Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

viernes, 28 de abril de 2017

Nuestro reto lector: Abril



Aquí seguimos, como os conté, para este mes necesitábamos un libro de un autor que hubiera ganado algún premio literario. Ya pudisteis ver cuáles fueron nuestras elecciones así que paso directamente a los comentarios:

Mi libro: El amor en los tiempos del Cólera. Una historia de amor sí, pero que no tiene nada de típica. Página a página nos va llevando por un enamoramiento sin fin (¿quién tiene paciencia para esperar toda una vida a su primer amor a pesar de que le rechazara y se casara con otro?) y por las costumbres, para bien y para mal, del litoral colombiano de los años a caballo entre el siglo XIX y el XX. Altamente recomendable.

El libro de Sofía: Momo. Un libro que todo niño debería leer, y todo adulto releer. No sé si hace falta decir mucho más. ¿Os acordáis de mi entrada sobre Beppo el barrendero? pues eso. Una extremadamente certera reflexión sobre el tiempo y el uso que hacemos, o no, de él. Aficionados al Mindfulness, consideradlo una lectura complementaria.

El de Guille: La historia interminable. El reino de la fantasía por definición. Le costó un poco coger ritmo pero en cuanto entró en la historia ya no podía dejarlo. A mí particularmente me encanta el muestrario de seres raros que Michael Ende se inventó para su particular reino. Por no hablar de la maestría con que cuenta la historia y se nos mete de lleno en el corazón. Un genio, aunque creo que ésto ya lo he dicho antes, ¿verdad?

Ah, y de Ricardo que os dije que ya veríamos, al final optó por mezclar dos de sus retos (uno de ellos tiene que ver con el inglés) y leerse The phantom of Manhattan, de Frederick Forsyth. Ahí anda, la verdad es que entre que no tiene mucho tiempo últimamente y que no se lee igual en inglés que en tu lengua... pero bueno, por este mes se lo daremos por válido.

¿Y para Mayo? puff, pues no creáis que lo tenemos del todo claro todavía... para Mayo necesitamos meternos con algún género del que no hayamos leído nada todavía. No sé, no sé... para los chicos estoy pensando en introducirlos ya en la ficción detectivesca con el gran clásico: Sherlock Holmes. Empezando por los relatos cortos, claro. A ver qué tal se les da. A mí me fascinaba de jovencilla, pero no sé con qué edad los empecé a leer. Igual es demasiado para ellos... cuestión de probar.

Para mí, tengo serias dudas. He leído mucho de todo ya así que encontrar un género nuevo me está causando algún que otro quebradero de cabeza pero tengo un par de opciones en mente. O bien probar con el género puramente epistolar, o meterme con un libro de divulgación científica sobre el cosmos que tengo por casa y que empecé en su momento pero en el que no llegué a avanzar mucho. Ya os contaré por dónde tiro...


miércoles, 26 de abril de 2017

Música clásica y niños

Vaya, se me han pasado unos cuantos días sin escribir nada por aquí... pero por buenas razones, os lo aseguro, hemos pasado un puente de San Jorge espectacular en un cámping de la costa y, hasta sin pretenderlo, he tenido una casi completa desconexión virtual. El móvil se ha pegado la mayor parte del puente apagado en el maletero del coche. No tele, no móvil, no tablets, no consolas... ni falta que nos han hecho.

Pero no venía yo a eso. Venía a contaros que esta tarde nos vamos mi hija, mi madre y yo a un concierto benéfico que hacen en el cole. Hace unos días estuvimos también las tres en otro concierto (para niños) en el auditorio de Zaragoza, en el que hacían un breve y divertido recorrido por la historia de la música.


A lo que voy es a que, en realidad, a los niños, desde bien pequeños, sí les gusta la música clásica. Lo que pasa es que no es algo que la mayoría de padres les pongamos. En nuestro caso porque sus abuelos son muy aficionados y, como además han pasado muchas horas en su casa, por esto de la "conciliación" y tal... pues se han ido aficionando, claro. Más Sofía que Guille. Hay conciertos para niños muy divertidos, hay obras más ligeras, hay ballet, hay montajes de ópera pensados específicamente para ellos... mil opciones.

Me pregunto si no marcamos demasiado desde casa los gustos y preferencias de nuestros pequeños dando por hecho que esto les va a gustar y esto no, en función de nuestros criterios personales, sin dejarles desarrollar los suyos. Como en la lectura, o en otras muchas aficiones. Y, como ya sabemos, el sistema educativo no fomenta precisamente este tipo de actividades artísticas o culturales, así que si no les iniciamos nosotros en casa se estarán perdiendo la posibilidad de disfrutar de algo que a lo mejor les habría gustado muchísimo (o no, pero si no prueban no lo sabrán) Igual no es la música si no la pintura lo que les chifla, o la escultura, o escribir, o el teatro, o el baile... ¿lo sabemos? ¿les dejamos explorar posibilidades?

miércoles, 19 de abril de 2017

La educación, de mal en peor

Leo, con profunda indignación, que la última patada a nuestro ya maltrecho sistema educativo, ha sido eliminar de las optativas de Bachillerato la asignatura de Literatura Universal. Cuando todas las teorías sobre educación hablan de hacerla más integral, de incluir otras inteligencias, otras formas de enseñar, aquí ¿qué hacemos? limitar aún más el alcance de lo que nuestros hijos van a poder aprender.

¿Para qué aprender filosofía? ¿o literatura? ¿por qué culturizarse o aprender a pensar? hagamos mejor pequeños robots que hayan aprendido todos lo mismo, lo más útil posible para la maquinaria productiva, pero desoigamos toda teoría sobre educación o cualquier informe sobre lo que las empresas de hoy en día, pero sobre todo del mañana, buscarán en sus empleados. Se habla cada vez más de competencias, más que de conocimientos, de cualidades, habilidades, de empleados flexibles, capaces de pensar, de buscar soluciones creativas a los problemas. ¿Y qué formamos en las escuelas? básicamente esto:


Ahora sigamos llevándonos las manos a la cabeza por las jornadas continuas o partidas y, más divertido aún, por los colegios concertados. Como de costumbre, gritamos más por los goles en los partidos que por las injusticias en nuestras propias narices. ¿Qué podemos esperar pues? Reflexionemos... yo de momento voy renovando, día tras día, mi reciente interés por la pedagogía. No es que espere de nuestro sistema universitario grandes cosas tampoco pero por algún lado hay que empezar así que sí, probablemente empiece la carrera y ya os iré contando por dónde evoluciono.


lunes, 17 de abril de 2017

Despacito

¿O más bien corriendo? tengo la sensación de que así es como vamos a todas partes... corriendo de un lado para otro y sin tiempo para pararnos a mirar nada. Y eso que llevo varios de fiesta.



El otro día aprovechamos que estábamos todos en casa para hacer una visita a uno de los museos de Zaragoza en el que aun no habíamos estado: el museo Pablo Serrano.

En una de las salas había una curiosa exposición: Europa Solar, en la que en distintas pantallas, algunas de ellas colocadas por el suelo, iban cambiando imágenes sobre la tierra, el paisaje y sus transformaciones. Era curiosa pero sosegada. Ahí es donde me dí cuenta de que ya no queremos nada que no sea inmediato, rápido, rápido... ¿hemos perdido la capacidad de mirar con tranquilidad? ¿qué pasa cuando no hay una actividad frenética delante de nosotros? ¿ya no nos interesa? En un momento dado nos dijeron que para ver todos los cambios teníamos que esperar 20 minutos más. Cierto que íbamos con niños y no habían mostrado demasiado interés por esas imágenes en concreto, pero me dí cuenta de que tampoco yo tenía ganas de esperar 20 minutos mirando esas pantallas. ¿Por qué? estaba de fiesta, no tenía prisa por nada en especial, ya llevábamos idea de pasar la mañana en el museo de todas formas. ¿Por qué me parecía tanto tiempo 20 minutos?

Igual deberíamos hacer un poco más de caso a la canción y tomarnos la vida con un poco más de calma, despacito.,, pasito a pasito... No sé, creo que a veces nos perdemos demasiadas cosas sin ni siquiera enterarnos, casi siempre sin verdadera razón. Me recuerda a cuando vamos por la calle con un niño pequeño, que todo quiere mirarlo y en todas partes se quiere parar. ¿Cuántas veces le dejamos y cuántas vamos tirando de él? ¿tanta prisa tenemos siempre? ¿de verdad? porque si es así, igual es para pararnos pero de verdad y plantearnos qué demonios estamos haciendo con nuestra vida.

Pienso de nuevo en Momo y sus hombres grises. ¡Qué gran historia! ¡Y qué poco nos acordamos en nuestro día a día! ¿Ideas? os aseguro que serán bien recibidas...

viernes, 14 de abril de 2017

Torrijas sin gluten

Como ya os avancé, Sofía no quiere perderse nada por ser celíaca, y hace bien, así que el otro día mandamos a su padre a La Mar de Cookies, a por la barra de pan que le recomendaran para hacer torrijas. Se trajo la rústica. La dejamos ahí abandonada un par de días, tanto para dejarla endurecer un poco como porque no teníamos tiempo todavía para liarnos la manta a la cabeza en la cocina. Pero esta mañana ya sí, esta mañana ha sido de cocinicas.

