestos a dejarlos crecer y darles su propia vida fuera de mí, quiero que mis miedos crezcan sanos y fuertes y se conviertan en árboles de provecho (lo que va a ser difícil dadas las semillas del papel, pero valga la metáfora)


Estoy pensando que en realidad sí podría transcribiros el texto completo. Escribía sabiendo que luego iba a leerlo en alto (y encima rondaba la tele) así que ha sido una incursión muy superficial en mis miedos. Tampoco es fácil entrar ahí. A los clásicos sí, claro, pero entrar de verdad a rascar esas capas y capas de escayola con las que vamos cubriendo nuestras más profundas inquietudes, los miedos de verdad... esos ya no son tan fáciles de traer a la superficie. Me lo quedo como deberes para un próximo ejercicio, esta vez en privado y con calma y tiempo por delante (y un buen café, claro)

Y aún se me ocurre otra utilidad de este maravilloso papel de semillas. ¿Sabéis esas ocasiones en las que tienes tanto que decir a una persona que no sabes ni por dónde empezar? ¿o no estás seguro de ser capaz de llevar la conversación por donde quieres y sin alterarte? ¿Os imagináis escribir una carta con todo eso, de verdad, como si nadie la fuera a leer? Luego puedes elegir si se la muestras o no. Si  la guardas celosamente para ti mismo, si directamente la plantas en una gran maceta y esperas a ver qué sale de ahí, si le das la opción a esa persona de leerla y después plantarla ella misma. O plantarla juntos incluso.

Definitivamente necesito más papel de semillas. Se me ocurren demasiadas cosas a las que quisiera dar vida de otra manera. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Tener o no tener perro

Me ha costado muchos años conseguir tener un perro. De pequeña siempre lo pedí y siempre me dijeron que cuando tuviera mi casa hiciera lo que quisiera pero allí no. Cuando por fin tuve mi casa, mi marido tampoco quería un perro, a pesar de lo mucho que le gustan. Por fin, Guille y yo nos confabulamos y nos salimos con la nuestra. Desde hace unos meses tenemos a una preciosa cachorrona con nosotros. ¿Nos alegramos? Por supuesto. ¿Es todo de color rosa? Ni mucho menos.

Nos lo recuerdan año tras año en distintos medios: un perro no es un juguete.

Si quieres mantener una vida ordenada, descansar cuando te apetezca o ver tranquilamente tus series favoritas en la tele, ¡no tengas perro! Tener un perro implica mucha faena, y desde luego responsabilidades. Evidentemente hay que alimentarlo y asegurar que tenga cubiertas sus necesidades básicas pero es que eso va mucho más allá de dejarle agua y comida a mano. Un perro necesita paseos frecuentes, hay que vacunarlo contra no sé cuántas cosas y llevarlo al veterinario a sus revisiones. Hay que educarlo correctamente, no sólo por nosotros y por nuestros vecinos, lo primero de todo por él mismo, porque un perro bien equilibrado es feliz pero a veces no sabemos lo que necesita. Hay perros de naturaleza sumisa, estos son más fáciles. También hay perros más tranquilotes y otros más movidos. Cuando el cachorro es del tipo dominante, hay que tener mucho más claro cómo educarlo. Sobre todo que sepa desde el primer momento (y recordárselo cuando sea necesario) que el líder no es él.

Lo primero desde luego es escoger correctamente el tipo de animal que encaja mejor en nuestras vidas aunque a veces, como en nuestro caso, parece que es el cachorro quien te escoge a ti. Ya llevábamos idea de adoptar un perrete, buscar uno ni muy grande ni muy pequeño, que se adaptara bien a la vida en un piso, activo porque también nosotros somos movidos pero no demasiado…  pero fue llegar al pueblo y encontrarnos con que una podenca ibicenca había aparecido hacía unos meses, la habían preñado y había tenido 7 cachorrillos. Entre todos los del pueblo la habían cuidado y alimentado y se ocuparon de encontrar hogar a todos los cachorretes, pero cuando nosotros llegamos todavía quedaba una. Nuestra princesa. Fue verla y tener claro que se venía con nosotros. La madre no era pequeña pero conociendo al padre, teníamos claro que la pequeña Zelda iba a alcanzar un tamaño considerable.



Nuestra perrita muy sumisa no es precisamente, va obedeciendo algunas órdenes pero con otras tenemos más dificultades. ES un terremotín como corresponde a sus 5 mesecitos y lo de obedecer todavía lo lleva regular. Así que estamos pensando en buscar unas clases de adiestramiento en las que nos ayuden. Hay algunas órdenes básicas que todo perro debería obedecer, para mí la más importante es la de acudir a la llamada. Es una cuestión de seguridad, del perro y de los demás.


