Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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viernes, 2 de junio de 2017

Otra de nostalgias

He tenido estos días a mi niño de excursión con el cole así que hoy me vais a permitir otra de mis entradas nostálgicas, esta vez a cuenta de su primer año de vida... 10 años hace ya que nació el "pequeñín de la casa"¡cómo se pasa el tiempo! (y qué poco me queda para que se me ponga "aborrescente" perdido y pase de mí, habrá que aprovechar bien estos añitos)

Un año de vida

Se me ha pasado volando... pero sí, Guille ha cumplido ya su primer añazo. Todo un año de descubrimientos, progresos, pequeñas decepciones... cuesta recordar sus primeros días. La indefensión de un recién nacido. Ahora ya es todo un pequeño chicarrón. Aprendió a gatear, aprendió a andar de la mano (su lema es "dadme un dedito de apoyo y me recorreré el mundo"), pero también ha aprendido una serie de habilidades básicas. Defenderse de su hermana, no dejarse quitar el juguete que quiere... y está desarrollando ya la cabezonería propia de la familia. Como lance el dedo señalando un objeto ya puedes intentar llevártelo a donde quieras que hasta que no le des el objeto en cuestión no parará. Y si decide tirar de tí hacia la terraza ya puedes tú intentar llevártelo hacia el lado opuesto que nones. Como no lo cojas en brazos y te lo lleves berreando, lo que es andando desde luego no te lo llevas. Y para eso no tiene fuerza ni nada el tío...
No deja de ser curioso que justo hoy haya descubierto yo el último documental sobre bebés de National Geographic (siempre fascinantes), esta vez precisamente sobre el primer año de vida del ser humano. Lo estaba viendo ahora en el especial de Terra (os dejo el link, vale la pena dedicarle un ratito) y me deja, como siempre, boquiabierta. Conocía la inmensa capacidad del cerebro humano, especialmente en los primeros años de vida, pero verlo así, tan científicamente explicado, y la vez tan asequible... es increíble. Sobre todo la plasticidad del cerebro de un bebé. Cómo es capaz de recuperarse en una medida que nunca habría imaginado de algo tan traumático como la extirpación de medio cerebro a un bebé de pocos meses de edad. El documental muestra a ese bebé convertido en un adolescente con mínimas diferencias con cualquier otro. No salgo de mi asombro.
Lo malo de dejarme a mí ver estos vídeos es que no falla, me entra la nostalgia de bebé y empiezo a tener ideas peligrosas... hablaremos de ello en el próximo post, si os parece...
Y es que lo de los bebés es realmente fascinante. La capacidad de aprendizaje que tienen... ya nos gustaría a todos conservarla de adultos, ¿verdad? la absoluta espontaneidad en sus reacciones... y aún así, son todos tan diferentes entre sí. Yo lo observo entre mis dos hijos, pero te pones a comparar con cualquier otro bebé y cada uno tiene su incipiente personalidad perfectamente definida, y perfectamente distinta al de al lado... tan pequeñitos, aparentemente con tan pocas habilidades o capacidades sociales... y sin embargo, unos pequeños expertos. Lo pensaba esta misma tarde yendo con Guille por la calle. Es que no falla, vas con él y va acaparando miradas. Y no es que sea un bebé extraordinariamente guapo (yo lo veo guapísimo, claro, pero siendo objetiva, tampoco es que llame la atención por eso) Sin embargo tiene una capacidad de seducción bestial. Va por la calle literalmente llamando la atención. En cuanto consigue que su objetivo le mire, le dedica una sonrisa encantadora y no deja títere con cabeza. Éso es lo que andaba yo pensando esta tarde con él. Que como mantenga esa mirada y esa sonrisa de mayor se va a llevar a todas las chicas de calle. Lástima que según nos desarrollamos vamos perdiendo capacidades... También de esto habla el documental. Nacemos con una serie de habilidades fantásticas que vamos perdiendo poco a poco en beneficio de otras más prácticas para movernos en nuestro medio. Digamos que nos vamos especializando...
Lo que me da un poco de pena es no haber podido seguir el desarrollo de Guille con tanta atención como el de Sofía. Supongo que es inevitable en cuanto hay hermanitos de por medio. El primer bebé no tiene que competir con nadie por captar la atención, la acapara toda sin hacer nada especial. Sin embargo para el segundo tienes mucho menos tiempo. No es que no le hagas caso, pero estás con él y la celoseta de turno ya te está reclamando. No quiero ni pensar en lo que será tener tres o cuatro hijos, o más. De hecho he leído últimamente sobre ésto en un par de libros. El último en el que estoy leyendo ahora: "El Mundo", de Juan José Millás, una "autobiografía novelada", como él mismo la describe.
Por supuesto puedes tratar de aprovechar al máximo las horas en las que estáis a sólas, pero en cuanto vuelves al trabajo, esas horas se reducen considerablemente. Yo aprovecho que Sofía come en la guardería para disfrutar a tope del pequeñajo en la hora de la comida, y a Sofía le dedicamos en exclusiva el ratito desde que su hermano se ha dormido ya hasta que se acuesta ella. Le encanta sobre todo el rato de leerle el cuento en la cama. Primero mamá y luego papá. Te pide unas 5 veces por semana el mismo cuento pero no importa... es un rato que todos disfrutamos mucho. Como el momento de acostar a Guille. Ese es mío por "prolongación de derechos de lactancia" Sé que hago mal en dejar que se acostumbre a dormirse conmigo pero para mí es un ratito de descanso, de intimidad con él, no son tantos los momentos en que podemos estar los dos sólos.
Bueno, que me voy ya del tema. Os dejo, no sin antes invitaros de nuevo a echar un vistazo al documental de National Geographic. Sorprendente...
Y ahora contadme, ¿cómo habéis vivido vosotr@s el primer año de vida de vuestro bebé? ¿No os parece una pena que no tengamos recuerdos de un periodo de vida tan fascinante?
Lamamma
Publicado domingo, 04 de mayo de 2008 21:49 por Mama_a_bordo

