Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

martes, 12 de agosto de 2014

Recomendado a embarazadas y nostálgicas del embarazo

Las que me conocéis de los viejos tiempos de Terra ya lo leísteis en su momento, hasta vivisteis paso a paso su creación y quizás hasta recordéis qué fue lo que me impulsó/obligó a terminarlo. También lo recuperé en otro post hace un tiempo pero como es un cuento que siempre que he regalado ha tenido éxito (sí, lo de las hormonas de embarazada, que siempre ayuda), y como amazon lo pone fácil, tanto para publicar como para leer aunque no tengas su kindle, pues oye, que me he animado a publicarlo en ebook. Os dejo el enlace donde podéis encontrarlo si os apetece:


La barriga de la portada es mía, de cuando estaba embarazadísima de Sofía, creo que había salido ya de cuentas, de hecho.

Aprovecho el post de autobombo publicitario para recordaros que mi cuento "El pijama mágico" verá pronto la luz, esta vez en formato papel, editado por "La fragua del Trovador" (me encanta el nombre). Os avisaré sin falta...

sábado, 2 de agosto de 2014

Summer in the city


Pues si, este veranito parece que ésta va a ser mi banda sonora. Qué se le va a hacer, cada momento requiere unas cosas diferentes. El año pasado pude disfrutar de unas vacaciones casi de colegio, pues este toca pringar en Zaragoza. Hay oportunidades que no puede una dejar pasar aunque supongan un esfuerzo extra y además sarna con gusto no pica así que, salvo una breve escapada de aquí a poco que también será básicamente urbana, "disfrutaré" del verano zaragozano. No me quejaré, este año, salvo algún día suelto, las temperaturas están siendo francamente moderadas y mi adorado cierzo nos mantiene bien ventilados. Es verdad oye, que haya a quien no le guste nuestro airecico... a mí me da la vida.

Vaya, que por aquí estaré para contaros cosillas. Como siempre, mi cabeza está llena de proyectos, de los que sería prematuro hablar pero que ya os contaré.  Como siempre también ando inmersa en plena operación bikini. Esta vez me la he tomado súper en serio, he hecho uno de esos tratos raros que hago conmigo misma o con el universo o quién sabe con quién (es lo que tiene ser atea, no puedo negociar con Dios, quizás debería replantearme mis opciones) y estoy decidida a portarme bien (razonablemente bien al menos, tampoco hay que obsesionarse) Hasta estoy decidida a conseguir ahorrar algo de dinero en los próximos meses (risas enlatadas de fondo) pero para ello agradecería al señor Montoro que deje de presumir de haber devuelto no sé cuántos millones de las declaraciones de la renta y se digne devolvernos a mi maridín y a mí, que no son millones desde luego, pero hay que ver lo bien que nos vendría...

En fin, que entre trabajo, estudios y aficiones escritoras, por aquí andaré para quien quiera alegrarme el día tomando un cafecito, un granizado o hasta una copita si se tercia (sin pasarnos, operación bikini, recordad)



martes, 22 de julio de 2014

De primeras veces

Leía no hace mucho una entrada en retrones y hombres de su nueva colaboradora: Patricia Carrascal (@viernescilla) sobre sus primeras veces. Reconozco que el artículo me emocionó, me gusta cómo escribe, cómo cuenta las cosas, con toda su crudeza pero sin perder el sentido del humor, aunque esto es una constante en este blog, escriba quien escriba.

El caso es que me dio por pensar en esas primeras veces mías que se me han quedado grabadas a fuego y, aparte de la obvia, que no os voy a contar aquí, también por razones obvias, hay una que destaca sobre todas las demás. Seguramente no sobre mi primer embarazo (ese primer test positivo no tiene precio) ni sobre mi primer parto. Ni siquiera sobre los segundos, tan intensos como los primeros a pesar de no ser ya novedad. Pero sí tuvo una relevancia tremenda, probablemente por toda una serie de añadidos, claro. Las cosas nunca vienen sólas sino acompañadas de todo un contexto, de un pasado y de un futuro apenas vislumbrado pero que se adivina lleno de oportunidades.



El primer día en la universidad... ¡qué momento tan intenso! con lo que yo me había currado la selectividad para asegurarme el acceso a la carrera que quería. No recuerdo haberme esforzado tanto nunca más. Pero era la época en que yo todavía me iba a comer el mundo, ¿recordáis? Era la ruptura con algo que ya no servía y el inicio de todo. Nuevos amigos, nuevas oportunidades, nueva vida, en fin. Todavía sonrío cada vez que paso por este edificio (aunque en mi primer día allí el edificio nuevo que se ve a la izquierda, la nueva biblioteca, no estaba todavía) Pese a que al final las clases me resultaron bastante decepcionantes en general (a excepción de un par de profesores), pese a que al final sólo estuve allí dos años (estudiando, mi pertenencia a la asociación de estudiantes duró mucho más), sigue siendo uno de esos momentos que marcan una transición en la vida. Un punto de inflexión, como lo fue para mí mi año en Pau, y como lo fue sin duda el momento en que decidí ir a la presentación de esa asociación de nombre raro: AIESEC, que desde luego marcaría mis años universitarios y sin duda el resto de mi vida.

Os invito a reflexionar sobre vuestras primeras veces y, si os apetece, a contarlas aquí. Atención: el riesgo de ponerse nostálgico es elevado.


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