Así que sí, echar cuentas. Además de la responsabilidad, del trabajo que da, de que hay que sacarlo, te apetezca o no… ¡te cuesta un dineral! ¿Quieres un perro? ¡Genial! Pero ¿te lo has pensado bien? 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Nuestro reto lector: septiembre

Seguimos al pie del cañón con nuestro particular reto lector. Durante el mes de septiembre debíamos comenzar una nueva colección. Para los niños es fácil, hay muchísimas, pero yo no tenía muy claro qué leer. Al final recordé una saga que llevaban tiempo comentándome algunas amigas y que nunca me había terminado de animar a coger. Los libros de Valeria.



Encajaba bien en el reto así que me animé con el primero de los libros: "En los zapatos de Valeria". No está mal si lo que buscas es algo ligero y divertido. Es un poco tipo a "Sexo en Nueva York", de hecho enseguida identificas a cada una de las protagonistas con su equivalente en la serie, pero lo cierto es que engancha bastante. De hecho una vez terminado el primero, me fui leyendo casi del tirón los siguientes.

En cuanto a Sofía, se animó con una colección de esas que a todos los que hicimos la EGB nos suenan (aparte de los cinco, que ya se los había leído): Los Hollister, concretamente con "Los Hollister y el ídolo misterioso", que no es el primero de la colección pero es el que teníamos por casa. No le ha entusiasmado mucho, creo.

Guille, por su parte, se decidió por comenzar con la serie de "Misterios a domicilio", de la zaragozana Begoña Oro. Cuesta un poco sacarle opiniones claras sobre los libros que lee, pero he conseguido enterarme de que sí que le ha gustado y de que lo recomendaría. No está mal...

Para el mes que viene, octubre ya nos planteamos el reto en base a la fiesta de Halloween (sí, como ya he contado alguna vez por aquí, me gusta Halloween y sí, me gusta más que todos los santos, que en mi casa de todas formas no ha sido nunca tradición, y no, no viene de EEUU, la fiesta de Halloween es muchísimo más antigua que todo eso y de raíces celtas) Volviendo al tema que nos ocupa, esta vez sí tenemos ya claros los libros que queremos leer.

Yo pienso aprovechar para cubrir una laguna imperdonable en mi perfil lector. ¡Todavía no he leído el "Drácula" de Bram Stoker! es el momento de ponerse a ello.

Para Sofía creemos que ya es momento de introducirse en la retorcida y macabra mente del gran David Lozano, así que se va a atrever con "Hyde", pese a que su padre teme que después de esto no quiera volver a una excursión con el colegio, jejeje... a mí no me preocupa. Sofía misma tiene un punto macabro muy interesante, le gustará.

Para Guille tenía más dudas pero al final, por recomendación de su hermana, que ya lo había leído, se va a animar con el fascinante mundo de Neil Gaiman, concretamente con "El libro del cementerio"

Como siempre, os cuento más dentro de un mes.




lunes, 5 de junio de 2017

Cómo fomentar la autonomía en los niños

El otro día nos llegaba la revista para padres del cole, en la que hablaban precisamente de hiperpadres y niños sobreprotegidos. Son cositas muy tontas, no os creáis, que seguro que muchos hacemos sin darnos ni cuenta, creyendo además que somos muy buenos padres y hacemos lo mejor para nuestros niños. Y sin embargo, qué gran error. Estar todo el día pendientes de ellos, resolverles los problemas, protegerles de cualquier daños, o cosas tan tontas como hacerles la mochila, o estar encima de ellos para hacer los deberes, les roban la posibilidad de ser independientes, autónomos, de convertirse en adultos sanos, capaces y felices. Os pongo un ejemplo a ver si os reconocéis en alguno de los casos (si lo veis, si no se ve bien probar a hacer doble click, debería agrandarse):



Mis hijos directamente no se dejan hiperproteger, de lo cual estoy encantada, pero luego se me queda cara de tonta cuando todas las madres hablan de lo que han metido o dejado de meter en la mochila de sus hijos para una excursión de tres días y yo no tengo ni idea de lo que mis hijos llevan porque hace tiempo ya que esas cosas se las preparan ellos solos. Teniendo en cuenta que desde el cole les dan una lista de cosas que deben llevar y que el menor tiene ya 10 años, ¿qué razón hay para que no se hagan responsables de sus cosas? Lo comentaba con mi hija mayor (12) y no le entraba en la cabeza que alguien deje que sus padres le hagan la maleta porque entonces ¿cómo sabes lo que llevas? ¿y si sacas la ropa y te han puesto algo que no querías llevar? ¿o no te han puesto lo que sí querías ponerte? Ella lo tiene claro. Guille por su parte también me contaba en plan "vas a flipar" que hay niños de su clase que al salir al recreo se preguntan qué les habrán puesto de almuerzo. Él tampoco concibe no prepararse su propio almuerzo, como su propia mochila, y si un día se ha olvidado de llevar algo, pues mala suerte, asume las consecuencias y aprende de su error, que no se cae el mundo por eso.

