Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

jueves, 19 de marzo de 2009

Le printemps explose

Respondo a la invitación de Mme. Bubbles con mi pequeña participación a la explosión primaveral en la blogosfera.


Sí, rosas azules... cosas de mi caballero... también fue él quien me descubrió esta vieja leyenda china:

La rosa azul

Un poderoso emperador de la China, estaba muy feliz. Pero algo había que le preocupaba. Su única hija, permanecía soltera, y no demostraba interés en casarse.

Quiso encontrar un pretendiente digno de ella, por lo que proclamó su deseo de casarla. Los aspirantes fueron muchos. Pero ella burló la disposición que había tomado su padre diciendo que estaba dispuesta a casarse pero con la condición de que se casaría con quien le trajera una rosa azul.

Los pretendientes se desalentaron ante ese pedido, nadie había visto nunca una rosa azul, todos menos tres de ellos (un rico mercader, un valiente guerrero y un alto jefe de justicia) renunciaron a casarse con ella. El mercader, que era un hombre muy sensato, se dirigió a la mejor floristería de la ciudad, donde, con toda seguridad, debía hallar lo que buscaba. Pero el florista no había visto jamás una rosa azul. Pero como el mercader ofrecía una fortuna a cambio de esa extraña flor, prometió ocuparse de buscarla. El guerrero, que había conocido tierras maravillosas en sus campañas, optó por dirigirse hacia el país del rey de los Cinco Ríos, porque sabía que era rico, y que su reino desbordaba de tesoros. Partió acompañado de cien soldados, causándole una profunda impresión al rey, que temiendo un ataque, ordenó a sus servidores que corrieran a traer la rosa azul para ofrecerla al caballero que la pedía. Volvió el criado trayendo en sus manos un estuche afelpado. Cuando lo abrió, el guerrero quedó deslumbrado. Dentro había un hermoso zafiro tallado en forma de rosa.

Sin duda era un presente real y, seguro de su triunfo, regresó con la joya a su país. Pero la princesa la negó, ya que no era más que eso, una piedra preciosa, no una flor verdadera. Poco tardó el mercader en saber de esto, y volvió a urgir a su florista para que le consiguiera la rosa azul. Este se desesperaba sin resultado alguno, hasta que un día, su esposa, encontró la solución: teñir de azul una rosa blanca, y con ello, el mercader lograría la mano de la princesa y ellos una cuantiosa fortuna. Cuando el florista le hizo saber al mercader que ya la tenía, éste corrió a la floristería, tomó la flor de pétalos azules y no demoró un segundo en llegar al palacio. Y cuando todos creían que había alcanzado su premio, la princesa movió la cabeza y dijo: -Eso no es lo que yo quiero. Esta rosa ha sido teñida con un líquido venenoso que causaría la muerte a la primera mariposa que sobre ella se posara. No acepté la joya del guerrero ni acepto la rosa falsa del mercader.

El alto jefe de Justicia pensó mucho tiempo en la forma de hallar lo que la princesa quería, y por fin, una idea surgió en su mente. Visitó en su taller a un exquisito artista, y le pidió que hiciera un vaso de porcelana fina, donde debía pintar una rosa azul. Este se esmeró en su obra, y cuando se la presentó al alto jefe de justicia, no dudó éste ni un momento que el triunfo era ya suyo. Con esta seguridad se presentó ante la princesa. La joven quedó realmente admirada ante aquel trabajo. Pero aunque admitió el regalo y lo agradeció con gentil gesto, tuvo que confesar que no era una rosa pintada lo que ella quería. La princesa se había salido con la suya.

Poco después, comenzó a hablarse en el palacio de un joven trovador que recorría el país entonando dulces canciones. Una noche la princesa se paseaba con una de sus doncellas por su jardín y escuchó una dulce melodía. No dudó que se trataba del trovador, y rogó a su doncella que lo llamara. Este saltó el muro, y aquella noche cantó para ella sus más hermosas canciones. Estos se enamoraron, y él volvió otras noches a cantarle. Cada vez mas grande fue su amor, y el trovador quiso presentarse ante el soberano para pedir su mano. Entonces fue cuando ella advirtió que la treta que había usado para alejar a sus pretendientes, impediría que pudiera casarse con su amado. Su padre le exigiría también a él que trajera la rosa azul. Y ella sabía que eso era imposible. Pero el joven la tranquilizó. Su amor todo lo podría.

Gran revuelo se produjo en la corte cuando se supo la existencia un nuevo pretendiente. El trovador atravesó la fila de cortesanos y damas y llegó hasta la princesa. Tendió la mano, y le ofreció una hermosa rosa blanca que había arrancado de su jardín. Ésta sonrió feliz, y con el asombro de todos, dijo que éso era exactamente lo que quería. La sorpresa y la indignación llenaron el salón y el emperador miró a su hija, como si creyera que se había vuelto loca. Pero la vio tan dichosa, que comprendió todo, cortó de inmediato las hablillas diciendo que la princesa era quien había exigido tal condición, y que si ella admitía que la rosa era azul, nadie podía dudarlo.

Así triunfó el amor de la princesa china.



6 comentarios:

bubbles&creams dijo...

Guau!!! y con una bonita historia además!!! Gracias, mil gracias!!

bubbles&creams dijo...

y ...plink!!...ya he publicado en mi blog...tu link!! :D

Miss Sybarite dijo...

La primavera es preciosa. Ya sabes que las flores son una de mis pasiones.

Feliz primavera :)

laura dijo...

precioso cuento lamamma,el verdadero amor todo lo puede.Y aunque no tiene nada q ver quería comapartir con vosotros el poema q le recitó ayer mi hija a su padre y q le enseñaron en el cole:"las manos de mi padre son como las raíces,q aguantan los árboles y los mantienen firmes",m pareció precioso y a su padre más, q ya afloraba alguna lagrimita , besitos a todos.

BB dijo...

No sé que tendrá la primavera, el sol de mediodía, las flores...que alegran la cara hasta del más seco... Yo que vivo en el centro de la penísula, con un invierno crudo que dura casi 9 meses, estos días de solecito inesperado, de almendros en flor, de café en terraza, etc, es alegrar la vida y hacer olvidar los malos momoentos. No suelo envidiar lo ajeno, pero sí que envidio esas regiones de nuestra tierra que pueden presumir de un invierno donde el sol aparece casi todas las mañanas a dar los buenos días. Para esas personas, felicidades.
Lamamma, tu relato es genial, donde el amor rebosa y puede. Enhorabuena. Besos y buen fin de semana. BB

PIZARR dijo...

Ya ves Mamma, hoy el trovador no habría teniudo problemas para llevar la rosa azul de verdad. Las tenemos de todos los colores.

Las últimas que me han sorprendido son de un color, con el borde de otro... alucinante.

Respecto a lo que me preguntas, las cosas siguen su curso, todo será una incognita hasta dentro de unos meses. Mientras... sin andar y a esperar.

Un beso

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