Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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jueves, 3 de noviembre de 2022

Reflexiones sobre el NaNoWriMo

Sí, no tengo bastante con lo que tengo (trabajo a tiempo completo, dos hijos, una perra...) que además me he apuntado al reto por excelencia de los escritores: el NaNoWriMo



Si os soy sincera, llevaba varios años viéndolo sin animarme a inscribirme porque ¡qué locura! escribir 50.000 palabras en un mes, yo que escribo cuando puedo, a saltos y sin continuidad ninguna. Pero es que precisamente para eso sirve este reto. Para obligarte a buscar los huecos y a establecer una rutina. ¿Y sabéis qué? ¡que funciona! 

Y es que, pensadlo por un momento. ¿Cuánto tiempo se os va al día en las redes sociales? ¿o en ver series tontas? en mi caso mucho, la verdad. Y si bien es cierto que yo lo de madrugar lo llevo mal, también lo es, que mi horario actual me permite levantarme una hora antes sin grandes sufrimientos. Así que, entre eso y que he cambiado la serie de después de cenar por otra sesión de escritura, me sorprendo a mí misma viendo que llego, sin mayores problemas, a cumplir los retos diarios. Al menos de momento, que empecé el día 1 y queda mucho mes por delante.

Esto me lleva a un tema recurrente: ¿de verdad "no tenemos tiempo" para las cosas que queremos hacer? ¿o será que no le damos suficiente prioridad como para plantearnos seriamente reservarles los huecos necesarios? Va a ser más bien esto, ¿verdad? 

Vale que tampoco es lo mismo tener a los hijos ya mayores que cuando son pequeños, os lo concedo. Pero a quienes los tenéis todavía pequeñajos, aseguraos de que hacéis de ellos pequeños adultos responsables e independientes. Así llegará el día en que no solo no tendréis que estar pendientes de ellos a todas horas, sino que podréis implicarlos en la marcha diaria del hogar y creedme, eso os liberará de mucho tiempo. 

domingo, 2 de octubre de 2022

Reto de Septiembre: iniciar una nueva colección



Nuestro reto del mes de septiembre iba de iniciar una nueva colección. Aquí reconozco que tenía un par de firmes candidatas: Las siete hermanas, de Lucinda Riley, y El descubrimiento de las brujas, de Deborah Harkness, pero al final se me cruzó en el camino una trilogía de un autor que venían recomendándome hace tiempo y me decidí a descubrir por fin a Jorge Zepeda y su grupo de Azules.

Creo que hice bien, la verdad. El primero de los libros: Los corruptores, me encantó. Tal vez un poco excesivo en sus descripciones del panorama político mexicano, pero creo que es lo que lo hace más genuino. En las siguientes entregas: Milena o el fémur más bello del mundo y Los usurpadores, la carga política se ve reducida, aunque desde luego sigue muy presente.  Recuerdo que pensé que me sonaba totalmente a señor editor diciendo “esto me lo rebajas que vaya rollos políticos metes” Los dos siguientes también me gustaron, Jorge Zepeda tiene una prosa muy ágil que te atrapa enseguida y, sobre todo, me pareció muy bueno creando a sus personajes. Sin excesivas descripciones acabas con la sensación de conocerlos perfectamente, como si hubieras formado parte de su cuadrilla desde el cole. Me encantan sus mujeres, fuertes e independientes, y los mil pliegues de sus personajes masculinos, que nunca son del todo lo que te había parecido al principio.

Pese a todo, si tuviera que elegir me quedo con el primero, tal vez me equivoque, pero me pareció el más auténtico. En todos los casos te lleva por sórdidas historias, sin miedo alguno a introducirte en lo más oscuro del ser humano y las vilezas que es capaz de cometer, pero en el primero creo que es más él. Sigo con mi sensación de que una vez que este tuvo éxito lo cogió por banda una editorial y se dedicó a “pulirle” el estilo. ¿Qué han salido otros dos muy buenos libros? Sí, desde luego, pero que ya no tienen la personalidad del primero también.

 

Antes de dar paso a Sofía para que os comente su lectura, aprovecho para recordaros que este mes de octubre tenéis en marcha una curiosa iniciativa en redes sociales: #LeoAutorasOct que pretende incentivar la lectura y recomendación de libros escritos por mujeres (y autores no binaries). Tienen incluso un bingo de temáticas, por si os picáis y queréis tratar de completarlo.

Por mi parte, voy a unir nuestro reto de octubre: un género que no solamos leer, con la iniciativa #LeoAutorasOct.  Como ya me metí con el terror hace unos meses con fines didácticos, voy a tirar por el ensayo, género que tengo francamente abandonado. Hace mucho ya que mi madre me viene recomendando con insistencia El infinito en un Junco, de Irene Vallejo.

Os dejo con Sofía:

Mi elección de este mes ha sido el primer libro de Percy Jackson (de Rick Riordan), es decir, El ladrón del rayo. Llevaba tiempo queriendo meterme en el maravilloso mundo de los mitos de Rick Riordan, pero estaba difícil porque tiene muchos libros y hay que leerlos en un orden concreto que bueno, yo me he saltado un poco porque antes de leerme el primero de Percy Jackson, que es el original, ya me había leído el primero de Las pruebas de Apolo, que me deslumbró y con el que reí y lloré a más no poder. Así que yo ya sabía que me iba a encantar el mundo Rick Riordan, quiero decir: ¿libros de aventuras juveniles basados en mitos griegos? Era imposible que no me gustara. No sólo el libro ya me había convencido antes de siquiera leerlo, sino que, una vez lo empiezas es imposible dejarlo. La forma de narrar historias de Rick Riordan te mete en la historia por completo desde la palabra uno. Y cuando digo te mete en la historia, me refiero a esos libros que, cuando no los estás leyendo, te encuentras en clase tomando apuntes o comiendo el almuerzo cuando de repente te acuerdas de ellos y te preguntas qué les ocurrirá a esos personajes, cómo van a solucionar el problema con el que se encontraron en el último capítulo y aunque estés en mitad de una actividad que no tenga nada que ver sólo te apetece coger el libro y seguir leyendo. A eso me refiero cuando digo que te metes en la historia, a cuando sigues enganchado aún cuando no lo lees. He de decir, que yo ya conocía el desenlace de la historia porque había visto la peli. Si no la habéis visto aún y lleváis intención de leeros estos libros, os recomiendo encarecidamente que no la veáis, porque os vais a chafar la intriga tan bien lograda de Rick Riordan con una película que no le llega al libro ni a la suela del zapato.

En resumen, me ha encantado Percy Jackson y aguardo con ganas la próxima oportunidad que tenga de leer otro libro de sus aventuras o las de sus compañeros. Bueno, o cualquiera escrito por Rick Riordan, autor que recomiendo a cualquiera, pero sobre todo a aquellos adolescentes que aún no han encontrado un libro que les enganche.

sábado, 2 de julio de 2022

Retos lectores mayo y junio 2022

Esta vez nos ha pillado un poco el toro escribiendo nuestras reseñas del reto lector, pero no nos olvidamos, y aquí van las de estos dos meses. 

En mayo nos habíamos propuesto leer algo que nos hubieran recomendado. En este caso estuvo fácil. Yo hacía tiempo que quería que Sofía descubriera, con Marina, su novela más juvenil, creo, a Carlos Ruiz Zafón y ella acaba de leerse, como recordaréis, El misterio del solitario, de Jostein Gaarder. 

Vamos con nuestras impresiones. 