Ser padres es una aventura, y nos equivocaremos todos mil veces, aún pensando que hacemos lo mejor para nuestros hijos. Nosotros seguro que nos estaremos equivocando en otro montón de cosas, pero al menos la revista del cole nos tranquilizó en este sentido. A veces oyes comentarios (o te dirigen miradas) que te hacen dudar. Porque esa es otra: si los mandas solos a comprar, ay, pobrecicos, si los dejas un rato solos en casa, qué mala eres, si no les ayudas con los deberes, no les haces ni caso... También hay que tener claro a quién hay que escuchar y a quién no, que boicots en esto de la educación no faltan, ¿no os parece? venga, confesad, ¿sois hiperpadres o les dejáis volar solos? (siempre en función de su edad, claro)

lunes, 15 de mayo de 2017

Y los 12 años de Sofía


Pues si hace nada cambiaba de década mi campeón, hace unos días cumplía 12 años la campeona. Así que ya me puedo andar con ojo y disfrutarlos a tope que dentro de nada se me escapan.

Y como el otro día me permití un flash back nostálgico, también hoy lo voy a hacer. Durante el embarazo de Sofía no escribía ningún blog pero sí llevaba un diario para ella en el que le iba contando historias mil desde el momento en que decidimos que había llegado el momento de tener descendencia. Os copio algo que le escribí como mes y medio después de descubrir que estaba embarazada:

"Todavía no te he visto ni puedo sentirte dentro de mí, pero sí noto los cambios que, tan chiquitín/a y estás produciendo en mi cuerpo. Parece mentira, apenas medirás unos 4 cm. ahora mismo y ¡las que eres capaz de liar ya! Pero son todo señales de que tú estás bien, creciendo y desarrollando todos tus complejos sistemas, que no es poco, así que tu padre y yo estamos muy contentos.

El día 3 de noviembre te veremos por primera vez (¡ponte guap@!) los dos tenemos ya ganas de conocerte, aunque sea de forma un tanto extraña todavía, pero sobre tenemos muchas ganas de saber que estás bien, que te has agarrado con fuerza a mí, que creces a buen ritmo y que tu corazón late a toda pastilla, como debe. Seguro que será un día muy emocionante. 

También descubriremos si solo eres un@ o quizás sois ya dos hermanit@s, parece mentira, pero ni siquiera sabemos eso aún. 

Es pronto para que podamos comunicarnos entre nosotros. Más adelante sí, descubriremos nuestro propio sistema de comunicación, ¿verdad Bebé? pero no hay que adelantarse a los acontecimientos. Todos llegará en su debido momento. No queramos correr más que el tiempo. Hasta pronto, chiqui. Un besito. Mamá."

11 de octubre de 2004

miércoles, 3 de mayo de 2017

10 años ya

Madre mía, hoy cumple Guille ya 10 años. Algunas os acordaréis de que este blog comenzó precisamente con su embarazo (en los tiempos de Terra) Anda que no ha llovido desde entonces. La de cambios que ha habido en nuestras vidas, ¿verdad?



Hoy, para celebrar el cumple, me voy a permitir ponerme nostálgica y recuperar (de nuevo gracias a backmachine) esa primera entrada con la que todo empezó. Decía así:

De nuevo embarazada

Esta vez ha ido todo demasiado rápido. Es cierto, yo quería que mis hijos se llevaran entre dos y tres años así que planeé empezar a buscar el nuevo embarazo justo dos años después de quedarme de mi hija Sofía. Pero la verdad, no esperaba conseguirlo enseguida. Con lo remolona que fue Sofía, que tardó casi un año en acudir a nuestra llamada... su hermanit@ ha decidido ser super puntual.

Era un embarazo deseado y programado, y sin embargo, no falla, ver ese test positivo te remueve las entrañas. De repente te entran los miedos: pero ¿qué he hecho? es demasiado pronto... no voy a poder con los dos... por suerte dura poco y ahora ya, en mi semana 9 de embarazo estoy encantada de la vida y por fin recuerdo por qué quería yo que se llevaran poquito tiempo.

¿Por qué un blog? veamos, podría daros las razones oficiales: me encanta escribir. Hace tiempo que le doy vueltas a la idea de crearme mi propio blog... el embarazo me da una excusa para hacerlo y hablaros de mis experiencias y sentimientos como remami... pero no, para ser franca, la verdadera razón que me ha decidido a escribirlo es otra. Veréis. Cuando mi marido y yo decidimos tener un hijo y dejamos los anticonceptivos, el mismo día comencé a escribirle un cuaderno muy personal a mi futur@ hij@. Lo estuve rellenando con mimo durante los largos meses en que no llegaba el ansiado positivo y seguí haciéndolo durante todo el embarazo. También después, claro, pero una vez que ha nacido la fierecilla el tiempo comienza a correr de distinta manera. Y ese es el problema... para este segundo hijo compré igualmente el diario del embarazo de Anne Gedes (aun ni lo he abierto), tengo un cuaderno preparado para ir contándole cositas como hice con su hermana... nada, no ha habido manera de empezar nada... mantengo la esperanza de rellenar estos cuadernos, y lo haré, os lo prometo... pero no sé, ya que me da la sensación de que a este embarazo no le estoy haciendo tanto caso como al primero, también quería hacer algo distinto, que no hubiera hecho con Sofía. Y esa es la verdadera razón por la que me he animado a escribir este blog... ¿Os parece una tontería?

