Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 29 de diciembre de 2008

La casa de los espejos

Cuántas veces nos habremos reído en una de esas casas encantadas, ¿verdad? esos espejos que te estiran, te achaparran, te cimbrean... siempre me ha gustado esta atracción... mucho más que el laberinto, tan agobiante para alguien con mi escasísimo sentido de la orientación. 


Pero ¿sabéis? no hay mejor casa de los espejos que la realidad. Se me ocurren dos ejemplos. El primero, más frívolo, así como para romper el hielo: los espejos de las tiendas de ropa. ¿Habrá alguno que te devuelva tu verdadera imagen? y eso que da gusto probarse, claro, te ves monísima con cualquier cosa, pero anda, sal luego a la calle... 

Hmmm... no, que no iba por ahí este post... No, lo que realmente me ha llevado a escribirlo ha sido darme cuenta de que mi propia casa es una atracción de feria y mis hijos los espejos deformantes que tanto me han gustado siempre. Supongo que todos nos sentimos más o menos reflejados en nuestros descendientes. Son sangre de nuestra sangre, y se podrán parecer más a una u otra rama de la familia, pero normalmente siempre tienen cosas de las dos partes. En nuestro caso, Sofía es mi espejo y Guille el de mi marido. Pero, como decía, son puros espejos deformantes. 

Todo esto viene a raíz de un pensamiento que me ha surgido viendo a Sofía hablar con su bebé (que por cierto, se llama Guille, como su hermano, y el bebé de su hermano también se llama Guille... y menos mal que no tenemos perro que si adivinad qué nombre le pondría...) Sofía tiene el mismo genio endiablado que yo, la misma cabezonería pétrea. Pero cuando habla con su bebé le sale una dulzura que, francamente, no reconozco como mía, ni tampoco de mi marido. A ver, que no es que seamos unos ogros tampoco, pero la verdad, dulces, dulces... y menos hablando... Como diría una buena amiga mía, debe de ser el cierzo, que endurece mucho, jajajaja. El caso es que la estaba escuchando preguntarle a su muñeco si quería hacer no sé qué, toda algodón de azúcar ella: "¿sí? ¿quieres?" y me estaba viendo en ella exactamente así, como en un espejo deformante. Aparte de la obviedad de que es más bajita y más delgada que yo, es una versión desfigurada de mí misma. Con la cabezonería en estado más puro por la falta de experiencia y la moderación que, a la fuerza, te da el tiempo; con la sensibilidad a flor de piel, sensibilidad que yo no es que haya perdido pero sí he limado bastante; y lo más extraño, con esa dulzura que yo no recuerdo haber tenido nunca pero que probablemente solo dejé olvidada en alguna parte, en algún momento. 

Muchas veces me han dicho que Sofía es un calco mío, y hasta hoy mismo yo también lo creía. Pero hoy he descubierto que no, no es mi calco, es mi particular espejo. Espejo en el que mirarme, reconocerme, analizarme, espejo que podría ayudarme a recuperar muchas cosas, a mejorar otras... 

Pensad en ello y contadme, ¿os véis reflejad@s en vuestr@s hij@s?

domingo, 28 de diciembre de 2008

Un bacalao para chuparse los dedos

La de hoy ha sido casualidad de casualidades. Andaba yo mirando la revista del Círculo de Lectores intentado decidir qué pedirme esta vez y me tropiezo con un libro de cocina: ¡bacalao! de Giovanni de Biasio. No es que pensara comprarlo, pero como venían un par de imágenes del libro abierto me he puesto a curiosear las recetas que traían (pensaba preparar bacalao para hoy) y mira sí, me ha gustado la receta de "Bacalao a la Lisboa antigua" que, entre otras me ha llamado la atención por su sugerente nombre (el "Bacalao de la Bruja" también sonaba bien, pero parecía más apetitoso el primero) Así que lo he probado y hmmmm, qué bueno estaba... también es cierto que, como no podía ser menos, he introducido una pequeña variante en la receta original... os la cuento también.

Ingredientes: (yo no le he hecho ni caso a este apartado y lo he puesto todo a ojo pero ahí queda)

2 filetes de bacalao
4 tomates maduros
2 cebollas
4 patatas
1 cucharada de mantequilla (yo he usado solo aceite de oliva)
1 cucharadita de pimentón dulce (quien dice una...)
2 hojas de laurel
2 dientes de ajo
1 ramita de perejil
aceite de oliva virgen extra
sal y pimienta

Y según voy repasando los ingredientes veo que les he hecho menos caso que nada a las cantidades... en fín, vosotr@s mism@s oye...

Preparación:

Cortar las cebollas, los tomates, las patatas y el ajo en rodajas. Colocar en una cacerola de fondo grueso los ingredientes en forma de estratos comenzando por los tomates, siguiendo por las patatas, la cebolla, el ajo y el bacalao, salpimentando un poco cada estrato (a mí la pimienta me sobra en casi todas las recetas pero eso ya al gusto) Según la receta había que terminar con una capa de patatas pero yo he terminado con el bacalao. Atar el perejil y el laurel y colocarlos en la cazuela (yo he usado perejil picado y unas hojas de laurel, bastantes más que en la receta original, así que no he atado nada) Espolvorear con el pimentón, rociar con el aceite y esparcir copos de mantequilla (este paso me lo he saltado) Tapar y dejar cocer a fuego lento hasta que las patatas estén tiernas. Servir enseguida. 

Y os cuento mi innovación del día. Como había preparado hacía un momento la papilla de Guille con un trozo de bacalao, patatas, judías verdes y un poco de puerro y me había quedado mucho caldo, he visto la cacerola muy sequita la pobre solo con el aceite y le he echado una buena chorradita del caldo de verduras sobrante. 

Ha salido estupendo. Tan rico que me he resistido a tirar el caldito que ha sobrado en la cazuela (me gusta untar pero ya le había pegado un buen repaso y una tiene que cuidar mínimamente la línea, y más en estas fechas) Todavía no sé para qué la usaré pero alguna utilidad le daremos. De verdad, con el tomatito, que se deshace casi totalmente al cocer, el pimentón, la cebolla, y saborcito de bacalao... hmmm, qué cosa más rica... ¿alguna idea de utilización? se agraderá cualquier sugerencia. 

viernes, 26 de diciembre de 2008

Blanca Navidad

Y no por nieve precisamente, que de eso en Zaragoza no andamos sobrados... aquí le damos más a la niebla, esa cerradita que no deja pasar ni medio rayo de sol y añade un toque de humedad al frío habitual de estas fechas. Vamos, como para dar largos paseos para bajar las comilonas...

Pero no voy a quejarme, ni mucho menos. Aparte de la obviedad de que es lógico que en diciembre haga frío y a orillas del Ebro niebla, lo cierto es que la calidez de las navidades no la da el tiempo. Leía por ahí en otros blogs acerca de cenas o comidas poco multitudinarias. Bueno, las nuestras tampoco lo son. Y no por enfados ni nada, simplemente hay que repartirse y según va creciendo la familia hacer coincidir a todos los que antes coincidían se va haciendo más complicado.
 La comida más numerosa en nuestra familia es la de año nuevo, cuando nos traemos a las dos ramas a nuestra casa. Este año seremos diez, creo. Pero tampoco eso es importante. No, lo que verdaderamente hace divertidas unas navidades es tener críos alrededor. Especialmente cuando se es de natural sosete como nosotros. ¿Tenéis idea de cuántos años hacía que no se cantaban villancicos en nochebuena en nuestra casa? pero este año estaba Sofía (Guille aún es pequeño para cantar pero aplaudía entusiasmado a su hermana, y eso también cuenta) y en la cena de nochebuena se cantaron los peces en el río, el we wish you a merry christmas (que para eso tienen una teacher en el cole) y las campanas sobre campanas y cuidadito con salirte del repertorio, que como a la niña no le apetecería la blanca navidad (con lo que me gusta a mí) te pegaba un grito y a cuadrarse todos. ¿De dónde habrá sacado esta criatura ese genio? (ejem)

Vaya, y para qué hablar de la ilusión por los juguetes, que se contagia como un peligroso virus a los más mayores (os aseguro que mi suegra estaba más ilusionada por abrir los regalos que cualquiera de mis hijos) Noches inquietas, días descontrolados, juguetes nuevos, carreras matutinas para ir a por las pilas que el despistado de Papá Noel no había pensado en añadir a sus paquetitos... (glups). No hay cole, no hay rutinas... ¿alguien recuerda cómo vivíamos la navidad de niños? a mí se me había olvidado, pero no hay como tener hijos para recordarlo, ¿verdad?

Y claro, como no, también algún ratito de nostalgia por quien falta. No os daré la tabarra de nuevo con eso. Nada que ver con el año pasado, por supuesto, pero algunos huecos son demasiado grandes como para no llenarlos al menos con una sonrisa melancólica. 

Por si no tengo ocasión de desearoslo antes, Feliz fin de año y sobre todo, muy, muy próspero año nuevo. Estamos de acuerdo en que no pinta espectacular precisamente, pero ¿sabéis? toda crisis esconde una oportunidad. Mi deseo para vosotr@s es que este año encontréis vuestra oportunidad oculta y, por supuesto, que sepáis y oséis aprovecharla. 

miércoles, 17 de diciembre de 2008

notas y fiestas navideñas


Bueno, bueno, las fechas se imponen y ya venía tocando saltarse la dieta, organizar comidas de empresa, con amigos... y, claro, también acudir a la fiesta de navidad de Sofía y recibir las primeras evaluaciones de Guille. 

Me vais a permitir que empiece presumiendo un poco de niño... ays... si es que es más listo él (sí, ya, que me estoy poniendo tontimami, pero serán solo un par de líneas, de verdad, ¡dadme ese caprichito!) Pues eso, que nos ha traído la carpeta con las fichas del trimestre (todas muy bien hechas) y la pequeña evaluación, en la que nos ha traído todo "conseguido" menos uno de los objetivos, "colabora por propia iniciativa en las tareas de la clase", que lo tiene en "avanza". ¡Me he sentido más orgullosa! pero he intentado aplicar mi último post elogiándole por lo bien que había trabajado en "el cole" (nosotros le llamamos cole desde el principio) pero el tío pasaba de mí. Estaba tan contento con su camión transportador de coches (a este niño todo lo que sean brumbrums le pierde) y ni caso... ¿valdrá igual el elogio en estos casos?
 