Marina es un libro extremadamente complicado de describir, hasta el propio autor, al principio de la obra, habla de lo difícil que fue encontrar una edición y portada adecuada a su género que nadie termina de saber definir. Zafón también explica que es una obra de transición entre joven y adulto, y es que aunque los protagonistas sean dos jóvenes sí que es verdad que está bañada en una trama, personajes y reflexiones muy adultas, o por lo menos así me lo ha parecido a mí. Sinceramente, creo que Marina es una obra que se presenta distinta para cada uno, y al igual que El Principito (un libro que me gustaría leer en cada etapa de mi vida), también se presenta distinta dependiendo de la edad del lector. 

En conclusión, sólo soy capaz de describir Marina con una palabra; indescriptible. No tengo otra palabra para resumir esta obra que tan sólo comenzarás a conocer una vez leída, yo personalmente creo que necesitaría releerla un par de veces para entenderla en su completo. No es romance, no es aventura y no es terror, es un género que sólo Zafón logra y que a mí, como lectora novel de su género, me ha encantado y espero poder volver a leer más libros suyos. 

Por mi parte, El misterio del solitario me ha parecido un libro francamente curioso. Muy en la línea filosófica de El mundo de Sofía, aunque no tengan mucho más que ver el uno con el otro. Plantea de una forma muy divertida y original cuestiones filosóficas, incluso psicológicas, francamente complejas, consiguiendo que no tengamos en ningún momento sensación de pesadez o de estar leyendo un "ladrillo"  Aunque al principio me costó un poco entrar en la historia porque no terminaba de ver a dónde me estaba llevando todo aquello, pronto llega el momento en que todo, no digo que empiece a encajar, porque no encaja hasta bastante más adelante, pero sí tienes pistas suficientes para saber que por ahí viene algo bueno y ya no puedes dejar de leer. Una mente muy interesante la de este autor. 

Los chicos de momento se han descolgado del reto, no sé si en algún momento volverán. De momento seguimos Sofía y yo. 

En junio nos tocaba descubrir algún autor novel, o bien betear un proyecto, si alguien nos dejaba. No fue el caso en realidad, y es una pena porque a la novela que yo escogí para este mes me hubiera gustado echarle el ojo en fase de beteo. Está muy bien, no nos equivoquemos, pero de esto que vas leyendo y se te van ocurriendo mejoras posibles (a la par que vas detectando fallos tontos que parecen haber escapado a la revisión)


Hablamos de El renacer de Lucifer, de Nerea Genovés. una historia de ángeles, demonios y brujas, que como sabéis, son temas que me chiflan. Con influencias variadas (sospecho que hemos compartido el interés por más de un libro o serie la autora y yo), la historia está bien construida y se toma el tiempo suficiente para ir presentándonos los personajes, con suficiente desarrollo para no resultar planos. En mi opinión le falta darle una vuelta más de revisión para que termine de ser una historia redonda pero igualmente la recomiendo si como a mí, te van esos salseos de criaturas sobrenaturales.  

Para Sofía esta vez también estaba claro. Le había traído de la feria de de Sevilla en la que estuve con mis niñas brujas un libro que desde el primer momento me llamó la atención. Su autora, Silvia P. Martín es además un amor. Comentando el libro con ella, tuve claro que a mi hija le encantaría y... bueno, os lo cuenta ella misma:

48 horas antes de ser un zombie ha sido increíble la verdad, no me lo esperaba ni de lejos tan bien. Este breve pero tronchante libro es una magnífica mezcla de sangre, humor y feminismo que, sin que te des cuenta, también mete una pizca de reflexión filosófica sobre la muerte que a mí me ha encantado. Es una receta que aún asimétrica, funciona a la perfección. A mí me ha gustado muchísimo y creo que es un libro ligero que yo creo que es un muy buen anzuelo para introducirte en el mundo de la lectura. La verdad es que me encantaría verlo en el proyecto de lectura de mi colegio porque creo que encajaría muy bien en esas edades y ese contexto en el que el objetivo es incentivar la lectura de manera colectiva dejándote escoger tu lectura libremente y donde es muy común la recomendación de libros entre compañeros. En resumen, es un libro corto, ligero y divertido que con una receta muy original que te hará querer vomitar, partirte de la risa y también pensar. Se lo recomiendo a cualquiera que quiera pasar un buen rato con un libro. 

Bueno, pues ahí quedan estos dos meses de reto. Ahora vamos a por el del libro en inglés. Sofía creo que lo tiene claro yo. Yo ando tirándome de los pelos por haberme empezado El misterio de Salem's Lot sin acordarme para nada del reto de julio. Tampoco llevo tanto leído, aún estoy a tiempo de cambiarme a la versión original... 

domingo, 27 de febrero de 2022

Reto lector febrero 2022

Finales de febrero ya y volvemos con nuestro reto lector. Este mes iba de novelas gráficas. Ay, los cómics, mangas, tebeos, como queráis llamarlos, tan denostados a veces y con tan poca razón. Hoy mismo leía en comentarios de algo críticas porque a alguien a quien no le gustaba mucho leer le habían recomendado cómics. Ya no, no le busquéis la lógica, no la tiene. Para empezar porque hombre, si te da perecita ponerte a leer probablemente te resulte más fácil el formato de novela gráfica. Pero es que además, ¿qué tiene de malo? para mí es tan literatura como el más tochaco de los libros y además hay auténticas joyas.

Bueno, que me pierdo, que a mí este es un tema que me enciende. A lo que iba, nuestras elecciones:

Ricardo, como ya avancé, lleva su propia marcha en este reto pero espero que al menos se lea el último Asterix, que ya obra en nuestro poder. Yo ya me lo he leído y me ratifico en mis últimas impresiones. Astérix y Obélix siempre tendrán su hueco en mi corazón y probablemente siga comprando todo lo que salga de ellos pero desde que ya no está el tándem original esto no es lo mío. Ojo, no digo que sean malos, pero esa chispa de genialidad que tenían los originales ya no está, ni creo que vuelva. 

Guille, por su parte, le ha dado otro empujón a la colección de Dragon Ball y tiene por ahí en la recámara pendiente de leer Neurocómic pero todavía no se ha puesto con él. 

Sofía tiene pendientes varios Sandman pero para este reto optó por otra obra que yo había comprado para mí misma: Objetivo Hedy Lamarr, que mezcla alegremente una trepidante historia de espías con hechos reales de la vida de la bella actriz que, ¡oh, sorpresa! fue mucho más que eso. Una brillante científica que inventó el sistema de guía por radio que más adelante permitiría todo el desarrollo de internet tal y como lo conocemos actualmente. A Sofía le gustó mucho. A mí el dibujo sí pero la historia, bueno, se me quedaba un poco coja y, la verdad, habría preferido algo más ajustado a la verdadera historia, que suficiente tenía sin necesidad de inventarse cosas raras. De esta forma te queda la duda de si ciertas cosas son ciertas o no cuando probablemente sí lo eran.

Y por último, yo me decanté por otra obra que llevaba tiempo en mi lista de pendientes: Los ignorantes, una más que curiosa simbiosis entre un dibujante de cómics que quiere aprender cómo se hace el vino, y su improvisado maestro, un viticultor que no sabe nada de cómics pero descubrirá de la mano de su nuevo amigo todo un mundo de apasionantes narraciones y sugerentes dibujos de lo más variopinto. Esta sí me gustó mucho, la verdad. Siendo eminentemente instructiva, tanto en cuestión de vinos como de cómics, mantiene un ritmo narrativo muy ágil, tanto que a veces me daban ganas de parar y tomar notas sobre algún aspecto en concreto que estaba explicando, pero no quería parar de leer. Probablemente le haga una segunda lectura, cuaderno de notas en mano. 