Espero vuestros comentarios, (remamis, se aceptan todo tipo de consejos), ¿de qué os gustaría que hablara en este blog? ¿Se os ocurren otras cosas que pudiera hacer para este segundo bebe? y lo más importante... ¿Alguien sabe de dónde sacar el tiempo para hacerle tanto caso como al primero?

Por cierto: hoy vuelve Supernanny a Cuatro. Cita obligada...
Publicado viernes, 22 de septiembre de 2006 7:28 por Mama_a_bordo

¡Felicidades Guille!

miércoles, 26 de abril de 2017

Música clásica y niños

Vaya, se me han pasado unos cuantos días sin escribir nada por aquí... pero por buenas razones, os lo aseguro, hemos pasado un puente de San Jorge espectacular en un cámping de la costa y, hasta sin pretenderlo, he tenido una casi completa desconexión virtual. El móvil se ha pegado la mayor parte del puente apagado en el maletero del coche. No tele, no móvil, no tablets, no consolas... ni falta que nos han hecho.

Pero no venía yo a eso. Venía a contaros que esta tarde nos vamos mi hija, mi madre y yo a un concierto benéfico que hacen en el cole. Hace unos días estuvimos también las tres en otro concierto (para niños) en el auditorio de Zaragoza, en el que hacían un breve y divertido recorrido por la historia de la música.


A lo que voy es a que, en realidad, a los niños, desde bien pequeños, sí les gusta la música clásica. Lo que pasa es que no es algo que la mayoría de padres les pongamos. En nuestro caso porque sus abuelos son muy aficionados y, como además han pasado muchas horas en su casa, por esto de la "conciliación" y tal... pues se han ido aficionando, claro. Más Sofía que Guille. Hay conciertos para niños muy divertidos, hay obras más ligeras, hay ballet, hay montajes de ópera pensados específicamente para ellos... mil opciones.

Me pregunto si no marcamos demasiado desde casa los gustos y preferencias de nuestros pequeños dando por hecho que esto les va a gustar y esto no, en función de nuestros criterios personales, sin dejarles desarrollar los suyos. Como en la lectura, o en otras muchas aficiones. Y, como ya sabemos, el sistema educativo no fomenta precisamente este tipo de actividades artísticas o culturales, así que si no les iniciamos nosotros en casa se estarán perdiendo la posibilidad de disfrutar de algo que a lo mejor les habría gustado muchísimo (o no, pero si no prueban no lo sabrán) Igual no es la música si no la pintura lo que les chifla, o la escultura, o escribir, o el teatro, o el baile... ¿lo sabemos? ¿les dejamos explorar posibilidades?

miércoles, 12 de abril de 2017

Vida sin gluten

Esta hija mía no deja nunca de sorprenderme. Como sabéis, hace apenas unos meses le diagnosticaron celiaquía. Lógicamente ha habido que hacer algunos ajustes pero lo cierto que hoy en día hay muchísimos productos sin gluten y cada vez más bares y restaurantes que son conscientes de lo que supone no poder comer gluten (y sí, por un poquito sí pasa y sí, porque haya caído una miguita en el plato ya te lo tienes que llevar porque no me vale y no, no me sirve que le quites los palitos de pan a la ensalada porque ya la has contaminado).

Independientemente de esto, una vez hechos los ajustes básicos en casa y en la cesta de la compra, hemos ido aprendiendo algunos truquillos poco a poco, como el de salir con su kit básico de supervivencia celiaca (nesquick porque en la mayoría de bares tienen colacao, unas galletas sin gluten o, según a donde vayamos, unas tostaditas de pan apto... en fin, esas cosas).

Por supuesto en una familia tirando a viajera como la nuestra, y con los medios actualmente a nuestra disposición, lo de no salir de casa por miedo a no encontrar donde comer nunca se nos pasó por la cabeza (aunque me sorprendió ver en grupos de facebook que sí es algo que echa para atrás a mucha gente).

Desde el minuto uno mi hija ha tenido muy claro que no tenía la menor intención de dejar de hacer su vida normal por ser celiaca y lo está llevando hasta su último extremo. El otro día pasamos por uno de estos puestos callejeros de palmas de semana santa y chuches varias. A Sofía todos los años le gusta cogerse una especie de galletitas de azúcar. Pero claro, este año no teníamos certeza ninguna de que no contuvieran gluten o no estuvieran contaminadas en el proceso así que no pudo cogerlas. Le dije que no pasaba nada, que haríamos galletas en casa.

Le compré fondant (sin gluten) de varios colores y a lo que me iba a poner con ella a hacer un receta de galletas de mantequilla aptas que tengo por ahí en la recámara pendiente de probar, me salta que no, no, galleta no, sólo fondant. Que las que se cogía otros años eran sólo de azúcar y no quiere que su vida cambie nada por ser celiaca. ¡Aguántala! Pues sí, sí, se cogió sus fondants de colores y su rodillo (de silicona, claro, el de madera puede llevar contaminación de gluten por todos sus poros) y ahí se pudo a estirar, amasar y decorar a su entero gusto para hacerse sus propias galletitas de azúcar.