Así que nos hemos metido Sofía y yo entre fogones y, con cuidado (como siempre) de evitar la contaminación cruzada, hemos cortado en rebanadas nuestro pan sin gluten, y, por lo demás, hemos seguido casi al pie de la letra nuestra clásica receta para torrijas. Precauciones para el #singluten... la canela. Ojo, no todas las marcas garantizan la ausencia de trazas. De hecho, fallo y gordo, no me acordé de comprar una de las marcas aptas (Dany o Carmencita por ejemplo) y la que tenía (de la época pre-celiaca en casa) no garantiza nada, por lo que no nos hemos atrevido a mezclar canela con el azúcar al espolvorearla luego. No importa, están ricas igual, pero como ya voy cambiando poco a poco las especias que me quedan por otras aptas, para la próxima vez ya no tendremos ese problema.


Buena pinta, ¿eh? Luego me he liado con el primer plato, que no tenía yo muy claro qué hacer, pero mira, de estos días que tiras de restos y acaba saliéndote algo bien rico. Tenía medio bote de garbanzos cocidos, no muchos pero todo es combinarlos bien. He tirado de restos varios de verduricas. Un refrito de cebollica, trocitos de calabaza, calabacín y zanahoria, unos trozos de patata, se le añade un poco de agua, sal, etc. al gusto, yo le he puesto también una pastilla de caldo de pescado, (ojo, sin gluten también, que no todas valen), aunque no soy muy amiga de añadir estas cosas. En cuanto empieza a hervir unos trocicos de bacalao y los garbanzos ya cocidos y se deja a fuego lento que se termine de hacer y se mezclen bien los sabores. Riquísimo nos ha salido. 

Pendiente tengo de probar unos buñuelos de bacalao que ví en webosfritos, a ver cómo adapto las harinas, ya os contaré. Y he visto también por facebook, que ya me lo he guardado en la recámara estas croquetas de bacalao. Ya os contaré también. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Vida sin gluten

Esta hija mía no deja nunca de sorprenderme. Como sabéis, hace apenas unos meses le diagnosticaron celiaquía. Lógicamente ha habido que hacer algunos ajustes pero lo cierto que hoy en día hay muchísimos productos sin gluten y cada vez más bares y restaurantes que son conscientes de lo que supone no poder comer gluten (y sí, por un poquito sí pasa y sí, porque haya caído una miguita en el plato ya te lo tienes que llevar porque no me vale y no, no me sirve que le quites los palitos de pan a la ensalada porque ya la has contaminado).

Independientemente de esto, una vez hechos los ajustes básicos en casa y en la cesta de la compra, hemos ido aprendiendo algunos truquillos poco a poco, como el de salir con su kit básico de supervivencia celiaca (nesquick porque en la mayoría de bares tienen colacao, unas galletas sin gluten o, según a donde vayamos, unas tostaditas de pan apto... en fin, esas cosas).

Por supuesto en una familia tirando a viajera como la nuestra, y con los medios actualmente a nuestra disposición, lo de no salir de casa por miedo a no encontrar donde comer nunca se nos pasó por la cabeza (aunque me sorprendió ver en grupos de facebook que sí es algo que echa para atrás a mucha gente).

Desde el minuto uno mi hija ha tenido muy claro que no tenía la menor intención de dejar de hacer su vida normal por ser celiaca y lo está llevando hasta su último extremo. El otro día pasamos por uno de estos puestos callejeros de palmas de semana santa y chuches varias. A Sofía todos los años le gusta cogerse una especie de galletitas de azúcar. Pero claro, este año no teníamos certeza ninguna de que no contuvieran gluten o no estuvieran contaminadas en el proceso así que no pudo cogerlas. Le dije que no pasaba nada, que haríamos galletas en casa.

Le compré fondant (sin gluten) de varios colores y a lo que me iba a poner con ella a hacer un receta de galletas de mantequilla aptas que tengo por ahí en la recámara pendiente de probar, me salta que no, no, galleta no, sólo fondant. Que las que se cogía otros años eran sólo de azúcar y no quiere que su vida cambie nada por ser celiaca. ¡Aguántala! Pues sí, sí, se cogió sus fondants de colores y su rodillo (de silicona, claro, el de madera puede llevar contaminación de gluten por todos sus poros) y ahí se pudo a estirar, amasar y decorar a su entero gusto para hacerse sus propias galletitas de azúcar.



Le pregunté ya de paso si querría torrijas, que yo juraría que ningún año les ha hecho ni caso pero dijo que sí, sí, por supuesto que quería torrijas, así que ya os contaré, que ando investigando qué pan sin gluten será mejor... pronto recetita.

lunes, 10 de abril de 2017

Perspectivas

No deja de sorprenderme cómo un mismo hecho, una misma noticia, puede llegar a verse de tantas formas distintas. Según en qué medio escuches o leas la noticia, según quién la comente... a veces me entretengo no sólo buscando la misma noticia en distintos medios sino también leyendo los comentarios de la gente. Generalmente termino con ganas de mudarme a una isla desierta, pero esa es otro historia. Dejando aparte extremismos o auténticos incultismos que hablan por hablar sin tener la menor idea de lo que están diciendo, si nos centramos en los mensajes bien elaborados es muy interesante.

Siempre me ha gustado leer opiniones contrarias a la mía porque me parece mucho más enriquecedor que encerrarme en mi mundo. Últimamente, con ciertas noticias, lo he intentado pero en el lado contrario a mi forma de pensar no encuentro opiniones bien elaboradas sino más bien sartas de tópicos y mentiras en artículos que, lejos de profundizar en las razones que, sin duda, tendrían para defender su posición, se quedan en el populismo facilón. De esos artículos, lo siento, no puedo aprender nada. ¿Tanto cuesta elaborar un buen argumento? al parecer a algunos sí. Una lástima.

La vida está llena de perspectivas, de ángulos, de opciones, de opiniones, de giros y requiebros. Un argumento es mejor cuanto más elaborado, discutido y confrontado esté. Hemos importado muchas cosas de los EEUU, la mayoría no demasiado buenas. Sin embargo, algo que hacen muy bien no se nos ha ocurrido traerlo. Veo a veces en esas series de adolescentes suyas esos equipos de debate en los que hay que escoger y defender una postura, aunque no sea la tuya. Y pienso que es un ejercicio magnífico que no nos vendría nada mal aquí. Aprender desde niños, o desde adolescentes al menos, a elaborar buenos argumentos y buscar razones sólidas para defender la postura que te haya tocado, estés o no de acuerdo de ella. Me lo guardo como idea para hacer alguna vez en familia.


Es bueno recordar también que se pueden tener ideas muy distintas y aún así seguir siendo amigos. Siempre que seamos capaces de comentarlas desde el respeto.

viernes, 7 de abril de 2017

Fuerza de voluntad

Mira que de normal no gasto mucho yo de eso, pero ayer sí que hice un auténtico ejercicio de fuerza de voluntad. Llegué a casa y, cosa rara, estaba sóla. Tenía todavía un ratito hasta la hora de cambiarme de ropa para ir a correr y, aunque no me hubieran faltado cosas por hacer, decidí aprovechar la tranquilidad de la casa para tumbarme un ratito en el sofá y verme una serie corta en Netflix. Mala idea, supongo. Acabó la serie y sí, tocaba levantarse, cambiarse de ropa y salir hacia el lugar de la quedada. ¿Sabéis lo del angelito y el demonio uno en cada hombro? pues ahí andaban los míos, echando un pulso sobre mi cabeza.

Os podéis imaginar ¿no?

D: no seas tooontaaa, que estás sola en casa, con lo raro que es eso, aprovecha y quédate viendo tu serie favorita sin que nadie te moleste.
A: ¡que nooo! ¡que tienes que ir a entrenar! que a ver cómo te haces luego si no la 10k, recuerda lo que te dice siempre Sergio, que si no haces los tres días no mejoras...

En fín, ahí andaban los dos en sus cosas mientras yo, no me preguntéis cómo, conseguí aislarme de su lucha y ponerme en modo automático. Era curioso, me estaba poniendo la ropa de deporte y pensando. "No sé para qué me visto, si no voy a ir, me voy a quedar viendo series"... pero me seguía vistiendo. "Las excusas no queman calorías", "10km son muchos kilómetros y no estás preparada, no te puedes permitir saltarte entrenamientos", "vuélvete al sofá que un día es un día", "¿has hecho los tres días?" y a lo que me dí cuenta ya estaba atándome las zapatillas. "Aún estás a tiempo, quédate en casa"... llave en la cerradura...

Una vez en la calle ya no hay vuelta atrás. Bueno sí, aún reconozco que estaba llegando al lugar donde habíamos quedado y pensando en darme media vuelta del perezón que llevaba encima. Pero seguí caminando en modo automático. Una vez que me juntara con las chicas sí que ya estaría a salvo de tentaciones, mis naranjitas ya no me dejarían escaquearme. ¡Conseguido!

