Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

miércoles, 15 de marzo de 2017

Cómo moverse por internet para adolescentes y padres

Estuve ayer en una charla para padres en el colegio de lo más interesante: "Educación emocional en Internet", impartida por Guillermo Cánovas, director de EducaLike, a quien podéis seguir (os lo recomiendo) en su web o en twitter. Por supuesto se habló de cyberbulling, pero no sólo de eso. Resultó muy completa: hablamos de empatía, de oxitocina (sí, esa), me resultó muy curioso, ¿sabíais que hay estudios que han demostrado que se activan las mismas zonas cerebrales si la persona con quien hablamos nos sonríe que si nos manda una carita sonriente por whatsapp? ¿si se enfada y nos lo demuestra con su gesto que si nos envía el emoticono enfadado? El cuerpo interpreta las conversaciones ante una pantalla como totalmente reales, no es tan virtual este mundo. Por tanto, las emociones que se despiertan por conversaciones en este mundo son tan intensas como las otras. No vale pensar que esto no es real, lo es, totalmente.



Hablamos, decía, de cyberbulling, con sus luces y sus sombras. No me malinterpretéis. El bullying, cyber o no, es una gran sombra en sí mismo. Peeeerooo, hay diferencias entre unos y otros. El virtual resulta ser mucho más intenso y hasta cruel porque puede llegar a mucha más gente y además no conoce descanso. En el acoso "en vivo", llamémosle así, llegas por la tarde a tu casa y ya no tienes a nadie molestando, llega el fin de semana y puedes estar tranquila al menos por un par de días, llegan las vacaciones y no digamos nada. En el cibernético sin embargo te pueden acosar en cualquier momento, estés allí o no. Sin embargo, algo a favor tenía que tener este segundo: primero, es muy fácil recopilar pruebas (luego hablamos de esto), segundo, según nos contaron, es más sencillo para los testigos hacer algo por escrito, a salvo en su casa, que cara a cara con el acosador. Está probado que, si nada más comenzar el acoso, en lugar de reirle la gracia al acosador, los demás empiezan a recriminarle su actitud es más fácil que ese acoso cese. Lógico, si nadie le ríe la gracia no tendrá motivo para continuar (a priori luego hay gente que simplemente es mala y quiere hacer sufrir y le importan un pimiento los demás). Tan fácil como que un par de voces empiecen a decir "déjalo ya, que no tiene gracia" o "te estás pasando, córtate un poco."

Ya, que no es tan fácil, lo sé, pero más difícil aún es hacerlo en el patio de recreo, dando la cara frente a todo el mundo. En cualquier caso, pautas a seguir en cualquier tipo de acoso:

- No respondas (más allá de un déjame tranquil@, no entres al juego)
- Bloquea al acosador (normalmente las redes sociales y otras apps tienen la opción de bloquear contactos para que no puedan seguir mandándote mensajes)
- Por supuesto, cuéntaselo a tus padres (luego hablamos de padres también)
- Guarda las pruebas (y sácalas del móvil: si es por whatsap, envía la conversación a un email, en caso de perder el móvil o que te lo quiten seguirás conservando esas conversaciones, si es en redes podrás entrar en ellas desde cualquier ordenador, no es problema)
- Si el acosador es del entorno escolar, comunícalo al colegio (luego los habrá que reaccionen mejor o peor, pero hay que comunicarlo)
- Si procede, pon denuncia en la policía. El bullying como tal no está tipificado como delito pero muchas de las cosas que implica sí (amenazas, difamación, etc.) y según nos contaron, empiezan a verse ya sentencias ejemplares en este sentido (a los padres si el niño es menor de 14 años) Pero hay que denunciarlo, claro.

Os hablaba de lo de los padres. Nos dejó pensativos a todos una anécdota que contó sobre una chica a la que le había pasado algo gordo con Instagram y le explicó por qué no se lo había contado a sus padres. Algo así como "¿para qué?, lo primero de todo, le voy a tener que explicar desde el principio qué es Instagram, para qué sirve, qué se puede hacer y qué no... y después de todo esto, su respuesta va a ser "pues te quedas sin móvil", yo no quiero quedarme sin móvil, tengo todo aquí" ¿os acordáis de lo que os decía en mi reciente entrada sobre los móviles? Los usamos para muchísimas cosas ¿Cómo vamos a quedarnos sin él? También nos habló de otro caso que le decía que "no, de esto no puedo hablar con mis padres, no, de esto tampoco, no, tampoco de este juego... ¿y e qué hablas pues con ellos?... hmmm... pues en realidad de nada, no hablamos..." vaya panorama, ¿no?

