Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

martes, 30 de septiembre de 2008

seeeaaa uuuunaaa veeeeeez...

Me encanta cuando mi hija empieza así sus cuentos, pero sobre todo me encanta descubrir que ya empieza a tener herramientas suficientes para ser ella quien me los cuente a mí. Cuando son cuentos que ya conoce más o menos repite lo que recuerda, aunque también se inventa cosas. Pero lo mejor fue el sábado, cuando estando con ella en el parque decidió que "ahora te sientas tú aquí y yo te cuento un cuento" y empezó a inventarse (con muchos aspavientos) historias rocambolescas en las que me mezclaba alegremente bebés que lloraban, lobos, cerditos, bebés cerditos y mamás. 



Me parece fantástico que ya tenga el suficiente "dominio" del lenguaje para elaborar sus propias historias, que haya desarrollado la imaginación hasta el punto de tomar elementos de su vida cotidiana y mezclarlos a su gusto con los cuentos que le leemos por las noches. 

De verdad, no dejará nunca de sorprenderme el desarrollo de la mente infantil. Los primeros años de vida son auténticamente fascinantes, ¿no os parece? Cómo van evolucionando desde ese estado tan terriblemente dependiente en sus primeros días de vida... 




domingo, 28 de septiembre de 2008

Un poquito huérfana...

Ayer se nos fue Paul Newman, el gran Paul, el único, MI Paul... y llevo desde ayer pensando en un buen post que dedicarle... pero estoy sin palabras. Era demasiado Paul, demasiado actor, demasiado hombre, demasiado guapo...


jueves, 25 de septiembre de 2008

Decisiones, dudas y otras incongruencias

Vaya por delante que yo, cuando tomo una decisión, la tomo con todas sus consecuencias y hasta el final, faltaría más. Pero también pienso que para no dudar nunca habría que ser tonto de remate. Sólo un tonto no se plantea que podría estar equivocado. Y yo, mira, otras cosas no digo, pero tonta no me he parecido nunca, así que sí, dudo. Y unas veces más que otras.

Recientemente se comentaba en Más mañanas algo sobre mujeres, edad, maternidad y trabajo. He hablado mil veces de ello en este blog y en los anteriores. Tod@s conocéis ya de sobra mi opinión al respecto. Y sin embargo... sin embargo a veces dudo. Vamos a ver, tengo claro que no sacrificaría mi carrera laboral por quedarme en casa (ni me apetece ni valgo para ello), por supuesto tampoco estoy dispuesta a pagar cualquier precio por mi desarrollo profesional. En todo hay un equilibrio, también en la famosa y utópica "conciliación" Y digo utópica porque de conciliar nada. Lo que está claro es que todo no se puede tener. Yo ahora mismo tengo un horario medio decente, del que no me puedo quejar. Y aún así hay momentos en que veo claramente que mis hijos necesitan pasar más tiempo conmigo. Y hay momentos, como el otro día en la reunión del cole de Sofía, en los que me da auténtica rabia que pidan colaboración de los padres para ciertos proyectos y yo no me pueda ofrecer porque mi horario laboral no me lo permite. Afortunadamente hubo muchas voluntarias, y algún voluntario. Bienaventurados ellos. Yo me mordí las uñas, los dedos y los muñones pero lo que no puede ser, no puede ser. Intentaré participar en la vida escolar de otra manera, qué se le va a hacer. 

Y sin embargo, para mí sigue siendo importante equilibrar mi vida laboral con la familiar, lo que por supuesto implica no renunciar demasiado a ninguna de ellas. ¿Será cierto que es más importante la calidad que la cantidad del tiempo dedicado a los hijos? a veces tengo mis dudas; cuando a las 15:30 dejo a Sofía, recién llegada del autobús del cole en casa de sus yayos (a los que adora, desde luego) para volver a mi trabajo y ella me hace pucheros, o directamente me llora porque quiere quedarse conmigo; cuando Guille se me agarra a la pierna porque al pobre no me he podido hacerle apenas caso. Pues me temo que no, que ésa es una bonita excusa a la que agarrarse pero no es cuestión sólo de calidad. Los niños también necesitan cantidad, al menos en ciertas etapas (tanto de su padre como de su madre)

¿Y el trabajo? ahí sí que es más importante la calidad que la cantidad, ¿no? ¡pues tampoco! debería ser así, pero en la mayoría de los trabajos no lo es, y en otros simplemente no se puede. Yo me debo a mis clientes, así que tengo que estar disponible para ellos en el horario marcado, y en ciertos casos también fuera de él. Es así, pero es el trabajo que he escogido y además me gusta. Y el desarrollo que quisiera darle implica una disponibilidad aún mayor. Así que tengo que elegir: o dedico más tiempo a mi familia o dedico más tiempo a mi trabajo. Y a mí no me cuesta tomar decisiones, nunca me ha costado. Y mi decisión está tomada. Hasta cierto límite, por supuesto, pero creo que ahora es mi momento de crecimiento laboral, con familia y todo. Pero tampoco estoy dispuesta a pagar cualquier precio por ello. Mis hijos y mi marido son fundamentales en mi vida, no voy a sacrificarlos por ningún trabajo por maravilloso que sea, pero sí que tendré que recolocar algunas cosas y buscar de nuevo mi equilibrio, ése que sabéis que no he terminado de encontrar nunca después de ser madre. 

Decisiones... dudas...

Pero me estoy liando y todavía quería contaros mi última incongruencia. Tiene que ver de nuevo con la última reunión del cole de mi niña. Sabéis que al final optamos por un colegio concertado... religioso... bien, vale, lo sé, lo decidí libremente, sabiendo lo que hacía y pese a muchas dudas iniciales. Y escogí ése y no otro porque sé de su flexibilidad y apertura de mente y que ante todo priman la libertad de decisión del individuo y blablabla (y qué leches, porque para mi gusto, que por supuesto es muy personal, es de los mejores colegios de Zaragoza, si no el mejor y eso pesa mucho más que la elección religiosa) Peeeeeeeroooooo, os lo confieso, el otro día, mientras un entusiasmado marianista nos hablaba apasionadamente de la pastoral en el colegio se me estaban poniendo los nervios de punta. Que si rincón de oración, que si descubrir a Jesús, que si rezar en familia... que sí, que ya... que he escogido un cole religioso... lo sé, lo sé, y lo hice con pleno conocimiento de causa (y además no me arrepiento de ello) pero, duda o incongruencia, el apasionado marianista me dejó así como inquieta... 

Y os dejo, que me reclama mi vida familiar... 

Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error
Alessandro Manzoni (1785-1873)


Seguidores