Y hasta aquí nuestro reto lector de febrero. Para marzo la propuesta es escoger una obra que haya sido premiada en algún momento. ¡Veremos! Pero con tanto hablar de libros, no puedo dejar de contaros que la tercera parte de mi saga de pequeñas brujas ya está en mis manos. La presentación oficial en Zaragoza será en breve (atentos a mis redes sociales para más información) pero ya podéis pedirla a vuestra librería habitual (que probablemente no la tenga pero os la pedirán encantados a la editorial) o directamente en la web de esta última: La fragua del trovador


lunes, 31 de enero de 2022

Reto lector Enero 2022

 Termina enero y con él nuestro primer mes de este nuevo reto lector que nos habíamos planteado. 

En este caso, teníamos que leer un libro que nos hubieran regalado (nada obvio después de Papá Noel y Reyes) 

Yo me puse con Presente Imperfecto, un libro de relatos de Nando López, que ya me había atrapado anteriormente con Hasta nunca Peter Pan

En estos momentos es cuando me da rabia mi total incapacidad para hacer una reseña decente de un libro. Yo no sé por qué, mira que se me daban bien los comentarios de textos, me gusta leer, escribir... pero pienso en reseñar algo y es que me bloqueo totalmente. En cualquier caso, un conjunto de 12 relatos en los que algunos personajes se entrecruzan y otros no, aunque todos ellos nos hacen partícipes de fragmentos de su vida, de su búsqueda constante de la felicidad y del equilibrio (ese equilibrio del que yo casi nunca hablo, ¿verdad?) Todo esto escrito con ese estilo limpio y exquisito que me atrapa del autor junto con su especial sensibilidad, que desborda cada uno de sus escritos. 

También de Nando López, Guille ha escogido El don de Ariadna, el primer libro de su trilogía La leyenda del Cíclope, una distopía plagada de referencias a la mitología griega. La verdad es que últimamente está tan enganchado al ordenador que en este caso el reto es conseguir que lea un rato de vez en cuando, por eso me sorprendió gratamente que se animara a apuntarse a nuestro reto lector, aunque no se haya comprometido a cumplir todos los  meses.  

Sofía ha escogido Tierra, también de uno de sus autores favoritos, Eloy Moreno. El libro le ha encantado, pero es que Eloy también es mucho Eloy. Yo reconozco que pese a la ferviente recomendación de mi hija, me daba muchísima pereza leer sus libros, tal vez porque los había visto tantas y tantas veces recomendados (sobre todo Invisible) que ya sabéis lo que pasa a veces con esta cosas. El caso es que me costó mucho cogerlo pero lo cogí, y me estremecí, y me dejó tocada, como solo los buenos libros saben hacer. Y entonces cogí Diferente, que para mi sorpresa me gustó todavía más. Y es que a veces las expectativas sí se cumplen. Así que ahora estoy deseando coger Tierra. 

Y Ricardo, aunque ya dijo que él iría a su marcha y no se comprometió al reto en absoluto, está leyendo Nunca, lo último de Ken Follet.

domingo, 2 de enero de 2022

Nuestro reto lector para 2022

 Nos gustó la experiencia del reto lector de la última vez así que este año hemos decidido repetir. Sobre todo Sofía y yo. Guille se apuntará a algunas y otras no y Ricardo prefiere ir leyendo a su marcha lo que le apetezca, que también está muy bien. 



Y para este 2022 nos lo hemos planteado así:

ENERO: un libro regalado (fácil, Papá Noel fue generoso literariamente hablando)

FEBRERO: una novela gráfica (injustamente maltratadas a veces, hay verdaderas joyas)

MARZO: un libro que haya ganado algún premio (en mi caso sospecho que no será el Planeta, este año me ha terminado de decepcionar para siempre)

ABRIL: poesía (un género precioso y que sin embargo me cuesta mucho, me apetece darle otra oportunidad)

MAYO: un libro que nos hayan recomendado (escucharemos propuestas a ver si descubrimos una gran obra) 

JUNIO: un libro de un autor novel (o betear un proyecto si nos dan la ocasión)

JULIO: un libro en su versión original en inglés (aquí dos apasionadas de los idiomas)

AGOSTO: un libro en su versión original en francés (lo dicho)

SEPTIEMBRE: empezar una nueva colección o saga 

OCTUBRE: un género que no solamos leer (en mi caso puede ser algo de terror, o quizás ensayo)

NOVIEMBRE: teatro (tampoco suelo leerlo, pero sospecho que me estoy perdiendo todo un mundo)

DICIEMBRE: el libro de una película que hayamos visto y nos haya gustado (mejor primero la peli y luego el libro, que si no ya sabemos lo que pasa, jaja) 

Este es nuestro plan, ¿te animas a seguirnos en nuestro particular reto? si es así déjame un comentario y hablamos. 



sábado, 18 de enero de 2020

Sobre el aprendizaje, el mito de la caverna y el famoso pin parental

Hace poco me preguntaban en el curso de una entrevista por el aprendizaje. En realidad la pregunta era muy concreta y enfocada a algo muy preciso, pero yo solo pude abrir mucho los ojos, abrumada por la enormidad del concepto, y responder algo como "¿Aprendizaje? "aprendizaje es todo!" me extendí muchísimo en la respuesta, la verdad es que la conversación estaba resultando muy natural, lo que seguramente me dio pie a divagar alegremente y, aunque al final logré centrar mi respuesta, recuerdo haber hablado mucho de cómo todo, y todo lo que nos rodea, es una oportunidad de aprendizaje.

En un mundo cada vez más acelerado, en el que si parpadeas te quedas obsoleto, la capacidad de mantener ojos y oídos bien abiertos lleva camino de convertirse en ventaja evolutiva. Esto es así en general pero más claramente aún en el mundo laboral. No sólo los niños que se están formando ahora lo están haciendo para trabajos que ni existen todavía ni tenemos siquiera la capacidad de comenzar a imaginarlos, es que los adultos que estamos ya trabajando, o nos ponemos las pilas o no llegamos en activo a la edad de jubilación. La formación continua es una necesidad, pero formarse no es solo hacer dos o tres cursos al año. Aprender tampoco es solo pagar una entrada carísima para escuchar a un gran gurú. Se aprenderá mucho de él, no lo dudo, pero hay muchas más fuentes de aprendizaje.

Yo aprendo cosas del barrendero de mi calle al que saludo por las mañanas y con el que me paro un momento mientras le hace unos mimitos a mi perra, de cualquier conversación con los operarios de la fábrica en la que trabajo, del saber estar y el giro de cintura de un camarero dando una respuesta de 10 al cliente impertinente que tengo al lado, al que a mí solo me apetecía darle una colleja a ver si se callaba de una vez.



Aprendo de una peli, de una lectura y de las Redes Sociales, que cada vez veo más claro que son Platón, las sombras, el mito y la caverna, todo a la vez. De ellas también desaprendo, colapso incluso. Que después de mi disertación sobre el aprendizaje vaya a echarle un ojo a Twitter y una mayoría abrumadora de mensajes sean sobre el pin parental (con opiniones para todos los gustos) me deja perpleja. Porque yo estoy abierta a muchas opiniones, pero buscarle la lógica a que unos padres consideren una buena idea limitar el acceso a la información y al aprendizaje a sus hijos, francamente, no consigo entenderlo por más vueltas que le de. Será que necesito seguir aprendiendo, y escuchando muchas más opiniones, preferentemente distintas a la mía, porque escuchar lo mismo que yo ya pienso puede resultar reforzador en algún caso, pero desde luego no es nada enriquecedor.

Así que sigo aprendiendo, y aprendo de mis compañeros de trabajo, de cómo resuelven una u otra cosa o responden a situaciones de tensión, aprendo de las decisiones que toman mis jefes, para bien y para mal, aprendo cada día de mi relación de pareja, de cómo resolvemos, o acabamos estropeando más las pequeñas crisis del día a día. De los errores se aprende también, se aprende muchísimo. Y aprendo infinitamente de mis hijos, de su visión fresca y menos contaminada del mundo y las relaciones. Si no lo hacéis ya, probad a hablar con niños de vuestro entorno más cercano de vuestros problemas personales, contádselos a ver qué piensan y qué os aconsejan.

