Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

viernes, 20 de enero de 2017

Rutinas mañaneras

Me ha costado, ahora os cuento por qué, pero por fin he dado con una emisora que no sólo no me molesta por las mañanas (que tengo yo malos despertares) sino que hasta me gusta.

El tema es que yo no soy muy de radio, ya para empezar. Para continuar, por las mañanas me gusta que haya sólo música, pero en casi todas las emisoras están con programas matinales en los que no paran de hablar y (llamadme lo que queráis) ¡me molesta!

Sin embargo, siguiendo recomendaciones de unos y otros, llegué un día a Rock FM y ahí me quedé. Por un lado, aún con programa matinal, ponen bastante música, y además lo suficientemente cañera como para espabilarme de camino al trabajo. Y por otro, cuando hablan, no sólo no me molestan sino que hasta me hacen sonreír, que os parecerá raro cuando casi todos los programas de la mañana son de humor pero de verdad que a mí no me hacía gracia ninguno... rarita que es una, sí...



Así que con "el pirata y su banda" (os he tomado prestada la imagen pero si me decís que la quite la quito presto súbito, ¿eh?) y con el "francotirarock"  he acabado pasando el trayecto de casa al trabajo. Que parecerá tontería, pero oye, que sin radio no me espabilo y no acababa de encontrar yo la emisora adecuada. También podría ponerme una lista propia de canciones pero a esas horas de la mañana de verdad que no me da a mí la neurona para pensar tanto así que acababa siempre dándole frenéticamente al dial sin encontrar nada adecuada.

Porque mira que lo de las rutinas mañaneras tiene tela ¿eh?, cómo te despiertas, qué haces primero... yo reconozco que para eso soy rarita. Para empezar, sí me gusta despertarme con música (nada de noticias, por favor, me parece amargarse el día ya desde el comienzo) pero por fases. Tenemos una radio despertador de esos que cuando suena le das al botón y se apaga durante unos minutos y luego vuelve a la carga. Pues yo necesitaría varios de esos para levantarme bien. Luego no soporto que me enciendan la luz, mejor que me abran la persiana para que entre algo de claridad pero no luz directa. Tiempo, sobre todo necesito tiempo para ir haciéndolo con pausa... desayunar tranquilamente, irme un ratito al sofá con mi facebook y mi hijo acurrudicadito junto a mí (Sofía no suele venirse, esta es más de despertares rápidos y ágiles como su padre) Luego ya llega la ducha y a partir de ahí sí que empiezo a activarme. Claro, cuando ya casi no me queda tiempo... me arreglo rápidamente, me tomo un cortado rápido ¡y al coche! O sea, que me tengo que levantar con un rato largo porque además si algún día me he levantado con el tiempo más justo y he tenido que correr ya llevo todo el día cruzado... en fin, manías de cada uno, supongo.

Y vosotros ¿qué rutina mañanera tenéis? ¿necesitáis música para poneros en marcha? ¿las noticias?

miércoles, 18 de enero de 2017

Libros que importan

¡No me puedo creer que aún nos haya contado esto! parece mentira...

¿Que qué es eso de libros que importan? pues si seguís el enlace encontraréis un montón más de información pero, básicamente, fue un mega amigo invisible, entre lectores, que la asociación zaragozana Atrapavientos organizó al amparo del mercadillo navideño de la Plaza del Pilar de este año. Sí, sí, como lo leéis, un amigo invisible a lo grande en el que cualquiera que pasara por allí podía participar. El único requisito era llevar (envuelto para regalo) un libro que hubiera sido importante para ti y rellenar un pequeño formulario básico. A cambio ya podías llevarte contigo otro libro, importante en la vida de otra persona. Ah, y había que escribir una dedicatoria, que se me olvidaba. Así, al abrir tu nuevo libro, tenías la ocasión de descubrir por qué había sido importante y para quién. Una ideaza. Por supuesto yo no podía faltar a una ocasión así.

