Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

viernes, 17 de junio de 2016

42

¿Los kilómetros de un maratón? pues sí, para algunos sí, para mí, no gracias, con los 10 del otro día me doy por satisfecha (por ahora al menos, quién sabe) ¿La respuesta a cuál es el sentido de la vida? Sí, sí, reiros, pero se me ha ocurrido buscar en google 42 a ver qué me salía y he descubierto cosas muy raras, al parecer es un número muy especial... lo más raro de todo, y probarlo si queréis, es que si le pides a google que te busque "the answer to life the universe and everything", su respuesta es precisamente este número. Y ya si sigues curioseando y metiéndote en otros resultados vas flipando cada vez más, pero aparte de estas cosillas, para mí hoy 42 es simplemente mi nueva edad y, por alguna razón, me gusta este número (claro, visto lo visto, como para que no te guste... quién lo iba a decir...) 



En fin, flipadas aparte, como de costumbre, me encanta cumplir años, seguir creciendo (metafóricamente sólo, ya quisiera yo pegar un estirón a estas alturas pero lo veo difícil así que centrémonos en lo que sí es posible) Por ejemplo, en seguir cumpliendo retos, como esa espinita que me acabo de quitar corriendo por fin mi primera 10k. 

Y lo cierto es que echando la vista atrás (y con ayuda de facebook, que como diario personal no está nada mal), puedo decir que mis 41 añicos han estado bien aprovechados. He podido ver por fin publicado mi libro, tuve ocasión por fin de correr enteritas la carrera popular de Ibercaja y la carrera de la mujer, en las que llevaba años participando pero alternando la carrera con la caminata, volví con toda la familia a París para correr la Parisienne, hemos resuelto por fin un problemilla que nos rondaba la cabeza hacía tiempo, no me falta trabajo y mis hijos siguen dándome día tras día más y más razones para sentirme orgullosa de ellos. Cosas malas también ha habido, claro, pero ¿quién quiere acordarse de ellas? ya pasaron y aprendí de ellas, suficiente. 

¿Y para el año que viene? pues para el año que viene más. Mi eterno reto incumplido sigue ahí pendiente, habrá que volver a atacarlo con fuerzas renovadas a ver si cae de una vez. Me han preguntado varias veces que para cuándo la segunda parte del libro... la idea la tengo, pero todavía sin definir, será cuestión de ponerse con ella, a ver si este verano... Deportivamente, no lo sé, tengo que pensarlo. Correr está bien pero a mí me gusta más variedad y proponerme un nuevo reto en este sentido volvería a requerirme más tiempo del que probablemente esté dispuesta a dedicarle. Hace mucho que no nado hace mucho que no patino, al gimnasio voy de pascuas a ramos... o me organizo mucho mejor o empiezo a pensar en reestructurar prioridades. Estoy pensando en voz alta (metafóricamente hablando de nuevo, más bien pensando a través de mi teclado) Pero a veces necesita uno poner por escrito sus nudos mentales, y a veces incluso compartirlos. Tampoco tengo que decidir nada hoy, ya se irá viendo.  

Lo que sí tenía claro es que, pese al estado de abandono casi absoluto de este pobre blog, no podía dejar pasar un día tan importante como el de mi cumpleaños sin escribir en él. 

jueves, 16 de junio de 2016

Y lo que opinen los demás está de más...

