Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

domingo, 27 de febrero de 2022

Reto lector febrero 2022

Finales de febrero ya y volvemos con nuestro reto lector. Este mes iba de novelas gráficas. Ay, los cómics, mangas, tebeos, como queráis llamarlos, tan denostados a veces y con tan poca razón. Hoy mismo leía en comentarios de algo críticas porque a alguien a quien no le gustaba mucho leer le habían recomendado cómics. Ya no, no le busquéis la lógica, no la tiene. Para empezar porque hombre, si te da perecita ponerte a leer probablemente te resulte más fácil el formato de novela gráfica. Pero es que además, ¿qué tiene de malo? para mí es tan literatura como el más tochaco de los libros y además hay auténticas joyas.

Bueno, que me pierdo, que a mí este es un tema que me enciende. A lo que iba, nuestras elecciones:

Ricardo, como ya avancé, lleva su propia marcha en este reto pero espero que al menos se lea el último Asterix, que ya obra en nuestro poder. Yo ya me lo he leído y me ratifico en mis últimas impresiones. Astérix y Obélix siempre tendrán su hueco en mi corazón y probablemente siga comprando todo lo que salga de ellos pero desde que ya no está el tándem original esto no es lo mío. Ojo, no digo que sean malos, pero esa chispa de genialidad que tenían los originales ya no está, ni creo que vuelva. 

Guille, por su parte, le ha dado otro empujón a la colección de Dragon Ball y tiene por ahí en la recámara pendiente de leer Neurocómic pero todavía no se ha puesto con él. 

Sofía tiene pendientes varios Sandman pero para este reto optó por otra obra que yo había comprado para mí misma: Objetivo Hedy Lamarr, que mezcla alegremente una trepidante historia de espías con hechos reales de la vida de la bella actriz que, ¡oh, sorpresa! fue mucho más que eso. Una brillante científica que inventó el sistema de guía por radio que más adelante permitiría todo el desarrollo de internet tal y como lo conocemos actualmente. A Sofía le gustó mucho. A mí el dibujo sí pero la historia, bueno, se me quedaba un poco coja y, la verdad, habría preferido algo más ajustado a la verdadera historia, que suficiente tenía sin necesidad de inventarse cosas raras. De esta forma te queda la duda de si ciertas cosas son ciertas o no cuando probablemente sí lo eran.

Y por último, yo me decanté por otra obra que llevaba tiempo en mi lista de pendientes: Los ignorantes, una más que curiosa simbiosis entre un dibujante de cómics que quiere aprender cómo se hace el vino, y su improvisado maestro, un viticultor que no sabe nada de cómics pero descubrirá de la mano de su nuevo amigo todo un mundo de apasionantes narraciones y sugerentes dibujos de lo más variopinto. Esta sí me gustó mucho, la verdad. Siendo eminentemente instructiva, tanto en cuestión de vinos como de cómics, mantiene un ritmo narrativo muy ágil, tanto que a veces me daban ganas de parar y tomar notas sobre algún aspecto en concreto que estaba explicando, pero no quería parar de leer. Probablemente le haga una segunda lectura, cuaderno de notas en mano. 


Y hasta aquí nuestro reto lector de febrero. Para marzo la propuesta es escoger una obra que haya sido premiada en algún momento. ¡Veremos! Pero con tanto hablar de libros, no puedo dejar de contaros que la tercera parte de mi saga de pequeñas brujas ya está en mis manos. La presentación oficial en Zaragoza será en breve (atentos a mis redes sociales para más información) pero ya podéis pedirla a vuestra librería habitual (que probablemente no la tenga pero os la pedirán encantados a la editorial) o directamente en la web de esta última: La fragua del trovador


lunes, 31 de enero de 2022

Reto lector Enero 2022

 Termina enero y con él nuestro primer mes de este nuevo reto lector que nos habíamos planteado. 

En este caso, teníamos que leer un libro que nos hubieran regalado (nada obvio después de Papá Noel y Reyes) 

Yo me puse con Presente Imperfecto, un libro de relatos de Nando López, que ya me había atrapado anteriormente con Hasta nunca Peter Pan

En estos momentos es cuando me da rabia mi total incapacidad para hacer una reseña decente de un libro. Yo no sé por qué, mira que se me daban bien los comentarios de textos, me gusta leer, escribir... pero pienso en reseñar algo y es que me bloqueo totalmente. En cualquier caso, un conjunto de 12 relatos en los que algunos personajes se entrecruzan y otros no, aunque todos ellos nos hacen partícipes de fragmentos de su vida, de su búsqueda constante de la felicidad y del equilibrio (ese equilibrio del que yo casi nunca hablo, ¿verdad?) Todo esto escrito con ese estilo limpio y exquisito que me atrapa del autor junto con su especial sensibilidad, que desborda cada uno de sus escritos. 

También de Nando López, Guille ha escogido El don de Ariadna, el primer libro de su trilogía La leyenda del Cíclope, una distopía plagada de referencias a la mitología griega. La verdad es que últimamente está tan enganchado al ordenador que en este caso el reto es conseguir que lea un rato de vez en cuando, por eso me sorprendió gratamente que se animara a apuntarse a nuestro reto lector, aunque no se haya comprometido a cumplir todos los  meses.  