Dos puntos pues importantes para los padres:

1. Tómate interés por lo que hacen tus hijos en Internet o con la videoconsola. Que te cuenten, que te expliquen a qué juegan, cómo se juega, si te animas incluso echa alguna partida con ellos... igual a ti te parece una chorrada, pero para ellos es importante. Si sienten que no pueden hablar contigo de las cosas que a ellos les importan luego no te quejes si no te cuentan lo que sí querrías que te contaran.

2. Valora en su justa medida lo que significa el móvil para ellos: no es tener un teléfono, olvídate de ese concepto, es muchísimo más. Ayer nos decían "no es que nuestros hijos sean nada raro, si los adolescentes del renacimiento hubieran tenido a su alcance una herramienta como esta también la habrían querido, si los discípulos de Pitágoras hubieran podido acceder a todo esto, también lo habrían pedido" ¿Quién no querría algo que te abre un mundo entero de posibilidades?

Y esto me lleva a otro tema que quería comentar, éste ya de cosecha propia. Sé que hay padres que no quieren que sus hijos tengan móvil hasta mucho más mayores, que incluso es recomendación de instituciones oficiales. Lo entiendo, hasta cierto punto, pero, primero, Internet tampoco es el demonio, tiene sus riesgos, claro, como salir a la calle, o viajar en coche (ésto último mucho más peligroso si hacemos caso a las estadísticas), pero también tiene una serie de normas de sentido común que minimizan esos riesgos. ¿No es más útil ir enseñándoselas cuando empiezan a meterse en ese mundo que sobreprotegerles y, cuando ya son mayores, soltarles de repente, sin preparación previa, en un mundo lleno de Tinders y otras webs y apps que no llegamos ni a imaginarnos que existan? A mí es que me parece más razonable darles esa formación previa para que cuando lleguen a todo eso sepan manejarlo.

Igual por mi historia previa le tengo menos miedo a Internet que otros adultos. Yo conocí gente en una especie de foro (mailing list le llamábamos, muy rudimentario todo) hace más de 20 años y llegué a quedar físicamente con la mayoría de ellos. Uno de mis mejores amigos es de aquella época y sí, nos conocimos primero virtualmente (y no, nunca hubo nada más que amistad entre nosotros, no iba por ahí la cosa) A algunas de mis actuales mejores amigas también las conocí virtualmente antes de dar el paso de quedar con ellas. ¿Que hay que ser consciente de los riesgos de Internet? sí, claro... pero, pensad por un momento en cuando nosotros salíamos por ahí de marcha. Que levante la mano quien no se haya ido nunca con un grupo al que acababa de conocer en el bar. ¿Los conocíamos mucho más que a alguien a quien nos hemos encontrado por Internet hablando de una afición común por ejemplo? dejando aparte que al menos físicamente ya puedes comprobar que si dice que es una chica de 16 años no es en realidad un tiarrón de cuarentaytantos con quién sabe qué oscuros propósitos... pues no sé yo...

También nos contaban que en realidad no es que estén conociendo gente continuamente, la mayor parte del tiempo lo pasan hablando con las mismas personas con las que acaban de pasar todo el día. Vamos lo que hacíamos nosotras (sobre todo las chicas, creo) cuando llegábamos a casa y nos tirábamos una hora al teléfono y nuestras madres nos chillaban que si no habíamos estado ya todo el día juntas y a ver qué teníamos tanto que hablar si nos acabábamos de ver... pues lo mismo, pero por otro canal. Y no sólo con el móvil o la tablet, no nos olvidemos de que ahora muchos videojuegos incluyen opciones de chat en línea con cualquier otro jugador del que tampoco tenemos por qué saber nada... todo un mundo esto.

Pero, sí, desmitifico un poco el temor reverencial a internet, seguramente porque lo conozco bastante bien (y a pesar de ello cometo errores con cierta frecuencia, como en la vida real, no se llevan tanto lo real y lo virtual al final) Sin quitarle importancia a los riesgos que conlleva, que ahí están (de nuevo, como en la vida real), me parece que es más útil,  igual que he ido enseñando poco a poco a mis hijos a moverse correctamente por la calle, saber qué deben hacer en caso de sentirse en peligro o a que no se vayan con un desconocido por mucho que les cuente una película atractiva, enseñarles también a moverse por Internet con las precauciones debidas y aprovechar sus múltiples oportunidades sin miedo pero sin inconsciencias.

Aún nos hablaron de otro tema muy interesante pero ese lo dejo para otra entrada, que esta ya se está alargando mucho: las relaciones de pareja entre adolescentes y cómo se está detectando que aumentan peligrosamente (y sin entender nadie por qué) esas relaciones peligrosas de control del uno a la otra o de la una al otro, que también que las hay. Lo dejo para otro día.

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