Últimamente me viene mucho a la mente esta parte de  "Mujer contra mujer", todo un clásico de Mecano para los que vivimos los 80 e hicimos la EGB



Esta misma mañana estaba leyendo así por encima los comentarios a un artículo sobre la supuesta extrema delgadez de Soraya a raíz de una foto suya en bikini y su contestación con otra foto prácticamente desnuda. No entraré en si está demasiado delgada o no, ni en lo apropiado o inapropiado de su respuesta (que por cierto acabó eliminando), os dejo sin embargo el enlace donde lo he leído para que cada uno se haga su composición de lugar:

http://www.lavanguardia.com/gente/20160614/402499036318/soraya-foto-criticas-peso-desnuda.html

Y a lo que voy yo es a la cantidad de comentarios que generan estas cosas. Que si a mí me gustaba más antes, pues a mí ahora, que si que no diga que no está anoréxica que sí que lo está, que si no digas tonterías, está genial... pero bueno, ¿y a quién le importa? En caso de que efectivamente exista un problema lo tienen que tratar en su círculo más íntimo, no a nivel popular y por redes sociales. Y si no lo hay, ¿qué le tiene que importar a nadie lo que opinen los demás? Aceptando su versión, está trabajando duro por conseguir el cuerpo que quiere. Pues bien por ella, ¿que a mí no me gusta ese cuerpo? pues no, la verdad, a mí ese estilo tan andrógino no me mola nada, prefiero un cuerpo trabajado y fuerte, por supuesto, pero con curvas. Pero ¿y a ella qué más le da lo que piense yo? como me da lo mismo a mí que a ella no le guste mi cuerpo... ¿Y por qué esta noticia genera semejante cantidad de comentarios y sin embargo que nuestros políticos nos tomen el pelo todos los días, que la justicia se aplique implacablemente para cualquier don nadie pero se haga la loca con quien ha robado millones, o que todos los días estén matando a personas por el mundo (y no sólo en el mundo "civilizado") no le importa a casi nadie? 

Pero no quería darle ese giro a esta entrada, más bien enlazar con esa antigua costumbre de preocuparse más por lo que opinan los demás que por nosotros mismos. Ayer mismo estaba Sofía con su abuela paterna, no se quería peinar y salió esa frase tan típica de "y si hay que llevarte a urgencias y vas con esos pelos ¿qué?" y Sofía, muy lógica ella, le contestó que si tenía que ir a urgencias el médico se iba a preocupar de encontrar y solucionar su problema, no de si iba peinada o no. Y, aguantándome la risa, me acordaba de una visión recurrente que he tenido siempre ante el clásico "la ropa interior siempre limpia, que nunca se sabe cuándo puedes tener un accidente y te tienen que llevar a urgencias" y yo imaginándome una macabra escena, de estas de series de médicos, con un cuerpo todo ensangrentado y el médico gritando "¡tranquilos, todo está bien, lleva las bragas limpias!" Y desde luego que la ropa (interior o no) conviene llevarla limpia, eso creo que lo tenemos todos claro, pero vamos, que la conexión esa con por si tienes un accidente no la he pillado yo nunca...

En fin, que una cosa no quita la otra, ¿que mi hija tendría que haberse peinado? hombre, pues sí, ¿que todos deberíamos cuidar nuestro cuerpo y tratar de estar lo mejor posible? pues también, pero por nosotros mismos, por vernos bien y sobre todo por mantenernos sanos, que hay que ver lo poco que valoramos la salud hasta que nos falta, pero no por lo que vaya a opinar el primer desconocido que me cruce por la calle. 

Lo que me recuerda alguna de las surrealistas situaciones que vives cuando sales de paseo con un bebé y cualquiera de esos perfectos desconocidos te asalta con consejos que no has pedido sobre si lo llevas demasiado abrigado, o demasiado poco, o si es mejor que lo pongas boca arriba, o boca abajo, o si ¿todavía no anda? o mil y un comentarios más, la mayoría contradictorios entre sí, con los que te "regalan" los oídos a cualquier hora. 

Concluyamos con humor:






jueves, 11 de febrero de 2016

Pequeño planeta



No sé por qué me vino ayer de repente a la mente la canción final de aquella entrañable serie "La llamada de los gnomos" Si tú también fuiste a EGB seguro que la recuerdas. Canturreaba la primera estrofa con una mezcla de nostalgia, cabreo y vaga esperanza, ¿a que todavía te acuerdas de la música?:

Pequeeeeeeñooo planeetaaa vuelve a sonreeeeeiiiir,
pooorqueee la geeente va a cuidar sieeempree de tiiiii

Ja ja ja, qué bonito deseo pero qué falso todavía. No somos capaces ni de cuidarnos unos a otros, como para cuidar al planeta. No sé, a veces me asquea un poco la sociedad en la que nos hemos convertido.