Y lo otro de lo que quería hablaros hoy es de la fiesta de Navidad que se celebró ayer en el colegio de Sofía (lo de saltarse la dieta haremos todos como no hemos escrito ni leído nada, ¿vale? eso nuuuuncaaa ha pasado... nooooo)

Eso, la fiesta, a ver si me centro... me gustó. Era la celebración de todo infantil así que fue algo muy breve pero muy conseguido. Empezaron con todos los niños cantando (es un decir) villancicos a coro (otro decir)  y luego les narraron, en adaptado a su edad y con representación incluída el nacimiento de Jesús. Para haberlos grabado a todos con sus caritas girando de un lado a otro siguiendo a San José y la virgen, sorprendiéndose ante la aparición de un ángel... y una, que es una mamma pero de las del género despistado, ni llevaba cámara de fotos, ni de video ni ná... (porque al simulacro ese que llevan los móviles me niego a considerarlo cámara, aunque lo use cuando no me queda más opción) Acabó la pequeña representación con la llegada de los Reyes Magos siguiendo a una estrella y, para variar, en vez de repartir regalos los recogieron. Los padres teníamos instrucciones previas de preparar con nuestros hijos un juguete de ellos, no nuevo, que debían decidir dar para otros niños con menos suerte que ellos. Ya nos explicaban que el objetivo no era tanto "dar a los pobres" como ir haciendo conscientes a nuestros hijos de lo privilegiados que son por tener tantas cosas, cuando muchos otros niños no tienen ni lo más básico. Sí, ya, que son pequeños aún, pero nosotros lo hemos hecho desde el primer año de Sofía, cada navidad seleccionamos los juguetes con los que ya no juegan, o a los que nunca les han hecho mucho caso, y los preparamos para darlos. Y serán pequeños, pero Sofía estaba encantada de pensar que otros niños iban a poder jugar gracias a ella. Si es que a veces les minusvaloramos. ¡Se enteran de todo desde bien renacuajos!

Pues eso, que sí, que me gustó porque en medio de tanta iluminación navideña, de tanta oferta comercial, de tanto menú de fiesta, de tanta tontería, en fín, resulta reconfortante, hasta para una atea como yo, reencontrarse de una forma tan simple con el origen de la celebración: el nacimiento de Jesús (creyentes o no, sería tonto no reconocerle una enorme relevancia cultural e histórica)  y por qué no, con valores tan básicos como dejar de mirarnos por unos días el ombligo y mirar un poco alrededor nuestro. 

Lo dicho, que, aún viéndola desde un punto de vista relativamente externo al religioso, ¡me encantó! 

Hala, os dejo, que me voy a saltar otro buen propósito que tenía para hoy....

jueves, 11 de diciembre de 2008

Elogios y apoyo

Pues sí, era el título de la segunda charla de la escuela de padres. A ésta no pude ir yo por cuestiones de logística familiar, ya sabéis... pero envié al papá, que después me informó convenientemente de todo lo hablado.

Bueno, el tema es el de siempre, es cierto que solemos fijarnos más en lo negativo y, sobre todo, lo comunicamos más. ¿No os pasa? cuando los críos hacen algo mal enseguida les reñimos pero cuando hacen algo bien no siempre se nos ocurre elogiarlos. Y está claro que no vas a estar todo el día haciéndoles la ola, sobre todo con cosas que tienen ya muy aprendidas y asumidas, pero todos necesitamos esa palmadita en la espalda de vez en cuando, y muy especialmente, cuando hemos logrado algo nuevo, que hasta el momento se nos resistía.

Pero si para todos es importante, para un niño pequeño lo es mucho más porque está formando su personalidad y necesita ese apoyo extra para garantizarse un equilibrio, una autoestima elevada, una confianza en sí mismo... no quiere decir por supuesto que no haya que reñirles cuando hacen algo mal, pero tanto en el elogio como en la riña me parece importante saber centrarse en el hecho concreto que se está valorando. Habría que evitar las generalidades tipo "eres malo". No, una cosa es decirle a un niño que está mal tirar todos los papeles al suelo, y otra muy distinta estar repitiéndole constantemente que es un trasto, que es un niño malo, que no hace nada bien... eso machaca a cualquiera (imaginaros que os están tratando así en el trabajo día tras día y extrapolar la sensación a las de un niño pequeño, tan dependiente todavía de sus padres, tan pendiente de su cariño, y con la personalidad en plena formación) Con los elogios igual. ¿A qué a vosotros tampoco os sirve de nada que os digan vaguedades? el elogio sirve cuando tenemos claro a qué se refiere y por qué, qué es eso que hemos hecho tan bien. Es como esas personas que hagas lo que hagas y te salga como te salga... la comida por poner un ejemplo, se relamen y te repiten varias veces lo buenísimo que está todo. Pues bien, pues vale... y a lo mejor lo piensan de verdad, pero no te sirve. Mi padre por ejemplo es todo lo contrario. Siempre, siempre, siempre te saca faltas. Así que el día en que simplemente dice "está bueno" ya sabes que te ha salido de tres estrellas michelín. Ese elogio sí que es bueno. Claro, tampoco hay que irse al otro extremo...

Bueno, que me enredo, como siempre... que no os olvidéis de elogiar a quienes tenéis alrededor (no solo a los niños, que los mayores también necesitamos mimitos de vez en cuando) pero hacerlo apropiadamente, no por hacer, que entonces se nota mucho y ya no vale.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Sopa de pescado

Una receta muy apropiada para estas fechas que se avecinan. Creo que fue con ella con la que, en la primera comida de navidad que celebré en mi casa, conquisté definitivamente a la abuela de mi chico. Tan sopera ella, tan contenta de que su nieto esté en buenas manos en lo que a cocina se refiere. Ya le había caído bien con alguna de mis tartas (recetas en futuras entregas) pero la sopita fue el toque de gracia. 

Ingredientes: (para 6 personas)

1/2 kg. de rape y su espinazo
1 cabeza grande de merluza y su espinazo
1/4 kg. de almejas
1/4 kgs. de mejillones
2 puerros
2 zanahorias
1 cebolla grande
300 gr. de tomates maduros
1 trozo de pan
1 ramita de perejil
aceite, sal y azúcar

Preparación:

Limpiar la cabeza de merluza y el rape. Lavar y quitar la tierra de los mejillones y de las almejas. Pelar y cortar en tiras la cebolla. Lavar los tomates y trocearlos. Cortar el pan en rodajas finas. 

Poner en una cazuela suficiente agua a hervir con las zanahorias, los puerros, la cebolla y el perejil. Dejar hervir unos 10 mn. Añadir la cabeza de merluza, el rape, las espinas, los mejillones y las almejas y dejar hervir hasta que éstos estén abiertos. Sacar ambos, quitar y tirar las cáscaras. Reservar. Dejar que el resto siga cociendo hasta que el pescado esté hecho pero sin pasarse.

Poner a calentar en una sartén un poco de aceite, añadir la cebolla y dejar hacer lentamente. Cuando empiece a tomar color, añadir los tomates y el azúcar y que fría bastante a fuego lento, picando con la paleta los trozos. Pasar el tomate a una cacerola, añadir el pan y un poco de caldo frío. Ponerlo a hervir hasta que el pan quede deshecho, pasar por el chino y ponerlo en la sopera. Colar el caldo en la misma sopera. Añadir los mejillones y  las almejas. Cortar el rape en trozos pequeños y sacar toda la carne que se pueda de la cabeza de la merluza y añadirlos a la sopa. En el momento de servir, dar un hervor y ponerle unos dados de pan frito. Adornar con unas ramitas de perejil.

Bien, ésta es la receta digamos oficial. Yo creo recordar que le añadí más merluza, que me encanta, eso ya al gusto. A mí me gusta con mucho pescadito pero ahí ya cada uno...

martes, 2 de diciembre de 2008

siete supersticiones

De tag en tag y tiro porque me toca. Esta vez es Turuleta, de Turuletados, quien me invita a participar en su juego. Y me lo pone difícil... el meme de hoy va de supersticiones. Siete nada menos tengo que nombrar. Y a ver, que yo supersticiosa no he sido nunca, al menos en el sentido clásico de la palabra. Ni gatos negros, ni escaleras, ni espejos ni paraguas... peeeeerooo, una que es creativa hasta para eso, se inventa sus propias supersticiones. Por ejemplo:

1. durante muchos años, me negué a firmar las cosas importantes (compra del piso, hipoteca, boda...) si no era con mi flamante pluma Mont Blanc, comprada con mi primera extra de navidad. También para los exámenes en la universidad he tenido alguna vez bolis fetiche, pero nada como mi pluma del alma.

2. Nunca, nunca, nunca me pondría perlas para acudir a una boda. Simbolizan lágrimas y estoy convencidísima de que llevarlas le daría mala suerte a los novios. Sin embargo los diamantes me parecen de lo más apropiado (por eso de que un diamante es para siempre)


Es más, he ampliado mi superstición hasta el límite de negarme a comprarme perlas. Durante un tiempo andaba yo encaprichada con los típicos pendientitos de perla, la bolita, más o menos grande. Pero me echaba para atrás lo de las lágrimas hasta tal punto que no llegué a comprármelos nunca por temor (absurdo, lo sé) a atraer alguna desgracia a mi vida. Hasta me ponía nerviosa que mi suegra le pusiera los pendientes de perlitas a mi hija, pero como son los típicos de niña pequeña, que vete tú a saber de qué será la bolita, lo pasaba.

3. Seguimos con bodas. Para la mía seguí más o menos el ritual de algo nuevo, algo prestado y algo azul (más o menos) pero eso degeneró en otra superstición. O más bien dos: la primera tiene que ver con las arras. Me hacía ilusión llevar las que llevaron mis padres en su boda, pertenecientes a mi abuela (monedas de Alfonso XII). Sin embargo tenía un problemilla. Me dio por pensar que sí, vale, a mis padres les ha ido muy bien su matrimonio... pero luego mi tío también se casó con esas arras y acabó divorciado. Peeeeeroooo, como me hacía ilusión llevarlas y mis supersticiones yo me las guiso, yo me las como, decidí que era uno sí y otro no y como el último en casarse con ellas había sido mi tío, a mí me tocaba que el matrimonio me fuera bien.

4. Y la otra fue llevar una pulsera de oro que había pertenecido a la cuñada de mi abuela, recientemente fallecida, en homenaje a su matrimonio. Siempre me parecieron una pareja envidiable pero el homenaje vino en realidad porque desde que ella murió su marido (hermano de mi abuela) ya no volvió a levantar cabeza el pobre. Bueno, esto más que superstición fue un gesto hacia ellos, pero también lo convertí en símbolo de buena suerte para mi propio matrimonio.

5. Una última de bodas, que esta es buena. Al poco de invitar a una buena amiga a la nuestra, me contestó diciéndome que sería imposible acudir porque para esas fechas estaría embarazadísima y no la dejarían volar (vive en Alemania). Lamenté que no pudiera venir, me alegré muchísimo por su embarazo y... neuronas agitadas al poder: me entró la neura de que era una lástima porque seguro que tener una embarazada en la boda tenía que traer suerte y que yo quería una embarazada en la mía. La neura me duró hasta que otra pareja nos confirmó su asistencia y que serían "dos y medio" ¡Bien! ¡había conseguido a mi embarazada de la suerte!

