Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

viernes, 23 de junio de 2017

Repaso de fin de curso

Aprovechando el final del curso académico de los niños, y que este está siendo un año un tanto raro para mí, voy a hacer uno de esos repasos del año que tanto me gustan.



Empecé el curso buscando un nuevo trabajo y lo termino cambiando de nuevo de empresa. Hay veces en las que ya desde el principio ves que no estás en tu sitio. Intentas adaptarte, miras a ver qué cosas puedes cambiar, pronto te das cuenta de las que no... y llega un momento en que ya tienes claro si vas a seguir allí o no. Eso me ocurrió a mí, con tan buena suerte que alguien de mi red de contactos, se puso en contacto conmigo para ofrecerme un proyecto interesante. Hablamos et voilà, el lunes comienzo etapa nueva laboralmente hablando.

Por otra parte, uno de mis objetivos para este año era retomar con fuerza este blog desde el que os escribo. Creo que a ese le he hecho bastante caso. Salvo algunas excepciones estoy manteniendo un ritmo de 3 entradas por semana que ya hacía tiempo que no seguía. Al final nunca se le puede dedicar todo el tiempo que a una le gustaría (de promoción y demás) pero bastantes pitos toco ya, no se pueden llevar todos a tope.

Y hablando de pitos... sigo dándole vueltas a la cabeza a la idea de volver a estudiar. No lo tengo nada claro. He estado haciendo bastantes cursos últimamente y, si ya con cursos sencillitos, me cuesta encontrar el tiempo que dedicarles, quizás pretender volver a la universidad sea una locura. No está decidido aún. En cualquier caso, eso será tema ya del curso siguiente...

Otro objetivo, repetir la 10k, conseguido también. No mejoré mi marca anterior como esperaba pero considerando que llevaba un gemelo sobrecargado y que hizo mucho más calor, pasaremos ese detalle por alto si os parece... lo que sí es cierto que no conseguí, como me había prometido, fue aprovechar mucho mejor los entrenamientos. Al final la rutina se nos come y no siempre se puede sacar ese rato obligado para el deporte. O será simplemente que no estaba suficientemente algo en mi lista de prioridades, que al final el tiempo ya sabemos que se basa en eso ¿no?

¿Qué me deparará el curso que viene? ya veremos, de momento necesito tomarme unos días para vaciar la cabeza y volverla a llenar con ideas frescas. Creo que este fin de semana va a ir de eso. Ya os iré contando.

miércoles, 21 de junio de 2017

Pereza máxima

Uff,  yo no sé si es el calor sofocante de estos días, que estoy otra vez en ese punto en que estoy dejando lo viejo pero aún no he empezado lo nuevo (laboralmente; sí, toca reinventarse otra vez) o una mezcla de las dos cosas. El caso es que ni hago ejercicio (no sé cuántas semanas llevo diciendo que esta semana sin falta vuelvo al gimnasio y a correr... (desde la 10k creo, y fue el 28 de mayo, casi un mes hace ya, ni escribo casi nada (ni blog ni cuento), ni tengo la casa ni remotamente decente... y para mí que cuanto menos haces menos te apetece hacer. ¡Ni siquiera he escrito mi tradicional entrada por mi cumpleaños!



La verdad es que tengo ganas ya de asumir un reto nuevo, algo que me ponga las pilas. Creo que necesito un fin de semana de pararme en seco y pensar qué quiero y cómo conseguirlo. De vez en cuando vienen bien estos parones, creo, pero, ¿cuántas veces nos concedemos ese tiempo para nosotros mismos? También es verdad que, como bien dice Quino en su viñeta, también a la pereza hay que respetarla. Demasiado a menudo nos empeñamos en combatir todo lo que nos pasa: la tristeza, la melancolía, la ira... igual simplemente deberíamos pararnos un poco a contemplar esos estados y descubrir por qué los sentimos, incluso disfrutarlos, siempre que no nos desborden. Así que creo que voy a disfrutar  todo lo que me dejen de mi pereza hasta el fin de semana y permitirme empezar trabajo nuevo el lunes con fuerzas renovadas y, con suerte, retos nuevos.

miércoles, 14 de junio de 2017

"El problema es el tiempo"

¿Cuántas veces habéis dicho, u oído, algo parecido? Es que no tengo tiempo... si tuviera tiempo... ¿pero de verdad no lo tenemos? Los días tienen las mismas horas para todos. Algunos hacen mil cosas y otros casi nada. Cada uno tiene sus circunstancias, claro, pero igualmente, al final se trata de cómo distribuyes tus horas y, sobre todo, fundamental, de cuáles son tus prioridades.

¿No tienes tiempo de estudiar inglés pero sí de salir a correr varias veces por semana? entonces no es que no tengas tiempo, es que prefieres dedicarlo a otra cosa. ¿Podrías salir a correr algún día menos y dedicar ese tiempo a estudiar? seguro que sí, ahora bien, ¿quieres hacerlo? ¿No tienes tiempo de ir a tomar un café con ese amigo al que hace tiempo que no ves? ¿seguro? ¿no será que tampoco te apetece tanto verlo?

Dejando aparte nuestras prioridades, ¿cuánto tiempo pasamos "empanados" frente a la tele? una cosa es un rato de desconexión y descanso, que a todos nos viene bien, y otra pegarte horas (con la tele o con el móvil, tablet o consola de videojuegos, a cada pecador su pecado)

¿Sabemos organizarnos el tiempo adecuadamente? ¿No os da la sensación a veces de que cuantas más cosas queréis hacer mejor os organizáis y al revés? Como entres en una espiral de "no tengo muchas cosas que hacer pero es que no me apetece hacer nada" ya estás perdido. O esos bloqueos mentales de "tengo mil cosas que hacer". En estos casos a mí me suele funcionar "vaciar mi mente" Ponerlo todo por escrito en una lista (las famosas listas) y ordenarlo. Sólo con eso de momento te quitas el agobio de llevarlo todo en la cabeza y es una forma de empezar a marcar qué hago primero, qué puede esperar, etc. ¿Sabéis lo de la tabla de urgencia/importancia? es muy útil para ordenar tareas. Os pongo una:


También es importante el tiempo que te va a llevar hacerlo. A lo mejor no es ni muy urgente ni muy importante pero te cuesta un minuto. Pues ¡quítatelo ya y te olvidas!