Le pregunté ya de paso si querría torrijas, que yo juraría que ningún año les ha hecho ni caso pero dijo que sí, sí, por supuesto que quería torrijas, así que ya os contaré, que ando investigando qué pan sin gluten será mejor... pronto recetita.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Carnaval

Seguro que más de uno y más de dos estáis ya locos con la preparación de disfraces, o habéis sufrido ya cierto acoso desde el cole de los niños para que los llevéis con cosas raras a clase.


Nosotros reconozco que somos poco carnavaleros. Nos gusta disfrazarnos, sí, pero no necesariamente para estas fechas (en las que además suele hacer frío, lo que estorba un poco para ponerse según qué cosas) Tampoco nos van demasiado las grandes fiestas, con mogollón de gente por todas partes y en las que parece que sea obligatorio divertirte. Creo que me estoy volviendo un poco cascarrabias, dicho sea de paso.

En fin, que, pese a todo, supongo que algo haremos. Opciones desde luego no nos faltan, como ya hace unos días que nos viene recordando a los maños Con peques en Zaragoza. Este jueves lardero tendremos que estar atentos a un nuevo elemento, el gluten, pero de todas formas Sofía es poco de longanizas así que tampoco me preocupa mucho.

Pero, aparte de disfrazarse y echar unas risas, el carnaval es mucho más. Si nos ponemos estrictamente católicos, no debemos olvidar que en realidad viene a ser lo que una despedida de solteros a la carne. Llega cuaresma, durante la cual los cristianos deberíais prepararos espiritualmente para la celebración de la Pascua. Empezando en miércoles de ceniza, los cuarenta días de duración recuerdan a varios periodos bíblicos, especialmente a la gran prueba que Jesús tuvo que superar en el desierto. Se ayune más o menos, se tome carne o no, porque al final cada uno interpreta estos periodos como considera apropiado, lo cierto es que el carnaval ha sido siempre para los cristianos la gran fiesta previa a esta época de ayuno y recogimiento espiritual. Y como gran fiesta, donde se cometerían todos los desmanes habidos y por haber, era costumbre llevar tapado el rostro para garantizar el anonimato.

Pero no creáis que todo viene de ahí. Como casi siempre, la iglesia no hizo más que adaptar una vieja costumbre pagana a sus ritos ante la imposibilidad de eliminarla. En este caso, parece que la fiesta venía ya de las antiguas Saturnales, que según cuentan debían ser ciertamente escandalosas también, aunque se dice que también los antiguos Sumerios, probablemente la más antigua civilización reconocida, ya realizaban este tipo de festejos, pintándose las caras o cubriéndose con disfraces y máscaras, hace la friolera de 5000 años.

Os invito a leer algo más sobre el origen del carnaval aquí.

A mí, ya os digo, ni como fiesta pagana ni como fiesta religiosa me termina de llamar mucho la atención, pero como un disfraz siempre da mucho juego, no diré por si acaso de este agua no beberé (que bien escarmentada estoy ya de esto, algunos ya sabéis por qué) Ya os contaré. Y vosotros, contadme a mí, ¿cómo vivís los carnavales? ¿Cómo se viven en vuestras distintas localidades?

miércoles, 15 de febrero de 2017

Móviles y niños

Sí, sí, ya estoy en esa fase en que empiezas a plantearte que cualquier día de estos tendrás que claudicar y comprarle un móvil a la niña. Partiendo de esa base, parece que comúnmente aceptada, de que el paso a la ESO implica también la adquisición del aparatito, mi hija da por hecho de que para su próximo cumpleaños (el de los 12, en mayo) caerá ya el móvil. Y no es que Sofía sea muy tecnológica que digamos, de hecho, la tablet se la regalamos nosotros más que pedirla ella para ver si con algo así más divertido y facilón empezaba a entrar un poco más en el mundo informático porque una cosa es que las nuevas tecnologías te gusten más o menos y otra es que en este mundo que vivimos (y lo que te rondaré, morena) tampoco te puedes permitir el lujo de quedarte fuera de ellas.



Por lo mismo, viene el problema con los móviles. ¿Necesita mi hija un móvil con 12 años? pues no. Teniendo su tablet además, menos aún. Pero esto no es tan fácil. De momento en su clase se mueven con los hangouts de google y no usan aún el whatsap pero cuando empiecen... ya no cuando empiecen, en el momento en que toooodaaa la clase tiene whatsap y lo usa para sus comunicaciones habituales, no puedes dejar a tu hij@ fuera de eso. La cuestión de si la comunicación entre compañeros de clase debería depender tanto de un aparatito cuando se están viendo a todas horas es otra historia, que desde luego tiene tela, pero hay que reconocer que como herramienta el whatsap, con sus grupos, es poderosísima. Para bien y para mal.

