Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Así nos gustan los burritos

Aprovecho que Guille tenía que prepararse la presentación de su receta favorita para el cole y que, para ello, estuvimos haciendo fotos del paso a paso para añadir una nueva entrada a la etiqueta "cocinando con Guille". Os dejo con el maestro:

Ingredientes:

- pechuga de pollo cortada a tiras
- tortillas mexicanas
- mezcla de especias
- lechuga
- tomate
- queso rallado
- aceite
- sal






Preparación:

Mientras el niño va lavando y troceando con los dedos la lechuga, la mami empieza a freir las tiras de pechuga.




En cuanto empieza a coger un poco de color se le añade la mezcla de especias (nosotros le echamos solo un poquito para que no esté muy picante), se remueve bien y se añade un poco de agua. Lo dejamos reducir hasta que quede seco de nuevo.



Añadimos a la lechuga unos trocitos de tomate y, mientras, hacemos unos agujeritos en la bolsa de las tortillas y la metemos unos segundos al microondas.



En un plato, ponemos una tortita y añadimos ingredientes al gusto: pechuga, tomate, lechuga y queso rallado. Doblamos bien la tortita y ¡a comer!



jueves, 20 de noviembre de 2014

Papiconcilia



Me encanta poder hablaros de este nuevo libro. Hace tiempo ya que salió su primera parte: mamiconcilia, que seguramente os comenté ya (o debería), pero como sabéis todos los que me seguís más o menos regularmente, siempre he defendido que lo de la conciliación no es cosa de madres. La conciliación de la vida personal y profesional debería ser una prioridad para todo el mundo. Por supuesto para las madres, por supuestísimo también para los padres, los hijos no son menos suyos que nuestros, pero también, impepinablemente, para todos los demás. El hecho de no tener hijos, o ni siquiera pareja, no implica que no se tenga vida privada. La conciliación no es sólo para poder atender a los hijos, es para equilibrar nuestra vida profesional con la familiar, personal, privada, de pareja, etc., etc. Sabéis que soy una buscadora compulsiva del equilibrio en mi vida, y eso incluye muchas facetas, no sólo las de madre y profesional, así que ¿por qué debería ser distinto para quien no tenga hijos?

En fin, que me alegro mucho de que mamiconcilia se haya animado a dar voz también a tantos padres que también quieren dedicar tiempo a sus hijos y a su pareja, que luchan por poder disfrutar de su baja paternal completa sin ser mirados como un bicho raro por sus compañeros. Cuánto camino nos queda todavía por recorrer a todos, hombres y mujeres, ¿no os parece?

Por ahora, si os interesa leer los testimonios de estos padres en busca de su equilibrio, podéis pasaros por http://mamiconcilia.com/papiconcilia/ y descargaros gratuitamente el libro (a condición de compartirlo en alguna red social, no es mucho pedir)

¡Feliz lectura! y... ¡feliz conciliación!

jueves, 6 de noviembre de 2014

Momentos en femenino

Ojeaba yo ayer la Elle de este mes y me han gustado los comentarios de dos de las mujeres entrevistadas:

De la entrevista con Jennifer Lopez me quedo con varias afirmaciones:

"Vale la pena cometer errores si luego encuentras la manera de equilibrar las cosas y crecer. Sólo hay que creer en una misma"

Claro que vale la pena cometer errores, es la mejor manera de aprender, pero efectivamente, hay que saber gestionarlos para que sean útiles. ¿A que vosotr@s también conocéis a más de un@ de esos que nunca se equivocan porque siempre es culpa de algún otro? ¿o de los que esconden la cabeza esperando que pase la tempestad y luego aquí no ha pasado nada? No sé si estoy de acuerdo en que sólo hay que creer en una misma, sospecho que hacen falta algunas cosas más, pero mal no viene desde luego.

"Con 20 años pensaba que lo sabía todo, con 30 comprendí que no sabía nada  y después de los 40 me siento bien con lo que sé y lo que no sé"

Con ésta me he sentido especialmente identificada, es un poco una versión de algo que me habréis leído más de una vez, eso de que en la universidad me iba a comer el mundo, cuando salí al mercado laboral el mundo se me comió a mí y finalmente conseguimos llegar a un pacto de no agresión que de momento los dos respetamos bastante.

Siempre me ha gustado cumplir años, también lo sabéis. Me gusta evolucionar, vivir cosas nuevas y por supuesto también también cosas nuevas de vez en cuando. Siempre me sorprende esa pregunta que me aparece de vez en cuando por facebook: "¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?" mi respuesta no suele tener fecha muy lejana y ¡me encanta!

La última me gusta mucho viniendo de una mujer tan espectacular como ella:

"Mis padres me hicieron sentir guapa desde pequeña. ¿Tengo una nariz perfecta? No. ¿Tengo unos dientes perfectos? No. ¿Hacen un buen conjunto? Sí. Y me siento bien así.