No sé si no habría hecho mejor quedándome en casa, ¡madre qué paliza de entrenamiento! pero lo de siempre, da mucha pereza antes, lo sufres un poco durante, pero ¡te sientes genial después! así que, bien superada esa pereza, y para el sábado más y mejor y es que, como dice Peter Magill:


"Nadie nace siendo un corredor perfecto. Y ninguno de nosotros se convierte en uno. Pero a medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de nuestro deporte: no hay atajos, nadie nos regala nada; ganamos cada kilómetro y ganamos cada resultado."

miércoles, 5 de abril de 2017

Natillas de plátano


El otro día, al hacer la compra, nos dieron unos sobres con recetas de Tom y Jerry. Mis hijos se pusieron como locos a seleccionar lo que querían hacer y la primera en caer fue esta: unas natillas de plátano (poco aptas si estáis a dieta pero muy ricas)

Os paso la receta:

Ingredientes:

3 plátanos maduros
750 ml de leche
6 yemas
150 grs. de azúcar
1 ramita de canela

Receta:

Poner a cocer la leche con el azúcar, los plátanos troceados y la ramita de canela. Desde que hierva, dejar unos 7 minutos a fuego lento (como mínimo, si tenéis tiempo de sobras yo aconsejo dejarla más tiempo). Mientras tanto, batimos las 6 yemas de huevo (con las claras, ya sabéis, un buen merengue, por ejemplo, aunque yo las usé para remojar unos filetes de bacalao que tenía para cenar antes de rebozarlos en vez de usar el huevo entero) El sobrante lo eché a la cazuela tal cual (con patatas lo hice, pero eso ya sería otra receta, no me lío)

En teoría ahora había que retirar los trozos de plátano y batirlos con las yemas antes de añadir todo a la leche caliente pero en nuestro caso estaban tan deshechos que lo hicimos al revés, añadimos las yemas al cazo con el resto de los ingredientes y batimos bien todo junto. Después, dejamos que siga calentando a fuego lento hasta que vaya cuajando el huevo.

Se reparte en los vasos o cuencos que hayáis preparado y se deja enfriar antes de meter al frigorífico, donde habrá que dejarlo al menos un par de horas.

¡Qué aproveche!

Ya me contaréis si os animáis a prepararlas.



lunes, 3 de abril de 2017

Beppo el barrendero

"-Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.
Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
-Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que en el siguiente,
Volvió a callar y reflexionar, antes de añadir:
-Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser"

Momo. Michael Ende.

Siempre me ha fascinado el personaje de Beppo el barrendero.

"A Beppo le gustaban esas horas antes del amanecer cuando la ciudad todavía dormía. Le gustaba su trabajo y lo hacía bien. Sabía que era un trabajo muy necesario."

Un trabajo muy necesario, desde luego, e injustamente poco valorado, ¿no os parece? En cualquier caso, alguien que hace bien su trabajo, sea el que sea, merece todo mi respeto. Ojalá más políticos, altos cargos, directivos y demás hicieran su trabajo como Beppo barría las calles. El mundo iría mucho mejor si así fuera.

En cualquier caso, no he copiado estos párrafos de Momo por eso. El otro día se los estaba dictando a Sofía para otro de sus "dictados casa" y me hizo pensar en algo que me ronda la cabeza, que me apetece muchísimo, pero también me agobia. Siempre he pensado que algún día volvería a la universidad, pero por puro placer. Durante muchos años esa idea se ha mantenido dormida, anestesiada, pero, quién sabe por qué, ahora ha despertado.

Hace ya un tiempo también que me viene picando todo este mundillo de la formación, la enseñanza... Ya os he hablado alguna vez de esto. Creo que todo empezó aquí. No me veo, sin embargo, con paciencia para enseñar a un grupo de niños, y menos de adolescentes. Quizás ni siquiera de adultos... algo descuadraba en todo esto. Pero, me seguía rondando a mí la mosca, y seguía dando vueltas por la página de la UNED en busca de algo que no conseguía definir. Hasta que caí por fin en el lugar adecuado (o eso creo): el grado de pedagogía. Así que ahí ando, haciendo cábalas y cálculos para ver si seré capaz de volver a estudiar una carrera, con las diferencias en la situación personal obvias desde que estudié la primera vez. En un primer momento me entusiasmé. Casi se me hacía largo tener que esperar hasta octubre para empezar. A punto estuve de empezar a comprar libros y cuadernos. Luego me fui bajando, un poco como la espuma. Empecé a recordar las laaargaas horas de estudio en la facultad. Sin otra cosa que hacer que ir a clase y prepararme los exámenes. Empecé a pensar en lo cansada que llego algunos días a casa, en lo que me cuesta a veces incluso sacar un ratillo para hacer un poco de deporte, para escribir mi libro, para este blog... ¿y aún ando pensando en meterme en la UNED? ¿pero a quién se le ocurre? Pero entonces, llegó ese dictado casa y me acordé de Beppo, y escogí justo esa parte del libro para dictárselo a mi hija. Y de nuevo me hizo pensar. Y pensé que si me apetece volver a estudiar no es para agobiarme, ni para plantearme un tiempo máximo en el que sacarme la carrera. Ni siquiera para acabar la carrera por obligación. Me apetece volver porque es un tema que me gusta, porque se ha vuelto a despertar en mí esa inquietud universitaria, porque sí... sin agobios, sin presiones, sin miedo, sin quedarme sin aliento, pensando sólo cada vez en el paso siguiente: "paso-inspiración-barrida", como Beppo.

"Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y la limpia detrás, se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles e comunicar como un olor del que a duras penas se acuerda, o como un color que se ha soñado."

Un genio Michael Ende, un auténtico maestro. Nunca seré capaz de escribir algo tan bueno, pero sí puedo aprender de sus palabras, de niña, hoy, y siempre. Y seguir estudiando, y seguir escribiendo, un paso tras otro, sin prisa y sin quedarme sin aliento, pensando sólo cada vez en el paso siguiente: "paso-inspiración-barrida".

Supongo que este pensamiento me será también útil cuando vuelva a correr la 10k. Me lo guardo para entonces. Pensaré en Beppo cuando tenga esos largos kilómetros delante de mí, esa larga calle. Es un pensamiento muy útil en multitud de situaciones creo. ¿Se os ocurren?

viernes, 31 de marzo de 2017

Nuestro reto lector de Marzo

¡Cómo pasa el tiempo! ¿eh? ya nos hemos comido también el mes de Marzo y aquí seguimos, con nuestro reto lector. Creo que ya os conté un poco nuestras ideas para este nuevo mes aquí.

Os recuerdo que necesitábamos un libro que contuviera un nombre de mujer en su título. Pues bien, al final nuestras opciones han sido las siguientes:

Yo: por estos giros que tiene a veces la vida, vi de repente un título que, si bien no estaba para nada en mi pensamiento, llamó enseguida mi atención. En cuanto os diga el título veréis por qué: La magia de ser Sofía


Teniendo la hija que tengo, el libro casi saltó a mis brazos desde la estantería. A pesar de que ya sospechaba que no me iba a gustar excesivamente, no quise resistirme a comprarlo. En efecto, me pareció bastante flojito. Y mira que no empieza mal, que aún parece que va a tener algo de sustancia. Pero no, pronto se vuelve una historia de amor más, salpicada de escenas eróticas que ni quedan bien ni vienen demasiado a cuento con el tono general del libro. En fin, que muy bonita la portada y, por mis circunstancias personales, muy atractivo el título, pero vaya, totalmente prescindible. No me entretendré más en él.

Sofía: optó por empezar la colección de "El diario de Nikki", y ya puestos se leyó el primero y el segundo, que son facilones. Ya se está acabando el tercero. He de decir que en este mismo mes se estaba leyendo algo muy distinto, que esta hija mía le pega a todo: El libro del cementerio, nada menos, de Neil Gaiman. Pero centrémonos en el reto. El diario de Nikki le gustó, claro, se oían sus carcajadas por toda la casa. Son colecciones muy recomendables en estas edades, creo, sobre todo para los que no acaban de aficionarse a la lectura, si con esto no se lo pasan pipa...

Guille este mes ha optado por La telaraña de Carlota,  la bonita historia de un tímido cerdito que se hace amigo de una hermosa araña gris. No me ha contado gran cosa del libro, pero por lo que he visto, le costó un poco entrar pero luego ya le enganchó. 

Ricardo este mes ha pinchado, le ponemos falta. 

Para el mes de abril, con la Semana Santa por medio, tenemos como reto leer un libro de un autor premiado con algún premio de literatura (en el reto original del cole era un premio Nobel)

Yo, como sigo el reto original, he escogido a Gabriel García Márquez, ganador del premio en 1982. Concretamente El amor en los tiempos del Cólera, que hacía tiempo que quería leerlo y no encontraba la ocasión. 

Guille se va a animar por fin con  La historia interminable que, no sé por qué, le daba mucha pereza, y Sofía se ha empezado ya Momo, ambos de Michael Ende, todo un peso pesado de la literatura infantil con no pocos premios en su haber.  

De Ricardo no sabría deciros, lleva una época bastante liadilla el pobre. Veremos...

