Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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sábado, 18 de enero de 2020

Sobre el aprendizaje, el mito de la caverna y el famoso pin parental

Hace poco me preguntaban en el curso de una entrevista por el aprendizaje. En realidad la pregunta era muy concreta y enfocada a algo muy preciso, pero yo solo pude abrir mucho los ojos, abrumada por la enormidad del concepto, y responder algo como "¿Aprendizaje? "aprendizaje es todo!" me extendí muchísimo en la respuesta, la verdad es que la conversación estaba resultando muy natural, lo que seguramente me dio pie a divagar alegremente y, aunque al final logré centrar mi respuesta, recuerdo haber hablado mucho de cómo todo, y todo lo que nos rodea, es una oportunidad de aprendizaje.

En un mundo cada vez más acelerado, en el que si parpadeas te quedas obsoleto, la capacidad de mantener ojos y oídos bien abiertos lleva camino de convertirse en ventaja evolutiva. Esto es así en general pero más claramente aún en el mundo laboral. No sólo los niños que se están formando ahora lo están haciendo para trabajos que ni existen todavía ni tenemos siquiera la capacidad de comenzar a imaginarlos, es que los adultos que estamos ya trabajando, o nos ponemos las pilas o no llegamos en activo a la edad de jubilación. La formación continua es una necesidad, pero formarse no es solo hacer dos o tres cursos al año. Aprender tampoco es solo pagar una entrada carísima para escuchar a un gran gurú. Se aprenderá mucho de él, no lo dudo, pero hay muchas más fuentes de aprendizaje.

Yo aprendo cosas del barrendero de mi calle al que saludo por las mañanas y con el que me paro un momento mientras le hace unos mimitos a mi perra, de cualquier conversación con los operarios de la fábrica en la que trabajo, del saber estar y el giro de cintura de un camarero dando una respuesta de 10 al cliente impertinente que tengo al lado, al que a mí solo me apetecía darle una colleja a ver si se callaba de una vez.



Aprendo de una peli, de una lectura y de las Redes Sociales, que cada vez veo más claro que son Platón, las sombras, el mito y la caverna, todo a la vez. De ellas también desaprendo, colapso incluso. Que después de mi disertación sobre el aprendizaje vaya a echarle un ojo a Twitter y una mayoría abrumadora de mensajes sean sobre el pin parental (con opiniones para todos los gustos) me deja perpleja. Porque yo estoy abierta a muchas opiniones, pero buscarle la lógica a que unos padres consideren una buena idea limitar el acceso a la información y al aprendizaje a sus hijos, francamente, no consigo entenderlo por más vueltas que le de. Será que necesito seguir aprendiendo, y escuchando muchas más opiniones, preferentemente distintas a la mía, porque escuchar lo mismo que yo ya pienso puede resultar reforzador en algún caso, pero desde luego no es nada enriquecedor.

Así que sigo aprendiendo, y aprendo de mis compañeros de trabajo, de cómo resuelven una u otra cosa o responden a situaciones de tensión, aprendo de las decisiones que toman mis jefes, para bien y para mal, aprendo cada día de mi relación de pareja, de cómo resolvemos, o acabamos estropeando más las pequeñas crisis del día a día. De los errores se aprende también, se aprende muchísimo. Y aprendo infinitamente de mis hijos, de su visión fresca y menos contaminada del mundo y las relaciones. Si no lo hacéis ya, probad a hablar con niños de vuestro entorno más cercano de vuestros problemas personales, contádselos a ver qué piensan y qué os aconsejan.