Me hace recordar la última polémica sobre las operaciones de cirugía estética a raíz de la transformación de Renée Zellweger. Quizás sus padres nunca la hicieron sentir guapa, no sé. Seguro que es simplificar mucho pero me viene bien para recordar lo importante que es mimar la autoestima de nuestros hijos en este mundo de locos. No sólo físicamente por supuesto, no se me ocurriría alabar lo guapos que son mis hijos y no alabar su inteligencia, o su simpatía.

Sigo enlazando ideas. También ayer vi por facebook algo que me hizo pensar. Estoy de acuerdo a grandes rasgos con la intención del texto pero no necesariamente con el consejo:

"No hables con tu hija sobre su cuerpo, salvo para enseñarle cómo funciona. No le digas nada si ha perdido peso. No le digas nada si ha subido de peso. Si crees que el cuerpo de tu hija se ve genial, no lo digas. He aquí algunas cosas que puedes decirle en su lugar:

"¡Te ves muy saludable!", es una muy buena opción.
¿O qué tal: “Te ves muy fuerte”?. O: “Se nota que eres feliz eres: brillas”. Mejor aún: halaga algo en ella que no tenga nada que ver con su cuerpo.
Tampoco hagas comentarios sobre el cuerpo de otras mujeres. No. Ni uno solo; ni positivo ni negativo. Enséñale a ser amable con los otros, pero también a ser amable consigo misma.
No te atrevas a hablar sobre cuánto odias tu cuerpo frente a tu hija, o a hablar sobre tu nueva dieta. Mejor aún, no hagas dieta frente a tu hija. Compra comida saludable. Prepara comidas saludables. Pero no digas “por ahora no estoy comiendo carbohidratos”. Tu hija no debe de pensar que los carbohidratos son malos, porque sentir vergüenza por lo que comes solo se traduce en sentir vergüenza de ti misma.
Anima a tu hija a correr porque eso la hace sentirse menos estresada. Anímala a subir montañas porque no hay ningún lugar mejor para explorar su espiritualidad que la cima del universo. Anímala a surfear, a escalar paredes o a andar en bicicleta de montaña porque la atemoriza, y eso a veces es algo bueno.
Ayuda a tu hija a amar el fútbol, a remar o el hockey, porque los deportes hacen de ella una mejor líder y una mujer más segura de sí misma. Explícale que no importa qué edad tenga, nunca dejará de necesitar saber jugar bien en equipo. Nunca le hagas jugar o practicar un deporte que no adore por completo.
Demuéstrale que las mujeres no necesitan de un hombre para mover muebles. Enséñale a cocinar. Herédale la receta de tu mamá de ese pastel de café de Navidad. Herédale tu amor por pasar tiempo al aire libre.
Quizá tú y tu hija tengan muslos gruesos o una caja torácica ancha. Es fácil odiar estas partes del cuerpo tan lejos de la talla cero. No lo hagas. Dile a tu hija que, si quiere, con sus piernas puede correr un maratón, y que su tórax no es otra cosa que un buen estuche para cargar unos pulmones fuertes. Puede gritar, puede cantar y puede levantar el mundo, si quiere.
Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo para mover su hermosa alma."


Eso, que en líneas generales me gusta la idea pero no creo que obviar los problemas sirvan para solucionarlos. Si la niña está gordita, o demasiado delgada, alguien se lo dirá, y no necesariamente con cariño, y más vale que esté preparada para ello. Si tiene tendencia a engordar no tiene nada de malo que lo sepa y aprenda a alimentarse de forma sana desde pequeña. Mejor eso que evitar hablar del tema y que la niña acabe anoréxica. No hablar de los problemas nunca ha sido una solución para ellos y los problemas de los preadolescentes con sus cuerpos no son precisamente la excepción. Por supuesto no se trata de hacer una montaña de un grano de arena. Seguramente sólo es cuestión de incorporar la educación nutricional a la educación general de nuestros hijos. Y por supuesto asegurarnos de que desarrollan una autoestima fuerte que les permita enfrentarse al mundo. No podemos meterlos en una burbujita y dejarlos allí para siempre. Y aunque pudiéramos, ¿quién quiere vivir en una burbuja?

Por último, os dejo con la completa definición de Mónica Cruz (reciente mamá) de lo que es para ella una verdadera femme fatale:

"Una femme fatale es fuerte, luchadora, emprendedora, alguien que saca adelante a su familia  y cualquier reto que se le ponga por delante"

Previamente comenta que "una mujer únicamente sexy me parece superficial" y al final añade que "ese estereotipo de mujer provocadora y devoradora de hombres no nos beneficia en absoluto"

Acabo recordando el reciente discurso de Emma Watson sobre el feminismo en la sede de Naciones Unidas (os dejo el vídeo por si queréis verlo):


Hala, os he dejado ingredientes suficientes, que cada un@ tome la cantidad que desee de cada uno y se prepare su propio cóctel.


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