Yo particularmente sí soy muy partidaria de dar a los niños este tipo de herramientas a una edad apropiada (no me parece mal la barrera de la ESO siempre que su madurez sea la correspondiente al curso, que de todo hay) El día que mi hija empiece a salir con sus amigas me sentiré mucho mejor desde luego si lleva su móvil y puede llamarme en cualquier momento o sé que puedo localizarla. Y además, con todos sus riesgos, o precisamente por ellos, no podemos meter a los niños en una burbuja. Igual que les enseñamos a moverse correctamente por la calle y no irse con desconocidos, hay que enseñarles a moverse en el mundo virtual. Ni más ni menos, ya forma parte de nuestras vidas tanto como el real.

Puntos que me parecen importantes para una gestión correcta del móvil:

(así a bote pronto, que habrá mil más pero bueno, que estoy empezando con esto)

- Si te mando un whatsap me contestas  (si estás con tus amigas evitaré llamarte, que yo también he tenido su edad, pero contestar a un whatsap no te compromete para nada) Si no lo haces te quedas sin móvil.

- Si has dicho que volverás a una hora y no lo haces (aparte de asumir las consecuencias) ¡me avisas! Si no lo haces, te quedas sin móvil.

- Al cole te vas sin móvil (ni falta que te hace allí)

- Internet, las redes sociales, el whatsap y todo el largo etcétera tienen sus peligros, por supuesto, pero también son herramientas muy potentes. No pienso privarte de la oportunidad de aprender a manejarlas y sacarles todo su partido, pero tampoco voy a dejarte sola trasteando en ellas. Sé que tu derecho a la privacidad es importante, y lo respeto, pero tendremos que llegar a un acuerdo para que yo pueda acompañarte en ese descubrimiento sin que te sientas invadida.

A mí este último punto es el que más complicado me parece. Sé que desde instancias oficiales hay muchas recomendaciones y hasta propuestas de contrato con los hijos (interesantes, echarles un ojo, aunque no lo hagáis tal cual seguro que sacáis ideas) Hay quien incluso recomienda directamente espiar sus móviles pero a mí eso de espiar no me va nada. Igual peco de ingenua pero prefiero seguir construyendo una relación sólida (que no de amigas) con mi hija para que pueda seguir hablando conmigo de todo con confianza y me cuente cuando tenga un problema, incluso aunque esté metida de lleno en la adolescencia (no, no es una utopía, conozco casos, se puede hacer, aunque por supuesto es mucho más laborioso que simplemente espiar)

En fin, que todavía tengo que acabar de darle vueltas al tema pero lo del móvil planea ya sobre nuestras cabezas y habrá que ver cómo gestionarlo (y ponernos de acuerdo en la pareja, que esa es otra, no siempre los dos miembros de la pareja van a pensar igual en este aspecto)

Ya os contaré cómo se resuelve la cosa cuando llegue el momento. Entre tanto, se agradecerán todos los comentarios de aquéllos que ya hayáis pasado por esto. ¡Gracias!

lunes, 30 de enero de 2017

El reto lector

Una más de las propuestas que nos llegan desde el colegio de mis hijos ha sido participar en su particular reto lector, que podéis ver aquí. Yo, como no podía ser menos, ya me he apuntado, pero el resto de la familia no terminaba de animarse por unas cosas o por otras. Sin embargo, sí que les ha apetecido hacerlo a nivel familiar, así que, basándonos en el propuesto por el cole, nos hemos adaptado el reto, empezando en febrero, así:

FEBRERO:

- Escoger un libro de un autor aragonés (por ejemplo mío, jejeje)

MARZO:

- Leer un libro cuyo título contenga un nombre de mujer.

ABRIL:

- Seleccionar al ganador de algún premio de literatura.

MAYO:

- Atreverte con un género del que no hayas leído nada anteriormente.

JUNIO:

- Probar con un cómic o novela gráfica.

JULIO:

- Buscar la novela de alguna película que hayas visto basada en un libro. 

AGOSTO:

- Lee una ligera y refrescante historia desarrollada en verano.

SEPTIEMBRE:

- Comienza una nueva colección de libros.

OCTUBRE:

- Llega Halloween, tiembla con una buena historia de miedo.
.
NOVIEMBRE:

- Haz caso a la recomendación de algún amig@ y dale un oportunidad a su libro favorito.

DICIEMBRE:

- Se acerca la Navidad, tiempo de estar en familia. Escoged juntos un libro para leeros todos y comentarlo en esas frías tardes de las vacaciones.

ENERO:

- Fácil, seguro que le has pedido a Papá Noel o a los Reyes Magos varios libros. Lee cualquiera de los que te hayan regalado.

 ¿Os animáis? yo iré comentando por aquí según vayamos cumpliendo el reto y os animo a dejarme también vuestros comentarios sobre las lecturas que hayáis escogido. Seguro que salen muy buenas ideas entre todos. Y estoy pensando que entre todos los que completéis el reto (y me lo vayáis contando en comentarios mes a mes) habrá un sorteo (detalles en breve)

martes, 27 de diciembre de 2016

Nuestro sistema de puntos para la gestión de tareas en casa

Por petición popular, os voy a explicar un poco más en qué consiste nuestro sistema de puntos para las tareas, aunque cada uno se tiene que configurar el suyo propio, claro.