Es un tema siempre curioso este de la gestión del tiempo. De vez en cuando le doy alguna vuelta y yo no sé si aprendo o mejoro algo porque me siguen pasando las mismas cosas que a todos, que al final "no tengo tiempo", pero nunca está de más seguir intentándolo, ¿verdad? o al menos tener claro que para qué cosas sí quieres tener tiempo y para cuáles no. O dicho de otra manera, saber que a veces no es que no tengas tiempo sino simplemente que no lo quieres hacer (saber decir que NO, otra gran habilidad que dejaremos para otro día)

lunes, 12 de junio de 2017

Falsa pizza de quinoa

Hacía días ya que no os ponía recetita. En realidad ésta es una idea que probamos hace tiempo ya, incluso antes de saber que Sofía es celíaca. Desde luego como idea para una versión sin gluten de la clásica pizza, es genial. La quinoa, como sabéis, es un alimento completísimo y, lo cierto, es que esta falsa masa queda muy rica. La preparación es muy fácil. Nosotros hemos probado un par de variantes como el último día el experimento no me salió muy bien, os voy a dejar con esta receta de quinoarecetas.com:

Ingredientes:

  • ½ taza de quinoa
  • 1 taza de agua
  • 2 huevos grandes
  • ¼ taza de queso rallado de mezcla italiana o mozzarella
  • Aceite de oliva virgen
  • 1 ½ cucharadita de sal de ajo (ajo seco molido y sal de mesa)
  • ½ cucharadita de orégano seco
  • ½ cucharadita de albahaca seca
  • ½ cucharadita de levadura

Preparación:

  1. Coloca la quinoa sin cocer en un colador de malla fina y deja que corra agua fría sobre ella durante aproximadamente un minuto hasta que el agua se aclare. Sacude el exceso de agua.
  2. Añade la quinoa enjuagada y 2 cucharaditas de aceite de oliva a una olla mediana. Remueve de vez en cuando a fuego medio alto durante 6-7 minutos. El exceso de humedad se evaporará y la quinoa comenzará a tostarse.
  3. Cuidadosamente agrega el agua a la quinoa tostada. Lleva a ebullición y luego reduce a fuego lento durante unos 15 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que se haya evaporado el exceso de humedad y esté el grano en su punto, al dente.
  4. Pon la quinoa cocida en un tazón grande y deja enfriar por lo menos 10 minutos.
  5. Precalienta el horno a 220 grados celsius y prepara una hoja de hornear con papel de pergamino. Puedes untar un poco de aceite o mantequilla para que no se pegue demasiado.
  6. En un tazón pequeño mezcla los huevos, 1 cucharadita de aceite de oliva virgen, la sal de ajo, el orégano, la albahaca y la levadura. Bate hasta que esté todo bien combinado y homogéneo.
  7. Añade el queso a la quinoa y combina.
  8. Añade la mezcla de huevo a la quinoa y remueve bien hasta que esté todo bien combinado.
  9. Extiende la masa de quinoa en una capa de 1 cm aproximado en la forma deseada.
  10. Hornea durante 20 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse. Y voilá!
  11. Una vez hecha la masa puedes añadir los elementos de la pizza y volver a meter al horno durante otros 5 minutos.

 A Sofía le gusta la clásica pizza de jamón y queso así que no nos complicamos mucho la vida

viernes, 9 de junio de 2017

Momentos de cambio

¡Qué difícil es a veces encontrar el equilibrio, ¿verdad?! las circunstancias de nuestras vidas van cambiando, y con ellas, se va alterando ese precario equilibrio que creemos haber encontrado. Ya me conocéis, sabéis que no soy especialmente reacia al cambio. Me gusta ir evolucionando siempre y soy poco conformista así que, obligatoriamente, eso debe implicar enfrentarme a cosas nuevas de vez en cuando. Siempre me hace gracia esa frase que aparece de vez en cuando por facebook "¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?" La respuesta debería ser siempre "hace poco".

Pero también hace falta una cierta tranquilidad, ciertas rutinas, y yo últimamente no termino de encontrarlas, no acabo de asentarme. Nuevos cambios se avecinan, veremos si esta vez sí me traen por fin ese esquivo equilibrio.



Claro que dentro de nada me encontraré con dos hijos "aborrescentes" en casa y ¡eso sí que va a exigir adaptaciones! de momento los tengo ya tan mayores como para prepararnos un plan sorpresa ellos a nosotros, pero no tanto como para que no quieran hacer planes con nosotros. Un dulce momento, sin duda. Trataré de aprovecharlo al máximo. Aunque, con todo el respeto que la adolescencia infunde, también he de decir que tengo el firme de propósito de acercarme a ella con la idea de tratar con una edad fascinante y tratando de recordar la mía propia. ¡Qué buenas intenciones! ya os estoy escuchando a las ya madres de adolescentes reiros de mi inocencia, ya... lo sé, lo sé, pero no me quitéis la ilusión...

Últimamente me ha dado por hacer cursos mil (lo de la UNED sin embargo no sé yo si acabará llegando a buen puerto). La semana que viene empiezo uno de inteligencia emocional al que le tengo muchas ganas. Ya os contaré.

miércoles, 7 de junio de 2017

De celebración

Hoy me ha comunicado mi editor que va a sacar una nueva edición de mi libro "El pijama mágico" así que, para celebrarlo, hoy voy a compartir un nuevo fragmento de su segunda parte, que aún no tiene título pero lleva buena marcha y espero que esté terminada para el verano. Valga esta entrada pues para despertaros la curiosidad por el nuevo libro y de paso para que quienes no tengáis todavía el primero aprovechéis la nueva edición para pedírselo a vuestro librero habitual (y si no lo tiene que lo solicite a la editorial, que todo problema tiene su solución)

Sin más os dejo con el nuevo fragmento:

Aquella noche, sin embargo, Esther volvió a tener uno de sus sueños. No le había vuelto a pasar desde que conocieron por fin a su tataratatarabuela, ni siquiera con su pijama mágico. A la mañana siguiente se despertó algo asustada y confusa sobre los detalles del sueño pero con las ideas mucho más claras sobre lo que había ocurrido. Y enseguida le contó a su hermana lo que recordaba: un dragón llegaba volando y se colaba en su habitación rugiendo y echando llamaradas por sus ardientes fauces. Estaba muy enfadado y no hacía más que gritar que le habían robado lo suyo y que a cambio quería el libro. Después todo se volvía confuso por el humo del fuego que empezaba a prender por todo el cuarto. De repente era la bruja la que aparecía de la nada y le decía a Esther que no se preocupara por las amenazas del dragón, que no podía hacerles ningún daño, pero que tuvieran buen cuidado de que el libro no cayera en manos de nadie, incluso si para eso debían utilizar la pirámide.
Las dos hermanas pasaron un buen rato discutiendo sobre lo que todo aquello podía significar. ¿Debían viajar en el tiempo para ocultar el libro? Pero estaban convencidas de haber encontrado un buen escondite. ¿Hasta dónde conocería el ladrón sus hábitos? ¿Era posible que las hubiera seguido el sábado hasta la tienda? Si sospechaba que podían haberlo ocultado allí no le sería tan difícil descubrir el escondrijo… con lo seguras que estaban ellas de haberlo hecho bien... ahora ya no sabían qué hacer. Si al menos pudieran consultarlo con su tataratatarabuela…  
Decidieron salir con su perro, llevarlo cerca de la tienda por si él detectaba algún peligro. No era una opción muy segura, pero tampoco se les ocurría nada mejor por el momento. Pensaron que volver al sótano de la tienda para sacar el libro sería más sospechoso que no hacer nada.

Así, se pusieron calzado cómodo y salieron con Dog a dar uno de esos largos paseos que tanto le gustaban. Con las orejas de punta y el rabo moviéndose a toda velocidad en señal de felicidad, Dog las fue llevando por donde se le ocurrió, aunque como era un perro muy listo, a las primeras indicaciones de las niñas ya fue capaz de intuir por donde querían ir y lo que esperaban de él. Las llevó pues, dando algún que otro rodeo por los parques de su preferencia, hacia la tienda. No se acercó demasiado pero sí se entretuvo en la plaza de enfrente, olisqueando aquí y allá. No era un comportamiento que pudiera llamar la atención de nadie, desde luego, pero con eso se aseguró de que no había pasado por allí la misma persona que había irrumpido en el dormitorio de sus amitas. Satisfecho con su inspección, tiró de la correa para seguir con su paseo, ahora ya libre de toda obligación.