Yo aprendo mucho de mis dos hijos, desde luego, pero seguramente me aproveche más de la inmensa inteligencia emocional de mi hija. La de veces que me habrá aconsejado sobre mis problemas con este supuesto amigo que os comentaba recientemente (y la de veces que me habrá hecho ver que nos estábamos comportando como niños de primaria) Hablando de eso, os diré que mis buenos propósitos de arreglar las cosas con él siguen en buena forma. Se puede decir que la cosa se ha suavizado mucho y, visto desde fuera, hasta podría parecer que va viento en popa, pero lo cierto es que no me quito de encima la sensación de que no es real. Supongo que una vez que algo se ha roto, por mucho mimo que pongas en repararlo ya nunca queda igual. Se me ocurre que ante esto hay dos opciones obvias y una tercera más intrigante. Las dos obvias son: "ha quedado hecho una chapuza, lo tiro y hasta aquí" o, "bueno, no ha quedado muy bien pero me da pena tirarlo, lo conservaré". Ninguna me motiva demasiado la verdad, pero mientras pensaba en esto, me he acordado de algo que leí hace un tiempo sobre el arte japonés del kintsugi, que parte de la idea de que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y no solo no deben ocultarse sino que es bueno resaltarlas de forma que embellezcan el objeto a la vez que nos recuerdan su historia. Francamente, no tengo ni idea de cómo trasladar esta filosofía a una amistad rota o estropeada, pero me fascina la idea. Una vez asumido que ya nunca volverá a ser igual, para qué negar lo evidente, ¿por qué no potenciarlo? a ver si conseguimos algo incluso mejor. Si alguien tiene ideas sobre cómo hacerlo, soy toda oídos.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Cómo moverse por internet para adolescentes y padres

Estuve ayer en una charla para padres en el colegio de lo más interesante: "Educación emocional en Internet", impartida por Guillermo Cánovas, director de EducaLike, a quien podéis seguir (os lo recomiendo) en su web o en twitter. Por supuesto se habló de cyberbulling, pero no sólo de eso. Resultó muy completa: hablamos de empatía, de oxitocina (sí, esa), me resultó muy curioso, ¿sabíais que hay estudios que han demostrado que se activan las mismas zonas cerebrales si la persona con quien hablamos nos sonríe que si nos manda una carita sonriente por whatsapp? ¿si se enfada y nos lo demuestra con su gesto que si nos envía el emoticono enfadado? El cuerpo interpreta las conversaciones ante una pantalla como totalmente reales, no es tan virtual este mundo. Por tanto, las emociones que se despiertan por conversaciones en este mundo son tan intensas como las otras. No vale pensar que esto no es real, lo es, totalmente.



Hablamos, decía, de cyberbulling, con sus luces y sus sombras. No me malinterpretéis. El bullying, cyber o no, es una gran sombra en sí mismo. Peeeerooo, hay diferencias entre unos y otros. El virtual resulta ser mucho más intenso y hasta cruel porque puede llegar a mucha más gente y además no conoce descanso. En el acoso "en vivo", llamémosle así, llegas por la tarde a tu casa y ya no tienes a nadie molestando, llega el fin de semana y puedes estar tranquila al menos por un par de días, llegan las vacaciones y no digamos nada. En el cibernético sin embargo te pueden acosar en cualquier momento, estés allí o no. Sin embargo, algo a favor tenía que tener este segundo: primero, es muy fácil recopilar pruebas (luego hablamos de esto), segundo, según nos contaron, es más sencillo para los testigos hacer algo por escrito, a salvo en su casa, que cara a cara con el acosador. Está probado que, si nada más comenzar el acoso, en lugar de reirle la gracia al acosador, los demás empiezan a recriminarle su actitud es más fácil que ese acoso cese. Lógico, si nadie le ríe la gracia no tendrá motivo para continuar (a priori luego hay gente que simplemente es mala y quiere hacer sufrir y le importan un pimiento los demás). Tan fácil como que un par de voces empiecen a decir "déjalo ya, que no tiene gracia" o "te estás pasando, córtate un poco."