6. Una de año nuevo. O bien la nochevieja o bien el año nuevo tengo que pasarlos con toda la familia reunida. Tengo el convencimiento de que si no fuera así algo malo nos pasaría durante el año. Normalmente, si no hay algo que trastoca los planes, la nochevieja la pasamos en casa de mis suegros pero invariablemente, antes de volver a nuestra casa pasamos por la de mis padres para felicitarles el año. Y la comida de año nuevo se hace en mi casa, con las dos familias al completo reunidas (bueno, mis cuñados alguna vez han faltado por haber pasado la nochevieja fuera, pero tampoco les puedo obligar a venir) El único año que no pudimos celebrar año nuevo en mi casa lo cambiamos por la nochevieja. En cualquier caso, empezar el año juntos.

7. uff, esta me está costando más, que no soy tan supersticiosa yo como para me salgan siete... estoy pensando pero no me acuerdo de nada más, de verdad... Bueno, no sé si valdrá como superstición pero siempre he pensado que los años pares son mejores para mí que los impares. Luego resulta que no es así, mis hijos han nacido los dos en año impar, por ejemplo, pero yo lo sigo pensando. Será simplemente que me gustan más, no sé.

Bueno, pues ya hemos cumplido. Si después de esto queréis seguir teniendo tratos conmigo, ya sabéis que mi blog sigue abierto para todas (estoy mal de la cabeza, lo sé, pero os aseguro que no soy peligrosa) y por supuesto para vuestros comentarios.

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Chica perfecta?

Si habéis visto el último post de Bubbles and Creams (y si no, mal hecho) habréis tenido ocasión de preguntaros también vosotras (lo siento chicos, este iba para nosotras) si sois una de esas chicas perfectas, siempre manicuradas y pedicuradas, bien peinadas y que siempre dicen lo correcto o, por el contrario, sois de las otras... las que nuestra Bubbles llama pavos.

Invitada por ella misma a participar en este pequeño juego, me pongo por fin a ello (ya perdonarás el retraso, llevo unos días un poco... lo dejamos correr)

Veamos... ¿chica perfecta? definitivamente no. La manicura me la hago de ciento a viento y la pedicura cuando veo vacas volando, más o menos. Lo de bien peinada... pues hombre, alguna vez digo yo que alguien me habrá visto con el pelo impecable pero quienes me conocéis no hace falta que busquéis en vuestra memoria. Probablemente no habréis tenido tal privilegio, no pasa nada, no perdáis la esperanza. Quizás algún día... lo de decir siempre lo correcto... bueno, si me pongo a ello eso sí me sale, pero me tiene que apetecer, que también son ganicas... y con lo entretenido que es a veces provocar... pues no sé chicas, la verdad es que me suele apetecer más lo contrario, para qué mentir.



Ahora bien, pavo, pavo, tal como lo describe Bubbles, pues tampoco, la verdad. Bailando encima de la mesa sí que dudo mucho que me haya visto nadie (la barra de un bar no cuenta, ¿verdad?) lo de hacerme la manicura francesa justo antes de preparar chipirones en su tinta ya me pega más. Hombre, concretamente chipirones no, que yo de eso no preparo, pero ya me entendéis. Sólo a mí podría pasarme ponerme monísima de la muerte para la boda de mi cuñada, incluída una mantilla antigua (de mi bisabuela) a modo de echarpe y acabar con las manos y la cara negras (la dichosa mantilla antigua era una preciosidad pero se le ocurrió ponerse a soltar no sé qué, supongo que por el sudor, casarse a finales de julio en Zaragoza es lo que tiene...) Menos mal que Sofía era aún pequeñita y llevábamos su capazo con toallitas y me pude limpiar discretamente justo antes de las fotos oficiales.

Por descontado que cuando me hago la manicura en plan bonito acabo metiendo los dedos donde no debo y estropeándome alguna uña. Naturalmente el día que más rimmel me he puesto algo o alguien me hace llorar (aunque sea de risa, eso no importa) y termino con algún churretón. De las manchas ni hablamos. Ya antes de ser madre era habitual que acabara el día con algún "santo" pero desde que lo soy lo raro es que llegue a la tarde impecable.

Os confesaré una última "pavada" y ya termino, que esto de echar piedras sobre mi tejado está gracioso pero tampoco hay que abusar. Nunca, pero nunca, nunca, nunca, me sale eso, aparentemente tan fácil de quedar bien. Termino una conversación con alguien y me doy cuenta de que no le he preguntado por nadie, ni padres, ni hijos, ni amigos comunes... me quedo pensando, ¡qué guapa se ha puesto! y me doy cuenta de que tampoco se me ha ocurrido decírselo. Por supuesto si no lo digo ni cuando lo pienso, tener claro que no lo haré sólo por quedar bien. Si alguna vez os sorprendo con un cumplido ya podéis estar bien segurit@s de que es absolutamente cierto que lo pienso.

Así que... ¿qué pensáis? de chica perfecta tengo poco, ¿eh? ¿seré pavo? ¿y vosotras? ¿de qué lado de la bandeja estáis?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Vínculos afectivos



Este era el tema de nuestra primera charla de la escuela de padres en el cole de Sofía. La cosa resultó un poco rara, pero al final interesante. Del tema en cuestión nos hablaron poco, por varios motivos que no voy a exponer. Sin embargo, resultó una charla extremadamente participativa. Y ya sabéis... un grupo de padres y madres animados a hablar de sus hijos...

Y lo bien que viene, ¿verdad? sé que este blog cumple también un poco esa función. Compartir experiencias con otros. Ver que no estás solo, incluso que al final resulta que tus problemas tampoco lo son tanto. Se habló de salirse de la cama para dormir con los padres... una mami planteaba si realmente era tan malo que durmieran con los papás... se habló de problemas de disciplina, de niños que no reaccionan ni a premios ni a castigos, ni a nada de nada... de otros a los que no había manera de acostar sin una lucha diaria, de celos entre hermanos...

Me gustó, hubo un ambiente fantástico, en el que primó el respeto a todas las opiniones, y de paso nos sirvió para ir conociéndonos entre nosotros, que con esto de los horarios y el autobús escolar, anda que no está complicado... bueno, pronto habrá también una fiesta de navidad a la que estaremos invitados los papis. Poco a poco...

Pero aunque del tema en cuestión se hablara poco, sí nos entregaron una pequeña documentación que quería compartir con vosotr@s:

Fuente: acción familiar aragonesa (ONG)

VINCULOS AFECTIVOS

SU IMPORTANCIA EN LA COMUNICACIÓN FAMILIAR

A. Efectos positivos para los padres:

- aumenta nuestra capacidad de influir en ellos
- mejora la comunicación con los hijos. Estamos más dispuestos a escuchar y comprender sus mensajes y facilita que ellos se abran a nosotros y nos cuenten sus problemas, porque la vinculación afectiva refuerza la confianza entre padres e hijos

B. Efectos positivos para los hijos:

- los vínculos afectivos les proporcionan fortaleza, confianza y seguridad en los momentos difíciles.
- Les ayudan a valorar a la familia como el elemento principal en sus vidas, un lugar donde siempre van a ser apreciados "por lo que son, no por lo que tienen" Les va a ofrecer un modelo de familia atractivo, que luego tenderán a imitar.

C. Efectos negativos cuando fallan los vínculos afectivos:

- La comunicación se hace más conflictiva. Si, por diferentes razones, resulta difícil crear y mantener esos lazos afectivos en la familia, también se complica la comunicación con los hijos, la influencia sobre ellos y el apoyo en sus problemas.

CÓMO Y CUÁNDO CREAR LAZOS AFECTIVOS EN LA FAMILIA

COMO

A: Escuchar y comprender lo que sienten y piensan nuestros hijos, sus sentimientos y emociones, -que forman parte de su vida y están siempre presentes-, aún en las situaciones en las que podría considerarse que interviene más la razon.

B: Conocer y expresar nuestros propios sentimientos, ya que para establecer y mantener vínculos afectivos resulta imprescindible el conocimiento de la salud, cualidades, defectos, limitaciones, estados de ánimo y sentimientos propios, así como las de nuestros hijos. También es fundamental aprender a manifestar y mostrar nuestros sentimientos porque el amor que no se expresa se apaga. (Con ésta frase en particular no estoy de acuerdo pero como transcribo literalmente, la pongo también)

C: Compartir situaciones y experiencias. La vida familiar nos ofrece multitud de ocasiones en las que podemos iniciar y continuar los lazos afectivos con nuestros hijos. Estas situaciones pueden ser positivas y alegres, o negativas y tristes. A los hijos no se les deben ocultar las desgracias: los problemas forman parte de la vida y es bueno asumirlos y afrontarlos juntos.

CUANDO

Se deben establecer desde el nacimiento

martes, 18 de noviembre de 2008

Nuestra primera tutoría

Del "cole de mayores", claro... la tuvimos ayer mismo, con la profe de Sofía y la verdad es que salimos muy contentos. Primero nos dejó hablar a nosotros y no sé si sabía lo que hacía... empezamos muy formalitos... ¿hablas tú? sí, sí, yo empiezo... a los dos microsegundos ya estábamos hablando los dos a la vez, atropellándonos, interrumpiéndonos... pasión de padres, supongo... le dejan a un@ hablar de su hija y claro... luego pasa lo que pasa... (va a ser verdad que abuso de los puntos suspensivos... me lo han comentado recientemente y acabo de darme cuenta de que en un pequeño párrafo los he utilizado ocho veces) 

Dejando atrás el inciso tonto de los puntos suspensivos, sigo con nuestra tutoría. Estuvo genial, muchas de las cosas que nos comentó ya las sabíamos o suponíamos, pero lo cierto es que en otras nos sorprendió mucho. ¡Qué distinto es el comportamiento en el cole y en casa, ¿verdad?! la forma de tratar a la profe o a otros niños frente al trato en familia. 

Pero bueno, cosas importantes, Sofía va contenta al cole y quiere mucho a su profe. A nosotros también nos gustan mucho tanto el colegio como la profesora (aunque yo sigo atragantándome con la sopa cuando me cuenta cosas de Dios o de dar gracias antes de comer... pero sí, lo sé, sabía lo que había y decidí libremente y con pleno conocimiento de causa, en lo bueno y en lo malo y blablabla...) 

Y bueno, poco más os puedo contar. Ah, sí, que el jueves tenemos también nuestra primera charla de la "escuela de padres", sobre "evolución y afectividad". A ver qué nos cuentan...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Las ideas claras

Sé que es una situación complicadísima. Que a nadie nos gustaría vivir, por supuesto. Pero no puedo dejar de admirar la claridad de ideas y el coraje de Hannah Jones, la niña británica que con solo 13 años ha decidido rechazar un transplante de corazón.

