Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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domingo, 17 de mayo de 2020

Extracto de mi nuevo libro

Como os comenté, estos días de menos calle me han venido muy bien para avanzar con la escritura de la tercera parte de mi saga de brujas, de la que ya están publicadas las dos primeras: "El pijama mágico" y "La pirámide del dragón" De hecho hoy le he pegado un buen empujón y podría decirse que, para terminar el primer borrador, ya solo me falta terminar de cerrar la historia, unas pocas páginas, vamos. Estoy muy contenta además con el resultado. Por supuesto todavía le falta mucho proceso de revisión, corrección y demás, pero sí, estoy contenta con esta nueva historia. ¡Me gusta! espero que a vosotros también. Por cierto, si todavía no tenéis los dos primeros libros, no dejéis de pedirlos en vuestra librería habitual. Es posible que no los tengan, no tenemos tanta red de distribución, pero podrán pedirlos a la editorial "La fragua del Trovador", y estarán encantados de enviárselos rápidamente.

Y como lo prometido es deuda, por aquí os dejo un fragmento de lo que me traigo entre manos. ¡Espero que os guste y os despierte la curiosidad por leer más!



Los dos niños salieron en tromba dispuestos a cumplir con su primera misión,  dándole a Sofía la ocasión de explicarle a su primo lo que realmente había ocurrido y lo que necesitaba de ellos. No le preocupaba nada el enfrentamiento de su tataratatarabuela con el malvado Gerardo. Sabía que no tenía nada que hacer frente a ella, pero su hermana había contactado telepáticamente con ambas. Estaba bien. Como habían prometido, ni el dragón ni Gorgius le habían hecho nada, solo trataban de utilizar sus conocimientos sobre la pirámide para perfeccionar el hechizo en el que estaban trabajando. Había sido una gran sorpresa para ellos descubrir que no solo lo habían logrado, sino que se encontraban frente a frente nada menos que con tres visitantes del futuro y Gerardo les había contado que la única con poder suficiente para manejarlo era, lo creyeran o no, la mocosa de 6 años con cara de mosquita muerta. Por eso se la habían llevado, aparte obviamente de que les serviría de garantía de que su archienemiga abandonaba la guarida sin llevarse nada ni hacer daño ninguno. Sin embargo, en cuanto Esther liberara a JJ iban a necesitar a alguien que se ocupara de él. No estaban seguras de en qué estado volvería con ellas y desde luego no podían dejarlo vagar totalmente desorientado por la Sevilla del siglo XIX así que ella debía ocuparse de recibirle. La gran bruja le había sugerido que utilizara a los niños Alejo para dar una apariencia de mayor normalidad a la llegada de un nuevo personaje a la casa. Además, creía que podrían serle de utilidad para traer de vuelta al profesor. Dejaba a la elección de Sofía la historia que contaría a los niños para llevarlos hasta allí.

—¡Podemos irnos! —anunció orgulloso Gonzalo. 

—Perfecto, en marcha entonces —Acordó Sofía— Os contaré mi plan por el camino. 

Mientras esta “inocente” conversación tenía lugar, el ambiente en el refugio supersecreto de Gorgius era bien distinto. La bruja, con su aspecto más imponente, se disponía a terminar con ese incordio de Gerardo. Le tentaba la idea de simplemente fulminarlo y acabar con él de una vez por todas, pero no se sentía cómoda con la idea de contar a sus pupilas que lo había matado. Al fin y al cabo, se suponía que ella era la bruja buena. Además, sabía de sobras lo peligroso que es dejarse llevar por esos impulsos, de ahí a caer en la tentación de la magia negra hay solo un paso y su temperamental carácter ya le había dado algún susto antes, como cuando en un arrebato bloqueó para siempre a ese pobre hombre en su forma de dragón. Bueno, vale, no tenía nada de pobre hombre, era un traidor sin escrúpulos, pero había incumplido una promesa y ¿eso no la convertía también a ella en traidora? Todos tenemos un lado oscuro que debemos vigilar. 