Y, por descontado, mi libro importante tenía que ser de Carmen Martín Gaite. En realidad, debería haber sido Nubosidad Variable, cuyo personaje principal ya sabéis (o deberíais) que dio nombre a mi hija Sofía. Pero Nubosidad Variable no solo es importante en mi vida, es fundamental. Y hay libros de los que una no puede desprenderse aunque quiera. Mi intención era comprar otro ejemplar para llevar al intercambio pero ya no es un libro nuevo y no quedaban en la librería. Podían pedírmelo pero ya no llegaba a tiempo (culpa mía también, que con todos los días que estuvo se me fue pasando y al final casi no llego a participar) No esperaba no encontrarlo en librerías de todas formas... en fin, que al final opté por entregar otro libro, que no es Nubosidad Variable pero casi: "Irse de casa" Os invito a leer algo más sobre esta novela aquí.

Os confieso que cuando me dieron mi libro a cambio estaba hasta nerviosa. ¿Qué me tendría reservado mi amigo invisible? Con una mezcla de impaciencia y cariño arranqué el papel de regalo y ¡me encontré a Sherlock Holmes! madre mía, ¡qué flashback! El libro me transportó de inmediato hasta un ya lejano verano en que me dediqué a devorar sin descanso todas sus aventuras. Siempre le he tenido un cariño especial. De hecho, cuando estuve en Londres hace poco, a pesar de tener poquísimo tiempo para visitas (iba por trabajo y no me quedaba en la ciudad sino que viajaba a varias poblaciones desde allí) no pude por menos que madrugar un poco más (y ya sabéis lo que me cuesta a mí madrugar) para desviarme hasta el 221B de Baker Street. ¿Cómo ir a Londres y no rendir un pequeño tributo al más grande detective de todos los tiempos? Por desgracia el madrugón hizo que el museo todavía no estuviera abierto pero me conformé con plantarme unos minutos delante de la puerta.



En parte me dio pena no descubrir un nuevo autor o autora que quizás pudiera volverse también fundamental en mi vida pero compartir autor importante con un desconocido también tuvo su punto. Esa especie de reconocimiento casi anónimo de, "vaya, ¿tú también eh?" Fue una sensación curiosa.

En fin, que de vez en cuando la vida cultural de esta ciudad aún nos reserva gratas sorpresas. A juzgar por lo que he leído por ahí, la iniciativa fue todo un exitazo y parece, no sólo que se repetirá, sino que otras asociaciones y municipios han tomado buena nota y podría replicarse por ahí. Estad bien atentos por si llega a vuestras localidades.

lunes, 16 de enero de 2017

Bizcocho de yogur con harina de arroz

Estrenamos etiqueta. Justo estaba yo curioseando el facebook ayer por la tarde y me saltó en el grupo de 500.000 recetas para celiacos la receta de un bizcocho con una pinta espectacular. Lo que faltaba a mí para entretenerme el domingo por la tarde después que la panificadora que me había pasado mi amiga Elena para hacer cositas para Sofía (mil gracias) pinchara por algún motivo que desconozco (fue enchufarla y saltar la corriente y ya nada, no hubo forma de enchufarla sin que saltara) sniff, sniff... En fin, que para consolarme me lié a preparar este bizcocho que además es muy fácil. La receta original venía de aquí y ahora os cuento la que hice yo, aunque con muy poquitas modificaciones.

Ingredientes:

3 huevos
1 yogur de limón (vigilar que sea apto, que los de sabores no tienen por qué serlo)
250 grs. de harina de arroz
180 grs. de panela (la receta incluía 250 grs. de azúcar pero me parecían muchos, últimamente no me gustan las cosas demasiado dulces, y ya no uso prácticamente más que panela)
1 vaso de yogur de aceite de oliva virgen extra (suavecito mejor)
1 cucharadita de levadura sin gluten

Preparación:

Muy facilona. Se baten primero los huevos con la panela hasta que quede bien unificado y luego se van añadiendo el resto de los ingredientes (la harina previamente mezclada con la levadura) Se bate bien y al horno unos 30 minutos (esto ya sabéis que varía mucho en función del horno pero en mi caso así fue) Antes de servir se puede espolvorear con azúcar glass (nosotras lo hemos hecho con la propia panela, triturándola un poco para que quede finita)

Así nos ha quedado a nosotras.



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