No veo vuestros comentarios contándome vuestros retos ¿eh?

miércoles, 29 de marzo de 2017

Aprovechando restos en la cocina

¿Os acordáis de lo hablábamos no hace mucho de no tirar comida? Ayer mismo me encontré en la balda superior de mi frigorífico (donde yo no veo porque soy bajita) un plato con unos restos de pescado al horno y un poco de arroz con verduras que alguno de mis hijos se había dejado. Mi marido tiene la mala costumbre de subir esos platos con restos a la parte superior del frigorífico y a mí me sabe fatal porque si no los veo no los puedo aprovechar. Pero todavía estábamos a tiempo. No había cantidad suficiente para una ración pero también tenía un bote de corazones de alcachofa abierto de ayer así que solucionado: cogí una sartén grande, le eché un poco de aceite de oliva, troceé el pescado que quedaba y tal cual le volqué el contenido del plato. Lo rehogué un poquito y le le eché el resto del bote de alcachofas (escurridas pero no del todo, el arroz se había quedado un poco seco así que pensé que absorber un poco del caldo de las alcachofas no le vendría mal) En este caso no tiene mayor importancia porque es sólo para mí, pero sí, también es un plato sin gluten (siempre y cuando estemos seguros de que esos restos no han sido contaminados en ningún momento, recordad siempre que con que alguien haya metido pan en el plato ya no es apto)

¡Tapper listo para la ofi!


Hay muchas formas de aprovechar unos pocos restos de comida. Es incluso mejor cuando no ha quedado mucha cantidad porque si no lo más cómodo es volver a comer lo mismo, pero si queda poco, eso nos obliga a inventar un plato nuevo. Seguro que tú tienes también mil trucos de estos, ¿me los cuentas?

lunes, 27 de marzo de 2017

Entrenando bajo la lluvia

El sábado salió mal día, pero, como dicen nuestros entrenadores, "el agua no es ácido" así que se puede correr igual. Y hombre igual, igual no se corre, pero también hay que acostumbrarse, que cualquier carrera te puede tocar pasada por agua, que me lo cuenten a mí, que me calé en mi tan ansiada Parisienne. Pero oye, que sarna con gusto no pica, así que si hay que ponerse las pilas se las pone una, que un reto no es para pasárselo durmiendo.

Eso sí, nos libramos del circuito Oregón, porque no era plan de rebozarse por el barro haciéndolo, pero a cambio nos hicimos unas buenas tabatas (en sala) de las que mis agujetas todavía hoy dan fe.

Esta parte bien, lo de la tonificación lo llevo bien, que para eso voy también al gimnasio, pero oye, que lo de correr sigue siendo mi cruz... ¿será posible que habiendo hecho ya la 10k el año pasado siga quedándome por atrás a la primera de cambio? ¿por qué todo el mundo corre más que yo? si es que soy una tortuga... si alguien está pensando en hacerme un regalo, os doy una idea:



No os cortéis. Ahora, que yo voy lenta pero segura, ya conseguí el reto una vez y lo conseguiré de nuevo, y además mejorando tiempos (espero, no lo voy a decir muy alto por si acaso).

Si no me equivoco la semana que viene tocan cuestas, me gustan, no sé por qué, porque mira que cansan... pero sí, me gustan. También me gustan las quedadas, es un espectáculo ver a tanta mujer de naranja corriendo juntas.

Cosas que noto con respecto al anterior reto. Mi cuerpo ya está mucho más preparado. Aunque hubiera dejado unos meses los entrenamientos, corriera poquísimo y por mi cuenta, que siempre se hace menos, todo no lo he perdido. Del primer reto recuerdo que me dolía todo a todas horas. Y no es que yo fuera del todo sedentaria, que siempre he hecho cosas: nadar, patinaje, gimnasio... pero se notaba, se notaba... además, los grupos musculares que ejercitas con cada deporte son distintos y hay que habituarlos...

viernes, 24 de marzo de 2017

El pijama mágico, segunda parte

Como ya sabéis (creo), ando ya inmersa en la preparación de una segunda parte de mi libro "El pijama mágico". Todavía no tiene título así que de momento se queda así, pero ya va avanzadillo así que hoy me he decidido a compartir con vosotros los primeros párrafos, a ver qué os parece:

Entraron en la cueva emocionadas, sintiendo el dulce sabor de la aventura esperada. Y eso que ni en sus mejores sueños hubieran podido imaginar lo que habían de encontrar unas cuantas galerías más allá. Habían pasado muchos veranos en ese pequeño pueblo costero y conocían sus acantilados como las palmas de sus manos. Estaban totalmente seguras de que la entrada a la cueva que ahora estaban explorando había permanecido años cerrada. Tenía que haber sido el reciente temblor de tierra que había sacudido la localidad el que había propiciado su apertura. La habían descubierto ya el día anterior pero sabían bien que no podían aventurarse en una cueva desconocida sin un mínimo de preparación así que, apenas echaron un vistazo y decidieron volver a casa para preparar bien la excursión. Necesitarían cuerdas, linternas, comida por si pasaban más tiempo del esperado… tendrían que hacer una lista.


Pero por fin había llegado el momento de investigar. Con las mochilas bien cargadas de todo lo que habían juzgado necesario, pronto encontraron la primera bifurcación. No querían arriesgarse a perderse a la vuelta así que marcaron el camino por el que habían venido con una tiza. Poco a poco la penumbra iba invadiendo los cada vez más estrechos pasillos y pronto necesitaron encender sus grandes linternas. Decidieron que con una sería suficiente, no querían arriesgarse a quedarse sin pilas en las dos. Durante un buen rato siguieron vagando por el laberinto de grutas, siempre marcando perfectamente el camino escogido cada vez. Ya empezaban a aburrirse y estaban planteándose volver cuando el pasillo por el que caminaban comenzó a ensancharse. Siguieron un rato más y, para su sorpresa, a la vuelta de la siguiente esquina les esperaba una amplia estancia. Al recorrerla con el haz de su linterna vieron algo en uno de sus laterales que las dejó de piedra: un gigantesco esqueleto del tamaño de un dinosaurio. Emocionadas, creyeron haber hecho un descubrimiento importantísimo, ya se veían en las portadas de algún periódico… pero, al acercarse para examinarlo, su sorpresa fue aún mayor. El esqueleto en cuestión tenía patas cortas, cuerpo muy largo ¡y la estructura de lo que sin duda habían sido unas alas! ¿Era realmente un dinosaurio? Quizás era su imaginación pero habrían jurado que aquello tenía toda la forma de un dragón de leyenda. Excitadas por el descubrimiento, deshicieron rápidamente el camino hasta salir de nuevo a la luz. Sólo entonces se dieron cuenta del hambre que tenían. ¿Cuánto tiempo habían pasado ahí dentro? Bajaron hasta la playa y se acomodaron para comer sus bocadillos y comentar lo que habían descubierto. 

¿Qué os parece? el comienzo de todo libro es importante, pero también es difícil, casi tanto como lograr un buen final. ¿Os apetece seguir leyendo? Ya me contaréis. 


miércoles, 22 de marzo de 2017

Preparando la 10k

Sin prisa pero sin pausa. He vuelto al reto que tantas satisfacciones me dio (y me sigue dando), como ya os dije. Semana tras semana vamos notando la mejoría, en técnica, en resistencia...  se nota especialmente en el grupo de iniciación, creo. Les oía hablar el otro día en la quedada y no se creían que habían sido capaces de correr 25 minutos seguidos. Os recuerdo que en este reto se puede partir de cero pelotero. Que no es fácil, ¿eh? prepararse para correr 10 kilómetros cuando no has corrido ni detrás del autobús... que me lo digan a mí, que ya lo pasé en mi primer año. Pero se puede, se puede...

Os dije también que este año quería exprimirlo mucho más que los anteriores. Ahora soy consciente de todo lo que se puede lograr y no quiero perderme nada. Empezamos mal. La primera semana se me lió, se me lió, y fallé en los deberes y en la quedada. Por mucho que queramos a veces las cosas se tuercen y no hay quien las enderece. Pero ya no he vuelto a faltar. Y espero seguir así.

En la última quedada, como os decía, corrimos 25 minutos por las riberas del Ebro. Cada una a su ritmo, aquí no se persigue a nadie. Hacía una noche espectacular, y las vistas lo cierto es que acompañan. La foto no pertenece a esta quedada, (era más de noche para empezar) sino a una de las anteriores a la 10k de junio de 2016, pero ilustra bien lo de las vistas. Y pensar que antes de la Expo del Agua teníamos las riberas hechas un asco...



Si es que estos entrenadores nuestros son lo más, no sólo nos ponen a punto sino que de vez en cuando nos sorprenden con fotazas como esta...

El día del entrenamiento tocó sufrir las series. No me acostumbro a ellas. Siempre pienso que no voy a poder terminarlas, pero siempre las termino... no soy rápida, tampoco muy resistente, la verdad. No tengo yo cuerpo de maratoniana precisamente, ni de velocista... no tengo cuerpo de corredora en general. Pero soy maña cabezota y si me empeño en algo, pues me empeño... ya me gustaría a mí empeñarme más en ciertas cosas que se me resisten pero no, mira, en eso no...

Más allá de si correr es un deporte mejor o peor, lo cierto es que una vida activa es buena para todo el mundo. El otro día oía a medias desde mi cuarto un experimento que hicieron en el hormiguero con un simulador de la vejez. Lo estaba viendo mi familia, yo la verdad es que no me enteré de mucho, pero sí me quedé con el consejo de mantenerse fuerte y activo para que cuando nos llegue, estemos mejor preparados para sobrellevar los achaques de la edad.

