Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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miércoles, 29 de diciembre de 2021

Los besos que nos faltan

No sé yo, algo no me cuadra aquí. A mis casi ya dos años, empiezo a tener claras las diferencias entre mis recuerdos de vidas pasadas y esta que me ha tocado vivir ahora. Y no lo veo, francamente. Ya de normal me parecía a mí que me besuqueaban y achuchaban menos que otras veces pero yo qué sé, hay familias y familias, igual me ha tocado una más sosa esta vez, aunque mamá y papá sí son muy cariñosos conmigo. 

Sé que ha llegado la Navidad. Ha cambiado mucho de unas épocas a otras, claro, pero siempre es perfectamente distinguible. La del año pasado no la recuerdo mucho, es en esta franja entre el año y pico y los casi 3 años cuando somos capaces de percibir con mayor exactitud lo que ocurre a nuestro alrededor y, sobre todo, relacionarlo con nuestros recuerdos de vidas pasadas. Esos recuerdos que, ya me lo sé, desaparecen en cuanto dominamos un poco la lengua. ¿Por qué será? yo procuro retrasar siempre el momento del habla para ver si así consigo recordar un poco más de tiempo, pero tarde o temprano ocurre. En fin, que no recuerdo muy bien qué paso el año pasado pero desde luego que estas navidades no son normales, de eso estoy seguro. Aparentemente sí, la gente va y viene con miles de paquetes, como siempre, se adornan las casas, se compra un montón de comida (ni en el mercado me pellizcan los mofletes como otras veces, qué cosas). Pero me falta gente en casa, me faltan besos y abrazos. 

Los mayores no paran de hablar de algo que llaman Covid, de que no sé quién ha dado positivo y está confinado, de otros que están con síntomas... ¿síntomas de qué? no entiendo gran  cosa pero sí sé que esta Navidad no está siendo como yo las recordaba. No vienen familiares, no nos juntamos a cenar ni a comer, apenas han decorado un poco la casa y todo el mundo anda triste, como preocupado. Yo creo que también a ellos les faltan besos y abrazos. Será cosa del Covid ese y sus síntomas.

Afortunadamente el viejo Papá Noel no falla. A él no deben afectarle esas cosas que dicen. Anoche mis papis pusieron bajo el árbol mis zapatitos y un platito con dulces mientras me contaban entusiasmados que era Nochebuena, la noche  en que Papá Noel deja regalos a los niños que se han portado bien y que yo había sido muy bueno así que seguro que me traía muchas cosas. Por detrás se oía al abuelo refunfuñar que cuánta tontería, que no me estaría enterando de nada y que para qué tanto cuento y tanto regalo y tanta historia, con la que está cayendo. 

Esto ya sí me suena más, el comportamiento de los mayores con los niños pequeños es siempre divertidísimo. Entre los que nos toman por tontos de remate y nos hablan con voces raras, los que simplemente nos ignoran, los que hablan de todo delante de nosotros pensando que no nos enteramos de nada (jaja, si ellos supieran) y luego los pocos que nos toman en consideración como personas de verdad. Esos son mis favoritos, aunque confieso que me río mucho más con las memeces de los otros. 

El caso es que sí, he debido ser un buen bebé porque la de cosas que me ha traído Papá Noel no son ni medio normales. Esto debe ser cosa también del covid ese, no sé. Les he oído decir muchas veces que no estoy viviendo una infancia normal y que habrá que ver cómo afecta eso a mi desarrollo. Pero yo he vivido muchos tipos de infancia ya, no sé a qué exactamente le llamarán normal. En cualquier caso, me da la sensación de que los mayores están constantemente tratando de compensar sensaciones con cosas. Pero el mundo no funciona así. A veces simplemente necesitamos que nos enseñen a gestionar mejor nuestras emociones, a veces hay problemas más serios  pero desde luego, si lo que te falta es reunirte más con tus seres queridos, no vas a poder compensarlo con un regalo. Ningún regalo puede sustituir los besos que nos faltan.  




lunes, 30 de enero de 2017

El reto lector

Una más de las propuestas que nos llegan desde el colegio de mis hijos ha sido participar en su particular reto lector, que podéis ver aquí. Yo, como no podía ser menos, ya me he apuntado, pero el resto de la familia no terminaba de animarse por unas cosas o por otras. Sin embargo, sí que les ha apetecido hacerlo a nivel familiar, así que, basándonos en el propuesto por el cole, nos hemos adaptado el reto, empezando en febrero, así:

FEBRERO:

- Escoger un libro de un autor aragonés (por ejemplo mío, jejeje)

MARZO:

- Leer un libro cuyo título contenga un nombre de mujer.

