Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

jueves, 20 de junio de 2013

El pijama mágico (mini fragmento)

Hoy me he levantado con el ego subido (ya perdonaréis) así que he decidido compartir con vosotros un pequeño fragmento de mi cuento: "El pijama mágico" Espero verlo publicado algún día pero mientras tanto, a ver qué os parece (vale, el trocito es tan mini que no da tiempo a enterarse de mucho pero si al menos os pico un poco la curiosidad...):

Durante su paseo, como quien no quiere la cosa, iban mirando distraídamente entre los arbustos, pero lo que encontraron no era exactamente lo que esperaban. Sin darse cuenta, se habían ido internando en el parque y se encontraban en una zona especialmente solitaria. De repente, un extraño ruido las sobresaltó. Las tres a una echaron a correr intentando alcanzar la zona más concurrida pero no eran lo bastante rápidas. El gran hombretón rubio que ya las había asustado una vez se echó sobre ellas y sin mediar palabra las arrastró hacia una entrada oculta entre los matorrales. De un empujón las lanzó por la amplia abertura y sin molestarse en comprobar si estaban bien, saltó tras ellas y las arrastró por un largo pasillo excavado en la roca. Durante un rato, que se les hizo eterno no pudieron hacer nada más que dejarse llevar, tratando de no hacerse daño por el camino pero por fin llegaron a una amplia cueva.


Nunca hubieran podido imaginar que bajo su parque favorito se encontrara algo así. La cueva era absolutamente espectacular, un riachulo subterráneo la cruzaba para después perderse misteriosamente por sus paredes. El techo y suelo estaban colmados de estalactitas y estalagmitas. De repente se dieron cuenta de que el hombretón ya no estaba con ellas. ¿Cuándo había desaparecido? Y sobre todo… ¿por dónde? No se veía más salida que el estrecho hueco por el que habían entrado y ellas estaban en medio. No podía haber salido por ahí. Pero no había nada más. El río simplemente aparecía y desaparecía como atravesando las paredes. 

2 comentarios:

Corriendo sin zapatillas dijo...

¡Qué bonito! Ojalá lo puedas llegar a publicar y así compartirlo con un montón de gente. ¡Enhorabuena!

Teresa dijo...

¿Qué me parece? me deja con ganas de seguir leyendo
Ojalá lo veas publicado

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