Ya, que no es tan fácil, lo sé, pero más difícil aún es hacerlo en el patio de recreo, dando la cara frente a todo el mundo. En cualquier caso, pautas a seguir en cualquier tipo de acoso:

- No respondas (más allá de un déjame tranquil@, no entres al juego)
- Bloquea al acosador (normalmente las redes sociales y otras apps tienen la opción de bloquear contactos para que no puedan seguir mandándote mensajes)
- Por supuesto, cuéntaselo a tus padres (luego hablamos de padres también)
- Guarda las pruebas (y sácalas del móvil: si es por whatsap, envía la conversación a un email, en caso de perder el móvil o que te lo quiten seguirás conservando esas conversaciones, si es en redes podrás entrar en ellas desde cualquier ordenador, no es problema)
- Si el acosador es del entorno escolar, comunícalo al colegio (luego los habrá que reaccionen mejor o peor, pero hay que comunicarlo)
- Si procede, pon denuncia en la policía. El bullying como tal no está tipificado como delito pero muchas de las cosas que implica sí (amenazas, difamación, etc.) y según nos contaron, empiezan a verse ya sentencias ejemplares en este sentido (a los padres si el niño es menor de 14 años) Pero hay que denunciarlo, claro.

Os hablaba de lo de los padres. Nos dejó pensativos a todos una anécdota que contó sobre una chica a la que le había pasado algo gordo con Instagram y le explicó por qué no se lo había contado a sus padres. Algo así como "¿para qué?, lo primero de todo, le voy a tener que explicar desde el principio qué es Instagram, para qué sirve, qué se puede hacer y qué no... y después de todo esto, su respuesta va a ser "pues te quedas sin móvil", yo no quiero quedarme sin móvil, tengo todo aquí" ¿os acordáis de lo que os decía en mi reciente entrada sobre los móviles? Los usamos para muchísimas cosas ¿Cómo vamos a quedarnos sin él? También nos habló de otro caso que le decía que "no, de esto no puedo hablar con mis padres, no, de esto tampoco, no, tampoco de este juego... ¿y e qué hablas pues con ellos?... hmmm... pues en realidad de nada, no hablamos..." vaya panorama, ¿no?

Dos puntos pues importantes para los padres:

1. Tómate interés por lo que hacen tus hijos en Internet o con la videoconsola. Que te cuenten, que te expliquen a qué juegan, cómo se juega, si te animas incluso echa alguna partida con ellos... igual a ti te parece una chorrada, pero para ellos es importante. Si sienten que no pueden hablar contigo de las cosas que a ellos les importan luego no te quejes si no te cuentan lo que sí querrías que te contaran.

2. Valora en su justa medida lo que significa el móvil para ellos: no es tener un teléfono, olvídate de ese concepto, es muchísimo más. Ayer nos decían "no es que nuestros hijos sean nada raro, si los adolescentes del renacimiento hubieran tenido a su alcance una herramienta como esta también la habrían querido, si los discípulos de Pitágoras hubieran podido acceder a todo esto, también lo habrían pedido" ¿Quién no querría algo que te abre un mundo entero de posibilidades?

Y esto me lleva a otro tema que quería comentar, éste ya de cosecha propia. Sé que hay padres que no quieren que sus hijos tengan móvil hasta mucho más mayores, que incluso es recomendación de instituciones oficiales. Lo entiendo, hasta cierto punto, pero, primero, Internet tampoco es el demonio, tiene sus riesgos, claro, como salir a la calle, o viajar en coche (ésto último mucho más peligroso si hacemos caso a las estadísticas), pero también tiene una serie de normas de sentido común que minimizan esos riesgos. ¿No es más útil ir enseñándoselas cuando empiezan a meterse en ese mundo que sobreprotegerles y, cuando ya son mayores, soltarles de repente, sin preparación previa, en un mundo lleno de Tinders y otras webs y apps que no llegamos ni a imaginarnos que existan? A mí es que me parece más razonable darles esa formación previa para que cuando lleguen a todo eso sepan manejarlo.