Sofía ha escogido Tierra, también de uno de sus autores favoritos, Eloy Moreno. El libro le ha encantado, pero es que Eloy también es mucho Eloy. Yo reconozco que pese a la ferviente recomendación de mi hija, me daba muchísima pereza leer sus libros, tal vez porque los había visto tantas y tantas veces recomendados (sobre todo Invisible) que ya sabéis lo que pasa a veces con esta cosas. El caso es que me costó mucho cogerlo pero lo cogí, y me estremecí, y me dejó tocada, como solo los buenos libros saben hacer. Y entonces cogí Diferente, que para mi sorpresa me gustó todavía más. Y es que a veces las expectativas sí se cumplen. Así que ahora estoy deseando coger Tierra. 

Y Ricardo, aunque ya dijo que él iría a su marcha y no se comprometió al reto en absoluto, está leyendo Nunca, lo último de Ken Follet.

domingo, 30 de enero de 2022

Cuando te rompes

 A veces tu vida, mejor o peor organizada, simplemente va pasando a tu alrededor y, mejor o peor, has encontrado tu sitio en ella. Tienes un relativo equilibrio entre sus múltiples aspectos, siempre relativo desde luego, no es moco de pavo lo del equilibrio, pero bueno, ahí está, y más o menos, funciona.

Pero otras veces, a veces sin saber ni siquiera por qué, algo cruje en algún sitio. Una pequeña piececita de ese delicado engranaje se desplaza (a veces es una grande, pero eso ya es otra  problemática distinta, que no es de la que os quiero hablar yo hoy) Decía pues que una pequeña piececita se desplaza, quizás tan solo unos milímetros, pero de repente ya nada funciona como debería. Y cada cosa que se estropea mueve otra pequeña pieza, que estropea otra cosa. Y en cuestión de un par de días te encuentras totalmente perdida en tu vida, que aparentemente no ha cambiado pero ¿entonces? ¿Dónde está el desequilibrio? ¿Qué es lo que se ha roto? pues a veces somos capaces de descubrirlo pero otras no. O no inmediatamente. 


Ahí estoy yo ahora mismo, que no sé qué demonios se me ha roto en el engranaje. Claro que se me ocurren cosas pero creo que en este caso más bien ha sido la clásica gota que desborda el vaso. No estoy muy segura de qué gota ha sido, sin embargo. A veces es difícil separar el grano de la paja y una cosa que no soy precisamente es calmada. Cuando empieza a hervirme la sangre es fácil que me deje llevar y acabe diciendo cosas que no siento o dándoles más importancia de la que tienen, lo que desde luego no ayuda a encontrar soluciones, ni siquiera a contemplar el problema con claridad.

Llevo unos días muy cansada, a eso sí le encuentro un origen claro y razonable (en el ámbito laboral),  pero lo que no tengo tan claro es por qué me está durando tanto ni por qué ha contaminado otros  ámbitos como el personal. Supongo que también ahí había un vaso que se venía llenado poco a poco desde hace tiempo. Porque desengañaros. Los niños crecen sí, y se hacen más independientes y autónomos, desde luego. Nada que ver mis criaturas de 14 y 16 años con lo que eran cuando empecé a escribir este blog. El nivel de exigencia en cuanto a atención está muy lejos. Pero al final resulta que igualmente llegas a casa y te encuentras con que hay una lavadora terminada, una colada ya  seca por recoger y un lavavajillas lleno hasta la bandera pero que a nadie se le ha ocurrido tender/recoger/poner porque resulta que al parecer nadie está pensando en las cosas que hay que hacer en casa. Si se lo pido lo hacen sí, ¿pero por qué hace falta que se lo pida? ¿tan difícil es que se les ocurra a ellos que si acaban de desayunar y meten los cacharros al lavavajillas (cuando los meten porque marido e hija suelen dejarlos en el fregadero en la esperanza por lo visto de que algún duende bienintencionado los pase a la máquina) y aún viendo que ya está totalmente lleno no caen en ponerle una pastilla y darle a un simple botón. ¿O que si la lavadora pita porque ha terminado el programa hay que tender la ropa? ¿y que si el tendedero está lleno de ropa seca habrá que recogerla para poder tender lo siguiente? Pues parece que no, que solo se me ocurren a mí estas fantasías. 

Es un ejemplo tonto, pero a veces estas tontadas son las que desplazan un milímetro esa pieza que ya estaba mal ajustada porque ya se había desbordado el vaso laboral un par de días antes, moviendo otra pieza que había movido otra pieza. Y así es como la delicada maquinaria que mantiene nuestras vidas en precario equilibrio de repente un día se descuajeringa, obligándonos a replantearnos cosas, tratando de mantener además la cabeza lo más fría posible para no tomar decisiones precipitadas y claramente nefastas como mandar a tus jefes a la mierda y pedir el finiquito, cuando en realidad sabes que ni ha sido para tanto, aunque así lo sientas por el momento, ni requiere una solución tan drástica para mejorarlo. Pero también sabes que al final la solución, sea la que sea, no será suficiente,  porque no van a hacer lo que de verdad habría que hacer, y te devolverá momentáneamente un fingido equilibrio que otro día, tarde o temprano, se volverá a resquebrajar. 


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