Está claro que la operación tampoco es que fuera la panacea, si no no la habría rechazado, digo yo. Pero estaréis conmigo en que es difícil tomar la decisión de no intentar sobrevivir. Cierto que la operación era arriesgada, según leo en los artículos de estos días, y en absoluto definitiva. Parece ser que, incluso aunque la operación fuera bien, en aproximadamente 10 años Hannah necesitaría un nuevo transplante y además los medicamentos que requeriría podrían reactivar su leucemia. La pescadilla que se muerde la cola. El tratamiento de su enfermedad le dañó el corazón y si curan su corazón reactivan su leucemia. Situación complicada.

Y la verdad es que la entiendo. Es sólo un niña pero ha pasado la mitad de su vida en el hospital, con tratamientos muy agresivos que han ido minando su salud y sus perspectivas de supervivencia pasan por lo mismo... cierto también que la ciencia avanza a pasos agigantados y, de ninguna manera, su perspectiva actual de futuro tiene por qué ser la misma dentro de 10 años pero es comprensible que la niña ya no tenga ganas de seguir luchando. Tan comprensible como sería que decidiera luchar con todas sus fuerzas por la más nimia posibilidad.

Pero ahí viene el quid de la cuestión. ¿Quién decide si seguir luchando o no? ¿tiene una niña de 13 años capacidad para decidirlo por sí misma? y ya no es cuestión de edad... ¿cuántas veces he oído a raíz de esta noticia que la decisión habría que dejarla en manos de los médicos? ¿¿¿¿cóooooomooooo???? no entro en si la decisión tiene que ser exclusiva de la niña, supongo que también lo habrá hablado largamente con sus padres... de lo que no tengo ninguna duda es de que el papel de los médicos debe limitarse a informar ampliamente de la situación y sus opciones, incluso a dar su consejo como profesionales, por supuesto. Pero ¿tomar la decisión? ¿a santo de qué? vamos, yo es que no he entendido nunca eso de que un enfermo no pueda decidir sobre sí mismo y su tratamiento o no. ¿Qué pasa? ¿que la asistencia clínica además de un derecho es una obligación? yo que hubiera jurado que la libertad del individuo era más importante... (y sí, efectivamente, estoy totalmente a favor de la eutanasia, tanto activa como pasiva)

Y dicho esto... desde luego no me gustaría estar en la piel de esa niña ni por supuesto de sus padres, pero me parece que han tomado una decisión muy valiente, no sé si acertada o no, eso no lo sabe nadie... pero me quito públicamente el sombrero ante Hannah. Ha tomado las riendas de su propia vida, o de su muerte, que al final todo es parte del mismo proceso. ¡Bravo por ella!

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡ouch!

tagueada de nuevo... pero esta vez parece que toca hacerlo bien, el "ataque" viene con reglas estrictas y serias amenazas por incumplimiento así que vamos allá. Estas son las reglas:

1.- Enlaza a quien te ha etiquetado y pega estas normas en tu blog.
2.- Comparte 7 datos sobre ti en tu blog - algunos aleatorios, algunos curiosos.
3.- "Taguea" a 7 personas al final de tu blog dejando su nombre y un enlace a sus blogs.
4.- Hazles saber que han sido "tagueados" dejando un comentario en su blog.
5.- Si no tienes 7 amigos blogueros, o si alguien más los ha "tagueado" ya, entonces taguea a algunos extraños libres de sospechas.

Hala, a estrujarse un poco las neuronas:

Bueno, la primera es fácil, he sido etiquetada, o tagueada, como más os guste por El Charolito, del blog "Dios no me ayudes pero no me jodas", que llamándome reina mora me ha puesto a sus pies (hacía tiempo que no me lo decía nadie, con lo que a mí me gusta...)
Y ahora a jugar...

¿7 datos sobre mí? mamma mia... ¿y qué os cuento yo que no sepáis todavía? (y que se pueda saber públicamente, claro, jejeje)

1. soy cabezota, independiente, contradictoria, orgullosa y tengo muy mala leche (una joyita, vamos)

2. sin embargo, soy buena persona, buena amiga de mis amigos y mejor enemiga de mis enemigos. Leal hasta la muerte y con ese anticuado sentido caballeresco del honor que ya no se lleva nada.

3. caprichosa pero sensata, me compraría hasta el último juguetito tecnológico que sacaran al mercado, independientemente de su utilidad. La sensatez me salva (a veces)

4. amante de la buena comida, el buen vino y sobre todo el buen cava (aunque mi influencia gabacha a veces tire hacia al champagne), permanentemente a dieta y permanentemente saltándomela (si no no tiene gracia)

5. nunca había querido casarme ni tener hijos pero ahora mataría por mi marido y mis niños (en la foto, en París)

6. mi gran sueño es "vivir del cuento" pero escribir requiere mucha constancia y dedicación y allí es donde yo tropiezo (por ahora) Es un sueño que nunca he descartado llegar a cumplir.

7. no puedo evitar que me guste jugar con fuego, pero procuro no quemarme ni quemar a nadie.

Uff, esto ha sido más difícil de lo que parecía... vamos con la venganza... digoooo, con las nominaciones:

1. Mi favorita (sin desmerecer a nadie): Cruela de Val, por su blog "Crueles pensamientos"
2. Mi amiga Mariluz, por "Alguna cosa más"
3. Superwoman, a bordo de mismo barco que yo con su "Diario de una mujer, madre y esposa atribulada"
4. a Bubbles and Creams, que está de vacaciones pero supongo que no tardará en volver a su blog
5. a Julia, en clara "venganza" por su última nominación, por su blog: "En busca de la estabilidad"
6. a Lileth, por "Lilethmania"
7. and last, but not least: Menina, por su "si es que así no se puede"

Bueno, pues ya solo me queda dejar los comentarios de aviso... vamos a ello...

hecho... y bueno... l@s demás... ya sabéis, quedáis invitad@s a contestar igualmente en vuestros comentarios si así lo deseáis. Por cierto, se me han quedado un par de personas en el tintero. Creo que vosotras ya sabéis quiénes sois. Me habría gustado nominaros pero debo respetar vuestros deseos y sé que no os habría hecho gracia. Tant pis!

jueves, 6 de noviembre de 2008

Dónde estabas hace...

Veo ahora en el blog de Julia (perdona hija, no lo había visto antes...) que me ha nominado para seguir un meme realmente interesante. Con lo que me gustan a mí los viajes mentales por el tiempo...

Sin más dilación, voy con ello:

¿Dónde estabas?

Hace 20 años: veamos... con 14... sí, claro, empezando primero de BUP... y la que hasta ahora ha sido la etapa más complicada y puñetera de mi vida. Mi mejor amiga de toda la EGB me había dejado plantada hacia unos meses y estaba en período de adaptación con el nuevo círculo de amistades. Círculo al que no acabé de adaptarme durante todo el BUP y COU, por cierto... (círculo de víboras) De él sólo acabé salvando una amistad, y parece que está condenada a ser intermitente. Bea, si me lees, te echo de menos... sal de lo que sea en que te has escondido o refugiado o lo que hayas hecho y ¡¡¡llámame!!!
Hace 10 años: ah, esto ya es otra cosa... 1998... empezaba el que ha sido con diferencia el mejor año de mi vida. En octubre habíamos llegado a Pau (Francia) para pasar un año de estudios y trabajo (las dos cosas son un decir) que acabó convirtiéndose, decidamente, en el año que cambió mi vida. Y no es que fuera todo de color rosa precisamente.
A Pau nos fuimos tres. A C ya lo conocía de antes y seguimos siendo buenos amigos. A R acababa de conocerlo, pero se fue convirtiendo poco a poco en mi mejor amigo y confidente. Y después en el gran amor de mi vida (y yo que nunca había creído en esas cosas), y todo se complicó muchísimo pero nos lo pasamos tan bien... y volvimos a Zaragoza un año después y gracias a la experiencia en Francia encontré un buen trabajo, en el que todavía sigo. Y después de varios años complicadísimos, el gran amor de mi vida y yo acabamos casándonos. Y aquí seguimos... Sí, definitivamente fue un año de los que cambian el curso de tu vida...

Hace 5 años: hmmm... a ver... 6 de noviembre de 2003... esperad que echo cuentas porque creo que... ¡sí! más o menos por estas fechas debía estar yo llevándome el disgusto de mi primera regla realmente no deseada. Un mes antes nos habíamos puesto manos a la obra en la búsqueda de nuestro primer bebé y, supongo que como todas, había sido tan inocente de pensar que yo me quedaría embarazada a la primera. Y eso después de varios meses pasándome por el foro"yo también quiero quedarme embarazada", cuyo título ya es suficientemente descriptivo, y en el que había aprendido y reaprendido que lo del embarazo rara vez es llegar y besar el santo, pero ya sabéis, bendita inocencia. No sería hasta el año siguiente cuando por fín me llegaría la gran alegría.

Hace 1 año: en un momento raro y delicado. Feliz con mi familia, menos mal, pero desequilibrada por todas partes. Deseando hacer cosas que no podía, buscando algo que no conseguía encontrar, encontrando cosas que no buscaba... raro, raro...

Hace 1 mes: atrapada en un trabajo que ya no me basta pero del que por ahora no puedo escapar por muchos motivos.

Ayer: Pensando en comprar unas entradas para el ballet "Mudéjar" de Miguel Ángel Berna, que anda estos días por el teatro Principal. Que le den a la crisis, si no va a poder una darse una pequeña alegría... todavía atrapada...

Hoy: comprobando que no quedan apenas entradas. Vamos, de gallinero nada más, o de visión reducida... así que nada, para otra vez será... atrapada...

Y no nominaré a nadie en particular, a cambio os invito a tod@s a compartir este pequeño viaje al pasado con vuestros lectores.

martes, 4 de noviembre de 2008

¡Cómo somos las mujeres!

Va a sonar a tópico, y vale, quizás sea algo exagerado... pero no me digáis que no es cierto... no me digáis que alguna vez no habéis caído en una situación semejante a la que refleja el siguiente diario de pareja:

Diario de ella

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a la cita, pero él no hizo ningún comentario. La conversación no era muy animada así que le propuse ir a algún lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente. Fuimos a un restaurante y él se seguía comportando de forma extraña. Estaba como ausente.

Intenté que se animase, empecé a pensar si sería por culpa mía. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo pero no me quedé muy convencida. En el camino hacia casa, en el coche, le dije que le quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada, y yo estaba cada vez más preocupada.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Intenté hacerle hablar pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros. Por fín desistí y le dije que me iba a la cama.

Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído. Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar hasta quedarme dormida yo también. Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. ¡Mi vida es un auténtico desastre!

Diario de él

El Madrid perdió. Al menos eché un polvo.

