Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 1 de enero de 2018

Resumen de 2017 y propósitos de Año Nuevo

Un clásico de estas fechas ¿verdad?, pero hay tradiciones que vale la pena mantener, ¿no os parece?

Estuve ojeando ayer el blog en plan repaso del año (viene muy bien como diario de a bordo, siempre te hace rememorar alguna cosilla de la que ya ni te acordabas). El repaso del año creo que ya quedó claro en mi entrada de hace unas semanas así que insisto. Lo malo es que en cuanto a propósitos me temo que también me voy a repetir. Ya en julio me planteé una serie de buenas intenciones que (oh, sorpresa) se quedaron en agua de borrajas.

Creo que para este año, definitivamente, lo que necesito es volver a encontrar mi equilibrio, lo que pasa por ajustar un par de cosillas en el plano laboral y volver a encontrar tiempo para hacer algo de deporte. Por supuesto, ahí sigue mi eterno objetivo anual de perder esos X kilillos que me sobran, aunque visto mi éxito de los últimos años estoy por apuntarme a este otro:


Ahora en serio. No puedo decir que 2017 haya sido un mal año pero me queda un regustillo de "sí, pero no lo suficiente" que hace que deposite grandes esperanzas en 2018 para terminar de redondear algunas cosillas que se han quedado un poco a medias. Hace poco vi esta imagen de Mr. Wonderful por facebook y solo pude pensar: "sí, por favor"


No espero grandes cambios pero, como cuando sales "de tranquis", sí tengo la sensación de que al final 2018 va a ser mucho más movido e interesante de lo que parece. ¿Querrás vivirlo conmigo?

jueves, 28 de diciembre de 2017

Nuestro reto lector: Diciembre.

Este mes ha sido especial, y especialmente satisfactorio para todos nosotros, creo.

Si recordáis, para diciembre nuestro reto era leer toda la familia un mismo libro que luego pudiéramos comentar. Aunque podría parecer difícil encontrar un libro válido para todos, lo cierto es que no lo fue en absoluto. Partíamos de la recomendación de mi amiga Elena sobre "La lección de August", que habían disfrutado enormemente tanto ella como su hija así que sin dudarlo nos lanzamos a por él. 



El libro desde luego vale la pena. En palabras de Sofía "¡es el mejor libro que he leído nunca!" y mira que es lectora mi chica... 

Pero lo mejor de todo ha sido que lo hemos ido leyendo todos juntos, en voz alta, un capítulo o dos cada uno, y ¡ha sido genial! Tenía mis dudas de que no se nos hiciera muy pesado pero qué va, estuvo muy, muy bien. Os aconsejo probarlo.Y eso que hubo algún momento en que sólo pudo seguir leyendo uno de nosotros porque los otros andábamos inmersos en un mar de lágrimas y no fuimos capaces de seguir leyendo. 

Después fuimos a ver la película pero la verdad, está a años luz del libro (ninguna sorpresa, por otra parte) Supongo que si no habéis leído el libro la peli está bien pero, como suele ocurrir, el original es mucho mejor. 

En estos tiempos en que el bullying está, por desgracia, de plena actualidad, es un libro muy recomendable y que además cuenta la historia sin dramatismos y desde distintos puntos de vista, lo que resulta bastante enriquecedor. 

En resumen, si no lo habéis leído todavía, ¿a qué estáis esperando? (y probad a hacerlo en familia, leyendo por turnos para los demás, toda una experiencia) 

domingo, 17 de diciembre de 2017

Cuando facebook te hace pensar

Escribo esto un domingo por la tarde, mientras la música ochentera/noventera de Kiss Fm me transporta mentalmente a otra época, ya lejana, pero siempre fresca en mi mente. Época de grandes sueños y proyectos. Una época por cierto en que las nostalgias mañaneras de facebook no podían alterar mis días simplemente porque a la red social por excelencia le faltaban aún unos cuantos años para existir.

Ahora, sin embargo, la puñetera tiene la capacidad de darle la vuelta como a un calcetín a mis pensamientos en un momento dado. No ella, claro, que solo puede recordarme cosas que yo misma he publicado o compartido. El poder de autoalterarme es todo mío, supongo, pero menuda herramienta el facebook.