 El libro pues estaba seguro, al menos de momento. Durante la caminata, sin embargo, las niñas no dejaron de estar inquietas y comentar una y otra vez el sueño de Esther, aunque no fueron capaces de llegar a ninguna conclusión. Tendrían que esperar acontecimientos…

lunes, 5 de junio de 2017

Cómo fomentar la autonomía en los niños

El otro día nos llegaba la revista para padres del cole, en la que hablaban precisamente de hiperpadres y niños sobreprotegidos. Son cositas muy tontas, no os creáis, que seguro que muchos hacemos sin darnos ni cuenta, creyendo además que somos muy buenos padres y hacemos lo mejor para nuestros niños. Y sin embargo, qué gran error. Estar todo el día pendientes de ellos, resolverles los problemas, protegerles de cualquier daños, o cosas tan tontas como hacerles la mochila, o estar encima de ellos para hacer los deberes, les roban la posibilidad de ser independientes, autónomos, de convertirse en adultos sanos, capaces y felices. Os pongo un ejemplo a ver si os reconocéis en alguno de los casos (si lo veis, si no se ve bien probar a hacer doble click, debería agrandarse):



Mis hijos directamente no se dejan hiperproteger, de lo cual estoy encantada, pero luego se me queda cara de tonta cuando todas las madres hablan de lo que han metido o dejado de meter en la mochila de sus hijos para una excursión de tres días y yo no tengo ni idea de lo que mis hijos llevan porque hace tiempo ya que esas cosas se las preparan ellos solos. Teniendo en cuenta que desde el cole les dan una lista de cosas que deben llevar y que el menor tiene ya 10 años, ¿qué razón hay para que no se hagan responsables de sus cosas? Lo comentaba con mi hija mayor (12) y no le entraba en la cabeza que alguien deje que sus padres le hagan la maleta porque entonces ¿cómo sabes lo que llevas? ¿y si sacas la ropa y te han puesto algo que no querías llevar? ¿o no te han puesto lo que sí querías ponerte? Ella lo tiene claro. Guille por su parte también me contaba en plan "vas a flipar" que hay niños de su clase que al salir al recreo se preguntan qué les habrán puesto de almuerzo. Él tampoco concibe no prepararse su propio almuerzo, como su propia mochila, y si un día se ha olvidado de llevar algo, pues mala suerte, asume las consecuencias y aprende de su error, que no se cae el mundo por eso.

Ser padres es una aventura, y nos equivocaremos todos mil veces, aún pensando que hacemos lo mejor para nuestros hijos. Nosotros seguro que nos estaremos equivocando en otro montón de cosas, pero al menos la revista del cole nos tranquilizó en este sentido. A veces oyes comentarios (o te dirigen miradas) que te hacen dudar. Porque esa es otra: si los mandas solos a comprar, ay, pobrecicos, si los dejas un rato solos en casa, qué mala eres, si no les ayudas con los deberes, no les haces ni caso... También hay que tener claro a quién hay que escuchar y a quién no, que boicots en esto de la educación no faltan, ¿no os parece? venga, confesad, ¿sois hiperpadres o les dejáis volar solos? (siempre en función de su edad, claro)

viernes, 2 de junio de 2017

Otra de nostalgias

He tenido estos días a mi niño de excursión con el cole así que hoy me vais a permitir otra de mis entradas nostálgicas, esta vez a cuenta de su primer año de vida... 10 años hace ya que nació el "pequeñín de la casa"¡cómo se pasa el tiempo! (y qué poco me queda para que se me ponga "aborrescente" perdido y pase de mí, habrá que aprovechar bien estos añitos)

Un año de vida

Se me ha pasado volando... pero sí, Guille ha cumplido ya su primer añazo. Todo un año de descubrimientos, progresos, pequeñas decepciones... cuesta recordar sus primeros días. La indefensión de un recién nacido. Ahora ya es todo un pequeño chicarrón. Aprendió a gatear, aprendió a andar de la mano (su lema es "dadme un dedito de apoyo y me recorreré el mundo"), pero también ha aprendido una serie de habilidades básicas. Defenderse de su hermana, no dejarse quitar el juguete que quiere... y está desarrollando ya la cabezonería propia de la familia. Como lance el dedo señalando un objeto ya puedes intentar llevártelo a donde quieras que hasta que no le des el objeto en cuestión no parará. Y si decide tirar de tí hacia la terraza ya puedes tú intentar llevártelo hacia el lado opuesto que nones. Como no lo cojas en brazos y te lo lleves berreando, lo que es andando desde luego no te lo llevas. Y para eso no tiene fuerza ni nada el tío...
No deja de ser curioso que justo hoy haya descubierto yo el último documental sobre bebés de National Geographic (siempre fascinantes), esta vez precisamente sobre el primer año de vida del ser humano. Lo estaba viendo ahora en el especial de Terra (os dejo el link, vale la pena dedicarle un ratito) y me deja, como siempre, boquiabierta. Conocía la inmensa capacidad del cerebro humano, especialmente en los primeros años de vida, pero verlo así, tan científicamente explicado, y la vez tan asequible... es increíble. Sobre todo la plasticidad del cerebro de un bebé. Cómo es capaz de recuperarse en una medida que nunca habría imaginado de algo tan traumático como la extirpación de medio cerebro a un bebé de pocos meses de edad. El documental muestra a ese bebé convertido en un adolescente con mínimas diferencias con cualquier otro. No salgo de mi asombro.
Lo malo de dejarme a mí ver estos vídeos es que no falla, me entra la nostalgia de bebé y empiezo a tener ideas peligrosas... hablaremos de ello en el próximo post, si os parece...
Y es que lo de los bebés es realmente fascinante. La capacidad de aprendizaje que tienen... ya nos gustaría a todos conservarla de adultos, ¿verdad? la absoluta espontaneidad en sus reacciones... y aún así, son todos tan diferentes entre sí. Yo lo observo entre mis dos hijos, pero te pones a comparar con cualquier otro bebé y cada uno tiene su incipiente personalidad perfectamente definida, y perfectamente distinta al de al lado... tan pequeñitos, aparentemente con tan pocas habilidades o capacidades sociales... y sin embargo, unos pequeños expertos. Lo pensaba esta misma tarde yendo con Guille por la calle. Es que no falla, vas con él y va acaparando miradas. Y no es que sea un bebé extraordinariamente guapo (yo lo veo guapísimo, claro, pero siendo objetiva, tampoco es que llame la atención por eso) Sin embargo tiene una capacidad de seducción bestial. Va por la calle literalmente llamando la atención. En cuanto consigue que su objetivo le mire, le dedica una sonrisa encantadora y no deja títere con cabeza. Éso es lo que andaba yo pensando esta tarde con él. Que como mantenga esa mirada y esa sonrisa de mayor se va a llevar a todas las chicas de calle. Lástima que según nos desarrollamos vamos perdiendo capacidades... También de esto habla el documental. Nacemos con una serie de habilidades fantásticas que vamos perdiendo poco a poco en beneficio de otras más prácticas para movernos en nuestro medio. Digamos que nos vamos especializando...
Lo que me da un poco de pena es no haber podido seguir el desarrollo de Guille con tanta atención como el de Sofía. Supongo que es inevitable en cuanto hay hermanitos de por medio. El primer bebé no tiene que competir con nadie por captar la atención, la acapara toda sin hacer nada especial. Sin embargo para el segundo tienes mucho menos tiempo. No es que no le hagas caso, pero estás con él y la celoseta de turno ya te está reclamando. No quiero ni pensar en lo que será tener tres o cuatro hijos, o más. De hecho he leído últimamente sobre ésto en un par de libros. El último en el que estoy leyendo ahora: "El Mundo", de Juan José Millás, una "autobiografía novelada", como él mismo la describe.
Por supuesto puedes tratar de aprovechar al máximo las horas en las que estáis a sólas, pero en cuanto vuelves al trabajo, esas horas se reducen considerablemente. Yo aprovecho que Sofía come en la guardería para disfrutar a tope del pequeñajo en la hora de la comida, y a Sofía le dedicamos en exclusiva el ratito desde que su hermano se ha dormido ya hasta que se acuesta ella. Le encanta sobre todo el rato de leerle el cuento en la cama. Primero mamá y luego papá. Te pide unas 5 veces por semana el mismo cuento pero no importa... es un rato que todos disfrutamos mucho. Como el momento de acostar a Guille. Ese es mío por "prolongación de derechos de lactancia" Sé que hago mal en dejar que se acostumbre a dormirse conmigo pero para mí es un ratito de descanso, de intimidad con él, no son tantos los momentos en que podemos estar los dos sólos.
Bueno, que me voy ya del tema. Os dejo, no sin antes invitaros de nuevo a echar un vistazo al documental de National Geographic. Sorprendente...
Y ahora contadme, ¿cómo habéis vivido vosotr@s el primer año de vida de vuestro bebé? ¿No os parece una pena que no tengamos recuerdos de un periodo de vida tan fascinante?
Lamamma
Publicado domingo, 04 de mayo de 2008 21:49 por Mama_a_bordo