viernes, 17 de marzo de 2017

La relatividad del tiempo (entrada recuperada del viejo "Diario de un embarazo")

Sigo con mis nostalgias, no sé, no sé, estoy pensando en hacer fija esta sección de viernes de "recuerdos y morriñas varios" Esta entrada en concreto era de 25 de febrero de 2007 (casi 7 meses de embarazo ya):

Es curioso. Mirando el calendario veo que hace ya un porrón de meses que me quedé embarazada de Guillermo... y sin embargo ¡se me han pasado volando! mucho más que en el embarazo de Sofía, yo creo. Supongo que es por ser el segundo. Ya sabes más o menos de qué va la historia, y además, aunque dicen, y es cierto, que cada embarazo es un mundo y no tiene por qué parecerse en nada el primero con el segundo, la verdad es que en mi caso están siendo muy similares. Naúseas al principio, acidez después, contracciones (no dolorosas) hacia el último trimestre... sólo que esta vez me está empezando todo mucho antes. La tripa también se me notó antes, por cierto, aunque ya me lo habían avisado, que los músculos ya están dados de sí y eso se nota...

Mientras escribo estoy notando las acrobacias de Guillermo dentro de su acogedora cuevecita, ¡no para el tío! menos mal que no me hace daño porque noto la barriga como un gran flan de gelatina...

Hablando de ello, ayer otra vez Sofía colocó su cabecita sobre mi tripa y Guillermo se movía pero cuando le preguntaba si notaba a su tato saludándole me decía que no la muy orgullosa... eso sí, en cuanto me tapaba la barriga, me la destapaba otra vez. Y lo mejor de todo... llevaba el móvil de su padre en la mano(a los críos les encantan los teléfonos, sobre todo los móviles, supongo que porque son más de su tamaño) y le decía yo, ¿le dices hola a Guille? y la tía se plantaba el móvil en la oreja... y yo, no, cariño, que Guille no tiene móvil... y ni corta ni perezosa me plantó el móvil en el ombligo... ¡la lógica de estos enanos es fabulosa!


Bueno, vale, ya lo dejo, se ve que hoy tocaba sesión de babeo con mis chiquitines, pero no todo iban a ser temas serios en el blog, ¿no?

Cada vez que veo estas cosas me alegro más y más de haber empezado el blog hace ya tantos años, no me acordaba para nada del detalle de Sofía por ejemplo. ¿No os parece un lujo poder recuperar esos pequeños recuerdos? Por supuesto para eso han existido siempre los diarios, no hace falta un blog, pero este fue el medio que escogí para mi "Diario de un embarazo", y sigo compartiendo mis pequeñas alegrías y miserias con vosotros así que es obvio que me sigue pareciendo una buena elección. 



viernes, 10 de marzo de 2017

Recordando el postparto de Guille (entrada recuperada de "Diario de un embarazo")

Me gustó el experimento del otro día de recuperar una vieja entrada, así que he seguido rastreando por ahí y, para hoy, os he recuperado mis impresiones postparto, ¡madre si hace tiempo ya de esto! Y lo que me alegro de haber podido recuperarlo, es bonito poder volver a leerlo.