Vale, de acuerdo. Es una exageración, pero creo que sí que es cierto que las mujeres lo complicamos todo muchísimo más. A cualquier gesto queremos buscarle mil interpretaciones y eso nos hace chocar una y otra vez en la comunicación con nuestros hombres, mucho más simples en ese sentido.

Cuántas veces no le habremos rondado alrededor porque queríamos contarle algo pero no queríamos, pero sí, pero que fuera él quien nos preguntara... o hemos contestado con un lacónico "nada" a su pregunta de "¿qué te pasa?" esperando que él adivinara que sí que nos pasaba algo y fuera tirando del hilo hasta sacárnoslo... los hombres no entienden de estas cosas, ni desde luego tienen el menor interés en entrar en ese juego. Si queremos contarles algo tendremos que ser directas y, sobre todo apagarles antes la tele, si no no se enterarán de nada.

Y otra cosa importante... si le preguntas a un hombre "en qué piensas, cariño" y te dice "en nada" probablemente sea cierto.... no le des más vueltas... Sin embargo, chicos... si le hacéis la misma pregunta a una mujer, y os contesta con un "nada" echaros a temblar...

¿Qué opináis? ¿es cierto que somos de distintos planetas? y sí, ya, no me contéis las excepciones que de eso siempre hay... aquí se trata de generalizar por todo el morro para ponernos las botas criticando a nuestros "ellos" (lo que no quita para que los queramos muchísimo) así que nada de aguafiestas hablando de la extraordinaria sensibilidad de su chico, ¿vale?

Os espero...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Rabo de toro y ¡olé!

Otra innovación en la cocina de lamamma. Nunca se me había ocurrido hacerlo pero ya sabéis, las influencias que recibe uno en su vida son de lo más curioso. La historia de este rabo de toro comenzó en una comida con mis suegros. Nos habían llevado a un restaurante donde según ellos hacían un rabo de toro espectacular así que, a pesar de que es un plato que nunca me había llamado la atención, decidí probarlo. Efectivamente estaba muy bueno (aunque a mí me salió mejor, jajajaja)


Pero el empujón definitivo se produjo en el trabajo. A un compañero se le ocurrió comentar que su madre iba a hacer croquetas de rabo de toro. Nos quedamos todos sorprendidos pero pensando que ¡leches! eso tiene que estar bueno... consistente... sabroso... al final resultó que no, que su madre no tenía ni de lejos tal idea y todo había sido confusión de mi compañero. Pero mira, que a mí ya se me había metido en la cabecita la idea y al final tenía que caer, claro. Así que le pedí a mi carnicero de confianza que me trajera un buen rabo de toro y me puse manos a la obra con el siguiente guisote:


Ingredientes: (para 4-6 personas, pero yo las cantidades las varío al gusto, o según me dé, básicamente así que vosotr@s mism@s)

2 kg. de rabo de toro
3 cebollas
6 zanahorias
2 puerros
4 dientes de ajo
1 botella de vino tinto (ya sabéis, cuanto mejor sea más bueno saldrá, hasta donde queráis...)
2 hojas de laurel
1/2 litro de caldo de carne (mejor si es hecho en casa, al gusto)
harina
nuez moscada
clavos
pimienta negra
sal aceite de oliva
agua

Preparación:

Se pone en adobo el rabo, cortado en trozos, durante toda una noche con el vino tinto, las hierbas y las verduras. 

Al día siguiente sacar el rabo del adobo, secar con un paño limpio, pasar por la harina y freir ligeramente. Según se vaya dorando, poner en la cazuela (yo la usé de barro) en la que vamos a hacer el guiso.

En el mismo aceite se rehogan las verduras que estaban en el adobo, a fuego lento, y añadiendo sal y un poco de pimienta. Cuando ya estén pochaditas se añaden a la cazuela sobre el rabo, así como el vino, las hierbas, la nuez moscada, el clavo, los ajos pelados y enteros y un poco de caldo, de forma que cubra el rabo. 

Se deja cocer a fuego lento durante unas 3 horas, removiendo para que no se pegue y añadiendo caldo según vaya espesando. El rabo tiene que quedar tiernísimo, que se deshaga.

Si no os gusta encontrar verduritas en la salsa la podéis triturar, yo la dejé tal cual, de todas formas, después de 3 horas largas de cocción poca verdura sana quedó (la zanahoria, creo) Os aseguro que estaba de muerte. 

Y sí, sí, ya sé que es largo pero no me seáis vag@s y aprovechar uno de esos días en que os quedéis haciendo cosas por casa, que trabajo requiere poco. Además os aconsejo prepararlo de un día para otro, queda más sabroso. Ah, y, por supuesto, con los restos no olvidés preparar las croquetas. Yo las hice y sí, os confirmo que estaba de vicio aquéllo (y mis compañeros de trabajo pueden dar fe, que ya que había surgido de allí, las compartí con ellos, faltaría más)

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Halloween o día de difuntos?

Estaba ya preparando en mi mente este post cuando he leído el último de Mariluz. Ella se quejaba de la "invasión" de costumbres extranjeras en detrimento de las propias. Yo sin embargo no lo tengo tan claro. Para empezar, como he expresado en mi comentario, porque todo lo que sea conocer y fomentar costumbres nuevas me parece enriquecedor, creo que es lo mantiene viva a una cultura, lo que fomenta su evolución, su cambio, su desarrollo... no es que haya que cogerlo todo, lo de la comida rápida por ejemplo es una importación realmente asquerosa para un país con una de las mejores dietas tradicionales del mundo.

Sin embargo lo de Halloween no me parece mala idea. Para los críos es algo realmente divertido y para los adultos también puede serlo. Hoy mismo me comentaba una compañera que es ella quien maquilla y disfraza a toda la panda de amigos de su hijo y después se disfraza también ella (o al menos se maquilla de forma más o menos terrorífica) para recibir con un buen susto a quien llama a su puerta (aparte por supuesto de con un buen surtido de chuches)

Dejando aparte el aspecto puramente lúdico de la celebración (de la que os invito a leer su historia), lo cierto es que no me ha gustado nunca "sacralizar" la muerte. Supongo que tiene que ver con mi falta de fe en cualquier religión, es posible, pero para mí la muerte es simplemente el final de un proceso, el de la vida. No concibo un más allá ni entiendo la costumbre de ir al cementerio. Tampoco reservar un día en el año para acordarse de los muertos. Todos mis lectores sabéis que mi pérdida más reciente fue la de mi abuela (que fue una auténtica madre para mí), hace poco más de un año y no creo que haya pasado un sólo día sin que algo me la haya recordado. Tampoco ella entendió nunca lo de subir al cementerio. Decía, y qué razón tenía, que las cosas se demuestran en vida, no a una lápida.

Me ha gustado en el diario ADN de hoy la columna de Espido Freire. Os invito a leerla, a mí me ha hecho reflexionar y me ha inspirado este post. ¡No olvidéis luego compartir vuestras reflexiones!

jueves, 30 de octubre de 2008

Y una vocación temprana

La de Sofía, que para mí que va para estilista porque hay que ver, desde bien canija, cómo combina la ropa... sólo recuerdo una vez, de muy chiquitita que se empeñó en ponerse una combinación rara de colores, pero ya se sabe... los genios no siempre son comprendidos...

Es cierto, oye, aparte de que empezó desde muy prontito a querer escoger ella misma su ropa (y por supuesto sus complementos), el caso es que no se le da nada mal combinarla. A veces se viene conmigo también mientras me visto y le digo que me ayude a escoger la ropa, que le encanta, y también le gusta mucho que vayamos de tiendas juntas y seleccionarme prendas (me falló un día en que yo quería comprarme una blusita blanca muy mona y ella empeñada en que esa no, que era blanca... claro, a ella le gustaba la camiseta lila con dibujos... mucho más animada, donde va a parar...)

Ahora que pienso, también recuerdo una vez en que le pedí que le dibujara algo a su padre en una tarjeta de felicitación (hará más de un año de esto) y estampó varios borrones de colores pero de esto que te lo quedas mirando y piensas... sí pues en un museo de arte moderno no cantaría nada... no es amor de madre, de verdad, es que le quedó una combinación de colores muy acertada. En cuanto sea un poco más mayor le pediré a mi hermano (diseñador gráfico) que le enseñe la teoría básica de los colores, esta niña promete...

Hablando de eso... un libro que compré en el Guggenheim pensando en leérselo cuando fuera más mayor y le encanta desde hace meses es "La verdadera historia de los colores. Para niños amantes de la pintura"de Eva Heller. Es un cuentecillo muy divertido sobre los distintos colores básicos, su "personalidad" y lo que ocurre cuando se pelean entre ellos y empiezan a mezclarse. Muy majo. Con una historietilla sencilla enseña la teoría más elemental de los colores básicos y sus mezclas.

La curiosidad de un niño no tiene límites, aprovechemos estos momentos para ir enseñándoles conceptos básicos sobre multitud de cosas, luego no querrán aprender ni atados a la silla... sniff...

martes, 28 de octubre de 2008

Una vocación oculta

Últimamente estoy descubriendo aspectos insospechados en mí. Desde hace unos días, a Sofía le da por imitar a su señorita por las tardes. Llegas a casa y ya te aparece anunciando "ahora soy Beatriz" y te manda sentarte, o reparte los almuerzos... te cuenta cuentos (y este cuento, colorín, se ha acabado)

Y no sé yo si su seño será tan mandona o eso es aportación particular de mi hija pero hay que ver cómo nos lleva. Que si todos callados que estoy leyendo un cuento... que si ahora a recoger, que si en cinco minutos nos vamos... pero lo gracioso es que a través de sus teatrillos nos enteramos de lo que hacen en clase mejor que por lo que cuenta (esta mañana teníamos que hacer una ficha de celofán... a las 7 de la mañana... casi nada...) y aparte de que se nos cae a todos la baba viéndola ejercer de profe, me estoy dando cuenta de que realmente es un trabajo fascinante. Y mira que yo tengo poca paciencia, como para lidiar con una veintena de críos... pero están en una edad tan rica... y lo gratificante que tiene que ser ver sus avances día a día... ya lo es para nosotros como padres, claro, pero no nos engañemos, lo que avanzan en el cole, rodeados de otros niños y con un montón de horas por delante sólo para su educación, no lo pueden avanzar nunca en casa, entre tareas varias, díselo a tu padre que yo ahora no puedo y distracciones de todo tipo.