ABRIL:

- Seleccionar al ganador de algún premio de literatura.

MAYO:

- Atreverte con un género del que no hayas leído nada anteriormente.

JUNIO:

- Probar con un cómic o novela gráfica.

JULIO:

- Buscar la novela de alguna película que hayas visto basada en un libro. 

AGOSTO:

- Lee una ligera y refrescante historia desarrollada en verano.

SEPTIEMBRE:

- Comienza una nueva colección de libros.

OCTUBRE:

- Llega Halloween, tiembla con una buena historia de miedo.
.
NOVIEMBRE:

- Haz caso a la recomendación de algún amig@ y dale un oportunidad a su libro favorito.

DICIEMBRE:

- Se acerca la Navidad, tiempo de estar en familia. Escoged juntos un libro para leeros todos y comentarlo en esas frías tardes de las vacaciones.

ENERO:

- Fácil, seguro que le has pedido a Papá Noel o a los Reyes Magos varios libros. Lee cualquiera de los que te hayan regalado.

 ¿Os animáis? yo iré comentando por aquí según vayamos cumpliendo el reto y os animo a dejarme también vuestros comentarios sobre las lecturas que hayáis escogido. Seguro que salen muy buenas ideas entre todos. Y estoy pensando que entre todos los que completéis el reto (y me lo vayáis contando en comentarios mes a mes) habrá un sorteo (detalles en breve)

viernes, 3 de diciembre de 2010

Ya se puede votar por mi historia

Hola de nuevo chicas, sólo comentaros que soy una de las finalistas del concurso de zapatos. La historia ganadora será la que más comentarios reciba así que, por favor, no dejéis de escribir los vuestros aquí:


podéis copiar los que me pusistéis en el post correspondiente o escribir uno nuevo, al gusto...

Gracias!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Algún día tendré unos "Manolos"

Y ese día echaré la vista atrás y recordaré mis primeros Latouche, que parecían hechos a posta para mi vestido de gala de fin de carrera. Aquéllos que me hicieron descubrir que no, zapato de tacón no tiene por que ser igual a incómodo. Y recordaré mi historia de amor con las divinas hormas de Sara Navarro. Ese zapato maravilloso que me acompañó sin quejarse ni molestar ni un ápice durante todo el día de mi boda, elevándome con su taconazo un poquito más cerca de la cabeza del novio, muchos, muchos centímetros más alto que yo (excelente servicio post-venta, por cierto). Y las sandalias de la misma diseñadora que me permitieron no hace mucho tiempo seguir el paso de mi hoy marido y uno de mis amigos volviendo andando a casa después de cena y copas sin mayor incomodidad que la de tener que acelerar el paso a dos por tres para no perderlos de vista.

Algún día tendré unos Manolos, de los que tanto y tan bien he oído hablar. Y recordaré mis dieciséis, cuando llevar bolso y tacones nos parecía una vulgaridad o algo peor (cuánto daño hicieron las Dr. Martens en aquélla época) y me alegraré de nuevo de haber descubierto la sensación de poder y seguridad que me dan mis Pura López, perfectos con mi traje de chaqueta gris. Porque un zapato no es sólo un zapato. Como un traje no es sólo un traje. Cuando una tiene los pies exquisitos como los míos, comprarlos de la mejor calidad posible es un imprescindible (benditos outlets) pero más allá de la comodidad, un buen zapato te hace sentir distinta. Igual para las que sean más altas la sensación es distinta, pero desde mi perspectiva de 1,57, un buen tacón es como un buen traje. ¿Recordáis el post que escribí sobre ello? El hábito no hará el monje, pero vaya si ayuda...

Y hablando de ayudar... os preguntaréis a santo de qué viene este rollo ahora... os lo cuento... viene a santo de que zapatos.org organiza un concurso en el que pretendo que este post participe y prometen regalarme un cheque de 200€ si resulto ganadora.

zapatos

Y como una cosa son los gustos y otra los posibles, a mi temblequeante bolsillo le vendría bien ese empujoncito, que no me acercará mucho a Manolo Blahnik pero quizás me permita ofrecerles a mis exquisitos y delicadísimos pies otro par de zapatos capaces de elevarme hasta donde yo quiera. Así que ya sabéis, querid@s seguidor@s... no dejéis de votar por mi historia de amor zapateril (¡y no, no hablo de ESE Zapatero!) Ya os avisaré si llega el caso, por ahora no se puede votar...

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