No me enredo más. Todo esto viene porque esta mañana mi querido facebook me ha recordado amablemente la foto que publiqué el año pasado de nuestra cena de empresa. Nada destacable en la foto en cuestión, salvo que también este viernes tuve cena de empresa pero con otra empresa y otros compañeros. Las cosas nunca vienen solas, claro. Si yo no llevara ya mil ideas bullendo en mi cabeza sobre mis últimos tumbos laborales y mi situación actual, la nostalgia "facebookera" se habría quedado ahí. Pero me pilla en el momento en que me pilla.

Sabéis lo importante que es para mí conseguir equilibrar facetas en mi vida. Sabéis también, porque hablo demasiado, que hace ya meses que no consigo reequilibrarme. No solo por el trabajo, desde luego, hay muchos factores que entran en juego. Y no es que pueda quejarme. Hace un momento he rellenado otro de nuestros papelitos para el tarro de momentos felices de este año.


No está tan lleno como el del año pasado pero no por falta de ocasiones sino porque hace un año lo cogimos como novedad y, por tanto, con mucha más fuerza, y este año se nos olvida muchas veces rellenar el papelito de turno. 

Si me pongo objetiva he de reconocer que 2017 ha sido un buen año en todos los aspectos. Ha habido cambios importantes (nuevo cambio de trabajo y nuevo miembro peludo en la familia los más importantes) pero en líneas generales debo decir que han sido favorables, aunque hayan contribuido en gran medida a mi "pérdida de equilibrio". Ha habido también malas noticias, por supuesto, fundamentalmente de salud de personas muy cercanas y queridas, pero que por ahora se van resolviendo satisfactoriamente. Por otra parte ha surgido algo que me preocupa y que será tema de un próximo post y que hace que todo lo demás se vuelva relativo. 

Pero relativo o no, ahí está. Zelda se va calmando mucho pero es una perrita nerviosa y todavía altera mucho nuestras vidas. Empezamos la semana que viene con un profesional que nos va a ayudar mucho con ella, espero. No sólo cuestiones básicas de obediencia y comportamiento, que me preocupan poco porque es una buena perrita y más lista que el hambre. En cuanto nos enseñen a enseñarle estoy segura de que esos pequeños trastornos de cachorrona llena de entusiasmo irán desapareciendo rápidamente. Más me interesa que puedan enseñarnos a ayudarle a gestionar mejor esos nervios suyos y su reacción a la frustración. Os iré contando. 

En cuanto al trabajo... bueno... ahí ya estoy hecha un mar de dudas. Será que cuanto más mayor me hago más exigente me vuelvo y desde luego menos conformista. Desde luego cada vez tengo más claro lo que quiero, pero, sobre todo, lo que no. Hace unas semanas otra nostalgia "facebookera" volvía a hacerme pensar. Al parecer hace unos años compartí la siguiente frase:

"Un excelente lugar de trabajo es aquel en el que confías en las personas para las que trabajas, estás orgulloso de lo que haces y te agrada la gente con la que trabajas"

Cuando llegué a esta empresa lo hice escapando de un lugar de trabajo en el que no se cumplía apenas ninguna de estas condiciones. Ahora confío plenamente en mi jefe directo (dejaremos el resto de escalones para más adelante, cuando pueda valorarlos con más criterio), estoy orgullosa del trabajo que estoy realizando (o de gran parte de él al menos)  y desde luego me agrada la gente con la que trabajo. Mucho. 

¿Y entonces? ¿no debería bastarme? ¿será cosa mía, que cada vez soy más inconformista? ¿será esta obsesión mía por evolucionar siempre? Evidentemente no todo es color rosa, faltaría más. En ningún sitio lo es, pero creo que las ventajas compensan los inconvenientes. Es muy poquito lo que necesitaría que cambiara para estar de verdad bien, ¡pero tan importante! 

Todo eso ha desatado un simple recordatorio de facebook, hay que ver. A ver si voy desenredando poco a poco la madeja y reorganizándome en mis precarios equilibrios. Os iré contando. 

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