Así que me pregunto si no habré descubierto yo tardíamente mi vocación oculta. Lástima de hipoteca y de sueldo necesario de las narices, que si no igual colgaba yo trabajo y todo y me ponía a estudiar educación infantil o lo que sea que hay que estudiar para eso...

domingo, 26 de octubre de 2008

Mermelada de moras

Siguiendo con la nueva tradición gastronómica de este blog, le toca hoy el turno a la mermelada. Todo un experimento para mí. Recordaréis que para el puente del Pilar huímos al pueblo de mis suegros y cogimos una barbaridad de moras. En realidad todo vino de una conversación con unos amigos que también paraban por allí. Ellos las habían cogido ya el día de antes y aseguraban que había muchísimas y que iban a preparar mermelada, que ya lo habían hecho alguna vez y salía buenísima, nada que ver con las industriales (lógico, donde se ponga una mermelada casera...) Así que mi marido empezó a segregar jugos gástricos y a mí me picó la curiosidad porque era algo que no había hecho nunca. Y dicho y hecho, al día siguiente, recipiente grandote en mano, nos fuimos al "regajo", donde efectivamente, había moras para parar tres carretas. Y yo toda emocionada con la idea de preparar mi mermeladita (si es que soy fácil de contentar, ¿véis?)


Os cuento cómo la hice, aunque os advierto que no pesé ni medí nada, todo a ojo.


Ingredientes:
moras

azúcar

el zumo de un limón


(hasta aquí los oficiales, durante la receta descubriréis mis improvisaciones sobre la marcha)

Preparación:


El día de antes se añade suficiente azúcar a las moras para que queden bien cubiertas (sacudir el recipiente para que queden todas impregnadas) Dejarlo reposar durante todo el día echando un ojo de vez en cuando por si hay que añadir más azúcar.


En el momento de prepararlas, exprimir un limón (yo le añadí también el zumo de una naranja) y colocarlo todo en una cazuela. Con el jugo que sueltan las moras con el azúcar y los zumos ya no deberíais necesitar añadir agua pero de todas formas, yo por si acaso, en otro arrebato de lucidez creativa le añadí una chorradita de brandy (no mucho, justo remojar un poquito) Supongo que es mejor idea añadirlo el día anterior, con el azúcar, pero como se me ocurrió sobre la marcha, se lo eché directamente a la cazuela.


Dejar cocer a fuego lento... no sé como media hora o tres cuartos, y batir.


Echar en botes previamente esterilizados y, si queréis conservarlos durante un tiempo, volver a esterilizar una vez llenos y bien cerrados (entre un cuarto de hora y media hora, no más)


Sugerencia: a mí me encanta con queso fresco


jueves, 23 de octubre de 2008

Y fueron felices y comieron perdices

¿Y por qué los cuentos acaban siempre así? ¿por qué nunca nos han contado lo que ocurrió cuando el príncipe y la cenicienta tuvieron que aprender a convivir juntos cuando no se conocían más que de un vals rapidito...? y la pregunta más importante... ¿será cierto eso del amor para toda la vida?

Yo os confieso que nunca había creído en él... hasta que conocí a mi marido. Como no había creído nunca en la fidelidad... hasta que conocí a mi marido. Recuerdo que cuando lo comentábamos entre amigas alguna me decía eso tan manido de "eso es porque no has encontrado a la persona adecuada" y yo la miraba con cara de pena y decía sin la menor convicción "sí, eso será..." y el caso es que hoy por hoy sigo creyendo haber encontrado al amor de mi vida, con quien quiero evolucionar y envejecer mano a mano, pero parece que todo se confabula en contra de tan altos ideales. No, no hablo de mí, mi relación sentimental no pasa por ningún bache, afortunadamente, pero ya sabéis, a veces parece que todo lo que oyes, todo lo que lees te lleva al mismo sitio. Y yo últimamente estoy sufriendo cierta sobredosis de malas noticias de pareja. En una semana me llegaron por dos sitios distintos sendas noticias de divorcios, uno de ellos de una pareja que llevaba como veinte años juntos. ¿El motivo? enamoramiento de otra persona en ambos casos.

Recientemente he leído también en blogs diversos comentarios sobre el mismo tema y al final, pues a una le da que pensar. Porque yo mira que sigo convencida de que voy a cumplir las bodas de platino con mi chico (para lo cual los dos tenemos que llegar a la muy respetable edad de 103 años, dicho sea de paso) pero ya me habréis oído decir que no dudar nunca es de tontos.


Porque ¿quién me garantiza a mí que el día de mañana no voy a enamorarme como una tonta de otra persona, o que no lo va a hacer mi marido? nadie, eso no puede garantizarlo nadie. Y hombre, yo tengo claro que hoy por hoy no arriesgo lo que tengo en casa por nada... pero ¿y mañana? las cosas cambian, las personas evolucionamos... ¿seguiré pensando igual dentro de 10 años? ¿seguiré teniendo la fuerza de luchar día a día por mi relación? porque, como bien apuntaba Superwoman en su última entrada, "el amor hay que currárselo" y yo mira, otra cosa no, pero si la relación vale la pena, lucho lo que haga falta por ella. En eso creo que los hombres son distintos, ¿no os parece? no sé si más cobardes o más derrotistas, o qué (hablo por mi propia experiencia, claro)

Os contaré que los principios de mi relación con mi marido fueron bastante complicados pero yo estaba segura de que me merecía la pena luchar y sufrir todo lo que hiciera falta y sin embargo su tendencia era más bien huir, o poner distancia por medio, o yo que sé. Bueno, ¿me entendéis no? en vez de luchar por algo bueno, aunque te haga sufrir un tiempo, prefieren renunciar a ello con la estúpida idea de que así no lo vamos a pasar tan mal. ¿No se darán cuenta de que nos hacen sufrir mucho más? En fin, será que es cierto eso de que somos de planetas distintos...

Pero bueno, no me enredo, que eso ya pasó, afortunadamente, y agua pasada no mueve molino. Siguiendo con el tema de hoy, y también un poco a raíz del último comentario de Sara en "fight for kisses": "que a veces los mayores se dan cuenta que aunque se quieren mucho no son felices viviendo juntos, y que por eso viven separados para ser feliz cada uno por su lado, y de este modo poder hacer felices a sus hijos" frase sabia donde las haya, me estaba planteando la eterna duda. Cuando una pareja va mal... ¿hay que luchar hasta el final por el bien de los hijos? ¿no es mejor para ellos, como dice Sara, que cada uno sea feliz separadamente? ¿no serán más capaces de hacerles felices a ellos? Me recuerda un libro muy interesante que releí hace poco de mi autora francesa favorita: Anna Gavalda. Os lo recomiendo, se titula "La amaba" y según su sinopsis (cito textualmente) "es un conmovedor diálogo entre una joven madre a la que acaba de abandonar su marido por otra mujer, y su suegro, quien viéndose hace años en el mismo caso que su hijo no se atrevió a dar el paso, dejar a su esposa y vivir el gran amor de su vida. Es una novela alegre y triste a la vez, un fragmento de vida, una punzante historia de amor, mediante la que Anna Gavalda a través de un diálogo conmovedor nos habla de nuestras vidas, nuestras dudas, nuestras renuncias, y también de nuestras esperanzas, nuestra ironía y nuestra ternura" La verdad es que aporta una visión interesante de las relaciones extramatrimoniales.

En fin, os dejo tema para reflexionar y espero vuestros comentarios al respecto.

lunes, 20 de octubre de 2008

Crisis vs "pajaritos en la cabeza"




"Nos da igual la crisis. Solo nos casaremos una vez en la vida y para ese día no reparamos en gastos. Pediremos un crédito y punto."






Leo esto en el Heraldo de Aragón de 20 de octubre (tras la feria Expobodas celebrada en Zaragoza) y se me ponen los pelos de punta. Me estoy acordando de los comentarios sobre "quitarse de comida porque de otro lado no se puede" y es que es verdad, qué lelos nos hemos vuelto, o de qué manera hemos perdido el sentido de nuestras prioridades vitales. Porque lo malo no es que una pareja se exprese así (mientras se sube a la limusina que está pensando en alquilar para su bodorrio). Lo malo es que el director del certamen afirme sin pudor que "en este sector no existen los recortes presupuestarios porque las parejas siguen echando el resto". Y vamos a ver, que a mí me parece muy bien que cada uno se gaste lo que pueda en su boda (léase también bautizos y comuniones) pero echar el resto porque sí, endeudarse para darle más empaque a ¡una boda! me parece más que ridìculo, estúpido. ¿Lo importante no era casarse? ¿unirse civil o religiosamente con la persona con la que has decidido compartir el resto de tu vida? ¿Qué pinta un crédito bancario en todo esto?

Pero mira, sí, al final todos tenemos lo que merecemos y al fin y al cabo, la actual crisis económica ¿no viene un poco por ahí? y esto es simplificar muchísimo el problema pero ¿no viene del sobreendeudamiento de la población? ¿de las barbaridades financieras de los bancos? Pues al final, lo dicho. Que estamos hasta el cuello en una estupenda crisis por la poca cabeza de gobiernos, especuladores, financieros y, por supuesto, también de la gran mayoría de consumidores de a pie (alguno se salvará supongo). Y que sí, que es verdad que nos hemos acostumbrado a un nivel de vida X y que nos empeñamos en mantenerlo, se pueda o no. Y la vida no es así. La vida dice que cuando puede uno darse un capricho se lo da, que tampoco es cuestión de malvivir guardando los millones para nuestros herederos, pero cuando no se puede, pues se aguanta uno y busca otras opciones para mimarse, que siempre las hay.


Y os aseguro que no seré yo quien tire la primera piedra, pero valga al menos la regañina para hacer una reflexión personal porque todos, y yo la primera, cometemos errores con nuestra economía y a veces hace falta una mirada externa que nos lo muestre, como comentaba en "al mal tiempo buena cara" Elena de su suegra, que no sabía de donde iba a poder quitarse gastos si no era de comida y resulta que tiene una hermosa lista de superfluos.


En otro orden de cosas (o en otro mundo, directamente) tenemos la controvertida feria del lujo recientemente celebrada en Munich. En el momento económico actual la feria ha recibido críticas por todas partes pero volvemos a nuestro axioma básico: "la vida no es así", porque la vida es que a la mayoría de los mortales la crisis nos afecta a nuestro modo básico de vida pero a un pequeño porcentaje de personas les supone perder cantidades exhorbitantes en inversiones diversas y consolarse del disgusto comprándose el último modelo exclusivísimo de Ferrari. Y no es que a ellos no les afecte la crisis, es que les afecta... de otra manera...



Y hablando de crisis, me permito recomendaros un programa que a mí me encantaba y que vuelve a Cuatro el viernes 24: "Ajuste de cuentas" (el programa está razonablemente bien pero reconozco que a mí el que me engancha es Vicens Castellano)

domingo, 19 de octubre de 2008

Cocinando con Lamamma

Se me ha ocurrido inaugurar esta nueva sección, tan propia de una auténtica mamma italiana. Os confieso que durante muchos años me dio terror (o quizás simplemente pereza) la cocina. Sin embargo, el capricho de preparar cositas ricas para el gran amor de mi vida (hoy mi marido y padre de mis hijos) me hizo descubrir una insospechada afición a los fogones.