Yo aprendo mucho de mis dos hijos, desde luego, pero seguramente me aproveche más de la inmensa inteligencia emocional de mi hija. La de veces que me habrá aconsejado sobre mis problemas con este supuesto amigo que os comentaba recientemente (y la de veces que me habrá hecho ver que nos estábamos comportando como niños de primaria) Hablando de eso, os diré que mis buenos propósitos de arreglar las cosas con él siguen en buena forma. Se puede decir que la cosa se ha suavizado mucho y, visto desde fuera, hasta podría parecer que va viento en popa, pero lo cierto es que no me quito de encima la sensación de que no es real. Supongo que una vez que algo se ha roto, por mucho mimo que pongas en repararlo ya nunca queda igual. Se me ocurre que ante esto hay dos opciones obvias y una tercera más intrigante. Las dos obvias son: "ha quedado hecho una chapuza, lo tiro y hasta aquí" o, "bueno, no ha quedado muy bien pero me da pena tirarlo, lo conservaré". Ninguna me motiva demasiado la verdad, pero mientras pensaba en esto, me he acordado de algo que leí hace un tiempo sobre el arte japonés del kintsugi, que parte de la idea de que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y no solo no deben ocultarse sino que es bueno resaltarlas de forma que embellezcan el objeto a la vez que nos recuerdan su historia. Francamente, no tengo ni idea de cómo trasladar esta filosofía a una amistad rota o estropeada, pero me fascina la idea. Una vez asumido que ya nunca volverá a ser igual, para qué negar lo evidente, ¿por qué no potenciarlo? a ver si conseguimos algo incluso mejor. Si alguien tiene ideas sobre cómo hacerlo, soy toda oídos.

martes, 17 de diciembre de 2019

Fin de año, principio de año


Este año ando un poco desubicada porque por diferentes motivos no hemos podido realizar nuestro tradicional periodo de reflexión durante el Adviento. Normalmente para estas fechas ya tenemos bastante analizado el año que acabamos de pasar, hemos reconocido esas cosillas que todos podemos mejorar, y también las que hemos hecho bien, por supuesto, no podemos quedarnos solo en lo malo. También a estas alturas tenemos ya definidos una serie de objetivos que queremos conseguir durante el año entrante y, si se nos ha dado bien la cosa, más o menos una estrategia para lograrlos. 

Esta vez sin embargo no tenemos nada de eso, y me descoloca porque me parece importante para cerrar correctamente etapas. El fin de año no deja de ser una fecha más en el calendario, como el inicio de septiembre, también muy dado a los buenos propósitos, pero simple fecha o no, lo cierto es que es un momento tan bueno como cualquier otro para parar unos instantes y reflexionar. Vamos todo el día corriendo de aquí para allá y haciendo la mayoría de las cosas por inercia, no nos paramos lo suficiente, me temo. 

Así pues, me paro ahora y reflexiono. 

No ha sido un año especialmente bueno. Han pasado muchas cosas y no todas de mi gusto. Tampoco ha sido catastrófico, no pienso dejarme llevar por mi lado drama queen. En la parte positiva debo resaltar que me ha servido para trabajar a nivel personal muchos aspectos de mí misma que en algunos casos hasta desconocía. En la más negativa, me he enfrentado a alguna que otra situación desagradable con alguien a quien consideraba de alguna extraña manera un amigo, a quien por momentos llegué a expulsar casi totalmente de mi vida (todo lo que las circunstancias me permitían) y a quien, finalmente, por una carambola del destino de estas que de golpe te recolocan las prioridades sin comerlo ni beberlo, he decidido dar otra oportunidad. No prometo que salga bien, esto no depende solo de mí y he descubierto serias incompatibilidades en nuestras formas de ser que no estoy segura de ser capaz de cuadrar, pero parece ser que en su momento me caló lo suficientemente hondo para ser capaz siempre de afianzar sus raíces y resistirse a morir. Y para qué mentir, le echo de menos... no he llegado a entender muy bien cómo hemos sido tan tontos los dos como para estropearlo todo tanto, ni estoy segura de que tenga arreglo, pero me gustaría trabajar en ello durante este próximo año. Ya lo estoy haciendo en realidad. 

Como ya os comenté en la entrada de mi cumpleaños, me he enfrentado a algunos de mis defectos que, francamente, ni siquiera era consciente de tener. O sigo en ello, no estoy segura. En cualquier caso estoy puliendo cosillas, sigo trabajando en mi famosa y cada vez menos inalcanzable comunicación asertiva (estoy haciendo progresos, lo prometo, aunque de vez en cuando todavía se escape mi yo agresivo), y hasta estoy planteándome una posibilidad en el ámbito laboral que aunque todavía es remota, empieza a tomar visos de posible, lo que hasta hace solo unos semanas sonaba a utopía. No tengo nada claro que llegue a buen puerto porque en este mundo en que vivimos todo cambia tan rápido que lo que hoy es blanco mañana podría ser verde, o quizás dorado y con brillibrilli. Pero también sigo trabajando en aquello que os conté sobre Maslow, el ego y el desapego, que ya os adelantaba que no sería fácil pero creo que vale la pena.

Otras cosas ya os las he ido contando, mi segundo libro está ya en circulación (por cierto, excelente regalo para los niños estas navidades, no dejéis de pedirme vuestro ejemplar dedicado si lo queréis) y me considero muy afortunada en no pocas áreas de mi vida. Lo del deporte lo llevo regular, o más bien inconstante, como siempre, lo de escribir más de lo mismo... pero bueno, son esas clásicas cosillas a mejorar que siempre se me van quedando de un año para otro porque nunca es suficiente.

Resumen agridulce pues. No acabo de decidirme por si ha sido más agrio que dulce o al revés, supongo que depende de en qué áreas de mi vida me centre. Hablando de ello, no hace mucho volví a hacer una rueda de vida. La descubrí hace años y me parece una herramienta excelente, no solo para ver de un golpe dónde estás, sino también para relativizar, porque muy mal se te tiene que dar para estar fatal en todas las áreas de tu vida. Quizás hasta después de hacerla te sorprendes de lo bien que estás en alguna y ni siquiera te estás dando cuenta. Os lo aconsejo. 

Y yo creo que de momento lo dejo aquí. He parado, pensado y establecido el punto de partida para fijar objetivos para 2020 con sus correspondientes estrategias. Además estamos pensando en una nueva idea para ese acto simbólico que últimamente hacemos la última noche del año. Ya hemos hecho lo de lanzar nuestros deseos en globos, el año pasado escribirlos en papel de semillas y plantarlos... para este año nos ronda otra idea la cabeza pero todavía no puedo contaros, aún no está del todo definido.


domingo, 28 de octubre de 2018

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

Ya sabéis que soy muy fan de esa retorcida pero sin embargo interesantísima frase de ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? la respuesta no debería implicar nunca mucho tiempo, bastantes rutinas tenemos ya en nuestras vidas como para no lanzarnos de vez en cuando a probar cosas nuevas.

Hago trampas escribiendo esto justo hoy, supongo, porque ahora mismo mi respuesta es "ayer". Con motivo del primer aniversario del club de las diviñas de la siempre dinámica y sorprendente Eugenia Blanco, anoche mismo me enfrenté por primera vez en mi vida (que no me oigan las diviñas) a una cata de vinos de verdad. En serio, cuando me vi con la hoja de cata delante y todas esas palabras que se suponía que debía aplicar a los vinos que íbamos a probar tuve un bloqueo mental similar al temido síndrome del folio en blanco. También tuvimos folio en blanco, por cierto. Cortesía esta vez de Belén Soria, que tuvo a bien sortear entre nosotras un informe de grafología, para lo que tuvimos que escribir unas líneas sobre el vino. Ahí no hubo síndrome, solo un vago ¿sólo un folio? no me cabe todo lo que quiero contar... pero me moderé. Demasiado pronto para empezar a desvariar, ni siquiera habíamos probado el primer caldo, un párrafo sería suficiente.