miércoles, 31 de mayo de 2017

Nuestro reto lector de mayo

Un mes más paso por aquí a dar cuentas del desarrollo de nuestro reto lector familiar (o casi, porque creo que el papi se ha descolgado definitivamente de él)

Como os comenté, Guillermo y Sofía se han iniciado en la novela detectivesca con alguno de los relatos del gran Sherlock Holmes. Les gustó pero no se animaron a seguir leyendo por ahora. Ya lo retomarán...

Yo, por mi parte, tras varias dudas, me animé por fin con "Miles de millones", de Carl Sagan, lectura que tenía pendiente desde hace años. De hecho, el libro es muy interesante pero de finales de los 90, con lo que, evidentemente, hay cosas que han quedado desfasadas, pero igualmente vale la pena leer sus reflexiones sobre el cosmos, la vida en la Tierra, la religión y la ciencia, la ética, el cambio climático e incluso el aborto.


Para el mes que viene el reto es fácil. Una novela gráfica o cómic. Lo que no será tan fácil será escoger cuál, ya os contaré.

Es un género muy interesante el de la novela gráfica, e injustamente minusvalorado muchas veces. Hay obras muy buenas en este formato y no me negaréis que unir el arte de escribir con el de la ilustración tiene mucho mérito.

Por otra parte, ¿cuántos grandes lectores de hoy en día empezarían leyendo a Mortadelo y Filemón o a  Zipi y Zape para luego ir evolucionando hacia otros cómics y otros géneros?

Dicho esto, y aunque es un género que en su momento sí leí más, ahora mismo ando algo perdida en cuanto a novedades así que si tenéis alguna sugerencia que ofrecerme para mi reto os lo agradecería.

lunes, 29 de mayo de 2017

Reeetooo... ¡re-superado!

Pues sí, casi tres meses después de esta entrada, llegó el gran día. Como era de temer, aquellas excelentes intenciones mías de aprovecharlo mucho mejor se fueron diluyendo con las semanas, las agendas difíciles, los compromisos, un gemelo sobrecargado... en fin, que os voy a contar... el caso es que no llegaba yo tan preparada como me hubiera gustado, ni mucho menos. Pero un reto es un reto, y mis #naranjitas son mis #naranjitas (¡por no hablar del equipazo de entrenadores que gastamos!) Así que, en la mejor forma o no, la cita era obligada y, hombre, que podía hacerla sí que lo sabía.

Y hecha está. No mejoré más que unos segundos mi tiempo del año pasado pero considerando que la sufrí incluso más, probablemente por el calor, me doy con un cantico en los dientes de haber hecho el mismo tiempo. Lo que es la cabeza en esto del correr, ¿eh? pensándolo fríamente, iba bien de pulsaciones, mi gemelo no me dio ninguna guerra (gracias a ese oportuno masaje de Jorge, del equipo de fisioterapeutas de Ómica), y sin embargo la cabecica se empeñaba en protestar y querer que parara. ¿Sabéis lo que cuesta cambiar ese chip? Menos mal que es una carrera llena de animaciones y gente apoyando (un bravo especial a las chicas que estaban animando en la llegada a la plaza del Pilar, ¡qué manera de desgañitarse para alentarnos a continuar!), ¡ese saxofón, impresionante! Carlos y sus cabezudos rociándonos con agua para mitigar un poco el calorazo que pegaba ya a esas horas. Y, como el año pasado, cuando ya creía que no llegaba, entraron mis liebres personales a correr el último kilómetro conmigo y ahí ya la cabeza no tuvo nada que decir. Los 10k volvían a estar a la vuelta de unas pocas zancadas más y tenían que ser míos de nuevo.


Como ya comenté el año pasado, lo de que los niños entren a la carrera no siempre es una buena idea y en muchas ocasiones está prohibido. En este caso, como veis en la foto, el grueso de la carrera ya había pasado y no había precisamente aglomeraciones a mi alrededor así que no molestaban a nadie ni suponía ningún peligro para otros corredores su incorporación a la carrera. Además, les había dejado entrar un miembro de la organización.

Por último, pero no menos importante, un besazo enooooormeee, a mi grupo de entrenamiento (al actual y al anterior, que siguen siendo parte importante de mi vida, pero también a tantas otras naranjitas que a pesar de entrenar otros días se han hecho también su hueco en mi corazoncito), y por supuesto al equipo de entrenadores, que saben guiarnos, animarnos, comprendernos, sacarnos una sonrisa aunque nos hayan dejado para el arrastre y darnos un gran abrazo cuando llegamos a meta. Todo ello capitaneado por el imparable (sobre todo con un micrófono en la mano) Sergio del Barrero, empeñado ya desde hace unos años en promocionar el deporte femenino y llenar el atletismo de mujeres. ¡Gracias a todos!

viernes, 26 de mayo de 2017

Comidas para niños

Estoy un poco cansada de estos anuncios de productos súper elaborados, con quién sabe qué ingredientes en su interior que nos venden para que nuestros hijos coman pescado, por ejemplo. 