Nosotros hemos partido de esta plantilla de Nekanen designs, que nos encajaba muy bien porque nos permitía poner dos personas por fila y así tenemos por un lado a Sofía y Guillermo con sus tareas propias de niños y, en otra hoja, a Ricardo y a mí con nuestro propio reparto de tareas. Pero por supuesto os invito a rebuscar por la web y ver cuál os encaja mejor o a crearos la vuestra propia.



Nosotros lo que hicimos fue imprimirla, poner los nombres en cada día y las tareas que escogimos y una vez completado esto plastificarla para poder marcar cada semana las tareas realizadas (empezamos haciéndolo con un rotulador borrable pero acabamos pegando pegatinas de estas redonditas de colores, eso ya al gusto...)

Al final de la semana se cuentan las pegatinas de cada uno. Nosotros andamos todavía afinando el sistema pero os voy contando cómo lo hemos ido haciendo.

Primero se decidió que el que más pegatinas tuviera de los 4 conseguía un premio (sacado al azar de un bote con varios papelitos con premios que se nos fueron ocurriendo) y el que menos un castigo (mismo sistema) Pero como siempre ganaba Sofía y perdía Ricardo (porque no se molestaba en ponerse las pegatinas) vimos que no era nada motivador para nadie así que lo dejamos.

El siguiente intento fue (manteniendo el sistema de premio y castigo) vincular los puntos a la propina semanal (para los niños, los adultos tenemos que pensar todavía en un sistema que nos encaje) Por cada línea completa consiguen un euro pero hay una tarea en concreto que es de obligado cumplimiento y si algún día no la han conseguido no hay propina (se nos llegó a ocurrir que el que no la hubiera cumplido le pagara la propina al otro pero no hemos llegado a aplicarlo)

Bueno, como veis, la plantilla da mucho juego y ya depende de cada uno utilizarla de una manera u otra o vincularla a premios, tiempo de juego con la tablet o la consola, como apuntaba Mónica de Con peques en Zaragoza, o directamente propina si ya están en edad de que les empecéis a dar su propio dinerito de bolsillo.

Nosotros todavía estamos buscando perfeccionarlo porque os confieso que sigue sin funcionarnos del todo bien (o mejor dicho, funciona los primeros días pero luego perdemos interés y dejamos de apuntar las cosas) así que cualquier idea que podáis proponer será bienvenida. A ver si entre todos conseguimos un sistema de verdad funcional (aunque claro, cada uno lo tiene que adaptar a sus circunstancias)

martes, 9 de agosto de 2016

Conoce tu ciudad

Como tantas otras buenas ideas, ésta surgió de la manera más tonta. Estábamos dando un paseo nocturno en familia y yo me iba parando a hacer algunas fotos. En una de estas, me dice mi hija que para qué hago fotos como una turista si estoy en mi propia ciudad. "¿Y por qué no?" le contesto yo... "si muchas veces la ciudad que menos conocemos es la propia..." y va la muy espabilada y me suelta que ella conoce muy bien su ciudad, y su hermano que él también, faltaría más...



Así que decidimos hacerles un pequeño concurso de preguntas sobre Zaragoza. ¿Resultado? ¡catastrófico! ¿Solución? organizar durante las vacaciones pequeñas visitas guiadas por la ciudad. Ahí ya entró el padre de las criaturas, que si no hace algo raro no es él mismo, y empezó a pensar en un formato gymkana. 

En fin, que entre los dos acabamos definiendo algo entre gymkana, visita turística, preguntas para las que deben investigar por su cuenta para poder contestar... vaya, que de momento solo hemos hecho una primera prueba, con la época romana, pero no ha salido muy mal. Se preparó un poco deprisa para lo que hubiéramos querido y desde luego es muy mejorable pero como idea me gusta y así os la lanzo. Cada uno en vuestra ciudad/región... ¿estáis segur@s de que vuestr@s hij@s conocen bien su entorno? ¿sus monumentos? ¿su historia? ¿la conocemos nosotros mismos? no viene mal este ejercicio que os propongo, tanto para ellos como para nosotros mismos, ya que nos obliga a investigar un poco para prepararnos bien la visita, los juegos, las preguntas...

