Dice Ana Milán en su libro "Sexo en Milán" que "No se cocina jamás para alguien a quien se odia", es más, aún añade que "Cuando cocinamos para alguien es porque le queremos, queremos quererlo, o porque cabe la posibilidad de que le queramos"
No puedo estar más de acuerdo pero es que claro, hay tantas formas de querer... me acordaba yo de esta frase el otro día cuando me dió la neura de ponerme a cocinar para dos cosas: una era la fiesta "de fin de curso" de Speaknic. Cada uno podía llevar lo que le apeteciera para luego poner todo en común. El caso es que de alguna manera tanto la "profe" como los habituales de las sesiones de alguna manera se han hecho querer también así que sí, me apetecia cocinar para ellos. Podría haber optado por comprar algo y ya está pero no, me lié la manta a la cabeza y me puse a preparar mi habitual brownie, sólo que ya metidos en faena, me dio por improvisar. Preparé en paralelo la masa del brownie y la típica del bizcocho de yogur y las repartí, juntas y medio revueltas, en dos moldes. No salió mal el invento. Lo que hice fue echar primero una capa de una, encima otra capa de la otra y, con la cuchara, mezclarlas una miajita, lo justo para que el bizcocho me saliera un poco "marbré". Uno de los bizcochos lo guardé para el siguiente evento. Para la fiesta de speaknic además me animé con una empanada (masa fresca de hojaldre comprada) de atún con pimientos y otras verduritas bien pochadas.
Pero ninguna de estas es la receta que yo quería poneros hoy. Para el siguiente "evento" además del segundo bizcocho me apetecía llevar una tarta de queso que suele salir riquísima y es súper fácil de hacer. Ahí va la recetita:
Ingredientes:
1 paquete de galletas
mantequilla (y yo le añado leche para que quede más ligera, ahora veréis por qué)
200 grs. de queso blanco para untar
200 grs. de nata líquida
4 huevos
50 grs. de azúcar
Para la cobertura:
3 cucharadas de mermelada (aconsejable de frutos rojos pero al gusto)
3 cucharadas de coñac (o brandy o similar)
3 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de agua
Preparación:
Se trituran las galletas y se mezclan con la mantequilla a temperatura ambiente (y ahí es cuando yo le pongo algo de leche también para formar bien la masa porque si no hay que echar una barbaridad de mantequilla) hasta conseguir una masa homogénea. Se unta un molde horno desmontable con un poco de mantequilla y se forra con la masa de galleta, procurando que quede bien lisa. Se reserva en el frigorífico.
En un bol se pone el queso, la nata, los huevos y el azúcar y se bate todo. Se vierte en el molde y se mete al horno precalentado a unos 180º hasta que cuaje. Cuando está listo (el palillo sale limpio) se deja templar un poco mientras se prepara la cobertura (mezclar todos los ingredientes en un cazo a fuego lento hasta que quede bien diluído) Se cubre con la mezcla y se deja enfriar.
Ahí va la que acabo de hacer hoy (porque el otro día no estaban todos los que deberían haber estado y ya sabéis que yo necesito poca excusa para liarme en una de estas...)
Esta vez, como es para llevar, la he hecho directamente en un molde de estos de usar y tirar para llevármela tal cual.
Un blog sobre maternidad, niños, conciliación, preocupaciones varias y, en general, mi vida diaria.
Bienvenidos a bordo
y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
jueves, 26 de junio de 2014
miércoles, 4 de junio de 2014
De madres trabajadoras y/o la vuelta al hogar
Mientras voy haciendo mis habituales malabares (que son los de todas, supongo) entre trabajo, niños, vida privada, vida de pareja y blablabla, chocan entre sí dos lecturas: por algún sitio que no consigo recordar leí algo sobre una vuelta al pasado en cuanto al papel de la mujer y la conciliación, algo como que parece que lo que ahora se promueve desde el famoseo es que la mujer, al ser madre, deje su trabajo y se concentre en cuidar de sus niños. Que me parece una opción estupenda para la que la quiera, ojo, pero ya sabéis que a mí particularmente... pero es que además leí el comentario en cuestión justo en un momento en que me estaba leyendo el libro mamiconcilia (os dejo enlace: aquí), un libro en el que (cito textualmente del blog de madresfera)
" 28 mujeres directivas, coordinadas por la periodista y experta en social media, Usúe Madinaveitia, reflexionan sobre la conciliación laboral y personal en un sector caracterizado por los altos niveles de estrés y de exigencia y las jornadas interminables.