¿Quién nos ha convencido de que a los niños no les gusta la comida con su propio sabor? Sí, ya sé que hay muchos que si no es con una tonelada de rebozado y bien de ketchup no quieren saber nada de ella, pero ¿de quién es la culpa? ¿no será que los hemos acostumbrado nosotros? Desde bien pequeñitos, las papillas y potitos nos los venden bien cargaditos de azúcar y aditivos de todo tipo. Luego nos creemos los anuncios y pensamos que si les sacamos un filete de merluza a la plancha no lo van a querer y les compramos los palitos de merluza con formas de animales para que así coman pescado. ¿Estamos todos seguros de que antes hemos probado a darles comida de verdad? ¿con su auténtico sabor? 




No creo que mis hijos sean unos bichos raros. A mí me parecen unos niños de lo más normales. Nunca (o casi nunca) les he dado potitos comprados de pequeños, no me parecía tan laborioso hacerles yo misma sus papillas con ingredientes frescos. Una vez que estuvimos una semana en un hotel Sofía tuvo que comer de potitos y menos mal que ya tenía más de un año y ya iba comiendo sólido porque la pobre probaba una cucharadita y no quería más. Afortunadamente ya podía picar aquí y allá de nuestros platos. Tienen sus manías, como todos, unas cosas les gustan más que otras. Pero en general, les gusta la comida con su propio sabor. El otro día se me ocurrió darnos un capricho y hacer para cenar fish and chips, así, a la inglesa. Además, facebook me había recordado por la mañana que justo hacía un año que había estado yo por esas tierras y, entre visita y visita, me había comido una buena ración para llevar de ese plato sentada en un banco frente a un bonito lago.

Mi gozo en un pozo. "Haaaalaa, reboooozaaadooo noooo" "a la plancha, normal, no lo reboces"... Total, que como las patatas "fritas" también les gustan más al horno, con mucho menos aceite, pues todo al horno que fue. Ya veis la foto. Patatas y filetes de merluza con un poco de sal y perejil al horno sin más. Ni salsas, ni rebozados ni nada de nada. Y es que si la materia prima es buena, no necesita grandes aderezos para hacer un gran plato. Pero si acostumbramos su paladar a mucho azúcar, mucha grasa y a aditivos de nombres impronunciables, luego los sabores naturales les resultarán sosos, cuando no lo son ni de lejos. Quizás haya que empezar por una reeducación de paladares, ir quitando poco a poco aditivos. Yo recuerdo una época en que no sé si tomaba café con azúcar o azúcar sin café. Poco a poco fui reduciendo la cantidad de azúcar que le añadía y ahora (si el café es bueno, claro) me lo tomo más a gusto sin nada de azúcar. Igual con muchos productos. Empecé a buscar galletas sin azúcar añadido y ahora las normales me resultan empalagosas.

Tampoco he sido nunca muy partidaria de hacer comidas especiales para los niños. Que coman más o menos pero que coman de todo y lo que comemos los demás. No les hacemos ningún favor actuando de otra manera.

miércoles, 24 de mayo de 2017

"Haberme pedido ayuda"



Últimamente me van llegando por facebook cosas de estas, no sé si habréis visto ya las tiras cómicas de "haberme pedido ayuda" creo que ya circulan en español, aunque yo de momento aún no lo he visto. Os he dejado el enlace en francés, pero también lo tenéis en inglés, si os va mejor.

Es francamente certero. Mira que hemos avanzado (o no, a veces tengo mis dudas) en todo este tema del reparto de tareas. Desde luego andamos ya muy lejos (unas más que otras) de ese reparto clásico viejuno del hombre que trae el dinero a casa y la mujer que se ocupa del hogar. Sin embargo, sigo sorprendiéndome día a día de los comentarios de algunas amigas o compañeras sobre los repartos de tareas en sus casas. Indudablemente a todas, en mayor o menor medida, las ayudan sus compañeros, pero es que ahí está justamente el problema. ¿Ayudar? ¿a estas alturas y aún seguimos así? no se trata de ayudar, se trata de responsabilizarse en la misma medida de la gestión del hogar. Y sí, también de ese "trabajo emocional" del que habla Emma en sus viñetas.

Yo no me puedo quejar, la verdad. Visto el panorama, he de reconocer que el nivel de implicación de mi marido es muy alto. También es verdad que ha habido épocas en las que la viajaba con cierta frecuencia era yo, (y desde luego que me venía ya muy bien educadito en ese sentido de casa de su madre, que anda que no hace), así que está tan acostumbrado a ocuparse de la casa como yo. Obviamente cada uno tenemos nuestros puntos fuertes y no tan fuertes, como todos, así que cuando estamos los dos en casa cada uno se centra más en su parte, sólo faltaría. Pero vaya, que tanto si falto yo como si falta él, la casa sigue funcionando más o menos igual. Aún así, yo diría que ese "trabajo emocional" todavía no lo compartimos exactamente igual. Es como cuando le pido que baje a comprar y me pide que le haga una lista de lo que tiene que coger... pero si vives en la misma casa que yo, ¿no puedes mirar tú lo que falta? pues no, porque tampoco es él quien piensa en qué se va a hacer de comer (salvo que yo no esté, claro, que entonces no le queda otra)

Para ser justa, he de reconocer también que, a cambio, yo no pienso nunca en planchar, si está él en casa a lo que me acuerdo yo de que hay que hacer la cama ya está hecha... lo dicho, cada uno con sus cosillas.

Pero, más allá de mi situación personal, por lo que veo y oigo por ahí, creo que hay mucho todavía de "deja, que ya lo hago yo", de tener que pedir expresamente que te hagan algo porque si no no se les ocurre, mucho de esa diferencia en los "me voy a la cama" de uno y otra (ya sabéis, cuando lo dice él efectivamente se va a la cama, cuando lo dice ella, recoge primero el friegaplatos, prepara las cosas para el día siguiente, revisa que haya sacado la comida del congelador, etc. y luego ya, media hora después, se va por fin a la cama)

Yo, francamente, me niego a perpetuar esos modelos. Hace tiempo ya que en las habitaciones de mis hijos ni me meto (igual en la de él que en la de ella) Son responsabilidad suya y ya son mayorcitos para mantenerlas limpias y ordenadas (lo que no significa que si me piden ayuda no se la de, pero no quiero que se acostumbren a que haya que pedirles que lo hagan, tiene que salir de ellos) Ya os veo la pregunta, ya... no, todavía no lo he conseguido. Bueno, con Sofía sí, pero por su forma de ser, organizada por naturaleza. Lo de Guille ya es otro cantar. Pero francamente, no creo que tenga nada que ver con ser chico o chica. Son sus caracteres y eso es independiente del género. Tampoco yo soy un dechado de virtudes como ama de casa, para qué mentir. Desde luego no conozco esa increíble sensación de irte a la cama con la casa limpia y recogida... bastante con que esté medio decente... A veces sueño con esos ejércitos de sirvientes de Downton Abbey y similares... estarán pasados de moda pero anda que no me vendrían bien... ¿os imagináis? no tener que preocuparos para nada de la casa... ya, ya me despierto.

lunes, 22 de mayo de 2017

Hablando de los spinner



Francamente, no entiendo por qué tanto barullo con el juguetito. ¿Qué tiene de diferente a otros mil que se han ido poniendo de moda a lo largo de los años? ahora, en nuestros tiempos, y seguro que hasta en los tiempos de Sócrates, que también se pondría de moda la chorrada de turno, sólo faltaría.

