Un blog sobre maternidad, niños, conciliación, preocupaciones varias y, en general, mi vida diaria.
Bienvenidos a bordo
y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
viernes, 28 de abril de 2017
Nuestro reto lector: Abril
Aquí seguimos, como os conté, para este mes necesitábamos un libro de un autor que hubiera ganado algún premio literario. Ya pudisteis ver cuáles fueron nuestras elecciones así que paso directamente a los comentarios:
Mi libro: El amor en los tiempos del Cólera. Una historia de amor sí, pero que no tiene nada de típica. Página a página nos va llevando por un enamoramiento sin fin (¿quién tiene paciencia para esperar toda una vida a su primer amor a pesar de que le rechazara y se casara con otro?) y por las costumbres, para bien y para mal, del litoral colombiano de los años a caballo entre el siglo XIX y el XX. Altamente recomendable.
El libro de Sofía: Momo. Un libro que todo niño debería leer, y todo adulto releer. No sé si hace falta decir mucho más. ¿Os acordáis de mi entrada sobre Beppo el barrendero? pues eso. Una extremadamente certera reflexión sobre el tiempo y el uso que hacemos, o no, de él. Aficionados al Mindfulness, consideradlo una lectura complementaria.
El de Guille: La historia interminable. El reino de la fantasía por definición. Le costó un poco coger ritmo pero en cuanto entró en la historia ya no podía dejarlo. A mí particularmente me encanta el muestrario de seres raros que Michael Ende se inventó para su particular reino. Por no hablar de la maestría con que cuenta la historia y se nos mete de lleno en el corazón. Un genio, aunque creo que ésto ya lo he dicho antes, ¿verdad?
Ah, y de Ricardo que os dije que ya veríamos, al final optó por mezclar dos de sus retos (uno de ellos tiene que ver con el inglés) y leerse The phantom of Manhattan, de Frederick Forsyth. Ahí anda, la verdad es que entre que no tiene mucho tiempo últimamente y que no se lee igual en inglés que en tu lengua... pero bueno, por este mes se lo daremos por válido.
¿Y para Mayo? puff, pues no creáis que lo tenemos del todo claro todavía... para Mayo necesitamos meternos con algún género del que no hayamos leído nada todavía. No sé, no sé... para los chicos estoy pensando en introducirlos ya en la ficción detectivesca con el gran clásico: Sherlock Holmes. Empezando por los relatos cortos, claro. A ver qué tal se les da. A mí me fascinaba de jovencilla, pero no sé con qué edad los empecé a leer. Igual es demasiado para ellos... cuestión de probar.
Para mí, tengo serias dudas. He leído mucho de todo ya así que encontrar un género nuevo me está causando algún que otro quebradero de cabeza pero tengo un par de opciones en mente. O bien probar con el género puramente epistolar, o meterme con un libro de divulgación científica sobre el cosmos que tengo por casa y que empecé en su momento pero en el que no llegué a avanzar mucho. Ya os contaré por dónde tiro...
miércoles, 26 de abril de 2017
Música clásica y niños
Vaya, se me han pasado unos cuantos días sin escribir nada por aquí... pero por buenas razones, os lo aseguro, hemos pasado un puente de San Jorge espectacular en un cámping de la costa y, hasta sin pretenderlo, he tenido una casi completa desconexión virtual. El móvil se ha pegado la mayor parte del puente apagado en el maletero del coche. No tele, no móvil, no tablets, no consolas... ni falta que nos han hecho.
Pero no venía yo a eso. Venía a contaros que esta tarde nos vamos mi hija, mi madre y yo a un concierto benéfico que hacen en el cole. Hace unos días estuvimos también las tres en otro concierto (para niños) en el auditorio de Zaragoza, en el que hacían un breve y divertido recorrido por la historia de la música.
A lo que voy es a que, en realidad, a los niños, desde bien pequeños, sí les gusta la música clásica. Lo que pasa es que no es algo que la mayoría de padres les pongamos. En nuestro caso porque sus abuelos son muy aficionados y, como además han pasado muchas horas en su casa, por esto de la "conciliación" y tal... pues se han ido aficionando, claro. Más Sofía que Guille. Hay conciertos para niños muy divertidos, hay obras más ligeras, hay ballet, hay montajes de ópera pensados específicamente para ellos... mil opciones.
Me pregunto si no marcamos demasiado desde casa los gustos y preferencias de nuestros pequeños dando por hecho que esto les va a gustar y esto no, en función de nuestros criterios personales, sin dejarles desarrollar los suyos. Como en la lectura, o en otras muchas aficiones. Y, como ya sabemos, el sistema educativo no fomenta precisamente este tipo de actividades artísticas o culturales, así que si no les iniciamos nosotros en casa se estarán perdiendo la posibilidad de disfrutar de algo que a lo mejor les habría gustado muchísimo (o no, pero si no prueban no lo sabrán) Igual no es la música si no la pintura lo que les chifla, o la escultura, o escribir, o el teatro, o el baile... ¿lo sabemos? ¿les dejamos explorar posibilidades?