Sumida en estos pensamientos no se dio cuenta del ataque que Gerardo estaba preparando y llegó tarde a evitar un gran chorro de energía mágica que le había lanzado directo al corazón. Pudo apartarse en el último instante, pero aun así le dañó seriamente el brazo. ¿Cómo había podido despistarse así? No podía permitirse que volviera a hacerle daño. Llena de rabia y dolor, tenía ya preparado su propio haz mortal de energía cuando sintió, en lo más profundo de su mente, el estupor de su pupila. Esther y ella estaban ya tan compenetradas que no necesitan activar ningún tipo de comunicación especial para sentirse la una a la otra. 


domingo, 28 de octubre de 2018

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

Ya sabéis que soy muy fan de esa retorcida pero sin embargo interesantísima frase de ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? la respuesta no debería implicar nunca mucho tiempo, bastantes rutinas tenemos ya en nuestras vidas como para no lanzarnos de vez en cuando a probar cosas nuevas.

Hago trampas escribiendo esto justo hoy, supongo, porque ahora mismo mi respuesta es "ayer". Con motivo del primer aniversario del club de las diviñas de la siempre dinámica y sorprendente Eugenia Blanco, anoche mismo me enfrenté por primera vez en mi vida (que no me oigan las diviñas) a una cata de vinos de verdad. En serio, cuando me vi con la hoja de cata delante y todas esas palabras que se suponía que debía aplicar a los vinos que íbamos a probar tuve un bloqueo mental similar al temido síndrome del folio en blanco. También tuvimos folio en blanco, por cierto. Cortesía esta vez de Belén Soria, que tuvo a bien sortear entre nosotras un informe de grafología, para lo que tuvimos que escribir unas líneas sobre el vino. Ahí no hubo síndrome, solo un vago ¿sólo un folio? no me cabe todo lo que quiero contar... pero me moderé. Demasiado pronto para empezar a desvariar, ni siquiera habíamos probado el primer caldo, un párrafo sería suficiente.

No, no era una cena normal, ni un aniversario normal, ni una cata normal. Con las diviñas el concepto de normalidad adquiere tintes difusos, como a mí me gusta.  Con deciros que acabé con un micro en la mano (muy valiente Eugenia dejando semejantes instrumentos en mis manos) Hubo un par de sorteos más durante la noche. Uno de algunos ejemplares de mi libro "El pijama mágico" (os recuerdo que la segunda parte está ya en el horno, por ahora sin fecha de publicación pero haciéndose a fuego lento) y otro de un ejemplar de "Un jardín entre viñedos", de Carmen Santos. No tuve la suerte de que me tocara pero ya sabía que no iba a irme de esa cena sin un ejemplar entre mis manos (vinos, París, Zaragoza, Cariñena... ¿cabía alguna duda de que se venía conmigo? ya lo he empezado, claro). Ya que la autora tuvo la amabilidad de acompañarnos durante la cena, tuve el gran honor no sólo de conocerla y que me firmara su novela, también (cosas del caprichoso destino) de que ella fuera una de las agraciadas en el sorteo de mi libro.



La foto del café y la agenda pertenece a otro momento del mismo día, aunque esa es otra historia.

Pero hablaba yo de mis notas de cata (no, no he venido aquí a hablar de mi libro, como aquél que todos recordamos). Superado el primer instante de pánico en plan "pero si no yo no sé nada de vinos, ¿cómo voy a rellenar esto?", entró en acción por fin la parte racional del cerebro que todos tenemos (sí, todos, algunos más escondida que otros pero todos) y recordé que yo estaba allí para divertirme, que para disfrutar del vino no hace falta saber muchísimo sobre él, pero siempre es bueno aprender cosas (sobre vino o sobre lo que sea, aprender siempre, siempre, siempre, es bueno) y que oye, alguna vez tenía que ser la primera y qué mejor ocasión que en tan buena compañía.  Fue divertido. Seguro que no acerté demasiado,  y confieso que me guardé celosamente la hoja para preguntarle al experto de la familia por esos términos que no tenía demasiado claros, pero me resultó más fácil de lo que pensaba. A veces le tenemos miedo a ciertas cosas solo porque no las hemos hecho nunca. O porque pensamos que todos los demás lo van a saber hacer mejor que nosotros. Ninguna de esas razones es excusa para no intentarlo.