Me da la impresión de que últimamente, con tanta facilidad de expansión por redes sociales y demás, se magnifica demasiado todo. ¿Que todos los críos llevan el dichoso spinner? ¿y qué? otras veces ha sido el yoyo, o la peonza, o las canicas, o las chapas, o lo que tocara. ¿Que están jugando con él en clase? ¿y de quién es la culpa eso? esta mañana escuchaba en la radio a una profesora que decía que en su clase todos saben que el spinner es para el recreo y durante la clase se queda en la mochila. No le veía mayor problema. Yo tampoco. Anda que no nos habrán confiscado a nosotros juguetitos como se nos ocurriera sacarlos en clase.

Mis hijos lo tienen sí. Aprovechando que era el cumpleaños de Sofía se lo regaló su hermano y ya que estaba se compró otro para él. ¿Y? a mí no me da ninguna guerra. Tampoco lo llevan a todas horas, la verdad. No sé qué tipo de niños estarán todo el santo día con el juguetito pero los míos (y supongo que la mayoría) tienen otras muchas cosas que hacer y con las que entretenerse. ¿Se lo llevan al cole?, sí, para jugar en el recreo con sus amigos, como nos llevábamos nosotros la bolsa de canicas, la goma, la comba, la peonza, el yoyo o lo que se llevara en ese momento. ¿Lo sacan en clase? No, y si les ocurre se les estará muy bien empleado que se lo confisquen.




viernes, 19 de mayo de 2017

Juguemos a poner el titular más loco

La verdad es que estoy un poquito harta de tanto fenómeno viral y tanto "le planto un titular llamativo, tenga que ver o no con la noticia y hala, a correr..."

Podría poner varios ejemplos pero estoy pensando concretamente en el reciente titular del niño de 7 meses al que sus padres dejaron morir de hambre. La noticia es esa. Luego ya en el titular se recalcaba mucho el hecho de que le habían puesto una dieta sin gluten porque ahora se lleva mucho eso de hablar del



Otro motivo no encuentro porque, a ver, madres presentes en la sala, ¿con cuántos meses introdujeron a vuestros hijos los cereales con gluten? yo no me acuerdo si fue con 5 meses, o con 6 o algo así, pero a otros se los introducen más tarde, Vaya, que lo del gluten en la alimentación de un bebé de meses, que todavía se alimenta básicamente de leche (materna o no), es tan importante para el caso como el tamaño de las alas del avión cuando viajas en tren. Aún así, como yo no soy ninguna experta en el tema, aunque me parece que es algo más de sentido común que otra cosa, os dejo con la opinión de alguien que sí lo es y que lo explica breve y acertadamente.

Por mi parte, por más vueltas que le doy, sigo sin entender qué pinta lo del gluten en ese titular. No sé, supongo que ahora que también se lleva mucho demonizar al aceite de palma (que me parece bien pero no es el único demonio del supermercado ni mucho menos) irá apareciendo también en titulares varios, tipo, "aparatoso accidente en la autopista causado por un conductor que se negó a reducir el aceite de palma en su alimentación".

Lo peor de todo es que luego ves comentarios en foros varios y encuentras gente que se ha tragado a pies juntillas el titular y ni se ha molestado en pararse a pensar medio segundo si tenía algún sentido o no. Afortunadamente también hay muchos que recalcan la incongruencia pero miedo me dan los demás. Lo del sentido crítico lo llevamos regular los humanos, ¿eh? (no confundir con criticar a diestro y siniestro, que eso se nos da de vicio)

Lo dejo, que se me está poniendo muy mala uva y tengo un fin de semana interesante por delante, no quiero estropearlo con pensamientos negativos sobre la raza humana.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Día de Internet

Vaya, pues veo por Twitter que hoy es el día mundial de Internet, si es que hay días para todo... y no me viene mal porque últimamente le he dado muchas vueltas a esto. Ya os he contado algunas de ellas por aquí. Y ayer mismo no sé quién me dijo, ¿qué haríamos sin Internet? y yo pensaba, qué haríamos, no... ¡¿qué hacíamos?! que la mayoría de nosotros hemos vivido muchos años sin la red de redes, y muchos más, sin llevarla en el móvil, tan a mano como la tenemos ahora.

Gran invento desde luego. Toda una revolución, comparable a la revolución industrial en su momento.

Pero al parecer el tema de este año es concretamente "el empoderamiento digital" Empoderamiento, vaya palabreja, como casi todas las que se ponen de moda de repente. Busquemos a ver qué es eso. Dice la RAE:


empoderamiento

1. m. Acción y efecto de empoderar2.



empoderar2

Del ingl. empower.
1. tr. Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecidoU. t. c. prnl.

¿Nos hace poderosos Internet? ¿Iguala grupos sociales? Aquí habría mucho que hablar, ¿no os parece? Lo primero de todo, ¿tiene de verdad todo el mundo acceso a Internet? hace falta un ordenador, una conexión, que por ahora en España sigue lejos de ser barata... hace falta tener unos conocimientos mínimos de informática, muy básicos, de acuerdo, pero ¿los tiene todo el mundo?

No sé, por muy fan de las indudables ventajas del mundo virtual (siempre combinado con el real) que yo sea, esa noción del empoderamiento digital no me termina de convencer, al menos a día de hoy. Me parece que sigue existiendo en la sociedad en general una falta alarmante de formación y concienciación sobre lo que significan e implican las TIC (tecnologías de información y comunicación). Veo mucha gente incluso de mi generación con demasiado miedo a que sus hijos las utilicen y a la vez con escasos recursos para enseñarles a hacerlo. Vivimos en un mundo que avanza y cambia (a veces también retrocede) a toda velocidad. Tenemos que adaptarnos a ello. Ya no en el futuro, hoy mismo si no somos capaces de ser flexibles y abiertos lo tenemos cada vez más difícil. Para nuestros hijos esas habilidades van a ser aún más importantes. No hacen más que repetirnos que los trabajos que desarrollen en el futuro aún no existen. ¿En qué les formamos entonces? La concepción clásica de la educación que sigue aplicándose hoy en día ya no vale (aunque muchos profesores y la mayoría de políticos aún no se hayan enterado). Tampoco la concepción clásica de la selección de personal, por cierto, aunque ese es otro tema (del que tampoco se han enterado la mayoría de reclutadores)

Internet es una auténtica mina de oro. Una herramienta poderosísima que, además, por obra y gracia de la tecnología, podemos llevar en el bolsillo. ¿Que tiene sus riesgos? sí, claro, como todo. Pero precisamente por eso es aún más importante que seamos capaces de enseñar a nuestros hijos cómo aprovechar sus posibilidades y minimizar esos riesgos. ¿Sabemos? ¿Sabemos hacerlo nosotros mismos? Hala, os dejo tema de reflexión para este #Díadeinternet


lunes, 15 de mayo de 2017

Y los 12 años de Sofía


Pues si hace nada cambiaba de década mi campeón, hace unos días cumplía 12 años la campeona. Así que ya me puedo andar con ojo y disfrutarlos a tope que dentro de nada se me escapan.