No, no era una cena normal, ni un aniversario normal, ni una cata normal. Con las diviñas el concepto de normalidad adquiere tintes difusos, como a mí me gusta.  Con deciros que acabé con un micro en la mano (muy valiente Eugenia dejando semejantes instrumentos en mis manos) Hubo un par de sorteos más durante la noche. Uno de algunos ejemplares de mi libro "El pijama mágico" (os recuerdo que la segunda parte está ya en el horno, por ahora sin fecha de publicación pero haciéndose a fuego lento) y otro de un ejemplar de "Un jardín entre viñedos", de Carmen Santos. No tuve la suerte de que me tocara pero ya sabía que no iba a irme de esa cena sin un ejemplar entre mis manos (vinos, París, Zaragoza, Cariñena... ¿cabía alguna duda de que se venía conmigo? ya lo he empezado, claro). Ya que la autora tuvo la amabilidad de acompañarnos durante la cena, tuve el gran honor no sólo de conocerla y que me firmara su novela, también (cosas del caprichoso destino) de que ella fuera una de las agraciadas en el sorteo de mi libro.



La foto del café y la agenda pertenece a otro momento del mismo día, aunque esa es otra historia.

Pero hablaba yo de mis notas de cata (no, no he venido aquí a hablar de mi libro, como aquél que todos recordamos). Superado el primer instante de pánico en plan "pero si no yo no sé nada de vinos, ¿cómo voy a rellenar esto?", entró en acción por fin la parte racional del cerebro que todos tenemos (sí, todos, algunos más escondida que otros pero todos) y recordé que yo estaba allí para divertirme, que para disfrutar del vino no hace falta saber muchísimo sobre él, pero siempre es bueno aprender cosas (sobre vino o sobre lo que sea, aprender siempre, siempre, siempre, es bueno) y que oye, alguna vez tenía que ser la primera y qué mejor ocasión que en tan buena compañía.  Fue divertido. Seguro que no acerté demasiado,  y confieso que me guardé celosamente la hoja para preguntarle al experto de la familia por esos términos que no tenía demasiado claros, pero me resultó más fácil de lo que pensaba. A veces le tenemos miedo a ciertas cosas solo porque no las hemos hecho nunca. O porque pensamos que todos los demás lo van a saber hacer mejor que nosotros. Ninguna de esas razones es excusa para no intentarlo.


No lo olvidéis, la respuesta a la pregunta del título nunca debería ser más de unos meses. Piensa en eso que siempre has querido hacer y nunca te has decidido. ¿Te lo propones de aquí a fin de año? No dejes de contármelo en los comentarios.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Nuestro reto lector: Diciembre.

Este mes ha sido especial, y especialmente satisfactorio para todos nosotros, creo.

Si recordáis, para diciembre nuestro reto era leer toda la familia un mismo libro que luego pudiéramos comentar. Aunque podría parecer difícil encontrar un libro válido para todos, lo cierto es que no lo fue en absoluto. Partíamos de la recomendación de mi amiga Elena sobre "La lección de August", que habían disfrutado enormemente tanto ella como su hija así que sin dudarlo nos lanzamos a por él. 



El libro desde luego vale la pena. En palabras de Sofía "¡es el mejor libro que he leído nunca!" y mira que es lectora mi chica... 

Pero lo mejor de todo ha sido que lo hemos ido leyendo todos juntos, en voz alta, un capítulo o dos cada uno, y ¡ha sido genial! Tenía mis dudas de que no se nos hiciera muy pesado pero qué va, estuvo muy, muy bien. Os aconsejo probarlo.Y eso que hubo algún momento en que sólo pudo seguir leyendo uno de nosotros porque los otros andábamos inmersos en un mar de lágrimas y no fuimos capaces de seguir leyendo. 

Después fuimos a ver la película pero la verdad, está a años luz del libro (ninguna sorpresa, por otra parte) Supongo que si no habéis leído el libro la peli está bien pero, como suele ocurrir, el original es mucho mejor. 

En estos tiempos en que el bullying está, por desgracia, de plena actualidad, es un libro muy recomendable y que además cuenta la historia sin dramatismos y desde distintos puntos de vista, lo que resulta bastante enriquecedor. 

En resumen, si no lo habéis leído todavía, ¿a qué estáis esperando? (y probad a hacerlo en familia, leyendo por turnos para los demás, toda una experiencia) 

martes, 31 de octubre de 2017

Nuestro reto lector: Octubre

Seguimos al pie del cañón. Y, como os comentaba por aquí, este mes de octubre este mes la cosa iba de miedo.


Siguiendo nuestras previsiones, me sumergí por fin en la lectura de ese imprescindible que es el Dracula, de Bram Stoker. Maravilloso, no puedo decir otra cosa. Bueno sí, os puedo contar que yo, que normalmente tiendo a saltarme (o al menos leer rápidamente) las descripciones, en este caso las disfruté muchísimo. Seguramente por la influencia del teatro en el autor tiene una forma distinta de de mostrarte lo que está contando que me encantó. ´


Guille, por sugerencia de su hermana, se lanzó con "El libro del cementerio", de Neil Gaiman, pero este le está costando un poquillo, quizás no era todavía el momento para él.


A Sofía sin embargo le encantó "Hyde", de David Lozano a pesar de que también dudábamos si no sería demasiado pronto para introducirla ya en sus lecturas juvéniles (y en su retorcida mente) Pero como me hija tiene un punto macabro muy curioso pensamos (con razón) que se llevaría bien con su literatura, como así ha sido.






El mes de noviembre nos trae la oportunidad de hacer caso a esas recomendaciones que a veces nos pasan amigos o conocidos y que a veces nos generan dudas.


Tengo que ver todavía con Guille y Sofía a qué amigo van a hacer caso pero yo tengo bastante claro que me voy a animar con algo que me han recomendado una y mil veces y siempre me daba como cosilla por esto que dices "ya estamos con el gurú de moda". Bueno, no hace mucho me lo volvieron a recomendar encarecidamente así que le voy a dar una oportunidad, ¡qué menos! Hablo de los "7 hábitos de la gente altamente efectiva" Ya os contaré...

viernes, 29 de septiembre de 2017

Nuestro reto lector: septiembre

Seguimos al pie del cañón con nuestro particular reto lector. Durante el mes de septiembre debíamos comenzar una nueva colección. Para los niños es fácil, hay muchísimas, pero yo no tenía muy claro qué leer. Al final recordé una saga que llevaban tiempo comentándome algunas amigas y que nunca me había terminado de animar a coger. Los libros de Valeria.



Encajaba bien en el reto así que me animé con el primero de los libros: "En los zapatos de Valeria". No está mal si lo que buscas es algo ligero y divertido. Es un poco tipo a "Sexo en Nueva York", de hecho enseguida identificas a cada una de las protagonistas con su equivalente en la serie, pero lo cierto es que engancha bastante. De hecho una vez terminado el primero, me fui leyendo casi del tirón los siguientes.

En cuanto a Sofía, se animó con una colección de esas que a todos los que hicimos la EGB nos suenan (aparte de los cinco, que ya se los había leído): Los Hollister, concretamente con "Los Hollister y el ídolo misterioso", que no es el primero de la colección pero es el que teníamos por casa. No le ha entusiasmado mucho, creo.