Pero no venía yo a eso. Venía a contaros que esta tarde nos vamos mi hija, mi madre y yo a un concierto benéfico que hacen en el cole. Hace unos días estuvimos también las tres en otro concierto (para niños) en el auditorio de Zaragoza, en el que hacían un breve y divertido recorrido por la historia de la música.
A lo que voy es a que, en realidad, a los niños, desde bien pequeños, sí les gusta la música clásica. Lo que pasa es que no es algo que la mayoría de padres les pongamos. En nuestro caso porque sus abuelos son muy aficionados y, como además han pasado muchas horas en su casa, por esto de la "conciliación" y tal... pues se han ido aficionando, claro. Más Sofía que Guille. Hay conciertos para niños muy divertidos, hay obras más ligeras, hay ballet, hay montajes de ópera pensados específicamente para ellos... mil opciones.
Me pregunto si no marcamos demasiado desde casa los gustos y preferencias de nuestros pequeños dando por hecho que esto les va a gustar y esto no, en función de nuestros criterios personales, sin dejarles desarrollar los suyos. Como en la lectura, o en otras muchas aficiones. Y, como ya sabemos, el sistema educativo no fomenta precisamente este tipo de actividades artísticas o culturales, así que si no les iniciamos nosotros en casa se estarán perdiendo la posibilidad de disfrutar de algo que a lo mejor les habría gustado muchísimo (o no, pero si no prueban no lo sabrán) Igual no es la música si no la pintura lo que les chifla, o la escultura, o escribir, o el teatro, o el baile... ¿lo sabemos? ¿les dejamos explorar posibilidades?
miércoles, 19 de abril de 2017
La educación, de mal en peor
Leo, con profunda indignación, que la última patada a nuestro ya maltrecho sistema educativo, ha sido eliminar de las optativas de Bachillerato la asignatura de Literatura Universal. Cuando todas las teorías sobre educación hablan de hacerla más integral, de incluir otras inteligencias, otras formas de enseñar, aquí ¿qué hacemos? limitar aún más el alcance de lo que nuestros hijos van a poder aprender.
¿Para qué aprender filosofía? ¿o literatura? ¿por qué culturizarse o aprender a pensar? hagamos mejor pequeños robots que hayan aprendido todos lo mismo, lo más útil posible para la maquinaria productiva, pero desoigamos toda teoría sobre educación o cualquier informe sobre lo que las empresas de hoy en día, pero sobre todo del mañana, buscarán en sus empleados. Se habla cada vez más de competencias, más que de conocimientos, de cualidades, habilidades, de empleados flexibles, capaces de pensar, de buscar soluciones creativas a los problemas. ¿Y qué formamos en las escuelas? básicamente esto:
Ahora sigamos llevándonos las manos a la cabeza por las jornadas continuas o partidas y, más divertido aún, por los colegios concertados. Como de costumbre, gritamos más por los goles en los partidos que por las injusticias en nuestras propias narices. ¿Qué podemos esperar pues? Reflexionemos... yo de momento voy renovando, día tras día, mi reciente interés por la pedagogía. No es que espere de nuestro sistema universitario grandes cosas tampoco pero por algún lado hay que empezar así que sí, probablemente empiece la carrera y ya os iré contando por dónde evoluciono.
¿Para qué aprender filosofía? ¿o literatura? ¿por qué culturizarse o aprender a pensar? hagamos mejor pequeños robots que hayan aprendido todos lo mismo, lo más útil posible para la maquinaria productiva, pero desoigamos toda teoría sobre educación o cualquier informe sobre lo que las empresas de hoy en día, pero sobre todo del mañana, buscarán en sus empleados. Se habla cada vez más de competencias, más que de conocimientos, de cualidades, habilidades, de empleados flexibles, capaces de pensar, de buscar soluciones creativas a los problemas. ¿Y qué formamos en las escuelas? básicamente esto:
Ahora sigamos llevándonos las manos a la cabeza por las jornadas continuas o partidas y, más divertido aún, por los colegios concertados. Como de costumbre, gritamos más por los goles en los partidos que por las injusticias en nuestras propias narices. ¿Qué podemos esperar pues? Reflexionemos... yo de momento voy renovando, día tras día, mi reciente interés por la pedagogía. No es que espere de nuestro sistema universitario grandes cosas tampoco pero por algún lado hay que empezar así que sí, probablemente empiece la carrera y ya os iré contando por dónde evoluciono.
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