A mí lo cierto es que correr me sienta bien. Seré una tortuga (y no me importa, aunque seguro que si me quitara esos kilitos que me sobran se notaría), pero los beneficios del deporte me llegan igual que a las liebres. No hace falta correr muy rápido para mejorar tu estado físico. Tampoco agobiarse con cronos, ritmos, o kilómetros. Se puede correr (o hacer cualquier otro deporte) simplemente por disfrutarlo. A mí me encanta ir a nadar con Sofía y poder salir a correr, patinar o ir en bici en familia. Lo de correr 10 kilómetros es sólo una excusa más para motivarte, un reto más. Ya sabes que yo sin retos no soy nadie, ¿y tú? ¿Me cuentas los tuyos?

lunes, 20 de marzo de 2017

El temido momento de escoger colegio para los niños.



Todavía recuerdo con cierta ansiedad estas mismas fechas de hace ya tira de años, cuando nos tocó tomar la decisión de a qué colegio llevar a Sofía. Algún año después, con Guille, todo fue mucho más fácil, tal y como os conté aquí. La entrada de Sofía he tenido que recuperarla del blog viejo. No me fío mucho de que os funcione el enlace así que os la copio (al proceso no le hagáis mucho caso, lo van cambiando con regularidad así que no sé cómo estará ahora mismo) pero creo que la esencia del momento estrés seguirá de plena actualidad. Incluso más, creo, porque entre que cada vez tenemos más claro que el sistema educativo actual está más que desfasado, las dichosas jornadas, que si partida que si continua... la cercanía al domicilio o no, claro, que a mí me daba igual pero no deja de ser un criterio importante para la mayoría de familias... en fin, que son muchas las cosas que debemos mirar a la hora de escoger cómo queremos que aprendan nuestros hijos ¿cole laico? ¿bilingüe?, ¿público, privado, concertado?, ¿con muchas opciones de extraescolares? ¿buenas instalaciones deportivas? ¿buenas bibliotecas, laboratorios? ¿preocupados por la innovación en educación o más bien clásicos? Sin olvidarnos de la actual guerra de algunos contra la enseñanza concertada, de la que ya hablamos hace poco. Y si encima cada uno de los padres tiene criterios distintos, casi nada... en fin, os dejo con nuestro momento pánico.  

La importancia de escoger colegio

Tan importante, tan importante es que los ansiosos padres no dudamos en hacer cuantas trampas estén en nuestras manos con el fin de mejorar nuestras posibilidades en el temido sorteo.
Para quien no esté al tanto del procedimiento, os lo explico brevemente. El proceso varía algo según comunidades pero en esencia es el mismo en todas partes. Os cuento el de Aragón. Los sufridos papás nos comemos la cabeza durante un tiempo variable en función de las hipocondrias de cada uno. En mi caso más de un año pero lo mío es tirando a grave, gravísimo. Escogemos el cole que más nos gusta para nuestros niños. O los coles en su caso. Si el susodicho es privado, y se puede pagar, a seguir sus órdenes y esperar no quedar olvidados entre los cientos de solicitudes que reciben todos los años. Hay un par de coles en Zaragoza de los que se dice que hay que apuntar a los niños desde que nacen, o mejor aún desde el embarazo mismo. Si el cole es público o concertado, comienza la ronda de averiguaciones. Cuántas solicitudes suelen tener, si suele haber sorteo o baremación por puntos, si suelen entrar todos...

Porque el proceso es el siguiente. Rellenas el formulario de inscripción con los típicos datos personales y escoges un colegio en primera opción y hasta seis más por orden de prioridad. Los colegios están organizados por zonas. Vivir en la misma zona a la que pertenece el colegio escogido te otorga seis puntos (repito, esto en Aragón, esta es la parte que cambia mucho de unas comunidades a otras), trabajar en esa zona cinco puntos (no adicionables, se te aplica la mayor puntuación pero nunca la suma de las dos, aunque vivas y trabajes) Tener hermanos mayores en el centro te da ocho puntos por el primero y uno más por cada uno de los siguientes. Ser familia numerosa también te da puntos, igual que tener ciertas enfermedades crónicas digestivas, endocrinas o metabólicas o alguna minusvalía . Ah, y que alguno de los padres trabaje en el centro da cinco puntos. Total, que en los colegios muy solicitados ya te avisan que como no tengas por lo menos los seis puntos de zona de residencia te olvides porque sólo con las solicitudes con puntos suplementarios ya cubren una buena parte de las plazas y quedan unas pocas para repartirse entre los simples mortales que acudimos con nuestros seis puntitos.

Pero hecha la ley, hecha la trampa. El clásico siempre ha sido empadronarse en casa de alguno de los abuelos para obtener al menos esos seis puntos básicos. Pero claro, en cada comunidad la cosa cambia, y por lo visto en Andalucía, ser familia monoparental también da puntos. Así que ya venían observando un sospechoso aumento de los divorcios en estas fechas del año. Cuando decidieron investigarlo, descubrieron que se correspondía con familias con hijos en edad de escolarización que, desesperados por asegurar una plaza a su retoño en el colegio de sus sueños, eran capaces de recurrir hasta al divorcio exprés. Alucinante.

Nosotros teníamos los seis puntos de zona de residencia (por los pelos, la zona acaba en la calle perpendicular a la nuestra, pero entrábamos) Y punto pelota. Y nuestra primera opción en principio era un colegio concertado, de los muy solicitados. Teníamos una segunda opción que también nos gustaba. Un colegio público bilingüe en alemán. Lo habíamos estado viendo y nos había gustado mucho. Además encajaba bien con mi idea inicial: cole laico y bilingüe. 

Pero ya os hablé del cole concertado en otro post. Salí enamorada de la visita. Y eso que lo de llevar a mis hijos a un cole católico nunca me ha hecho mucha gracia. Pero tampoco era mi criterio más importante, sobre todo habiendo podido comprobar por propia experiencia su apertura de miras (nos casamos allí, mi costi es exalumno y si no se casaba en su antiguo colegio le daba un patatús y como a mí me daba lo mismo un sitio que otro...) En fín, que después de mucho pensar y valorar el riesgo, porque la segunda opción era muchísimo más segura, mientras que con la primera calculamos que nos la jugábamos al cincuenta por ciento, tomamos nuestra decisión. Nos arriesgaríamos con nuestros seis puntitos a cara o cruz.

Ya se sabe que el que no arriesga no gana. Y nosotros arriesgamos, y sin trampas además. Tampoco podíamos hacerlas, por otra parte... así que en realidad no tiene mérito. La semana pasada fue el sorteo. Mandamos a un emisario a enterarse bien de todo. Sabíamos el número que llevaba Sofía, sabíamos el número total de solicitudes, y sabíamos el número que había salido. Pero nos quedamos con la duda. Cabía dentro de lo posible, sí, pero andábamos demasiado lejos. Se avecinaba una semana de cábalas. Nos faltaban datos. No sabíamos cuántas de las casi 300 solicitudes eran para primero de infantil y cuántas para otros cursos, no sabíamos cuántos solicitantes tenían asegurada su plaza por tener más de seis puntos... intentamos no pensar demasiado en ello pero la idea volvía siempre a nuestra mente. Sobre todo porque el colegio bilingüe que finalmente habíamos puesto en segunda opción también se había llenado en la primera ronda, con lo que ya no teníamos posibilidades de que nos lo asignaran en caso de no entrar en la primera. Es lo malo de las segundas opciones. Casi todos los colegios que nos puedan parecer interesantes tienen más solicitudes que plazas así que se llenan en la primera vuelta. Si en el sorteo no tienes suerte quedas a merced de quién sabe quién que decide, entre los colegios que aún tienen plazas libres, a cuál va a mandar a tus criaturas. Intento transmitiros la sensación pero sé que no lo estoy consiguiendo. El año pasado yo misma veía a algunas amigas pasar por lo mismo y sí, escuchaba lo que me contaban... pero hasta este año no me he dado cuenta de lo lejos que estaba de entenderlas realmente.

Por fin este viernes salieron ya las listas provisionales. Habíamos rellenado la casilla sombreada en la que podías indicar tu número de móvil y tu email para que te avisaran del resultado. Había avisado a mis compañeros de trabajo de que el viernes procuraran no cruzarse mucho conmigo (ya me habían sufrido bastante el viernes anterior con todo el rollo del sorteo). Por suerte las noticias no tardaron nada en llegar. Aún no eran ni las nueve de la mañana cuando la pantalla de mi móvil se iluminaba y el conocido pitidito me hacía saltar el corazón. Lo cogí a la velocidad del rayo y casi sin mirar abrí el mensaje. Lo tuve que leer dos veces para enterarme pero sí: Sofía había sido admitida (provisionalmente claro) en el colegio de nuestra elección. Reenvié el mensaje al móvil de mi costi y aún no había terminado de dejar el mío en el bolso y ya me estaba llamando... uff... lo habíamos conseguido. La palabrita "provisional" todavía nos molestaba un poco pero sabíamos que una vez dentro, si no has hecho trampas, ya no sales.