Guille, por su parte, se decidió por comenzar con la serie de "Misterios a domicilio", de la zaragozana Begoña Oro. Cuesta un poco sacarle opiniones claras sobre los libros que lee, pero he conseguido enterarme de que sí que le ha gustado y de que lo recomendaría. No está mal...

Para el mes que viene, octubre ya nos planteamos el reto en base a la fiesta de Halloween (sí, como ya he contado alguna vez por aquí, me gusta Halloween y sí, me gusta más que todos los santos, que en mi casa de todas formas no ha sido nunca tradición, y no, no viene de EEUU, la fiesta de Halloween es muchísimo más antigua que todo eso y de raíces celtas) Volviendo al tema que nos ocupa, esta vez sí tenemos ya claros los libros que queremos leer.

Yo pienso aprovechar para cubrir una laguna imperdonable en mi perfil lector. ¡Todavía no he leído el "Drácula" de Bram Stoker! es el momento de ponerse a ello.

Para Sofía creemos que ya es momento de introducirse en la retorcida y macabra mente del gran David Lozano, así que se va a atrever con "Hyde", pese a que su padre teme que después de esto no quiera volver a una excursión con el colegio, jejeje... a mí no me preocupa. Sofía misma tiene un punto macabro muy interesante, le gustará.

Para Guille tenía más dudas pero al final, por recomendación de su hermana, que ya lo había leído, se va a animar con el fascinante mundo de Neil Gaiman, concretamente con "El libro del cementerio"

Como siempre, os cuento más dentro de un mes.




miércoles, 31 de mayo de 2017

Nuestro reto lector de mayo

Un mes más paso por aquí a dar cuentas del desarrollo de nuestro reto lector familiar (o casi, porque creo que el papi se ha descolgado definitivamente de él)

Como os comenté, Guillermo y Sofía se han iniciado en la novela detectivesca con alguno de los relatos del gran Sherlock Holmes. Les gustó pero no se animaron a seguir leyendo por ahora. Ya lo retomarán...

Yo, por mi parte, tras varias dudas, me animé por fin con "Miles de millones", de Carl Sagan, lectura que tenía pendiente desde hace años. De hecho, el libro es muy interesante pero de finales de los 90, con lo que, evidentemente, hay cosas que han quedado desfasadas, pero igualmente vale la pena leer sus reflexiones sobre el cosmos, la vida en la Tierra, la religión y la ciencia, la ética, el cambio climático e incluso el aborto.


Para el mes que viene el reto es fácil. Una novela gráfica o cómic. Lo que no será tan fácil será escoger cuál, ya os contaré.

Es un género muy interesante el de la novela gráfica, e injustamente minusvalorado muchas veces. Hay obras muy buenas en este formato y no me negaréis que unir el arte de escribir con el de la ilustración tiene mucho mérito.

Por otra parte, ¿cuántos grandes lectores de hoy en día empezarían leyendo a Mortadelo y Filemón o a  Zipi y Zape para luego ir evolucionando hacia otros cómics y otros géneros?

Dicho esto, y aunque es un género que en su momento sí leí más, ahora mismo ando algo perdida en cuanto a novedades así que si tenéis alguna sugerencia que ofrecerme para mi reto os lo agradecería.

lunes, 29 de mayo de 2017

Reeetooo... ¡re-superado!

Pues sí, casi tres meses después de esta entrada, llegó el gran día. Como era de temer, aquellas excelentes intenciones mías de aprovecharlo mucho mejor se fueron diluyendo con las semanas, las agendas difíciles, los compromisos, un gemelo sobrecargado... en fin, que os voy a contar... el caso es que no llegaba yo tan preparada como me hubiera gustado, ni mucho menos. Pero un reto es un reto, y mis #naranjitas son mis #naranjitas (¡por no hablar del equipazo de entrenadores que gastamos!) Así que, en la mejor forma o no, la cita era obligada y, hombre, que podía hacerla sí que lo sabía.

Y hecha está. No mejoré más que unos segundos mi tiempo del año pasado pero considerando que la sufrí incluso más, probablemente por el calor, me doy con un cantico en los dientes de haber hecho el mismo tiempo. Lo que es la cabeza en esto del correr, ¿eh? pensándolo fríamente, iba bien de pulsaciones, mi gemelo no me dio ninguna guerra (gracias a ese oportuno masaje de Jorge, del equipo de fisioterapeutas de Ómica), y sin embargo la cabecica se empeñaba en protestar y querer que parara. ¿Sabéis lo que cuesta cambiar ese chip? Menos mal que es una carrera llena de animaciones y gente apoyando (un bravo especial a las chicas que estaban animando en la llegada a la plaza del Pilar, ¡qué manera de desgañitarse para alentarnos a continuar!), ¡ese saxofón, impresionante! Carlos y sus cabezudos rociándonos con agua para mitigar un poco el calorazo que pegaba ya a esas horas. Y, como el año pasado, cuando ya creía que no llegaba, entraron mis liebres personales a correr el último kilómetro conmigo y ahí ya la cabeza no tuvo nada que decir. Los 10k volvían a estar a la vuelta de unas pocas zancadas más y tenían que ser míos de nuevo.


Como ya comenté el año pasado, lo de que los niños entren a la carrera no siempre es una buena idea y en muchas ocasiones está prohibido. En este caso, como veis en la foto, el grueso de la carrera ya había pasado y no había precisamente aglomeraciones a mi alrededor así que no molestaban a nadie ni suponía ningún peligro para otros corredores su incorporación a la carrera. Además, les había dejado entrar un miembro de la organización.

Por último, pero no menos importante, un besazo enooooormeee, a mi grupo de entrenamiento (al actual y al anterior, que siguen siendo parte importante de mi vida, pero también a tantas otras naranjitas que a pesar de entrenar otros días se han hecho también su hueco en mi corazoncito), y por supuesto al equipo de entrenadores, que saben guiarnos, animarnos, comprendernos, sacarnos una sonrisa aunque nos hayan dejado para el arrastre y darnos un gran abrazo cuando llegamos a meta. Todo ello capitaneado por el imparable (sobre todo con un micrófono en la mano) Sergio del Barrero, empeñado ya desde hace unos años en promocionar el deporte femenino y llenar el atletismo de mujeres. ¡Gracias a todos!

lunes, 1 de mayo de 2017

Menos de un mes para el objetivo 10kZaragoza

Se me ha echado encima... cierto que este año han adelantado la fecha y no sé, igual en mi cabeza yo seguía teniendo la 10k en junio, pero no, no, es ya el 28 de mayo. ¡En nada! ¿que si estoy preparada? pues no lo sé, la verdad. A día de hoy no, eso seguro. Pero ¿de aquí a un mes? claro que sí. Pero toca ponerse las pilas, con perseverancia, pero también con cabeza.

Reconozco que con tanta semana santa y tanto puente (aquí tenemos fiesta para San Jorge, os recuerdo), llevaba unos días de poco entrenamiento. Y eso que me llevé de puente una bolsa con mallas, zapatillas y demás, pero fue un fin de semana de desintoxicación tan rico que ni correr me apetecía. A veces también hay que saber poner las prioridades en orden y sobre todo escuchar al cuerpo.