No lo olvidéis, la respuesta a la pregunta del título nunca debería ser más de unos meses. Piensa en eso que siempre has querido hacer y nunca te has decidido. ¿Te lo propones de aquí a fin de año? No dejes de contármelo en los comentarios.

viernes, 24 de marzo de 2017

El pijama mágico, segunda parte

Como ya sabéis (creo), ando ya inmersa en la preparación de una segunda parte de mi libro "El pijama mágico". Todavía no tiene título así que de momento se queda así, pero ya va avanzadillo así que hoy me he decidido a compartir con vosotros los primeros párrafos, a ver qué os parece:

Entraron en la cueva emocionadas, sintiendo el dulce sabor de la aventura esperada. Y eso que ni en sus mejores sueños hubieran podido imaginar lo que habían de encontrar unas cuantas galerías más allá. Habían pasado muchos veranos en ese pequeño pueblo costero y conocían sus acantilados como las palmas de sus manos. Estaban totalmente seguras de que la entrada a la cueva que ahora estaban explorando había permanecido años cerrada. Tenía que haber sido el reciente temblor de tierra que había sacudido la localidad el que había propiciado su apertura. La habían descubierto ya el día anterior pero sabían bien que no podían aventurarse en una cueva desconocida sin un mínimo de preparación así que, apenas echaron un vistazo y decidieron volver a casa para preparar bien la excursión. Necesitarían cuerdas, linternas, comida por si pasaban más tiempo del esperado… tendrían que hacer una lista.


Pero por fin había llegado el momento de investigar. Con las mochilas bien cargadas de todo lo que habían juzgado necesario, pronto encontraron la primera bifurcación. No querían arriesgarse a perderse a la vuelta así que marcaron el camino por el que habían venido con una tiza. Poco a poco la penumbra iba invadiendo los cada vez más estrechos pasillos y pronto necesitaron encender sus grandes linternas. Decidieron que con una sería suficiente, no querían arriesgarse a quedarse sin pilas en las dos. Durante un buen rato siguieron vagando por el laberinto de grutas, siempre marcando perfectamente el camino escogido cada vez. Ya empezaban a aburrirse y estaban planteándose volver cuando el pasillo por el que caminaban comenzó a ensancharse. Siguieron un rato más y, para su sorpresa, a la vuelta de la siguiente esquina les esperaba una amplia estancia. Al recorrerla con el haz de su linterna vieron algo en uno de sus laterales que las dejó de piedra: un gigantesco esqueleto del tamaño de un dinosaurio. Emocionadas, creyeron haber hecho un descubrimiento importantísimo, ya se veían en las portadas de algún periódico… pero, al acercarse para examinarlo, su sorpresa fue aún mayor. El esqueleto en cuestión tenía patas cortas, cuerpo muy largo ¡y la estructura de lo que sin duda habían sido unas alas! ¿Era realmente un dinosaurio? Quizás era su imaginación pero habrían jurado que aquello tenía toda la forma de un dragón de leyenda. Excitadas por el descubrimiento, deshicieron rápidamente el camino hasta salir de nuevo a la luz. Sólo entonces se dieron cuenta del hambre que tenían. ¿Cuánto tiempo habían pasado ahí dentro? Bajaron hasta la playa y se acomodaron para comer sus bocadillos y comentar lo que habían descubierto. 