El sábado se empeñó en subir al colegio a ver las listas. Quería comprobarlo con sus propios ojos y de paso fijarse en algunos detalles como cuántos se habían quedado fuera por fin... yo no sentía esa curiosidad, pero me quedé helada al mirar las listas. De 92 plazas asignadas ¡Sofía había conseguido la 91! ¡por los pelos!

En fin, que lo de los coles es un rollo, una agonía, un sinvivir... pero ¡ya lo hemos pasado! y con Guille todo será mucho más fácil. Con los ocho puntos de hermana mayor en el centro ya no deberíamos tener nada que temer, aunque como sigamos así vete a saber... pudimos comprobar que de las 92 plazas, 66 se habían ocupado con niños con más de seis puntos. El primero de ellos tenía 19 nada menos... y eso que no vivía en la zona y sólo tenía los cinco puntos de zona de trabajo. Pero tenía familia numerosa y, según mis cálculos, ¡cinco hermanos en el centro! Así cualquiera...

¿Qué os parece lo de las trampas? ¿las haríais si tuvierais la ocasión? ¿aún sabiendo que si te pillan te invalidan la solicitud? ¿hasta ese punto son tan diferentes unos colegios de otros? ¿como para volverse loco y divorciarse para conseguir el que deseas? no sé... ¿qué pensáis?

Hasta aquí la entrada recuperada de 2008 (puff). De verdad que no os envidio nada a los que estáis ahora en ese proceso. Ya sé que hay quien lo tiene muy claro y no sufre tanto, porque tenga claro que quiere el cole de al lado de casa (o cualquier otro criterio) o simplemente porque viva en una localidad más pequeña en la que no tenga tanto donde elegir. Para los demás, si me permitís una sugerencia, os voy a hablar de algo que yo tuve ocasión de hacer en su día pero que probablemente habría hecho. ¿Qué os parecería un taller sobre cómo elegir colegio? Pasaros por aquí y me contáis cómo lo veis. A mí me ha gustado mucho el planteamiento y, como ya conozco a Miriam Escacena de otro curso suyo que seguí, me permito recomendaros este taller en formato de conferencia on line. A mí me pilla fuera de onda, que ya tengo a mis dos hijos felizmente escolarizados, y bien contentos estamos con nuestra elección, pero si os animáis no dejéis de contarme qué tal os ha ido. Y sobre todo, ¡suerte con el proceso! Vuestros hijos van a pasar en el cole muuuuuchaaas hooooraaas de los próximos muuuuchoooos aaaañoooos... no es una decisión que se deba tomar a la ligera. ¡Ánimo con ello!


viernes, 17 de marzo de 2017

La relatividad del tiempo (entrada recuperada del viejo "Diario de un embarazo")

Sigo con mis nostalgias, no sé, no sé, estoy pensando en hacer fija esta sección de viernes de "recuerdos y morriñas varios" Esta entrada en concreto era de 25 de febrero de 2007 (casi 7 meses de embarazo ya):

Es curioso. Mirando el calendario veo que hace ya un porrón de meses que me quedé embarazada de Guillermo... y sin embargo ¡se me han pasado volando! mucho más que en el embarazo de Sofía, yo creo. Supongo que es por ser el segundo. Ya sabes más o menos de qué va la historia, y además, aunque dicen, y es cierto, que cada embarazo es un mundo y no tiene por qué parecerse en nada el primero con el segundo, la verdad es que en mi caso están siendo muy similares. Naúseas al principio, acidez después, contracciones (no dolorosas) hacia el último trimestre... sólo que esta vez me está empezando todo mucho antes. La tripa también se me notó antes, por cierto, aunque ya me lo habían avisado, que los músculos ya están dados de sí y eso se nota...

Mientras escribo estoy notando las acrobacias de Guillermo dentro de su acogedora cuevecita, ¡no para el tío! menos mal que no me hace daño porque noto la barriga como un gran flan de gelatina...

Hablando de ello, ayer otra vez Sofía colocó su cabecita sobre mi tripa y Guillermo se movía pero cuando le preguntaba si notaba a su tato saludándole me decía que no la muy orgullosa... eso sí, en cuanto me tapaba la barriga, me la destapaba otra vez. Y lo mejor de todo... llevaba el móvil de su padre en la mano(a los críos les encantan los teléfonos, sobre todo los móviles, supongo que porque son más de su tamaño) y le decía yo, ¿le dices hola a Guille? y la tía se plantaba el móvil en la oreja... y yo, no, cariño, que Guille no tiene móvil... y ni corta ni perezosa me plantó el móvil en el ombligo... ¡la lógica de estos enanos es fabulosa!


Bueno, vale, ya lo dejo, se ve que hoy tocaba sesión de babeo con mis chiquitines, pero no todo iban a ser temas serios en el blog, ¿no?

Cada vez que veo estas cosas me alegro más y más de haber empezado el blog hace ya tantos años, no me acordaba para nada del detalle de Sofía por ejemplo. ¿No os parece un lujo poder recuperar esos pequeños recuerdos? Por supuesto para eso han existido siempre los diarios, no hace falta un blog, pero este fue el medio que escogí para mi "Diario de un embarazo", y sigo compartiendo mis pequeñas alegrías y miserias con vosotros así que es obvio que me sigue pareciendo una buena elección. 



miércoles, 15 de marzo de 2017

Cómo moverse por internet para adolescentes y padres

Estuve ayer en una charla para padres en el colegio de lo más interesante: "Educación emocional en Internet", impartida por Guillermo Cánovas, director de EducaLike, a quien podéis seguir (os lo recomiendo) en su web o en twitter. Por supuesto se habló de cyberbulling, pero no sólo de eso. Resultó muy completa: hablamos de empatía, de oxitocina (sí, esa), me resultó muy curioso, ¿sabíais que hay estudios que han demostrado que se activan las mismas zonas cerebrales si la persona con quien hablamos nos sonríe que si nos manda una carita sonriente por whatsapp? ¿si se enfada y nos lo demuestra con su gesto que si nos envía el emoticono enfadado? El cuerpo interpreta las conversaciones ante una pantalla como totalmente reales, no es tan virtual este mundo. Por tanto, las emociones que se despiertan por conversaciones en este mundo son tan intensas como las otras. No vale pensar que esto no es real, lo es, totalmente.



Hablamos, decía, de cyberbulling, con sus luces y sus sombras. No me malinterpretéis. El bullying, cyber o no, es una gran sombra en sí mismo. Peeeerooo, hay diferencias entre unos y otros. El virtual resulta ser mucho más intenso y hasta cruel porque puede llegar a mucha más gente y además no conoce descanso. En el acoso "en vivo", llamémosle así, llegas por la tarde a tu casa y ya no tienes a nadie molestando, llega el fin de semana y puedes estar tranquila al menos por un par de días, llegan las vacaciones y no digamos nada. En el cibernético sin embargo te pueden acosar en cualquier momento, estés allí o no. Sin embargo, algo a favor tenía que tener este segundo: primero, es muy fácil recopilar pruebas (luego hablamos de esto), segundo, según nos contaron, es más sencillo para los testigos hacer algo por escrito, a salvo en su casa, que cara a cara con el acosador. Está probado que, si nada más comenzar el acoso, en lugar de reirle la gracia al acosador, los demás empiezan a recriminarle su actitud es más fácil que ese acoso cese. Lógico, si nadie le ríe la gracia no tendrá motivo para continuar (a priori luego hay gente que simplemente es mala y quiere hacer sufrir y le importan un pimiento los demás). Tan fácil como que un par de voces empiecen a decir "déjalo ya, que no tiene gracia" o "te estás pasando, córtate un poco."

Ya, que no es tan fácil, lo sé, pero más difícil aún es hacerlo en el patio de recreo, dando la cara frente a todo el mundo. En cualquier caso, pautas a seguir en cualquier tipo de acoso:

- No respondas (más allá de un déjame tranquil@, no entres al juego)
- Bloquea al acosador (normalmente las redes sociales y otras apps tienen la opción de bloquear contactos para que no puedan seguir mandándote mensajes)
- Por supuesto, cuéntaselo a tus padres (luego hablamos de padres también)
- Guarda las pruebas (y sácalas del móvil: si es por whatsap, envía la conversación a un email, en caso de perder el móvil o que te lo quiten seguirás conservando esas conversaciones, si es en redes podrás entrar en ellas desde cualquier ordenador, no es problema)
- Si el acosador es del entorno escolar, comunícalo al colegio (luego los habrá que reaccionen mejor o peor, pero hay que comunicarlo)
- Si procede, pon denuncia en la policía. El bullying como tal no está tipificado como delito pero muchas de las cosas que implica sí (amenazas, difamación, etc.) y según nos contaron, empiezan a verse ya sentencias ejemplares en este sentido (a los padres si el niño es menor de 14 años) Pero hay que denunciarlo, claro.

Os hablaba de lo de los padres. Nos dejó pensativos a todos una anécdota que contó sobre una chica a la que le había pasado algo gordo con Instagram y le explicó por qué no se lo había contado a sus padres. Algo así como "¿para qué?, lo primero de todo, le voy a tener que explicar desde el principio qué es Instagram, para qué sirve, qué se puede hacer y qué no... y después de todo esto, su respuesta va a ser "pues te quedas sin móvil", yo no quiero quedarme sin móvil, tengo todo aquí" ¿os acordáis de lo que os decía en mi reciente entrada sobre los móviles? Los usamos para muchísimas cosas ¿Cómo vamos a quedarnos sin él? También nos habló de otro caso que le decía que "no, de esto no puedo hablar con mis padres, no, de esto tampoco, no, tampoco de este juego... ¿y e qué hablas pues con ellos?... hmmm... pues en realidad de nada, no hablamos..." vaya panorama, ¿no?