Hoy sí me pide correr, sin embargo. De hecho escribo esto vestida para ello. Después de varios días sin correr, como os decía, llegó el entrenamiento del sábado. Series de 900m. Siempre voy caminando pero el sábado en cuanto empecé a andar noté un punto de dolor en el gemelo. Hubo un momento en que incluso me hacía cojear. Mal asunto, pensé. ¿Y de qué me habré hecho yo esto si precisamente no he hecho nada últimamente? Seguí caminando y lo cierto es que poco a poco el punto fue desapareciendo. Empezamos a calentar con un trote suave y el gemelo estupendo, ni una queja. Primera serie, bien. De hecho me encontraba mejor de lo que esperaba después de tanto tiempo de vagancia supina. Segunda serie... hmmm... esto empieza a molestarme otra vez pero puedo acabar. Termino la serie con el gemelo algo duro pero no me duele. Durante el ratito de recuperación parece que vuelve a su ser pero ay, empezamos la última serie y latigazo al canto. No quise arriesgar. Prefiero perderme una serie que la carrera (ya me la perdí el primer año, no me apetece repetir experiencia) Hay que ser sensato, sí. Y a estas alturas creo que ya sé distinguir las molestias derivadas de exigirle más al cuerpo en el entrenamiento de un dolor que podría derivar en lesión. Durante toda la tarde tuve el músculo como agarrotado y ayer aún, haciendo cosas por casa, me pegó otro tirón extraño. Lo llevé todo el día con la pantorrillera que me ayudó a recuperarme de mi rotura fibrilar años ha. Mucho mejor, lo notaba más sujeto al menos.



Hoy me he levantado bien y con ganas de correr. Iba a salir con mi marido pero al final él no puede acompañarme. Hace frío esta mañana... ya estamos con las perezas. Si salgo sola correré pero poco, ya me lo veo venir. Le pregunto a mi hijo si quiere acompañarme. Me dice que sí pero por la tarde. Así que aquí estoy, vestida de runera y sin haber corrido un kilómetro por ahora.

Tengo el día reflexivo hoy, Ando pensando mucho últimamente en qué hacer con mi vida (laboral sobre todo), así que he aprovechado para sentarme con mi diario (el de papel, que también gasto de eso sí) y un café y reflexionar por escrito sobre ello. A continuación me he puesto a escribir esto. A falta de correr, hablaremos sobre correr. No es lo mismo, ya. Y mientras escribo, estoy pensando si espero a mi hijo y corremos juntos esta tarde o me voy ya yo sola, aunque corra poco. Sea como sea, hoy he de correr, la 10k está ya encima y ahora sí que es importante que mantenga los tres días de entrenamiento a la semana. Se nota si te saltas uno, ya lo creo que se nota... y ya me he saltado más de uno estos últimos días. Se acabó el descanso. ¡Venga! ¡me habéis convencido! ¡me pongo las zapas y me voy a correr!

viernes, 7 de abril de 2017

Fuerza de voluntad

Mira que de normal no gasto mucho yo de eso, pero ayer sí que hice un auténtico ejercicio de fuerza de voluntad. Llegué a casa y, cosa rara, estaba sóla. Tenía todavía un ratito hasta la hora de cambiarme de ropa para ir a correr y, aunque no me hubieran faltado cosas por hacer, decidí aprovechar la tranquilidad de la casa para tumbarme un ratito en el sofá y verme una serie corta en Netflix. Mala idea, supongo. Acabó la serie y sí, tocaba levantarse, cambiarse de ropa y salir hacia el lugar de la quedada. ¿Sabéis lo del angelito y el demonio uno en cada hombro? pues ahí andaban los míos, echando un pulso sobre mi cabeza.

Os podéis imaginar ¿no?

D: no seas tooontaaa, que estás sola en casa, con lo raro que es eso, aprovecha y quédate viendo tu serie favorita sin que nadie te moleste.
A: ¡que nooo! ¡que tienes que ir a entrenar! que a ver cómo te haces luego si no la 10k, recuerda lo que te dice siempre Sergio, que si no haces los tres días no mejoras...

En fín, ahí andaban los dos en sus cosas mientras yo, no me preguntéis cómo, conseguí aislarme de su lucha y ponerme en modo automático. Era curioso, me estaba poniendo la ropa de deporte y pensando. "No sé para qué me visto, si no voy a ir, me voy a quedar viendo series"... pero me seguía vistiendo. "Las excusas no queman calorías", "10km son muchos kilómetros y no estás preparada, no te puedes permitir saltarte entrenamientos", "vuélvete al sofá que un día es un día", "¿has hecho los tres días?" y a lo que me dí cuenta ya estaba atándome las zapatillas. "Aún estás a tiempo, quédate en casa"... llave en la cerradura...

Una vez en la calle ya no hay vuelta atrás. Bueno sí, aún reconozco que estaba llegando al lugar donde habíamos quedado y pensando en darme media vuelta del perezón que llevaba encima. Pero seguí caminando en modo automático. Una vez que me juntara con las chicas sí que ya estaría a salvo de tentaciones, mis naranjitas ya no me dejarían escaquearme. ¡Conseguido!

No sé si no habría hecho mejor quedándome en casa, ¡madre qué paliza de entrenamiento! pero lo de siempre, da mucha pereza antes, lo sufres un poco durante, pero ¡te sientes genial después! así que, bien superada esa pereza, y para el sábado más y mejor y es que, como dice Peter Magill:


"Nadie nace siendo un corredor perfecto. Y ninguno de nosotros se convierte en uno. Pero a medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de nuestro deporte: no hay atajos, nadie nos regala nada; ganamos cada kilómetro y ganamos cada resultado."

viernes, 31 de marzo de 2017

Nuestro reto lector de Marzo

¡Cómo pasa el tiempo! ¿eh? ya nos hemos comido también el mes de Marzo y aquí seguimos, con nuestro reto lector. Creo que ya os conté un poco nuestras ideas para este nuevo mes aquí.

Os recuerdo que necesitábamos un libro que contuviera un nombre de mujer en su título. Pues bien, al final nuestras opciones han sido las siguientes:

Yo: por estos giros que tiene a veces la vida, vi de repente un título que, si bien no estaba para nada en mi pensamiento, llamó enseguida mi atención. En cuanto os diga el título veréis por qué: La magia de ser Sofía


Teniendo la hija que tengo, el libro casi saltó a mis brazos desde la estantería. A pesar de que ya sospechaba que no me iba a gustar excesivamente, no quise resistirme a comprarlo. En efecto, me pareció bastante flojito. Y mira que no empieza mal, que aún parece que va a tener algo de sustancia. Pero no, pronto se vuelve una historia de amor más, salpicada de escenas eróticas que ni quedan bien ni vienen demasiado a cuento con el tono general del libro. En fin, que muy bonita la portada y, por mis circunstancias personales, muy atractivo el título, pero vaya, totalmente prescindible. No me entretendré más en él.

Sofía: optó por empezar la colección de "El diario de Nikki", y ya puestos se leyó el primero y el segundo, que son facilones. Ya se está acabando el tercero. He de decir que en este mismo mes se estaba leyendo algo muy distinto, que esta hija mía le pega a todo: El libro del cementerio, nada menos, de Neil Gaiman. Pero centrémonos en el reto. El diario de Nikki le gustó, claro, se oían sus carcajadas por toda la casa. Son colecciones muy recomendables en estas edades, creo, sobre todo para los que no acaban de aficionarse a la lectura, si con esto no se lo pasan pipa...

Guille este mes ha optado por La telaraña de Carlota,  la bonita historia de un tímido cerdito que se hace amigo de una hermosa araña gris. No me ha contado gran cosa del libro, pero por lo que he visto, le costó un poco entrar pero luego ya le enganchó. 

Ricardo este mes ha pinchado, le ponemos falta. 

Para el mes de abril, con la Semana Santa por medio, tenemos como reto leer un libro de un autor premiado con algún premio de literatura (en el reto original del cole era un premio Nobel)

Yo, como sigo el reto original, he escogido a Gabriel García Márquez, ganador del premio en 1982. Concretamente El amor en los tiempos del Cólera, que hacía tiempo que quería leerlo y no encontraba la ocasión. 

Guille se va a animar por fin con  La historia interminable que, no sé por qué, le daba mucha pereza, y Sofía se ha empezado ya Momo, ambos de Michael Ende, todo un peso pesado de la literatura infantil con no pocos premios en su haber.  