Y como el otro día me permití un flash back nostálgico, también hoy lo voy a hacer. Durante el embarazo de Sofía no escribía ningún blog pero sí llevaba un diario para ella en el que le iba contando historias mil desde el momento en que decidimos que había llegado el momento de tener descendencia. Os copio algo que le escribí como mes y medio después de descubrir que estaba embarazada:

"Todavía no te he visto ni puedo sentirte dentro de mí, pero sí noto los cambios que, tan chiquitín/a y estás produciendo en mi cuerpo. Parece mentira, apenas medirás unos 4 cm. ahora mismo y ¡las que eres capaz de liar ya! Pero son todo señales de que tú estás bien, creciendo y desarrollando todos tus complejos sistemas, que no es poco, así que tu padre y yo estamos muy contentos.

El día 3 de noviembre te veremos por primera vez (¡ponte guap@!) los dos tenemos ya ganas de conocerte, aunque sea de forma un tanto extraña todavía, pero sobre tenemos muchas ganas de saber que estás bien, que te has agarrado con fuerza a mí, que creces a buen ritmo y que tu corazón late a toda pastilla, como debe. Seguro que será un día muy emocionante. 

También descubriremos si solo eres un@ o quizás sois ya dos hermanit@s, parece mentira, pero ni siquiera sabemos eso aún. 

Es pronto para que podamos comunicarnos entre nosotros. Más adelante sí, descubriremos nuestro propio sistema de comunicación, ¿verdad Bebé? pero no hay que adelantarse a los acontecimientos. Todos llegará en su debido momento. No queramos correr más que el tiempo. Hasta pronto, chiqui. Un besito. Mamá."

11 de octubre de 2004

miércoles, 10 de mayo de 2017

Día mundial del Lupus



Pues sí, sí, más allá de los capítulos de House, el lupus existe y es de esas enfermedades con las que a veces parece que no tengas nada pero lo tienes. Y tan raro no será cuando ya van dos personas que conozco que lo sufren.

Como dice mi amiga Mariluz, una de esas sufridoras pacientes: "Es una enfermedad autoinmune y traidora, que no sabes cuando te va a atacar e ir a degüello por ti. Un día te sientes con ganas de comerte el mundo y al otro no puedes salir de la cama. "

¿Os lo imagináis? yo a veces, en esos días en que acabas agotada y no tienes ganas más que de meterte a la cama, pienso en cómo tiene que ser tener esa sensación constantemente. Y que encima no se te note, porque no tienes síntomas visibles (normalmente). Os lo aseguro, cada vez que quedo con mi amiga la encuentro tan estupenda como siempre. Con todo lo que ha pasado, que no ha sido poco, la ves y nadie diría que esté enferma. Y sin embargo el lupus no se cura. Le da días mejores y peores, pero ahí está, siempre al acecho. Y ojo con sus efectos colaterales...

De la otra persona que conocí que tenía lupus tampoco lo hubiera dicho nunca. Era comercial, además, siempre viajando... precisamente en un viaje de trabajo con ella, al verla sacar un enorme pastillero y empezar a contar y seleccionar medicamentos fue cuando me explicó lo que tenía. Mala profesión para tan mala enfermedad... al final consiguió dejar ese trabajo, que no es que no pudiera hacerlo, claro que sí, y lo hacía muy bien, pero bastante cansado es ya estar siempre de viaje como para que además estés más fatigada de lo normal por tu enfermedad, por no hablar de que te pueda dar un arrechucho en cualquier momento, conduciendo mismamente...

Por supuesto de estas enfermedades no nos enteramos si no conocemos a alguien que las sufre. Yo estoy más sensibilizada con el lupus porque una amiga mía lo tiene, he descubierto el síndrome de Wolf-Hirchshorn porque el sobrino de uno de mis entrenadores lo sufre, por supuesto estoy aprendiendo sobre celiaquía a marchas forzadas... ¿pero de cuántas enfermedades, raras o no tan raras, no sé ni que existen? Que no es que tengamos que saber de todo, sólo faltaría, no somos médicos, pero sí al menos ser conscientes de que hay muchas, que algunas resultan extremadamente incapacitantes, incluso aunque no lo parezcan, y sobre todo, de que si no se sabe más sobre ellas (cómo curarlas o cómo paliarlas al menos) es en gran medida porque no hay dinero para investigación. No, perdón, lo he expresado mal, no es que no haya, es que no se destina, que no es lo mismo. Ahí lo dejo...

lunes, 8 de mayo de 2017

Persigue tus sueños

"Ellos saben el camino", o eso dice la taza para llevar que me regalaron mis hijos por el día de la madre.



También me gusta esa otra versión que termina con "si no los alcanzas al menos te mantendrás en forma". No deja de ser cierto, en todos los sentidos. Tener un sueño y luchar por él te mantiene, desde luego en forma, sea físicamente o mentalmente. Y es importante conseguirlo, sí, pero tanto o más, es disfrutar del camino hasta él y, aunque no llegues hasta el final, acercarte lo más posible y, sobre todo, quedarte tranquilo sabiendo que hiciste todo lo que estaba en tus manos. 

A veces sin embargo es definir esos sueños. Hay momentos en que la mente se nos dispersa y no encontramos tan fácilmente el objetivo concreto, medible y realizable que necesitamos para centrar ese sueño. Ahí ando yo ahora mismo. Pero si le hacemos caso a mi nueva taza, tampoco debería preocuparme demasiado, mis sueños saben el camino (o no, pero no me diréis que no es una idea bonita) 

viernes, 5 de mayo de 2017

¿Prácticas o trabajar gratis?

Últimamente las declaraciones de un famoso chef sobre las prácticas en sus restaurantes han levantado bastantes ampollas y, como siempre ocurre, las opiniones y comentarios en estos casos se extreman.

Prácticas se han hecho siempre, en restaurantes y en todo tipo de empresas y oficios. En tiempos remotos eran los aprendices los que trabajaban gratis para aprender el oficio. Las prácticas no dejan de ser una evolución de esos aprendizajes. Ahora bien, hay prácticas y prácticas. Las hay en las que no aprendes nada y encima no te dan ni un duro. Las hay en las que no sé si aprendes o no pero desde luego les sacas un trabajazo adelante y tampoco te dan ni un duro (y eso sí es explotación, lo llamen como la llamen) y, por fin, están las buenas, que también las hay, en las que sí se molestan en enseñarte y además, aunque no tengan obligación, tienen el detalle de pagarte algo, aunque sea poco, que se agradece y mucho. Y luego las diversas mezclas de todas estas, claro.

¿Que si son buenas las prácticas? sí, desde luego. Pero deberían estar bien reguladas y controladas. Desde luego con un sueldo mínimo obligatorio, o beca o como lo quieran llamar, y con obligación de presentar una planificación de tareas y objetivos a conseguir con ellas y un informe final tanto por parte de la empresa como del becario valorando la consecución de esos objetivos. Si lo planteamos como un período de aprendizaje práctico, genial, pero que lo sea de verdad.

Sobre el caso concreto de las prácticas en restaurantes de lujo poco puedo opinar, no ha sido nunca mi campo de acción. Hay quien dice que eso es como hacer un máster y en vez de pagar una burrada por él trabajas gratis. Bueno, si de verdad aprendes tanto (o más porque indudablemente es más práctico) como en un máster, tiene cierto sentido. Si te ponen a pelar patatas, por mucho que veas y te empapes de la rutina diaria de un restaurante, pues no.