Sin más, os lo copio:

Ya nos lo decía nuestra matrona de las clases de preparación cuando Sofía... “mucho miedo le tenéis al parto... ¡pero lo peor viene después!” pues sí, es cierto... lo malo son los siguientes días. Estás cansada, probablemente dolorida, y tienes un pequeñajo al lado que en cuanto se despierta empieza a llorar. Casi siempre es de hambre, cierto... pero, anda, tú todavía no tienes leche... Apenas una mijita de calostro, que sí, es buenísimo para ellos: es muy nutritivo, tiene todas tus defensas... ¡pero no les llena nada! De la vuelta a casa ya ni hablamos... o mejor, sí, hablaremos largo y tendido pero eso será en mi siguiente post, que por cierto, será ya el primero del nuevo blog: “Mamá a bordo”

Pero bueno, os cuento mi postparto en concreto (que tampoco fue tan malo en realidad). Me sacaron del paritorio y me llevaron durante un buen rato a la sala de despertar. Allí intentamos que Guille se cogiera al pecho pero no tenía muchas ganas el chico. Estuvo jugueteando con mi pezón y lamiéndolo como a un rico helado de vainilla pero nada, ni amago de succión. Dicen que los bebés cuando más despierto tienen su instinto de succión es en sus primeras horas de vida pero está claro que mis hijos se salen de esa norma. Pero bueno, sin agobios. Con Sofía se empeñaron mucho en que me cogiera el pecho y sólo conseguimos que subiera a la habitación con un cabreo del quince y toda la familia la conociera berreando, roja y con la barbilla temblando (que mi chica es muy buenecica pero cuando saca la mala leche la saca de verdad). Y total, para lo que sirvió, dijo que de teta nada y fue biberón... ¿a qué no sabíais que los bebés también pueden hacer huelgas de hambre? Cada vez que me acuerdo... la pobre llorando desesperada muerta de hambre y rechazando insistentemente el pecho... como para no ceder... Así que sí, me alegré de que esta vez nadie se empeñara en que el niño cogiera el pecho, tiempo habría para ello..


Cuando subí a la habitación sería ya la 1 de la madrugada y ya habíamos avisado a la familia de que si me ponía de parto por la noche les llamaríamos ya al día siguiente así que pudimos descansar más o menos tranquilos. Más o menos porque aunque Guille (como la mayoría de los bebés, creo) durmió como un ceporro muchas horas seguidas después del parto (también para ellos es toda una experiencia y supongo que acaban agotados), lo malo de la Seguridad Social es que tu descanso depende de ti, de tu bebé, del de tu compañera de cuarto y del de su bebé. De momento ya a la 1 que me subieron a mí les encendieron a ellos todas las luces (no se andan con miramientos con estas cosas) y su bebé que acababa de dormirse... pues qué os voy a contar... a eso hay que añadir que de momento sigues con el gotero (qué cosa más molesta, por cierto) y que no te dejan levantarte sola al baño la primera vez así que en cuanto notas ganas tienes que avisar para que te acompañen (y vuelvan a encender alegremente todas las luces, claro) En fin, un show. Pero bueno, algún ratico te dejan dormir...

Y llegamos ya al viernes. No fue malo. Yo no tenía casi molestias por los puntos y los entuertos apenas habían empezado. Guille seguía agotado y durmiendo mucho y eso sí, tuve un adelanto de lo que me esperaba al día siguiente viendo a mi compañera de cama (ventajas de compartir habitación) Su bebé estaba ya muertecito de hambre y ella aún no había tenido la subida así que lo tenía casi continuamente reclamando teta y de paso destrozándole los pezones (aunque no le hizo grietas ni nada pero claro, tener un crío constantemente succionando en una zona tan delicada...)

Esa noche pudimos dormir un poco más. Los bebés se despertaron un par de veces pero fueron a la par (supongo que el lloro de uno despertaba al otro) y como no tenían que traernos a nadie más a la habitación no hubo interrupciones de medianoche. El sábado sin embargo me tocaba a mí el día malo. Guille ya estaba bien descansado y, efectivamente, se le había despertado el apetito. La recomendación es ponértelo al pecho con mucha frecuencia para que estimule la subida de leche pero la verdad es que yo el día anterior lo había dejado dormir todo lo que quiso así que no me lo había puesto mucho. La mañana del sábado también durmió bastante pero al final sí que lo desperté para que mamara porque ya me parecía demasiado. Al menos, a diferencia de su hermana, Guille sí cogió bastante bien el pecho desde el principio. Me hacía algo de daño porque no abría la boca lo suficiente pero tampoco llegó en ningún momento a hacerme grietas ni nada parecido. Además era más en el momento de cogerse, luego mientras mamaba ya no tanto. ¿O será que los dichosos entuertos no me dejaban enterarme de ningún otro dolor? La verdad es que sí, ¡duelen! Son como dolores fuertecillos de regla pero con la duración de las contracciones. Bueno, de hecho son las contracciones que realiza el útero para volver a su tamaño original. El caso es que sí, son dolorosos y vienen sobre todo mientras estás dando el pecho pero como son necesarios y además puntuales y poco duraderos, pues bueno, los llevé más o menos bien. Tuve la gran suerte además de que los puntos no me dolieron nada de nada. Justito las molestias estas de cuando se van secando y te empiezan a tirar, pero vamos, que eso no es nada... en fin, lo de sentarme tampoco lo llevé muy bien hasta un par de días después del parto pero tampoco iba a estar como si nada, ¿no?