¿Qué os parece? el comienzo de todo libro es importante, pero también es difícil, casi tanto como lograr un buen final. ¿Os apetece seguir leyendo? Ya me contaréis. 


lunes, 30 de enero de 2017

El reto lector

Una más de las propuestas que nos llegan desde el colegio de mis hijos ha sido participar en su particular reto lector, que podéis ver aquí. Yo, como no podía ser menos, ya me he apuntado, pero el resto de la familia no terminaba de animarse por unas cosas o por otras. Sin embargo, sí que les ha apetecido hacerlo a nivel familiar, así que, basándonos en el propuesto por el cole, nos hemos adaptado el reto, empezando en febrero, así:

FEBRERO:

- Escoger un libro de un autor aragonés (por ejemplo mío, jejeje)

MARZO:

- Leer un libro cuyo título contenga un nombre de mujer.

ABRIL:

- Seleccionar al ganador de algún premio de literatura.

MAYO:

- Atreverte con un género del que no hayas leído nada anteriormente.

JUNIO:

- Probar con un cómic o novela gráfica.

JULIO:

- Buscar la novela de alguna película que hayas visto basada en un libro. 

AGOSTO:

- Lee una ligera y refrescante historia desarrollada en verano.

SEPTIEMBRE:

- Comienza una nueva colección de libros.

OCTUBRE:

- Llega Halloween, tiembla con una buena historia de miedo.
.
NOVIEMBRE:

- Haz caso a la recomendación de algún amig@ y dale un oportunidad a su libro favorito.

DICIEMBRE:

- Se acerca la Navidad, tiempo de estar en familia. Escoged juntos un libro para leeros todos y comentarlo en esas frías tardes de las vacaciones.

ENERO:

- Fácil, seguro que le has pedido a Papá Noel o a los Reyes Magos varios libros. Lee cualquiera de los que te hayan regalado.

 ¿Os animáis? yo iré comentando por aquí según vayamos cumpliendo el reto y os animo a dejarme también vuestros comentarios sobre las lecturas que hayáis escogido. Seguro que salen muy buenas ideas entre todos. Y estoy pensando que entre todos los que completéis el reto (y me lo vayáis contando en comentarios mes a mes) habrá un sorteo (detalles en breve)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Relato navideño

Ando falta de inspiración bloggera últimamente pero a cambio por fin este año he cumplido mi propósito de participar en el concurso de relatos navideños del colegio de mis hijos. Todos los años digo que lo voy a hacer y se me acaba pasando la fecha pero esta vez me puse en manos de Sofía y me ha llevado como una vela. Como para no presentar relato... así que, agradeciendo a la pequeña sargento su vigilancia y entusiasmo, tengo el placer de comunicaros que mi relato resultó ganador en la categoría de adultos y, como es cortito (por imperativo legal), he decidido felicitaros la navidad compartiéndolo con vosotr@s aquí. Espero que os guste. 



UNA NAVIDAD SIN JUGUETES

Todo lo que había visto, todo lo que había escuchado, todo lo que había pensado y sentido hasta el momento no valía para nada. Al final, la que parecía ser la mayor catástrofe de su vida, iba a resultar una bendición.

Como empresario del sector juguetero, tercera generación de su familia al cargo de la gran fábrica, orgullo de su pueblo natal, nunca había encontrado mayor sentido a la navidad que trabajar mucho y ganar mucho dinero. Hacia el mes de septiembre, la actividad en la fábrica se volvía febril, pero por mucho que trabajaran, por mucho que planificaran, los pedidos seguían sucediéndose hasta ultimísima hora. Ni Papá Noel ni los Reyes Magos le habían dado nunca respiro. Invariablemente, los últimos días del año se multiplicaban las horas de trabajo y, por lo general, hasta el día 7 de enero no había descanso ni para él ni para sus empleados.