Dos puntos pues importantes para los padres:

1. Tómate interés por lo que hacen tus hijos en Internet o con la videoconsola. Que te cuenten, que te expliquen a qué juegan, cómo se juega, si te animas incluso echa alguna partida con ellos... igual a ti te parece una chorrada, pero para ellos es importante. Si sienten que no pueden hablar contigo de las cosas que a ellos les importan luego no te quejes si no te cuentan lo que sí querrías que te contaran.

2. Valora en su justa medida lo que significa el móvil para ellos: no es tener un teléfono, olvídate de ese concepto, es muchísimo más. Ayer nos decían "no es que nuestros hijos sean nada raro, si los adolescentes del renacimiento hubieran tenido a su alcance una herramienta como esta también la habrían querido, si los discípulos de Pitágoras hubieran podido acceder a todo esto, también lo habrían pedido" ¿Quién no querría algo que te abre un mundo entero de posibilidades?

Y esto me lleva a otro tema que quería comentar, éste ya de cosecha propia. Sé que hay padres que no quieren que sus hijos tengan móvil hasta mucho más mayores, que incluso es recomendación de instituciones oficiales. Lo entiendo, hasta cierto punto, pero, primero, Internet tampoco es el demonio, tiene sus riesgos, claro, como salir a la calle, o viajar en coche (ésto último mucho más peligroso si hacemos caso a las estadísticas), pero también tiene una serie de normas de sentido común que minimizan esos riesgos. ¿No es más útil ir enseñándoselas cuando empiezan a meterse en ese mundo que sobreprotegerles y, cuando ya son mayores, soltarles de repente, sin preparación previa, en un mundo lleno de Tinders y otras webs y apps que no llegamos ni a imaginarnos que existan? A mí es que me parece más razonable darles esa formación previa para que cuando lleguen a todo eso sepan manejarlo.

Igual por mi historia previa le tengo menos miedo a Internet que otros adultos. Yo conocí gente en una especie de foro (mailing list le llamábamos, muy rudimentario todo) hace más de 20 años y llegué a quedar físicamente con la mayoría de ellos. Uno de mis mejores amigos es de aquella época y sí, nos conocimos primero virtualmente (y no, nunca hubo nada más que amistad entre nosotros, no iba por ahí la cosa) A algunas de mis actuales mejores amigas también las conocí virtualmente antes de dar el paso de quedar con ellas. ¿Que hay que ser consciente de los riesgos de Internet? sí, claro... pero, pensad por un momento en cuando nosotros salíamos por ahí de marcha. Que levante la mano quien no se haya ido nunca con un grupo al que acababa de conocer en el bar. ¿Los conocíamos mucho más que a alguien a quien nos hemos encontrado por Internet hablando de una afición común por ejemplo? dejando aparte que al menos físicamente ya puedes comprobar que si dice que es una chica de 16 años no es en realidad un tiarrón de cuarentaytantos con quién sabe qué oscuros propósitos... pues no sé yo...

También nos contaban que en realidad no es que estén conociendo gente continuamente, la mayor parte del tiempo lo pasan hablando con las mismas personas con las que acaban de pasar todo el día. Vamos lo que hacíamos nosotras (sobre todo las chicas, creo) cuando llegábamos a casa y nos tirábamos una hora al teléfono y nuestras madres nos chillaban que si no habíamos estado ya todo el día juntas y a ver qué teníamos tanto que hablar si nos acabábamos de ver... pues lo mismo, pero por otro canal. Y no sólo con el móvil o la tablet, no nos olvidemos de que ahora muchos videojuegos incluyen opciones de chat en línea con cualquier otro jugador del que tampoco tenemos por qué saber nada... todo un mundo esto.

Pero, sí, desmitifico un poco el temor reverencial a internet, seguramente porque lo conozco bastante bien (y a pesar de ello cometo errores con cierta frecuencia, como en la vida real, no se llevan tanto lo real y lo virtual al final) Sin quitarle importancia a los riesgos que conlleva, que ahí están (de nuevo, como en la vida real), me parece que es más útil,  igual que he ido enseñando poco a poco a mis hijos a moverse correctamente por la calle, saber qué deben hacer en caso de sentirse en peligro o a que no se vayan con un desconocido por mucho que les cuente una película atractiva, enseñarles también a moverse por Internet con las precauciones debidas y aprovechar sus múltiples oportunidades sin miedo pero sin inconsciencias.

Aún nos hablaron de otro tema muy interesante pero ese lo dejo para otra entrada, que esta ya se está alargando mucho: las relaciones de pareja entre adolescentes y cómo se está detectando que aumentan peligrosamente (y sin entender nadie por qué) esas relaciones peligrosas de control del uno a la otra o de la una al otro, que también que las hay. Lo dejo para otro día.

lunes, 13 de marzo de 2017

Enseñanza pública vs concertada

Se levanta una por la mañana leyendo cositas como las que os enlazo por aquí:




Y, antes de despertarse del todo piensa, "no me extraña que haya tanto revuelo últimamente con la educación", toma el primer sorbo de café, las neuronas se empiezan a activar y recuerda: "Ah, no, que el lío está por lo de quitar plazas de la concertada" De las innegables deficiencias de nuestro sistema educativo no se está quejando nadie.

Dejando a un lado la parte (indudablemente importante) de que la mayoría de colegios concertados son religiosos, ¿qué tenemos? Se habla del descenso demográfico y que, por tanto, hay más plazas que niños. Y partiendo de ahí, se razona que si van a sobrar plazas, se priorice la escuela pública en favor de la concertada. ¿Y la libertad de elección de los padres? ¿No deberíamos dejar que sean ellos quiénes decidan qué tipo de enseñanza quieren para sus hijos? Si hay más solicitudes para la concertada, ¿debemos seguir eliminando sus plazas igualmente para que esos padres se vean obligados a llenar las plazas de la pública? Bastante alejada está ya de la realidad la enseñanza en general como para favorecer aún más que no haya que hacer ningún mérito para conseguir alumnos. No estoy hablando a favor de ningún tipo de enseñanza en general. Cuando nosotros miramos colegios para Sofía estudiamos varias opciones: en concreto un privado, un concertado y tres públicos. No veo ahí un especial interés por la concertada. Sin embargo fue la decisión final (y eso que eso fue bastante antes de los recortes, que entonces la pública estaba mucho mejor que ahora)



Si se quiere priorizar un sistema de enseñanza público me parece fenomenal, pero háganlo bien. Mejoren las condiciones de esos colegios, la calidad de su enseñanza, la implicación de sus profesores... hay colegios públicos que reciben muchísimas solicitudes cada año. Lo están haciendo bien y así lo perciben los padres. También hay concertados que no reciben tantas. Al final, lo que los padres miramos (o deberíamos) es la calidad de un colegio en concreto, al que queremos llevar a nuestros hijos, que más quisiéramos todos que encima esa opción fuera la más económica. 

En el cole que escogimos se preocupan por trabajar la educación emocional, por trabajar por proyectos, hacer actividades mil en paralelo a las clases tradicionales. Seguro que otros muchos coles lo hacen, públicos y privados, pero nosotros teníamos unos criterios (y en mi caso sabéis bien que el de la religión distaba mucho de ser uno de ellos) y en función de ellos escogimos. También es cierto que todos los coles que miramos estaban lejos de casa y nos implicaban un gasto similar en comedor y autobús que, al final, es en lo que más dinero se nos va en realidad. ¿En serio si hubiera habido menos nacimientos aquél año hubiera podido quedarme sin plaza en este colegio porque alguien quiere promocionar la pública sin molestarse en mejorarla? ¿Por decreto? Lo siento, no lo veo...

Entiendo el interés en promocionar la escolaridad pública, de verdad que sí, pero no la forma en que pretenden hacerlo. Mientras no mejoren muchas cosas, yo al menos quiero seguir disfrutando de la libertad de elegir un colegio concertado si considero que su planteamiento se acerca más al que yo quiero para mis hijos. O ya puestos, un colegio público que sí me guste aunque no esté en mi zona, porque yo sé que somos un caso raro, pero la cercanía a casa no fue nunca un criterio para nosotros. 

En fin, bueno, esa es mi opinión, pero por supuesto me encantará escuchar las vuestras.

viernes, 10 de marzo de 2017

Recordando el postparto de Guille (entrada recuperada de "Diario de un embarazo")

Me gustó el experimento del otro día de recuperar una vieja entrada, así que he seguido rastreando por ahí y, para hoy, os he recuperado mis impresiones postparto, ¡madre si hace tiempo ya de esto! Y lo que me alegro de haber podido recuperarlo, es bonito poder volver a leerlo.