Ese mismo sábado después de comer le dieron el alta a mi compañera de habitación (que, por cierto, ya había tenido la subida, lo que me permitía pensar que yo la tendría al día siguiente porque ella iba con un día de adelanto sobre mí) A media tarde me subieron a otra mamá con su pequeñita (que por cierto había cogido el pecho desde el primer momento y mamaba que daba gusto la tía... así tuvo de pronto la subida la mujer, si es que es cierto que cada embarazo, cada parto, cada postparto es un mundo distinto...) Yo sin embargo tuve un pequeño momento de crisis con el tema de la lactancia y hasta acaricié la idea de recuperar mi sacaleches y darle en biberón como a Sofía pero nada, son cosas de las hormonas, del daño que me hacía al cogerse, de que le costaba un montón agarrarse bien... pero es que claro, son tan chiquitines... afortunadamente mi sentido común estuvo alerta y me convenció de que tenía que darle unos días para que fuera aprendiendo y que en poco tiempo todo sería de lo más satisfactorio para los dos. Hablaba bajito el pobre, asustado por la contundencia de las protestas de mis hormonas, pero habló, sereno y tranquilo, y consiguió imponerse a las hormonas. Según lo cuento estoy viendo la imagen de unas hormonas alborotadas sobre mi hombro derecho y un sentido común acobardado pero firme susurrándome en mi oído izquierdo... si supiera dibujar os pondría la imagen pero hasta Sofía lo haría mejor que yo y dudo mucho que pueda encontrar este dibujo en internet así utilizar vuestra imaginación, ¿vale?

El domingo se me pasó ya en un vuelo. Sabiendo que después de comer me iría ya para casa yo pensaba que se me haría larguísimo pero no. Las visitas también contribuyeron a ello. Tuve suerte, en ningún momento se me acumuló mucha gente. Tuve ratos muy tranquilos y visitas espaciadas y de duración moderada así que muy bien. Te entretienes unos ratos, te dejan descansar otros... lo ideal, vamos. También las visitas de mis compañeras de habitación fueron moderadas, lo que se agradece, la verdad.

Tal y como esperaba, durante la mañana del domingo empecé a notar la subida de leche con lo que Guille ya se iba quedando más satisfecho al mamar y por tanto descansaba más rato. Mis entuertos ya no eran tan fuertes como el día anterior y los puntos me tiraban un poco pero me dejaban sentarme más o menos bien para comer y demás. Los médicos fueron pasando y todos nos dieron el alta sin problemas. Bueno, a Guille le crepita un poco una cadera y tenemos que volver al mes a que lo vea el traumatólogo pero ya le pasó también a Sofía y se le corrigió sólo. Al parecer es algo bastante habitual y que suele arreglarse por sí mismo.

Creo que ya os he contado todo lo más importante. Curiosidades: el viernes los del Heraldo de Aragón me mandaron un fotógrafo a la habitación para sacarnos a los tres (el domingo salió en Heraldo Abierto, ¿os acordáis que os lo conté en mi post de agradecimientos varios?) Aprovecho para agradecerles desde aquí el seguimiento que han realizado de mi embarazo y por supuesto el ramo de flores que me enviaron al hospital... me encanta que me manden flores...

Y por supuesto no quiero dejar pasar la ocasión de agradecer a todo el personal del Hospital Miguel Servet de Zaragoza su atención durante toda mi estancia. Está claro que como en casa no se está en ningún sitio y que, como todas, estaba deseando que me dieran el alta pero desde luego no porque allí estuviera mal ni mucho menos. Durante esos días pasé por las manos de varios profesionales, como es lógico, pero en general el trato de todos ellos fue excelente. Ya lo dijo Quevedo, “cada uno es cada uno y sus cadaunadas” y por supuesto algun@s fueron más cariñosos o más atent@s, según la personalidad de cada cual, pero la valoración general desde luego es muy positiva, como ya lo fue con Sofía. Ya lo dije en el post correspondiente, pero yo desde luego, para el parto al menos, sigo recomendando la sanidad pública. Al menos en Zaragoza, que también sé que hay muchas diferencias de unos sitios a otros... 

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