En cualquier caso, si estás sacando adelante un trabajo deberían pagarte por ello. No igual que a quien ya sabe porque tienen que dedicarte un tiempo a enseñarte, de acuerdo, pero al menos un mínimo regulado sí.


miércoles, 3 de mayo de 2017

10 años ya

Madre mía, hoy cumple Guille ya 10 años. Algunas os acordaréis de que este blog comenzó precisamente con su embarazo (en los tiempos de Terra) Anda que no ha llovido desde entonces. La de cambios que ha habido en nuestras vidas, ¿verdad?



Hoy, para celebrar el cumple, me voy a permitir ponerme nostálgica y recuperar (de nuevo gracias a backmachine) esa primera entrada con la que todo empezó. Decía así:

De nuevo embarazada

Esta vez ha ido todo demasiado rápido. Es cierto, yo quería que mis hijos se llevaran entre dos y tres años así que planeé empezar a buscar el nuevo embarazo justo dos años después de quedarme de mi hija Sofía. Pero la verdad, no esperaba conseguirlo enseguida. Con lo remolona que fue Sofía, que tardó casi un año en acudir a nuestra llamada... su hermanit@ ha decidido ser super puntual.

Era un embarazo deseado y programado, y sin embargo, no falla, ver ese test positivo te remueve las entrañas. De repente te entran los miedos: pero ¿qué he hecho? es demasiado pronto... no voy a poder con los dos... por suerte dura poco y ahora ya, en mi semana 9 de embarazo estoy encantada de la vida y por fin recuerdo por qué quería yo que se llevaran poquito tiempo.

¿Por qué un blog? veamos, podría daros las razones oficiales: me encanta escribir. Hace tiempo que le doy vueltas a la idea de crearme mi propio blog... el embarazo me da una excusa para hacerlo y hablaros de mis experiencias y sentimientos como remami... pero no, para ser franca, la verdadera razón que me ha decidido a escribirlo es otra. Veréis. Cuando mi marido y yo decidimos tener un hijo y dejamos los anticonceptivos, el mismo día comencé a escribirle un cuaderno muy personal a mi futur@ hij@. Lo estuve rellenando con mimo durante los largos meses en que no llegaba el ansiado positivo y seguí haciéndolo durante todo el embarazo. También después, claro, pero una vez que ha nacido la fierecilla el tiempo comienza a correr de distinta manera. Y ese es el problema... para este segundo hijo compré igualmente el diario del embarazo de Anne Gedes (aun ni lo he abierto), tengo un cuaderno preparado para ir contándole cositas como hice con su hermana... nada, no ha habido manera de empezar nada... mantengo la esperanza de rellenar estos cuadernos, y lo haré, os lo prometo... pero no sé, ya que me da la sensación de que a este embarazo no le estoy haciendo tanto caso como al primero, también quería hacer algo distinto, que no hubiera hecho con Sofía. Y esa es la verdadera razón por la que me he animado a escribir este blog... ¿Os parece una tontería?

Espero vuestros comentarios, (remamis, se aceptan todo tipo de consejos), ¿de qué os gustaría que hablara en este blog? ¿Se os ocurren otras cosas que pudiera hacer para este segundo bebe? y lo más importante... ¿Alguien sabe de dónde sacar el tiempo para hacerle tanto caso como al primero?

Por cierto: hoy vuelve Supernanny a Cuatro. Cita obligada...
Publicado viernes, 22 de septiembre de 2006 7:28 por Mama_a_bordo

¡Felicidades Guille!

lunes, 1 de mayo de 2017

Menos de un mes para el objetivo 10kZaragoza

Se me ha echado encima... cierto que este año han adelantado la fecha y no sé, igual en mi cabeza yo seguía teniendo la 10k en junio, pero no, no, es ya el 28 de mayo. ¡En nada! ¿que si estoy preparada? pues no lo sé, la verdad. A día de hoy no, eso seguro. Pero ¿de aquí a un mes? claro que sí. Pero toca ponerse las pilas, con perseverancia, pero también con cabeza.

Reconozco que con tanta semana santa y tanto puente (aquí tenemos fiesta para San Jorge, os recuerdo), llevaba unos días de poco entrenamiento. Y eso que me llevé de puente una bolsa con mallas, zapatillas y demás, pero fue un fin de semana de desintoxicación tan rico que ni correr me apetecía. A veces también hay que saber poner las prioridades en orden y sobre todo escuchar al cuerpo.

Hoy sí me pide correr, sin embargo. De hecho escribo esto vestida para ello. Después de varios días sin correr, como os decía, llegó el entrenamiento del sábado. Series de 900m. Siempre voy caminando pero el sábado en cuanto empecé a andar noté un punto de dolor en el gemelo. Hubo un momento en que incluso me hacía cojear. Mal asunto, pensé. ¿Y de qué me habré hecho yo esto si precisamente no he hecho nada últimamente? Seguí caminando y lo cierto es que poco a poco el punto fue desapareciendo. Empezamos a calentar con un trote suave y el gemelo estupendo, ni una queja. Primera serie, bien. De hecho me encontraba mejor de lo que esperaba después de tanto tiempo de vagancia supina. Segunda serie... hmmm... esto empieza a molestarme otra vez pero puedo acabar. Termino la serie con el gemelo algo duro pero no me duele. Durante el ratito de recuperación parece que vuelve a su ser pero ay, empezamos la última serie y latigazo al canto. No quise arriesgar. Prefiero perderme una serie que la carrera (ya me la perdí el primer año, no me apetece repetir experiencia) Hay que ser sensato, sí. Y a estas alturas creo que ya sé distinguir las molestias derivadas de exigirle más al cuerpo en el entrenamiento de un dolor que podría derivar en lesión. Durante toda la tarde tuve el músculo como agarrotado y ayer aún, haciendo cosas por casa, me pegó otro tirón extraño. Lo llevé todo el día con la pantorrillera que me ayudó a recuperarme de mi rotura fibrilar años ha. Mucho mejor, lo notaba más sujeto al menos.



Hoy me he levantado bien y con ganas de correr. Iba a salir con mi marido pero al final él no puede acompañarme. Hace frío esta mañana... ya estamos con las perezas. Si salgo sola correré pero poco, ya me lo veo venir. Le pregunto a mi hijo si quiere acompañarme. Me dice que sí pero por la tarde. Así que aquí estoy, vestida de runera y sin haber corrido un kilómetro por ahora.

Tengo el día reflexivo hoy, Ando pensando mucho últimamente en qué hacer con mi vida (laboral sobre todo), así que he aprovechado para sentarme con mi diario (el de papel, que también gasto de eso sí) y un café y reflexionar por escrito sobre ello. A continuación me he puesto a escribir esto. A falta de correr, hablaremos sobre correr. No es lo mismo, ya. Y mientras escribo, estoy pensando si espero a mi hijo y corremos juntos esta tarde o me voy ya yo sola, aunque corra poco. Sea como sea, hoy he de correr, la 10k está ya encima y ahora sí que es importante que mantenga los tres días de entrenamiento a la semana. Se nota si te saltas uno, ya lo creo que se nota... y ya me he saltado más de uno estos últimos días. Se acabó el descanso. ¡Venga! ¡me habéis convencido! ¡me pongo las zapas y me voy a correr!

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