#mamiconcilia recoge testimonios de lo más variopintos: una madre de mellizos, un par de madres solteras con hijos adoptados hindúes, dos mujeres que renunciaron a tener hijos por estar muy cen-tradas en su carrera, una hija que tiene que conciliar para cuidar a su madre enferma de cáncer, una abuela que pide una reducción de jornada del 75% para cuidar a su hija y su nieto recién nacido que viven en Berlín…y hasta el marido de una mujer directiva, que es escritor, trabaja en casa y se ocupa de las niñas."
Ya sabéis (y si no os lo cuento) que yo ahora mismo tengo un horario flexible, cierto, pero también soy autónoma (con lo que ello implica, sobre todo en cuanto a eso de la flexibilidad, que al final viene a querer decir que lo mismo trabajas a una hora que otra, un lunes que un domingo), y también estoy viajando de nuevo por trabajo con relativa frecuencia. Así que eso de leer que ahora lo que "se lleva" es la vuelta al hogar y a cuidar a los niños me dejó en colapso mental, sólo unos segundos, por supuesto. Y vamos a ver, que yo entiendo que habrá casos en que para cobrar una birria de sueldo y tener que gastártelo en guarderías y cuidadoras, pues mira, igual te sale más a cuenta quedarte tú en casa. Pero es que de lo que se hablaba en el dichoso comentario que no logro encontrar ni sé si era de facebook, de twitter o de dónde narices lo saqué yo, era de famosas, ganando un pastizal y con una brillante carrera en su haber que deciden dejarlo todo por sus niños. Y repito, que me parece fenomenal que cada una haga lo que considere más adecuado con su vida siempre y cuando no se conviertan en apóstoles de una nueva forma de vida mejor que la del resto de los humanos, como cuando les da por promover dietas raras, batidos extraños y demás.
Afortunadamente, estaba leyendo a la vez el libro de mamiconcilia, que podéis descargaros gratuitamente a condición de promoverlo en alguna red social (no es imperativo) y me reafirmaba en mi convencimiento de que sí que se puede. No es que nunca lo hubiera dudado pero a veces la gente se empeña en mirarte raro cuando les explicas que sí, te dedicas a la exportación, viajas con frecuencia y sí, tienes dos hijos en edad escolar, fíjate tú (sin traumas aparentes ninguno de los dos). Por suerte cada vez son menos las caras de asombro que me voy encontrando (a quienes me entran ganas de preguntar si les chocaría igual si en vez de madre fuera padre) y más los que lo encuentran normal.
En fin, que me está pareciendo muy interesante el libro, muy variado, cada historia es completamente distinta, como esto de conciliar, que cada uno lo hacemos como podemos (y que, ya lo he dicho mil veces, no es exclusivo de las mujeres, que los hombres también tienen vida más allá del trabajo) y que resulta muy injusto que cualquier externo pretenda opinar e incluso decidir sobre nuestras opciones laborales. Y, para terminar, un pequeño video en defensa de la maternidad como un plus para el trabajo (esta historia va sobre una mujer que decidió dejar de trabajar para cuidar a sus hijos, pero vale igual para que las que no lo hemos hecho, las habilidades que aporta esto de la maternidad, y paternidad, no lo olvidemos, están ahí y son innegables):
miércoles, 28 de mayo de 2014
El ratito de lectura
No sé ni cómo salió, supongo que es de esas cosas que se van gestando en tu mente poco a poco, sin ni siquiera darte cuenta, y de repente un día todo hace click y se pone en marcha una nueva maquinaria.
En nuestro caso, lo que se venía gestando desde hace tiempo ya es que últimamente no encontraba tiempo para leer más que en el avión, ¡y tampoco viajo tanto! Mis hijos sin embargo, no fallan, todos los días se van a la cama con el libro y la linterna y leen el rato que les apetece.
Es verdad que a mí lo de leer por la noche me da un poco de pereza, más que nada porque como me enganche a la historia no encuentro nunca el momento de parar, y yo que soy dormilona, y que tengo que madrugar... pero ir viendo crecer el montón de libros pendientes y que aquello no avanzara era superior a mí.
Por otra parte, nosotros habíamos cogido la mala costumbre, en cuanto los niños se iban a la cama a leer, de empanarnos con la tele, con lo cual a lo que dejas la chorrada que estés viendo estás ya tan cansado que ni ganas de abrir un libro.
¿Solución? le propuse a la tropa una nueva costumbre familiar. Desde hace unos días ya después de cenar, en vez de mandar a los niños a la cama, nos sentamos todos juntos en el salón, cada uno con su libro y durante un rato leemos todos juntos. Es curioso, en la mayoría de sitios hablan de que los adultos demos ejemplo a los niños para que nos vean leer y así lo hagan ellos también. En nuestra familia ha tenido que ser al revés... claro, que el germen ya estaba plantado, eso sí.
¿Me contáis vuestros hábitos de lectura?
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