El año 2014 había sido diferente. A finales de agosto ocurrió algo terrible. Manuel siempre había presumido de las espectaculares vistas desde su despacho en la fábrica, sobre todo en otoño. Desde sus amplios ventanales se veía el frondoso bosque, trepando, exuberante, por las colinas a cuyo pie su abuelo había construido, con gran esfuerzo, su fábrica, la niña de sus ojos. Pero aquel verano había sido especialmente seco y el despiste de algún turista poco cuidadoso desencadenó un devastador incendio. Era domingo así que, afortunadamente, la fábrica se encontraba desierta cuando el infierno de las llamas la alcanzó pero el alivio por no tener que lamentar pérdidas humanas le duró poco. En pocos minutos Manuel fue consciente de haberlo perdido todo. La campaña navideña estaba a punto de comenzar y este año serían incapaces de fabricar ni uno sólo de sus apreciados juguetes.

Durante meses Manuel se había sumido en la más profunda desesperación, ni los esfuerzos de su familia, ni las buenas noticias que llegaban de la compañía de seguros, de la constructora que ya había comenzado con las labores de reconstrucción, nada conseguía animarle. Sólo podía pensar en el dinero que iba a perder en estas navidades, en los clientes a los que no iba a poder satisfacer y que, quizás, encontrarían otro proveedor que les gustara incluso más, ¿qué haría si no volvían nunca a comprarle? Sentía que su vida estaba acabada.

Pero llegó diciembre. En el colegio de sus hijos empezaron las actividades navideñas y, por primera vez en su vida, tuvo tiempo para asistir a ellas. Pudo ir a los talleres con padres de las clases de su hijo mayor y de las gemelas. Pudo asistir a los festivales de fin de curso, maravillarse con el talento de sus hijos. No tenía ni idea de que las gemelas cantaran tan bien ni de que el mayor actuara con semejante pasión. Por primera vez en su vida acompañó a su mujer a visitar a la familia y hasta se animó a ayudarla en el rastro con el que todos los años colaboraba. Descubrió todo un mundo que siempre le había resultado ajeno. Poco a poco empezó a ser capaz de ver más allá de la desgracia del incendio de la fábrica. Empezó a ser consciente de que en realidad no iba a perder tanto. Tenía una buena cobertura de seguros, perdería una campaña, sí, pero no su negocio. Y a cambio estaba descubriendo tantas cosas. ¿Así que aquello era a lo que llamaban espíritu navideño? Ayudar a los demás, pasar más tiempo en familia, incluidos aquellos que vivían tan lejos y volvían al pueblo para pasar estas fechas juntos. Por fin había llegado el día 24 y, por primera vez en su vida, llegó a tiempo para cenar con su familia. Las sonrisas y miradas iluminadas de sus hijos, felices por tenerle por fin en casa en Navidad, le enseñaron que todo lo que había visto, todo lo que había escuchado, todo lo que había pensado y sentido hasta el momento no valía para nada.

martes, 12 de agosto de 2014

Recomendado a embarazadas y nostálgicas del embarazo

Las que me conocéis de los viejos tiempos de Terra ya lo leísteis en su momento, hasta vivisteis paso a paso su creación y quizás hasta recordéis qué fue lo que me impulsó/obligó a terminarlo. También lo recuperé en otro post hace un tiempo pero como es un cuento que siempre que he regalado ha tenido éxito (sí, lo de las hormonas de embarazada, que siempre ayuda), y como amazon lo pone fácil, tanto para publicar como para leer aunque no tengas su kindle, pues oye, que me he animado a publicarlo en ebook. Os dejo el enlace donde podéis encontrarlo si os apetece:


La barriga de la portada es mía, de cuando estaba embarazadísima de Sofía, creo que había salido ya de cuentas, de hecho.

