No, no, a Sofía todavía no le toca visita del famoso ratoncito, pero por conversaciones recientes con distintas amigas cuyas hijas sí han perdido ya su primer diente, he retomado una vieja idea. Hace ya tiempo que pensé en dedicarle un post a tan entrañable personajillo pero no sé muy bien por qué la idea quedó en el tintero. Aprovecho para protestar públicamente. En España no hay manera de encontrar el cuento original. Según leo por ahí, se publicó por última vez en 1947. Curiosamente, en Japón vienen reeditando su adaptación regularmente desde 1953. Sin comentarios...
Pero vamos con el ratoncito. Al parecer todo surge cuando al rey Alfonso XII se le cayó su primer diente y la reina regente, su madre, pidió a un personaje muy querido en la corte y con conocidas aficiones literarias que le escribiera un cuento con tal motivo. Se trataba del padre Coloma. Se trataba de la calle Arenal, 8. Se trataba de un personaje definitivamente inmortal.
No puedo resistirme a copiaros un fragmente del texto de otro
blog (al que os remito para más información sobre la historia del ratoncito y del que también he tomado la siguiente imagen)
"La placa que el Ayuntamiento colocó el 5 de Enero de 2003, informando al respecto no era suficiente, al menos para mí. Quería saber más sobre el domicilio del “ratoncito Pérez”• Me introduje en el portal y, mirando a mi alrededor, nada llamó mi atención; hay tiendas, pareciendo sin serlo, un pasaje comercial. Fue al salir cuando me fije en unas bonitas columnas de hierro, alumbradas, por grandes globos de luz artísticamente decorados, y recordé, que en el libro de Enrique Sepúlveda, se describían las columnas del interior de la tienda en un dibujo. Saqué mi cámara para inmortalizar el hallazgo, y algo sorprendente me lleno de emoción ¡era Ratón Pérez !, ¡ estaba allí !, en una esquinita del pedestal de la columna izquierda , quieto, chulapón, pequeño y dorado, con sus gafas, su cartera y su sombrero, como Coloma lo describió. ¡Su estatura es real!, por este motivo no es fácil verlo, ¡ pero está ahí, en su tienda de toda la vida, en su domicilio de la calle Arenal, 8 !, y, me sentí tremendamente feliz. Cruz Pintor es la autora de esa pequeña escultura en bronce, que casi nadie conoce… Yo, que en mis sueños infantiles le había imaginado tantas veces de mil maneras, estaba ante él, ante “mi ratoncito Pérez”. Parecía que me decía algo… quizás “¿pero cómo me habías imaginado?” Me acerqué, besé mi dedo índice,… y se lo coloqué en su mejilla izquierda…¡ Qué más podía pedir ! Cualquiera puede verlo, él no se irá, seguirá quieto, inmóvil, para demostración de su existencia, de lo real del cuento. Si lo visitáis, será un maravilloso encuentro con ese ratoncito y con la tradición. Me prometí a mi misma escribir un poco de su historia, de su entorno, de su fama y de su casa, que gracias al cariño de los autores citados, podemos conocer un poco más."

Como os decía, en este país resulta prácticamente imposible encontrar el cuento original pero si alguno tenéis curiosidad, como yo misma, podéis leerlo (con un poco de paciencia)
aquí. De todas formas, tengo la sana intención de ir transcribiéndolo poco a poco y hacerme mi propia edición casera (no es pirateo, juro que he intentado comprar el libro) pero bueno, ya sabéis en qué quedan a veces las sanas intenciones así que no prometo nada.
Sí os pondré un brevísimo resumen de la historia original que tomo prestada de
aquí:
"
Coloma lo presenta (al ratoncito Pérez) como un bonachón personaje que muestra al Rey Buby (apodo con que la Reina María Cristina llamaba a su hijo) las miserias de los pobres, antes de depositar un toisón de oro en su ilustre lecho.El ratón vivía con su familia dentro de una gran caja de galletas, en el almacén de la entonces famosa confitería Prats, en el número ocho de la calle del Arenal, en el corazón de Madrid, a unos cien metros del Palacio Real. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y, a través de las cañerías de la ciudad, llegaba a las habitaciones del pequeño rey Bubi I (Alfonso XIII) y las de otros niños más pobres que habían perdido algún diente, despistando a los gatos, que siempre estaban al acecho"
Si la historia os intriga como me intrigó a mí, no os perdáis tampoco esta página del instituto Cervantes de la que saco la última de mis citas:
Quiso el Padre Coloma con este pequeño rey sembrar la idea de que todos los hombres somos hermanos: ricos y pobres, buenos y malos.
Y a todo esto... una de las conversaciones a las que me refería al principio giraba en torno a si el ratoncito Pérez deja un regalito sólo por el primer diente caído o por todos ellos... yo siempre he defendido que es sólo por el primero... ¿cuál es vuestra versión?