Sin más, os lo copio:

Ya nos lo decía nuestra matrona de las clases de preparación cuando Sofía... “mucho miedo le tenéis al parto... ¡pero lo peor viene después!” pues sí, es cierto... lo malo son los siguientes días. Estás cansada, probablemente dolorida, y tienes un pequeñajo al lado que en cuanto se despierta empieza a llorar. Casi siempre es de hambre, cierto... pero, anda, tú todavía no tienes leche... Apenas una mijita de calostro, que sí, es buenísimo para ellos: es muy nutritivo, tiene todas tus defensas... ¡pero no les llena nada! De la vuelta a casa ya ni hablamos... o mejor, sí, hablaremos largo y tendido pero eso será en mi siguiente post, que por cierto, será ya el primero del nuevo blog: “Mamá a bordo”

Pero bueno, os cuento mi postparto en concreto (que tampoco fue tan malo en realidad). Me sacaron del paritorio y me llevaron durante un buen rato a la sala de despertar. Allí intentamos que Guille se cogiera al pecho pero no tenía muchas ganas el chico. Estuvo jugueteando con mi pezón y lamiéndolo como a un rico helado de vainilla pero nada, ni amago de succión. Dicen que los bebés cuando más despierto tienen su instinto de succión es en sus primeras horas de vida pero está claro que mis hijos se salen de esa norma. Pero bueno, sin agobios. Con Sofía se empeñaron mucho en que me cogiera el pecho y sólo conseguimos que subiera a la habitación con un cabreo del quince y toda la familia la conociera berreando, roja y con la barbilla temblando (que mi chica es muy buenecica pero cuando saca la mala leche la saca de verdad). Y total, para lo que sirvió, dijo que de teta nada y fue biberón... ¿a qué no sabíais que los bebés también pueden hacer huelgas de hambre? Cada vez que me acuerdo... la pobre llorando desesperada muerta de hambre y rechazando insistentemente el pecho... como para no ceder... Así que sí, me alegré de que esta vez nadie se empeñara en que el niño cogiera el pecho, tiempo habría para ello..


Cuando subí a la habitación sería ya la 1 de la madrugada y ya habíamos avisado a la familia de que si me ponía de parto por la noche les llamaríamos ya al día siguiente así que pudimos descansar más o menos tranquilos. Más o menos porque aunque Guille (como la mayoría de los bebés, creo) durmió como un ceporro muchas horas seguidas después del parto (también para ellos es toda una experiencia y supongo que acaban agotados), lo malo de la Seguridad Social es que tu descanso depende de ti, de tu bebé, del de tu compañera de cuarto y del de su bebé. De momento ya a la 1 que me subieron a mí les encendieron a ellos todas las luces (no se andan con miramientos con estas cosas) y su bebé que acababa de dormirse... pues qué os voy a contar... a eso hay que añadir que de momento sigues con el gotero (qué cosa más molesta, por cierto) y que no te dejan levantarte sola al baño la primera vez así que en cuanto notas ganas tienes que avisar para que te acompañen (y vuelvan a encender alegremente todas las luces, claro) En fin, un show. Pero bueno, algún ratico te dejan dormir...

Y llegamos ya al viernes. No fue malo. Yo no tenía casi molestias por los puntos y los entuertos apenas habían empezado. Guille seguía agotado y durmiendo mucho y eso sí, tuve un adelanto de lo que me esperaba al día siguiente viendo a mi compañera de cama (ventajas de compartir habitación) Su bebé estaba ya muertecito de hambre y ella aún no había tenido la subida así que lo tenía casi continuamente reclamando teta y de paso destrozándole los pezones (aunque no le hizo grietas ni nada pero claro, tener un crío constantemente succionando en una zona tan delicada...)

Esa noche pudimos dormir un poco más. Los bebés se despertaron un par de veces pero fueron a la par (supongo que el lloro de uno despertaba al otro) y como no tenían que traernos a nadie más a la habitación no hubo interrupciones de medianoche. El sábado sin embargo me tocaba a mí el día malo. Guille ya estaba bien descansado y, efectivamente, se le había despertado el apetito. La recomendación es ponértelo al pecho con mucha frecuencia para que estimule la subida de leche pero la verdad es que yo el día anterior lo había dejado dormir todo lo que quiso así que no me lo había puesto mucho. La mañana del sábado también durmió bastante pero al final sí que lo desperté para que mamara porque ya me parecía demasiado. Al menos, a diferencia de su hermana, Guille sí cogió bastante bien el pecho desde el principio. Me hacía algo de daño porque no abría la boca lo suficiente pero tampoco llegó en ningún momento a hacerme grietas ni nada parecido. Además era más en el momento de cogerse, luego mientras mamaba ya no tanto. ¿O será que los dichosos entuertos no me dejaban enterarme de ningún otro dolor? La verdad es que sí, ¡duelen! Son como dolores fuertecillos de regla pero con la duración de las contracciones. Bueno, de hecho son las contracciones que realiza el útero para volver a su tamaño original. El caso es que sí, son dolorosos y vienen sobre todo mientras estás dando el pecho pero como son necesarios y además puntuales y poco duraderos, pues bueno, los llevé más o menos bien. Tuve la gran suerte además de que los puntos no me dolieron nada de nada. Justito las molestias estas de cuando se van secando y te empiezan a tirar, pero vamos, que eso no es nada... en fin, lo de sentarme tampoco lo llevé muy bien hasta un par de días después del parto pero tampoco iba a estar como si nada, ¿no?

Ese mismo sábado después de comer le dieron el alta a mi compañera de habitación (que, por cierto, ya había tenido la subida, lo que me permitía pensar que yo la tendría al día siguiente porque ella iba con un día de adelanto sobre mí) A media tarde me subieron a otra mamá con su pequeñita (que por cierto había cogido el pecho desde el primer momento y mamaba que daba gusto la tía... así tuvo de pronto la subida la mujer, si es que es cierto que cada embarazo, cada parto, cada postparto es un mundo distinto...) Yo sin embargo tuve un pequeño momento de crisis con el tema de la lactancia y hasta acaricié la idea de recuperar mi sacaleches y darle en biberón como a Sofía pero nada, son cosas de las hormonas, del daño que me hacía al cogerse, de que le costaba un montón agarrarse bien... pero es que claro, son tan chiquitines... afortunadamente mi sentido común estuvo alerta y me convenció de que tenía que darle unos días para que fuera aprendiendo y que en poco tiempo todo sería de lo más satisfactorio para los dos. Hablaba bajito el pobre, asustado por la contundencia de las protestas de mis hormonas, pero habló, sereno y tranquilo, y consiguió imponerse a las hormonas. Según lo cuento estoy viendo la imagen de unas hormonas alborotadas sobre mi hombro derecho y un sentido común acobardado pero firme susurrándome en mi oído izquierdo... si supiera dibujar os pondría la imagen pero hasta Sofía lo haría mejor que yo y dudo mucho que pueda encontrar este dibujo en internet así utilizar vuestra imaginación, ¿vale?

El domingo se me pasó ya en un vuelo. Sabiendo que después de comer me iría ya para casa yo pensaba que se me haría larguísimo pero no. Las visitas también contribuyeron a ello. Tuve suerte, en ningún momento se me acumuló mucha gente. Tuve ratos muy tranquilos y visitas espaciadas y de duración moderada así que muy bien. Te entretienes unos ratos, te dejan descansar otros... lo ideal, vamos. También las visitas de mis compañeras de habitación fueron moderadas, lo que se agradece, la verdad.

Tal y como esperaba, durante la mañana del domingo empecé a notar la subida de leche con lo que Guille ya se iba quedando más satisfecho al mamar y por tanto descansaba más rato. Mis entuertos ya no eran tan fuertes como el día anterior y los puntos me tiraban un poco pero me dejaban sentarme más o menos bien para comer y demás. Los médicos fueron pasando y todos nos dieron el alta sin problemas. Bueno, a Guille le crepita un poco una cadera y tenemos que volver al mes a que lo vea el traumatólogo pero ya le pasó también a Sofía y se le corrigió sólo. Al parecer es algo bastante habitual y que suele arreglarse por sí mismo.

Creo que ya os he contado todo lo más importante. Curiosidades: el viernes los del Heraldo de Aragón me mandaron un fotógrafo a la habitación para sacarnos a los tres (el domingo salió en Heraldo Abierto, ¿os acordáis que os lo conté en mi post de agradecimientos varios?) Aprovecho para agradecerles desde aquí el seguimiento que han realizado de mi embarazo y por supuesto el ramo de flores que me enviaron al hospital... me encanta que me manden flores...

Y por supuesto no quiero dejar pasar la ocasión de agradecer a todo el personal del Hospital Miguel Servet de Zaragoza su atención durante toda mi estancia. Está claro que como en casa no se está en ningún sitio y que, como todas, estaba deseando que me dieran el alta pero desde luego no porque allí estuviera mal ni mucho menos. Durante esos días pasé por las manos de varios profesionales, como es lógico, pero en general el trato de todos ellos fue excelente. Ya lo dijo Quevedo, “cada uno es cada uno y sus cadaunadas” y por supuesto algun@s fueron más cariñosos o más atent@s, según la personalidad de cada cual, pero la valoración general desde luego es muy positiva, como ya lo fue con Sofía. Ya lo dije en el post correspondiente, pero yo desde luego, para el parto al menos, sigo recomendando la sanidad pública. Al menos en Zaragoza, que también sé que hay muchas diferencias de unos sitios a otros... 

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