Aprovecho el post de autobombo publicitario para recordaros que mi cuento "El pijama mágico" verá pronto la luz, esta vez en formato papel, editado por "La fragua del Trovador" (me encanta el nombre). Os avisaré sin falta...

miércoles, 23 de abril de 2014

23 de abril

San Jorge, patrón de Aragón y Día del Libro, dos buenos motivos para que sea un día especial para mí, aunque no sé qué tiene que ver una cosa con otra. Aún así, me ha encantado este dibujito que he visto por facebook. No sé de quién es, lo siento.


Como todos los 23 de abril, y a pesar de que esta vez volvíamos tarde del pueblo, no podíamos dejar de dar una vueltecita por las casetas del día del libro. Hoy además tenía un objetivo claro. Me perdí la presentación del nuevo libro de David Lozano, a quien ya me habéis leído nombrar en este blog, y no quería dejar de pasar a verle y que me lo firmara. Sofía y Guille por supuesto se han comprado también sus respectivos libros. Aquí están pues nuestras adquisiciones de hoy.


Guille es que está futbolero perdido últimamente. En buena hora, pero si nunca le había interesado demasiado el fútbol. Sofía ahora está toda forofa de Bat Pat y yo, bueno, ya os he contado lo que iba buscando, y ahí está. Y lo mejor, la dedicatoria. ¿Recordáis que os dije que os guardaba una sorpresita? bueno, pues os contaré que en el primer libro que David me dedicó me llamaba "colega futura de las aventuras literarias" y en este... tatachán... en este me da la bienvenida "a este caótico mundo de los escritores". Pues sí, lo he conseguido. Un editor se ha fijado por fin en un cuento que os sonará: "El pijama mágico". Ya os dejé por aquí un fragmento hace tiempo (aquí), hoy os dejo otro para celebrar la buena nueva. Por ahora no tengo fecha de publicación, ya os contaré.

"Entre tanto, en un parque no muy lejano, Sofía y Fátima acababan de encontrar algo semioculto entre los arbustos. Era una caja de madera, con dos estrellas grabadas en su tapa. Sofía enseguida reconoció la de ocho puntas, formada por dos cuadrados entrecruzados. Tenía un colgante con esa misma estrella, igual que el resto de su familia. Era el símbolo de Teruel, repetido una y mil veces en la decoración mudéjar de sus famosas torres. La otra no la conocían. Estaba formada por dos triángulos superpuestos así que tenía seis puntas. La caja parecía bastante vieja, aunque estaba bien conservada. No pudieron resistir la curiosidad de abrirla. Además, quizás tuviera algún dato sobre sus dueños y pudieran devolverla. Estaban a punto de abrirla cuando les pareció ver una sombra acercándose a ellas. Se giraron rápidamente pero sólo vieron a un policía haciendo su ronda un poco más lejos. Aún así no se sentían seguras. Decidieron esconder la caja entre sus ropas y llevarla cuanto antes a casa de Fátima. Entraron casi sin saludar y directamente se encerraron en su cuarto. En el interior de la caja encontraron una bolsa de cuero que contenía una antigua llave de hierro, muy grande, y un extraño papel con caracteres que Sofía no podía entender. Fátima sí, enseguida reconoció la escritura árabe, aunque ella no sabía leerla."

sábado, 6 de julio de 2013

El país de todavía no

Algunas lo recordaréis de nuestra época de Terra, es un cuento muy de gordi, pero lo he regalado un par de veces a amigas embarazadas y la verdad es que ha tenido mucho éxito (ya, con las hormonas alborotadas es más fácil triunfar, lo sé) así que os dejo el inicio, a ver qué os parece:

