Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 27 de febrero de 2017

El gusanillo de la escritura

"Siempre me ha gustado inventar historias. 
Cualquier momento es bueno para eso.
La imaginación no tiene horarios.
Las historias se presentan de pronto, en mitad del día o de la noche, sin que nadie las llame, como fantasmas. Un escritor debe reconocer una buena historia desde el primer momento, y saber cuándo hay que empezar a escribirla, ni demasiado pronto ni demasiado tarde.
Un día, la historia se convierte en libro y llega a tus manos. Y es entonces cuando tú decides si va a seguir viva o no. 
Espero que Te regalo a mi hermano viva en tu imaginación como vivió durante un tiempo en la mía"

Manuel L. Alonso

El otro día le estaba haciendo a mi hija uno de sus "dictados casa" (tenemos que hacerle uno a la semana) y le dicté precisamente esta entrada de uno de sus libros: "Te regalo a mi hermano", de Manuel Luis Alonso. Seguro que entendéis por qué me llamó la atención, sobre todo si habéis leído mi última entrada, recuperada de hace ya tantos años.

Escribir tiene algo mágico. Leer también, desde luego, es sumergirte en otros mundos, vivir mil vidas sin moverte del sofá de tu casa, pero escribir... escribir es no sólo vivirlas, sino crearlas. No sólo meterte en la piel de otro personaje, sino jugar a ser Dios con él.

El lugar donde escribes también hace mucho, creo. A mí me gusta escribir en la biblioteca, por ese ambiente de recogimiento y silencio que tan bien acompaña a los cientos de volúmenes que te rodean, pero no siempre puedo lograrlo. Luego ya están los escritorios de mis sueños, como éste, al que he tenido ocasión de sentarme este fin de semana (lástima no haber podido escribir en él, pero al menos me hice la foto) ¡Qué buenas novelas se tienen que escribir ahí!



Tipos de escritores hay muchos. Formas de enfocar la escritura también. Yo soy poco organizada en este sentido, mucho más... mágica, vamos a llamarlo así. ¿Sabéis por qué? pues porque a mí me basta con tener la idea de la que tirar para que la escritura vaya fluyendo de forma casi independiente. A veces hay que darle un empujón, claro (y para eso hay muchas técnicas que nos sirven para estimular la creatividad, ahora os cuento alguna) pero, en general, cuando yo empiezo una historia, los propios personajes me la van narrando. Sé que suena raro, a mis hijos les hace mucha gracia cuando se lo cuento, pero es un poco así. Empiezo a escribir, sin tener ni idea de por dónde voy a tirar, y simplemente la continuación me viene a la cabeza. Repito, no siempre, que más quisiera yo... hay días en que estás bloqueado y no hay manera... pero para esos días, como os decía, siempre hay técnicas. Hay muchas, podéis googlearlo si queréis y veréis varias ideas. A mí particularmente las que más me gustan son estas tres:

- Los boles de ingredientes: ésta es para tenerla preparada previamente. Se puede montar una vez y guardar para tantas veces como sea necesaria. Se trata de escribir en papelitos, que pueden ser de tres colores distintos para distinguirlos bien: verbos, sustantivos y adjetivos. Al azar, lo que se os ocurra, y tantos como queráis. Se llena cada bol con su categoría correspondiente y cuando estemos bloqueados simplemente sacamos un papelito de cada bol y construimos una historia con las palabras que nos hayan salido. Por ejemplo: casa, volar, adorable.

Hala, haced la prueba (incluso en familia, es una actividad muy divertida para hacer con los niños y de paso estimulamos su creatividad y capacidad de expresión), a ver qué se os ocurre. Por supuesto, os animo a compartir vuestras historias en los comentarios.

- La noticia: más fácil aún que la anterior. Se trata simplemente de revisar las noticias del día, o éstas que corren como la pólvora por redes sociales. Todo vale, se trata simplemente de que con alguna de ellas se nos encienda la bombillita y nos sugiera una buena historia. Yo recuerdo con mucho cariño el relato que construí sobre una tal Señora Landers, ladrona de guante blanco que estaba tratando de enseñar el oficio a su nieto, ya que el hijo le había salido policía (la oveja negra). Todo a raíz de la noticia del robo de unos cuadros.

- La hipótesis fantástica: para ésta os sugiero contar con un niño que os de la idea pero no es imprescindible. Se trata de plantearse una hipótesis cuando más extraña mejor (por eso lo del niño, suelen tener ideas muy originales) y desarrollar qué pasaría si realmente ocurriera. Por ejemplo: ¿qué pasaría si un día el colegio saliera volando con todos nosotros dentro?

Como veis, ninguna de estas ideas os va a solucionar la novela inacabada ni os va a decir realmente por dónde continuarla, pero sí sirven para romper ese bloqueo creativo (el famoso síndrome del folio en blanco) y una vez liberada de nuevo vuestra imaginación, poder continuar por dónde os habíais quedado. ¡Espero que os sirvan de ayuda alguna vez!

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