Me gusta trabajar por mi cuenta, ¿sabéis? no digo que no sea duro, que lo es. Poner en marcha una empresa, aunque sea modesta, en estos tiempos que corren se las trae. Y va todo muy lento, las cosas como son. Pero ésa es sólo la parte negativa, y sabéis que a mí me gusta siempre ver la positiva. Y la parte positiva es que ahora soy yo quien se organiza los horarios; que puedo llevar a mi hija a la parada del autobús y a mi hijo a la guardería, que puedo ir a buscarlos (salvo reunión o visita a hora inoportuna o que esté de viaje, claro), que gracias a la tecnología (bendito email en el móvil) se puede trabajar en cualquier lado... pero ¿sabéis a qué llamo yo conciliar de verdad? porque no se concilia sólo con los hijos, se concilia también con uno mismo, con nuestra vida privada, con nuestra pareja, con nuestras aficiones... para mí el símbolo de mi recién estrenada conciliación es poder bajarme a trabajar (o simplemente a escribir) a una terracita en un día soleado, con un café con hielo a un lado y el portátil al otro (benditas wifis en zonas públicas)

Con frecuencia recuerdo mis pasados días de horario rígido de oficina, "atada" a mi mesa. Y pienso que ahora me organizo así porque dependo de mí misma, pero que en realidad... ¿qué me obligaba entonces a quedarme en la oficina? tenía que estar disponible para mis clientes en horario comercial, de acuerdo, también ahora... pero ¿y para qué están los móviles? necesitaba el ordenador y además conectado al servidor de la empresa para responderles, de acuerdo... ¿y para qué están los portátiles? ¿y las conexiones por internet? cierto que no es lo mismo estar físicamente en el lugar donde se mueve todo, donde se fabrica, donde se comenta, y no digo que sea para no pasar nunca por la oficina, pero ¿ocho horas al día, haya trabajo o no? ¿seguro? yo creo que entonces, como ahora, podría haberme organizado perfectamente con menos horas en la oficina y el resto disponible desde casa, o desde la calle o desde donde me pillara... claro que no es fácil hacerle entender a tu jefe algo así...
Pero entonces... ¿de verdad es tan difícil la conciliación? ¿no se tratará simplemente de barreras mentales, propias o impuestas por algún jefe arcaico? de acuerdo que ésto sólo vale para puestos concretos, pero a veces lo que tan difícil, o hasta imposible, nos parece a priori, luego resulta que no lo es tanto... un dependiente de comercio está claro que no puede trabajar con un portátil y un móvil, ni un peluquero, ni un ebanista, ni un operario industrial... pero quizás sea cuestión de ajustar mejor los horarios, o los turnos, o yo qué sé... pero me niego a admitir que sea tan difícil eso de la conciliación. Sólo que hay que ponerse, y sobre todo darle la importancia que tiene, como se le da en otros países: racionalizar los horarios, olvidarse de esa manía de que el más horas pasa en el trabajo más produce (¿de verdad alguien se cree esa memez?), respetar el necesario equilibrio entre vida privada, familiar y laboral (¿de verdad no ven que eso redundaría en una productividad mucho mayor de cada uno de los trabajadores?)
En fin, no sé, es un tema viejo, al que se le han dado mil vueltas, pero que parece no avanzar nunca, y menos en tiempos de crisis, donde los pocos que ofertan puestos de trabajo se creen con derecho de pedir imposibles a precio de saldo. ¿Y quién le pone el cascabel al gato? anda, que están las cosas como para ponerse a exigir, sea en el puesto de trabajo actual, quien lo tenga, o al optar a uno nuevo.
Malo, malo...