La vida era muy cómoda en el país de todavía no. Allí vivían miles y miles de etéreas criaturas. Durante largos años, sus vidas transcurrían plácidamente, pero, de repente, un día, comenzaban a oír extrañas voces. No eran voces reales, eran mensajes que llegaban directamente al alma: de corazón a corazón. Al principio no hacían mucho caso, excepto los más curiosos, que acudían rápidamente a la llamada. La mayoría se hacían los sordos un tiempo, pero todos, tarde o temprano, tenían que acabar por admitir que desde algún sitio los estaban llamando, les pedían que fueran. Pero ¿a dónde? Nadie a quien consultaran podía darles respuesta. Sólo podían contar que de aquellos que habían acudido a la llamada nunca más se había sabido. Eso les inquietaba, claro, pero también tenían cierta curiosidad. ¿Qué habría más allá de su plácido mundo? Todos coincidían en que, con el tiempo, las voces se hacían cada vez más fuertes, pero también más atractivas. Tenían un tono apremiante, sí, pero también dulce y cariñoso. Poco a poco todos esos comodones seres iban cediendo a las llamadas y así comenzaban un fascinante viaje.

En el momento en que Bebé decidió seguir la llamada, algo se iluminó en su interior y, como una chispeante bolita, fue lanzado a gran velocidad hacia el infinito. En pocos segundos, aterrizó en una especie de bolsa llena de gusanitos tremendamente inquietos. Casi sin darse cuenta, fue absorbido por uno de esos gusanitos y una tremenda actividad comenzó a desarrollarse en el interior de la bolsa. Uno tras otro, los gusanitos fueron saliendo de ella a través de un largo tubo que los condujo directos a lo que parecía una caverna, con una gran bola al fondo. El gusanito que lo había absorbido empezó a adquirir velocidad, adelantando rápidamente a todos los demás y, sin pensárselo dos veces, se zambulló de cabeza en la bola. Parecía haber quedado totalmente encerrado pero la verdad es que era un lugar muy acogedor; suave, tibio y blandito. A su lado descansaba el gusanito, del que había salido despedido nada más entrar en la bola. Casi sin darse cuenta, Bebé se quedó totalmente dormido. Habían sido demasiadas emociones desde que decidió aceptar la misteriosa llamada y aquella bolita era tan cómoda...

jueves, 20 de junio de 2013

El pijama mágico (mini fragmento)

Hoy me he levantado con el ego subido (ya perdonaréis) así que he decidido compartir con vosotros un pequeño fragmento de mi cuento: "El pijama mágico" Espero verlo publicado algún día pero mientras tanto, a ver qué os parece (vale, el trocito es tan mini que no da tiempo a enterarse de mucho pero si al menos os pico un poco la curiosidad...):

Durante su paseo, como quien no quiere la cosa, iban mirando distraídamente entre los arbustos, pero lo que encontraron no era exactamente lo que esperaban. Sin darse cuenta, se habían ido internando en el parque y se encontraban en una zona especialmente solitaria. De repente, un extraño ruido las sobresaltó. Las tres a una echaron a correr intentando alcanzar la zona más concurrida pero no eran lo bastante rápidas. El gran hombretón rubio que ya las había asustado una vez se echó sobre ellas y sin mediar palabra las arrastró hacia una entrada oculta entre los matorrales. De un empujón las lanzó por la amplia abertura y sin molestarse en comprobar si estaban bien, saltó tras ellas y las arrastró por un largo pasillo excavado en la roca. Durante un rato, que se les hizo eterno no pudieron hacer nada más que dejarse llevar, tratando de no hacerse daño por el camino pero por fin llegaron a una amplia cueva.


Nunca hubieran podido imaginar que bajo su parque favorito se encontrara algo así. La cueva era absolutamente espectacular, un riachulo subterráneo la cruzaba para después perderse misteriosamente por sus paredes. El techo y suelo estaban colmados de estalactitas y estalagmitas. De repente se dieron cuenta de que el hombretón ya no estaba con ellas. ¿Cuándo había desaparecido? Y sobre todo… ¿por dónde? No se veía más salida que el estrecho hueco por el que habían entrado y ellas estaban en medio. No podía haber salido por ahí. Pero no había nada más. El río simplemente aparecía y desaparecía como atravesando las paredes. 

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