Empezaré compartiendo con vosotras la que quizás sea mi receta más típica, la que siempre doy cuando alguien me pide una idea para una postre fácil y delicioso: el brownie.

Guardo un recuerdo muy especial de esta receta porque está ligada a mi primera visita a París (a estas alturas, ya no hace falta que os hable de mi pasión por esta ciudad, ¿verdad?) En aquella primera ocasión, yo visitaba a mi amiga Joelle, que por entonces tenía la gran suerte de vivir y trabajar allí. Fue una semana (larga) estupenda. Por el día ella trabajaba y yo me dedicaba a visitar la ciudad a mi aire (para mí la mejor forma de viajar) y por la noche me descubría algunas de las maravillas de Paris la nuit. Con ella (toda una gourmande y gran forofa de la cocina, fácil o difícil, rápida o lentísima) aprendí a hacer una buena raclette y también la receta que ahora os presento:

Brownie:

Ingredientes:
- 200 gr. de chocolate negro para fundir
- 125 gr. de mantequilla
- 125 gr. de azúcar
- 2 cucharadas soperas de leche
- 80 gr. de harina
- 4 huevos
- levadura
- (si se desea, nueces u otros frutos secos)

Preparación:
Partir en trozos el chocolate en un bol apto para microondas. Añadir una cucharada sopera de agua y fundir en el microondas (podéis hacerlo si queréis en un cazo, pero yo os doy la versión rápida, que es la que hice con Joelle)

Añadir la mantequilla en pedacitos y volver a introducir unos segundos en el microondas. Mezclar bien hasta obtener una pasta lisa.

En otro recipiente, mezclar los huevos con el azúcar y batir bien hasta que la mezcla blanquee. Añadir la leche, el chocolate fundido, la harina (mezclada con un poco de levadura) y, si lo deséais, los frutos secos escogidos. Mezclar bien y verter en un recipiente previamente untado con mantequilla y harina.

Meter al microondas unos 6 minutos (tiempo medio estimado, tendréis que ir probando según la potencia de vuestro horno, ya sabéis, el truco del palillo nunca falla) y dejar reposar. Como antes, si lo preferís podéis cocerlo en el horno tradicional pero al microondas sale muy bueno.

Sugerencia: servir templando con una bola de helado de vainilla y unos hilillos de chocolate caliente por encima.

Ya me contaréis si os gusta la nueva sección o no.

sábado, 18 de octubre de 2008

Fight for kisses

No es nada nuevo que la llegada de un bebé a la familia altera enormemente la relación de pareja. El recién llegado absorbe tantísima atención que a veces nos olvidamos de nosotras mismas y por supuesto del padre de la criatura. Os invito a ver el vídeo del siguiente enlace y luego seguimos hablando, ¿vale? 



martes, 14 de octubre de 2008

el moderno bebé probeta

Hace ya 30 años que nació en Oldham (Inglaterra) Louise Brown, la primera niña probeta del mundo. Ahora se ha marcado un nuevo hito en la historia médica española. Ha nacido Javier, el primer niño seleccionado genéticamente para curar a su hermano Andrés, de 6 años y afectado de Beta-talasemia major, una anemia congénita severa que hubiera limitado su vida a una treintena de años a lo sumo, y siempre dependiendo de transfusiones continuas.

Agotada la opción del transplante de médula ósea de donante, al no haberse encontrado ninguno compatible con el niño, la aprobación de la nueva ley de reproducción humana asistida abrió un mundo nuevo a los desesperados padres de Andrés. Andalucía, pionera en diagnóstico genético preimplantatario, ofrece este servicio dentro de su sanidad pública (dichosas diferencias entre comunidades, ¿y si el niño hubiera sido aragonés? en cosas tan importantes, ¿no deberían ir todas las comunidades a la par?)

Si recordáis, precisamente la última entrada del blog de terra trataba precisamente de este tema. De sus implicaciones éticas y morales, de lo que podría venir después... no entraré de nuevo en ello, aunque sí quiero remarcar algo que me ha gustado. En alguno de los cuarenta sitios donde he visto hoy la noticia he oído entre las declaraciones de la madre remarcar que querían otro bebé por encima del tema de que fuera a salvar a su hermano. Es obvio que ha sido seleccionado para ello, nadie se va a engañar, pero me parece importante que Javier, como individuo, se sienta querido y deseado por sí mismo y no como tratamiento médico para su hermano, ¿no os parece?

En cualquier caso, mi enhorabuena a la familia por la llegada al mundo de su nuevo miembro, que siempre es motivo de celebración y, no se puede negar, en este caso mucho más, sobre todo sabiendo que todo lo que tiene que hacer el pequeño es donar la sangre de su cordón umbilical. No tendrá que someterse a tratamientos extraños, ni a operaciones, ni a donaciones de otro tipo. Simplemente desprenderse de su cordón umbilical, como cualquier otro bebé.

Los avances de la ciencia son siempre fascinantes, y como todo lo fascinante, puede dar algo de miedo. El desarrollo científico no tiene límites, pero la moral sí, pero la moral es algo tan subjetivo...

lunes, 13 de octubre de 2008

De los Pilares a los rebollones, o al revés.


Vaya puentecillo bueno acabamos de pasar. Huyendo como alma que lleva el diablo del agobio de las fiestas del Pilar, acabamos, pese a las funestas previsiones del tiempo, refugiándonos en ese pueblecito de Teruel del que ya os he hablado alguna vez: Bezas.


El viernes por la mañana fue de auténtico estrés. Mi marido trabajaba hasta las tres y yo tenía fiesta, así que aproveché la mañana para hacer cosas (más de las que nunca hubiera pensado que sería capaz de hacer con niños y todo) y a las tres menos diez estábamos un coche con el maletero lleno como si nos fuéramos para un mes, dos niños medio dormidos y una mamá, reponiéndose todavía del acelerón de la mañana, esperando con el bocata a un papá recién salido del trabajo. 

Viaje fantástico: autovía hasta Teruel, niños y papá dormidos como angelitos y mamá disfrutando de casi dos horas de relax y reflexiones personales al volante (me encanta conducir, sóla a ser posible, pero si mis acompañantes van dormidos la sensación es casi igual de buena) 

Algun@s ya sabréis que cuando viajo me preocupan relativamente poco las previsiones del tiempo. Mi marido se las arregla siempre para que haga bueno allá donde va. En este caso, tanto como bueno hubiera sido demasiado pedir, pero la lluvia tuvo el buen detalle de aparecer por la noche y a la hora de la siesta, exceptuando un pequeño chaparroncillo el domingo por la mañana, nada, cuatro gotas. 

¡Qué gozada de fin de semana! hasta los críos han estado más relajados que nunca. Han jugado con sus primos y otros niños del pueblo, nos lo hemos pasado pipa cogiendo rebollones, 
sobre todo Guille, que está hecho una auténtica cabra montesa. Sofía no, ella es más de ir a coger setas al Corte Inglés (herencia materna) pero curiosamente a mí me encanta, y mira que soy urbanita... pero andar por el monte, respirar aire
 puro entre pinares... Al día siguiente nos dedicamos a las moras. No las pesé pero lo menos cogimos dos kilos, qué barbaridad, las que había. ¡Y qué lujo de mermelada acabo de hacer! (y qué manera de autoboicotearme la dieta, porque precisamente light no es... eso sí, todo productos naturales... y total, por "un poco de azúcar", ¿no?) ya os contaré, que de momento sólo la he probado en caliente. Mañana le pondré "un poquito" a la tostada del desayuno... ays... quién tuviera el metabolismo de mi marido... da igual lo que coma... no engorda ni queriendo...

Peeeerooo, hasta los más largos puentes (hoy ha sido fiesta en Zaragoza) llegan a su fin y además hoy teníamos comida en casa de mi madre (Pilar, claro) así que esta mañana nos hemos vuelto para aquí, hemos comido con ellos (y con mi hermano, recién llegado de un viaje turístico por Rumanía) y por la tarde aún hemos aprovechado para llevar a los chicos a ver el manto de flores de la virgen y escuchar alguna jotica, que parezca al menos que hemos estado de Pilares...

Y mañana... vuelta a la rutina... 

miércoles, 8 de octubre de 2008

Al mal tiempo, buena cara

Y yo ya la pongo, ya… pero mira que esta cuesta de… ¿septiembre? ¿octubre? ¿noviembre?está viniendo empinada, ¿eh? Si es que claro, que viene el lobo, que viene el lobo… y cuando llega te pilla de vacaciones, y anda, luego vuelves y te encuentras la casa patas arriba. Porque estaréis de acuerdo conmigo en que este año la “vuelta al cole” ha sido espectacular. A los clásicos: libros (o materiales varios en mi caso), ropa nueva, (que no les vale nada del año 
pasado) e imprevistos varios (llámese ruedas de coche desgastadas por ejemplo), se nos ha unido una crisis generalizada que nos ha puesto los pelos de punta a todos y todas.

Las noticias desde luego son de terror, pero lo malo no es eso. Lo malo es lo que palpas día a día, sector a sector. Lo que oyes por la calle, con los amigos… y lo que tienes en casa propia, claro… proyectos que se te frustran (por ahora), cuentas bancarias temblorosas… ays, ¡qué malita ha sido esta vuelta de vacaciones! Y eso que, dentro de lo que hay, me puedo dar con un canto en los dientes, al menos por ahora (y que dure)



Decían hace poco que habían caído una barbaridad las donaciones de ropa usada. Claro, a ver quién es el guapo que se va de compras ahora (aparte de para los críos, porque no te queda otra). Y si no te vas de compras, el consumo cae, y si el consumo cae, la crisis se ceba, y si la crisis se ceba… ¿quién se va de compras? Lo de la pescadilla, vamos.

Y lo suyo sería ahora acabar este post dando una serie de consejos bienintencionados para hacer frente a la crisis, pero casi lo vamos a hacer entre tod@s si os parece. Más que nada porque yo estoy con la mente un poco espesa ahora mismo y solo me vienen a la cabeza los gastos que tengo todavía pendientes… ays… ¡joía crisis…! os cedo el honor de comenzar…:

sábado, 4 de octubre de 2008

Madre no hay más que una...

¿Seguro? no lo tengo yo tan claro... y menos en estos tiempos que corren. Vale, una madre siempre será una madre, pero lo de las exclusividades me temo que se limitan a la pura biología. Porque, empezando por el caso más obvio, en el caso de un niño adoptado, ¿no hay más que una madre? pues no, está la biológica y la adoptiva, sin duda más madre que la natural. ¿Y si con el tiempo ese niño reencuentra a su madre y establecen una relación? dos madres. Más fácil aún... cuando en vez de una adopción es un período de acogida. La relación con la madre biológica no se rompe y a la vez se establece un lazo fortísimo con la madre de acogida. 