De Ricardo no sabría deciros, lleva una época bastante liadilla el pobre. Veremos...

No veo vuestros comentarios contándome vuestros retos ¿eh?

lunes, 27 de marzo de 2017

Entrenando bajo la lluvia

El sábado salió mal día, pero, como dicen nuestros entrenadores, "el agua no es ácido" así que se puede correr igual. Y hombre igual, igual no se corre, pero también hay que acostumbrarse, que cualquier carrera te puede tocar pasada por agua, que me lo cuenten a mí, que me calé en mi tan ansiada Parisienne. Pero oye, que sarna con gusto no pica, así que si hay que ponerse las pilas se las pone una, que un reto no es para pasárselo durmiendo.

Eso sí, nos libramos del circuito Oregón, porque no era plan de rebozarse por el barro haciéndolo, pero a cambio nos hicimos unas buenas tabatas (en sala) de las que mis agujetas todavía hoy dan fe.

Esta parte bien, lo de la tonificación lo llevo bien, que para eso voy también al gimnasio, pero oye, que lo de correr sigue siendo mi cruz... ¿será posible que habiendo hecho ya la 10k el año pasado siga quedándome por atrás a la primera de cambio? ¿por qué todo el mundo corre más que yo? si es que soy una tortuga... si alguien está pensando en hacerme un regalo, os doy una idea:



No os cortéis. Ahora, que yo voy lenta pero segura, ya conseguí el reto una vez y lo conseguiré de nuevo, y además mejorando tiempos (espero, no lo voy a decir muy alto por si acaso).

Si no me equivoco la semana que viene tocan cuestas, me gustan, no sé por qué, porque mira que cansan... pero sí, me gustan. También me gustan las quedadas, es un espectáculo ver a tanta mujer de naranja corriendo juntas.

Cosas que noto con respecto al anterior reto. Mi cuerpo ya está mucho más preparado. Aunque hubiera dejado unos meses los entrenamientos, corriera poquísimo y por mi cuenta, que siempre se hace menos, todo no lo he perdido. Del primer reto recuerdo que me dolía todo a todas horas. Y no es que yo fuera del todo sedentaria, que siempre he hecho cosas: nadar, patinaje, gimnasio... pero se notaba, se notaba... además, los grupos musculares que ejercitas con cada deporte son distintos y hay que habituarlos...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Preparando la 10k

Sin prisa pero sin pausa. He vuelto al reto que tantas satisfacciones me dio (y me sigue dando), como ya os dije. Semana tras semana vamos notando la mejoría, en técnica, en resistencia...  se nota especialmente en el grupo de iniciación, creo. Les oía hablar el otro día en la quedada y no se creían que habían sido capaces de correr 25 minutos seguidos. Os recuerdo que en este reto se puede partir de cero pelotero. Que no es fácil, ¿eh? prepararse para correr 10 kilómetros cuando no has corrido ni detrás del autobús... que me lo digan a mí, que ya lo pasé en mi primer año. Pero se puede, se puede...

Os dije también que este año quería exprimirlo mucho más que los anteriores. Ahora soy consciente de todo lo que se puede lograr y no quiero perderme nada. Empezamos mal. La primera semana se me lió, se me lió, y fallé en los deberes y en la quedada. Por mucho que queramos a veces las cosas se tuercen y no hay quien las enderece. Pero ya no he vuelto a faltar. Y espero seguir así.

En la última quedada, como os decía, corrimos 25 minutos por las riberas del Ebro. Cada una a su ritmo, aquí no se persigue a nadie. Hacía una noche espectacular, y las vistas lo cierto es que acompañan. La foto no pertenece a esta quedada, (era más de noche para empezar) sino a una de las anteriores a la 10k de junio de 2016, pero ilustra bien lo de las vistas. Y pensar que antes de la Expo del Agua teníamos las riberas hechas un asco...



Si es que estos entrenadores nuestros son lo más, no sólo nos ponen a punto sino que de vez en cuando nos sorprenden con fotazas como esta...

El día del entrenamiento tocó sufrir las series. No me acostumbro a ellas. Siempre pienso que no voy a poder terminarlas, pero siempre las termino... no soy rápida, tampoco muy resistente, la verdad. No tengo yo cuerpo de maratoniana precisamente, ni de velocista... no tengo cuerpo de corredora en general. Pero soy maña cabezota y si me empeño en algo, pues me empeño... ya me gustaría a mí empeñarme más en ciertas cosas que se me resisten pero no, mira, en eso no...

Más allá de si correr es un deporte mejor o peor, lo cierto es que una vida activa es buena para todo el mundo. El otro día oía a medias desde mi cuarto un experimento que hicieron en el hormiguero con un simulador de la vejez. Lo estaba viendo mi familia, yo la verdad es que no me enteré de mucho, pero sí me quedé con el consejo de mantenerse fuerte y activo para que cuando nos llegue, estemos mejor preparados para sobrellevar los achaques de la edad.

A mí lo cierto es que correr me sienta bien. Seré una tortuga (y no me importa, aunque seguro que si me quitara esos kilitos que me sobran se notaría), pero los beneficios del deporte me llegan igual que a las liebres. No hace falta correr muy rápido para mejorar tu estado físico. Tampoco agobiarse con cronos, ritmos, o kilómetros. Se puede correr (o hacer cualquier otro deporte) simplemente por disfrutarlo. A mí me encanta ir a nadar con Sofía y poder salir a correr, patinar o ir en bici en familia. Lo de correr 10 kilómetros es sólo una excusa más para motivarte, un reto más. Ya sabes que yo sin retos no soy nadie, ¿y tú? ¿Me cuentas los tuyos?

lunes, 6 de marzo de 2017

Reto 10k 2017 comenzado

Como ya os conté, este año repito reto. Hace dos años ya que me apunté a esta maravillosa aventura llena de gente estupenda y no esperaba encontrar menos en esta nueva edición. Objetivo:



Os lo confieso, el sábado, día de mi primer entrenamiento iba hasta nerviosa. ¿Por qué? si ya me lo conozco, si ya sé que aunque parece una locura, es un reto factible y muy gratificante (además de muy divertido)... ni siquiera he cambiado de día ni de hora, recuperaba mi hora de entrenamiento habitual y además sabía que iba a encontrarme a mis naranjitas, a las que, a lo tonto, hacía ya tiempo que ya no veía, aunque por supuesto seguimos en contacto por varios medios. Pero ahí estaban esos nervios indefinidos de lo nuevo. Nuevo grupo, nuevas amigas (todavía no, pero ya me sé que lo serán dentro de nada) Tampoco sabía qué entrenadores me iban a tocar, pero eso me daba lo mismo, ya me los conozco mejor o peor a todos y, cada uno en su estilo, son todos geniales.

Así que allá llegué yo, con la misma ilusión de la primera vez y algo más de experiencia. Algún entrenador, alguna chica con camiseta naranja ya esperando. Enseguida empezamos a hablar. Comprobamos que estamos todas, nos hacemos la foto de rigor y ¡al lío!

Estaba yo un poco floja, por algo no volví directamente al club sino que repetí reto, pero no importa. Empezamos suave, como debe ser. Tiempo habrá en estas 12 semanas de ir metiendo caña, que 10 km son muchos, aunque se haya puesto tan de moda esto de correr que parezca que eso no es nada y que cualquiera puede correr un maratón, ¡qué barbaridades se ven por ahí!

Ya sabía lo que iba a encontrar sí, pero por eso mismo, esta vez quiero aprovechar mejor esta gran oportunidad. De la experiencia anterior salí con la sensación de no haberla exprimido al máximo, cosas mías. Esta vez ya sé lo que puede suponer para mí y no pienso perder ni una migaja de todo lo que puede aportarme. Os lo iré contando...


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