Yo, que soy fundamentalmente urbana, me sorprendí el otro día comparando la vida en el pueblo con la vida en la ciudad. Un par de botones de muestra:

- Bezas, pequeña población de Teruel:  A mi hijo (que lógicamente corre libre por el pueblo desde bien pequeño) le pica una avispa. Viene llorando a casa pero para cuando llega, por el camino, unos vecinos, a los que apenas conozco, ya le han aplicado un stick para las picaduras y le han tranquilizado un poco.

- Zaragoza, quinta ciudad de España en población: Subo a un autobús cojeando ligeramente por un esguince en proceso de curación. Por supuesto nadie se levanta a cederme el asiento. ¿Cómo iban a hacerlo si nada más acomodarme de pie descubro a una señora de 80 y tantos con su muleta también de pie? Fue de pie todo el trayecto hasta que se bajó.

Yo, que soy fundamentalmente carnívora, me descubro día a día interesándome por el estilo de vida vegano. Y no es que me vaya a hacer vegana, si los leones comen carne no veo por qué no hacerlo yo, pero el veganismo va un poco más allá. Lo que denuncia no es tanto el consumo de otros animales como la forma de criarlos y matarlos. Lucha contra el maltrato y las condiciones en que se mantienen a esos animales hasta el momento de sacrificarlos. Y ahí sí me apuntaría yo. Pero me apuntaría de otra manera. Como me apunté hace ya años a no comer más que pollo campero y huevos de gallinas camperas. Si el resto de carnes y pescados tuvieran también un modo de identificar claramente los que han sido criados en libertad (o semi libertad)  y los que vienen de "fábrica" también desecharía sin dudarlo los de "fábrica".

Yo, que soy fundamentalmente positiva, pese a todo, he buscado el resto de la canción y esto es lo que he encontrado y ya no recordaba:

Pequeño planeta vuelve a sonreír
Porque la gente va a cuidar siempre de ti
Las estrellas y los bosques cantarán
Y en un cielo limpio todo brillará.

Pequeño planeta vuelve a sonreír
Porque la gente va a cuidar siempre de ti
Las estrellas y los bosques cantarán
Y en un cielo limpio todo brillará.

Mira como lloran las ciudades,
como sufren los caudales,
como casi nada se respeta.

Tienes que ayudarnos a que acaben
las basuras y las maldades
contra la madre naturaleza.


Ven....
A cantar...
A querer...
A empezar de nuevo...

Pequeño planeta vuelve a sonreír
Porque la gente va a cuidar siempre de ti
Las estrellas y los bosques cantarán
Y en un cielo limpio todo brillará.

Ven....
A cantar...
A querer...
A empezar...
Pero si en nuestra generación, que crecimos con David el gnomo y Klaus, no hemos sido capaces aún de reaccionar masivamente ante la inconsistencia de nuestro estilo de vida, ¿debemos esperar que lo hagan las próximas generaciones?

Es difícil mantenerse positivo en un mundo en el que las diferencias entre ricos y pobres son cada vez mayores, en el que, incluso en los países llamados ricos, la gran mayoría de gente sufre una eterna crisis económica mientras unos pocos se llenan los bolsillos a nuestra costa, en el que grandes guerras, provocadas o favorecidas casi siempre por occidente, hacen huir de sus hogares a millares de personas hacia ese mismo occidente que les vuelve la espalda. Si yo que al menos estoy sensibilizada frente a estos problemas, no puedo decir que haga gran cosa para combatirlos, ¿qué podemos esperar? 

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