Pero no era de esto realmente de lo que yo quería hablar. En estos tiempos en los que los abuelos ejercen casi de padres, ¿madre no hay más que una? (aplíquese igualmente al padre) Mis hijos adoran a sus abuelos, sobre todo a mi padre y a mi suegra, que son los que más los han cuidado. Reconozco en ellos la relación que yo tuve con mi abuela materna y si me seguís desde hace al menos un año ya sabréis lo duro que fue para mí perderla. ¿Por qué? tenía 94 años, tuvo una muerte dulcísima, por la que cualquiera firmaríamos sin dudarlo y había estado hasta el último día en unas condiciones envidiables, sin dejar de valerse nunca por sí misma y con la cabeza casi mejor que la mía (que tampoco es mucho decir, por otra parte) Pues fue durísimo porq
ue el sentimiento no era el de perder a una abuela sino a una madre. Porque definitivamente, no, no creo que madre no haya más que una. Puede ser una tía, una abuela, o la nanny que nos ha cuidado desde bebés y con la que hemos mantenido la relación, hasta una hermana mayor si la diferencia de edades es importante, pero sí creo que se puede establecer ese vínculo materno filial tan fuerte con otra persona que no sea la madre natural. 


Desde luego nada de esto implica que se quiera menos a la madre biológica o que no se pueda establecer una relación especialísima con ella, pero lo de las exclusividades me temo que ya no funciona. ¿Qué pensáis? ¿tenéis vosotr@s una segunda o hasta tercera madre? yo sí...

martes, 30 de septiembre de 2008

seeeaaa uuuunaaa veeeeeez...

Me encanta cuando mi hija empieza así sus cuentos, pero sobre todo me encanta descubrir que ya empieza a tener herramientas suficientes para ser ella quien me los cuente a mí. Cuando son cuentos que ya conoce más o menos repite lo que recuerda, aunque también se inventa cosas. Pero lo mejor fue el sábado, cuando estando con ella en el parque decidió que "ahora te sientas tú aquí y yo te cuento un cuento" y empezó a inventarse (con muchos aspavientos) historias rocambolescas en las que me mezclaba alegremente bebés que lloraban, lobos, cerditos, bebés cerditos y mamás. 



Me parece fantástico que ya tenga el suficiente "dominio" del lenguaje para elaborar sus propias historias, que haya desarrollado la imaginación hasta el punto de tomar elementos de su vida cotidiana y mezclarlos a su gusto con los cuentos que le leemos por las noches. 

De verdad, no dejará nunca de sorprenderme el desarrollo de la mente infantil. Los primeros años de vida son auténticamente fascinantes, ¿no os parece? Cómo van evolucionando desde ese estado tan terriblemente dependiente en sus primeros días de vida... 




domingo, 28 de septiembre de 2008

Un poquito huérfana...

Ayer se nos fue Paul Newman, el gran Paul, el único, MI Paul... y llevo desde ayer pensando en un buen post que dedicarle... pero estoy sin palabras. Era demasiado Paul, demasiado actor, demasiado hombre, demasiado guapo...


jueves, 25 de septiembre de 2008

Decisiones, dudas y otras incongruencias

Vaya por delante que yo, cuando tomo una decisión, la tomo con todas sus consecuencias y hasta el final, faltaría más. Pero también pienso que para no dudar nunca habría que ser tonto de remate. Sólo un tonto no se plantea que podría estar equivocado. Y yo, mira, otras cosas no digo, pero tonta no me he parecido nunca, así que sí, dudo. Y unas veces más que otras.

Recientemente se comentaba en Más mañanas algo sobre mujeres, edad, maternidad y trabajo. He hablado mil veces de ello en este blog y en los anteriores. Tod@s conocéis ya de sobra mi opinión al respecto. Y sin embargo... sin embargo a veces dudo. Vamos a ver, tengo claro que no sacrificaría mi carrera laboral por quedarme en casa (ni me apetece ni valgo para ello), por supuesto tampoco estoy dispuesta a pagar cualquier precio por mi desarrollo profesional. En todo hay un equilibrio, también en la famosa y utópica "conciliación" Y digo utópica porque de conciliar nada. Lo que está claro es que todo no se puede tener. Yo ahora mismo tengo un horario medio decente, del que no me puedo quejar. Y aún así hay momentos en que veo claramente que mis hijos necesitan pasar más tiempo conmigo. Y hay momentos, como el otro día en la reunión del cole de Sofía, en los que me da auténtica rabia que pidan colaboración de los padres para ciertos proyectos y yo no me pueda ofrecer porque mi horario laboral no me lo permite. Afortunadamente hubo muchas voluntarias, y algún voluntario. Bienaventurados ellos. Yo me mordí las uñas, los dedos y los muñones pero lo que no puede ser, no puede ser. Intentaré participar en la vida escolar de otra manera, qué se le va a hacer. 

Y sin embargo, para mí sigue siendo importante equilibrar mi vida laboral con la familiar, lo que por supuesto implica no renunciar demasiado a ninguna de ellas. ¿Será cierto que es más importante la calidad que la cantidad del tiempo dedicado a los hijos? a veces tengo mis dudas; cuando a las 15:30 dejo a Sofía, recién llegada del autobús del cole en casa de sus yayos (a los que adora, desde luego) para volver a mi trabajo y ella me hace pucheros, o directamente me llora porque quiere quedarse conmigo; cuando Guille se me agarra a la pierna porque al pobre no me he podido hacerle apenas caso. Pues me temo que no, que ésa es una bonita excusa a la que agarrarse pero no es cuestión sólo de calidad. Los niños también necesitan cantidad, al menos en ciertas etapas (tanto de su padre como de su madre)

¿Y el trabajo? ahí sí que es más importante la calidad que la cantidad, ¿no? ¡pues tampoco! debería ser así, pero en la mayoría de los trabajos no lo es, y en otros simplemente no se puede. Yo me debo a mis clientes, así que tengo que estar disponible para ellos en el horario marcado, y en ciertos casos también fuera de él. Es así, pero es el trabajo que he escogido y además me gusta. Y el desarrollo que quisiera darle implica una disponibilidad aún mayor. Así que tengo que elegir: o dedico más tiempo a mi familia o dedico más tiempo a mi trabajo. Y a mí no me cuesta tomar decisiones, nunca me ha costado. Y mi decisión está tomada. Hasta cierto límite, por supuesto, pero creo que ahora es mi momento de crecimiento laboral, con familia y todo. Pero tampoco estoy dispuesta a pagar cualquier precio por ello. Mis hijos y mi marido son fundamentales en mi vida, no voy a sacrificarlos por ningún trabajo por maravilloso que sea, pero sí que tendré que recolocar algunas cosas y buscar de nuevo mi equilibrio, ése que sabéis que no he terminado de encontrar nunca después de ser madre. 

Decisiones... dudas...

Pero me estoy liando y todavía quería contaros mi última incongruencia. Tiene que ver de nuevo con la última reunión del cole de mi niña. Sabéis que al final optamos por un colegio concertado... religioso... bien, vale, lo sé, lo decidí libremente, sabiendo lo que hacía y pese a muchas dudas iniciales. Y escogí ése y no otro porque sé de su flexibilidad y apertura de mente y que ante todo priman la libertad de decisión del individuo y blablabla (y qué leches, porque para mi gusto, que por supuesto es muy personal, es de los mejores colegios de Zaragoza, si no el mejor y eso pesa mucho más que la elección religiosa) Peeeeeeeroooooo, os lo confieso, el otro día, mientras un entusiasmado marianista nos hablaba apasionadamente de la pastoral en el colegio se me estaban poniendo los nervios de punta. Que si rincón de oración, que si descubrir a Jesús, que si rezar en familia... que sí, que ya... que he escogido un cole religioso... lo sé, lo sé, y lo hice con pleno conocimiento de causa (y además no me arrepiento de ello) pero, duda o incongruencia, el apasionado marianista me dejó así como inquieta... 

Y os dejo, que me reclama mi vida familiar... 

Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error
Alessandro Manzoni (1785-1873)


sábado, 20 de septiembre de 2008

las chicas buenas van al cielo...

y las malas... ¡al tobogán rojo!

Al menos así es en el cole de Sofía, en el recreo de infantil, concretamente. Allí tienen dos toboganes, uno naranja, más pequeño, y el rojo, más grande y, por tanto, el preferido de todos los niños. Sofía nos contaba ayer que le gusta mucho el tobogán rojo pero que los chicos no les dejan subir a las chicas y que ella nunca puede subir...

Seguro que conocéis la sensación. Esa lucha interna entre el primer instinto (espera que pille yo a esos niños...) y la lógica (que noooooo, que tienen que aprender a moverse en sociedad, y el recreo es la primera escuela de relaciones humanas) Pero el caso es que la conversación me ha recordado esa famosa sentencia de Mae West sobre las chicas buenas y malas.

Mi hija es una chica buena. Ha salido a mí (eh, tú, que te veo, no te rías que es cierto, yo de pequeña siempre fui muy buenecita) Tiene el mismo genio que mamá pero, como hacía yo de chiquita, sólo lo saca en familia. Y la verdad, miedo me da, porque seamos francos; hoy en día las chicas buenas ya no van ni al cielo... No se trata tampoco de ser unas bordes resentidas, pero mi experiencia no deja lugar a dudas; desde luego empezó a irme mucho mejor en la vida cuando descubrí las bondades de ser una diablesa con piel de angelito.

Supongo que, como siempre, es cuestión de equilibrio. Yo tardé algo en encontrarlo. Para ser francos, tardé mucho, probablemente demasiado, en descubrir que era mucho más divertido, amén de más práctico, ser mala. Pero a ser mala también hay que aprender, supongo. Sobre todo a saber con quién serlo, y eso también me costó lo mío. No estoy muy orgullosa de algunas de las cosas que hice en aquél primer período de aprendizaje, pero supongo que eran necesarias para encontrar ese equilibrio que, ya sabéis, es la base de mi vida. Y al final aprendí (creo, aunque los aprendizajes no finalizan nunca, y quien crea lo contrario es que aún tiene mucho que aprender) y sí, es cierto, me ha ido mucho mejor en la vida aplicando esa pequeña chispa "diabólica".

Espero que Sofía no tarde tanto como yo en descubrir su lado de diablesa. Porque ya se sabe, hay cosas que nadie te puede enseñar, tienes que descubrir tú misma, y es más, el proceso de descubrimiento, de ésta y de tantas otras cosas importantes, es fundamental para el desarrollo de la personalidad de cada uno. Así que, sí, tengo que seguir luchando contra ese instinto animal de protección que supongo que tenemos superdesarrollado todas las madres y dejar que mi niña crezca y aprenda sóla, con todo lo que ello conlleva. (Hablamos por supuesto de situaciones cotidianas a las que cualquier niño tiene que enfrentarse, no de circunstancias de peligro real, esa es otra historia)

¿Y vosotr@s? contadme... ¿sois ángel o diablo?



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