¿Os gusta la idea? ¿os animáis a llevarla a cabo? ¡contadme los resultados! y por supuesto cualquier otra aportación que se os ocurra para mejorarla. Espero vuestros comentarios.

miércoles, 29 de junio de 2016

Ordena tu casa, ordena tu vida

Como de costumbre, me debato entre  mis deseos de ser organizada, en múltiples aspectos, y el caos que invariablemente acaba apoderándose, sobre todo de mi casa. Sin embargo, me pilláis en un momento especialmente propicio para volver a hacer buenos propósitos. Estoy metida de lleno en una pequeña reforma de la casa que me ha obligado a vaciar estanterías casi como para una mudanza, y además he descubierto así un poco de rebote, como se descubren estas cosas, un nuevo blog que rápidamente he incorporado a  mi lista de favoritos (y que a mi hija le ha gustado aún más que a mí, con lo que es ella de organizar y planificar...) Este:

http://www.ordenylimpiezaencasa.com/

Ya me contaréis qué os parece, yo he encontrado un montón de truquillos y rutinas para sistematizar lo del orden en la casa, que buena falta me hace. A ver si ahora con el cambio de muebles y tener que volver a vaciar cajas conseguimos organizarnos un poco mejor (y luego mantenerlo, pero para eso están las maravillosas rutinas de Alicia, ya las iréis descubriendo)



Así que este año parece que es el de las organizaciones, entre mi súper sistema Beanant, del que ya os hablé en una entrada anterior, y  mi último descubrimiento blogueril, con un poco de suerte acabaremos poniendo un poco de orden en mi casa y en mi vida (que no es tan caótica como la primera pero con tantos frentes abiertos siempre no deja de agradecer sistemas que la simplifiquen un poco)

Sin embargo para las cosas del trabajo sí soy organizada, incluso el escritorio del ordenador, que algunos están abarrotados de iconos varios, lo tengo en modo minimalista continuamente... es curioso cómo en unas áreas me encanta planificar, organizar y mantener un escrupuloso orden (¿ya os he contado alguna vez mi manía de las pinzas de tender? también tengo una forma fija de poner las cosas en el friegaplatos y odio que me la cambien...) y sin embargo para otras cosas soy un desastre total... en fin, todo es ponerse, ¿a qué sí? en eso también consiste la vida, en ir mejorando aspectos de nosotros que no nos acaban de gustar.

Ya os contaré qué tal me va con mis nuevas rutinas en cuanto me traigan los muebles nuevos y pueda ponerme a la faena... y ya estoy mirando también truquis para involucrar a toda la familia en el nuevo sistema, claro, si no no funcionaría...

viernes, 24 de julio de 2015

De tal palo tales astillas

Y mis astillitas parecen haber salido escritores como su madre.

Con esto de estar de vacaciones y tener mucho tiempo libre, y con esto de que el libro de mamá por fin ha salido de imprenta (estará a la venta en brevísimos, os informaré convenientemente) ayer empezaron los dos a escribir sus propios libros. El de Guille va ya bastante avanzado (considerando los 8 años de edad del autor), si me deja os pondré un extracto por aquí. El de Sofía no, pero sólo porque cuando me dijo el título que había pensado me sonó taaaaaaan a título de blog, y sabiendo que la niña tiene tendencias periodísticas, no pude por menos que sugerirle que escribiera su propio blog. Y dicho y hecho, ya lleva dos entradas mi astillita. Por supuesto lo podéis encontrar en mi listado de blogs favoritos (que últimamente andaba bastante menguado, dicho sea de paso) pero además os dejo por aquí el enlace, no se os vaya a escapar a algun@:

http://ideasdealgodondeazucar.blogspot.com.es/

El título no me diréis que no es bueno, pero vamos, el refrán que se inventó y con el que lo inauguró me parece genial. (O igual es amor de madre, no digo que no)

Me dice Guille que sí, que os ponga un poco, pero sólo un trocito, que si no ya os lo sabréis todo y luego no se lo compraréis. Ahí va (os lo pongo tal cual lo tiene él ahora mismo, no le toco ni una coma)

LA TORMENTA
CAPÍTULO 1. EL DESASTRE


Guille estaba jugando con la Nintendo y su madre Elena le dice que lo deje pero Guille le dice que espere un momento .Y su padre Ricardo va a por el y Guille que lo oye guarda la partida lo mas rápido que puede y lo consigue justo a tiempo lo malo es que se la deja  fuera de casa y le cae un rayo que hace que cobre vida. Mientras tanto dentro de casa no saben que la Nintendo había cobrado vida y cuando terminan de cenar se van a la cama. Por la mañana Guille va a la terraza a coger la Nintendo pero cuando llega no la ve y se asusta tanto que casi se pone a llorar pero no llora  aunque eso si al entrar estaba todo el rato gritando mami, mami. Y su madre le dijo que pasa y el se lo contó y su madre no se lo creía pero a pesar de eso le dijo que de casa no se podía mover y se fueron a desayunar. Guille seguía preocupado pero Sofía su hermana insistía en que se lo contase y al final se lo contó a ella también cuando terminaron de desayunar se vistieron y dieron una vuelta. Cuando terminaron en casa buscaron la Nintendo pero no la vieron llegó la hora de  comer. Había espaguetis y como los espaguetis le gustaban se olvido lo de la Nintendo  cuando terminaron de comer jugaron al Cluedo y ganó Guille después fueron al parque a jugar y se lo pasaron muy bien.   

Esto de la Nintendo que cobra vida traerá cola, seguro...

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