Igual por mi historia previa le tengo menos miedo a Internet que otros adultos. Yo conocí gente en una especie de foro (mailing list le llamábamos, muy rudimentario todo) hace más de 20 años y llegué a quedar físicamente con la mayoría de ellos. Uno de mis mejores amigos es de aquella época y sí, nos conocimos primero virtualmente (y no, nunca hubo nada más que amistad entre nosotros, no iba por ahí la cosa) A algunas de mis actuales mejores amigas también las conocí virtualmente antes de dar el paso de quedar con ellas. ¿Que hay que ser consciente de los riesgos de Internet? sí, claro... pero, pensad por un momento en cuando nosotros salíamos por ahí de marcha. Que levante la mano quien no se haya ido nunca con un grupo al que acababa de conocer en el bar. ¿Los conocíamos mucho más que a alguien a quien nos hemos encontrado por Internet hablando de una afición común por ejemplo? dejando aparte que al menos físicamente ya puedes comprobar que si dice que es una chica de 16 años no es en realidad un tiarrón de cuarentaytantos con quién sabe qué oscuros propósitos... pues no sé yo...

También nos contaban que en realidad no es que estén conociendo gente continuamente, la mayor parte del tiempo lo pasan hablando con las mismas personas con las que acaban de pasar todo el día. Vamos lo que hacíamos nosotras (sobre todo las chicas, creo) cuando llegábamos a casa y nos tirábamos una hora al teléfono y nuestras madres nos chillaban que si no habíamos estado ya todo el día juntas y a ver qué teníamos tanto que hablar si nos acabábamos de ver... pues lo mismo, pero por otro canal. Y no sólo con el móvil o la tablet, no nos olvidemos de que ahora muchos videojuegos incluyen opciones de chat en línea con cualquier otro jugador del que tampoco tenemos por qué saber nada... todo un mundo esto.

Pero, sí, desmitifico un poco el temor reverencial a internet, seguramente porque lo conozco bastante bien (y a pesar de ello cometo errores con cierta frecuencia, como en la vida real, no se llevan tanto lo real y lo virtual al final) Sin quitarle importancia a los riesgos que conlleva, que ahí están (de nuevo, como en la vida real), me parece que es más útil,  igual que he ido enseñando poco a poco a mis hijos a moverse correctamente por la calle, saber qué deben hacer en caso de sentirse en peligro o a que no se vayan con un desconocido por mucho que les cuente una película atractiva, enseñarles también a moverse por Internet con las precauciones debidas y aprovechar sus múltiples oportunidades sin miedo pero sin inconsciencias.

Aún nos hablaron de otro tema muy interesante pero ese lo dejo para otra entrada, que esta ya se está alargando mucho: las relaciones de pareja entre adolescentes y cómo se está detectando que aumentan peligrosamente (y sin entender nadie por qué) esas relaciones peligrosas de control del uno a la otra o de la una al otro, que también que las hay. Lo dejo para otro día.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mindfulness para novatos

Últimamente he estado leyendo sobre Mindfulness y acudiendo a las sesiones que en la Escuela de Padres del cole prepararon sobre ello. Más allá de que esté de moda, lo cierto es que me parece una herramienta muy interesante de inteligencia emocional.

Básicamente el Mindfulness consiste en estar presente aquí y ahora, es decir, ser consciente de las cosas que estás viviendo. ¿Sabéis esa sensación de llegar por fin a un sitio y darte cuenta de que no sabes ni cómo has llegado hasta allí? ¿o darte una ducha rápida pensando en todo lo que tienes que hacer y con los niños aporreando la puerta, que ni te enteras de que te estás duchando, como para disfrutarlo? bueno, pues todo lo contrario. Se trataría de estar plenamente atento a lo que estás haciendo en cada momento y a las sensaciones que te provoca.



Se trata también de vivir el ahora. Ni angustiarte por el futuro ni quedarte atrapado en el pasado. De ser consciente de tus emociones y aceptarlas, sin juzgarlas. Igualmente, consiste en aceptarse a uno mismo como es, sin hacernos daño con duros juicios, lo que no está reñido desde luego con tratar siempre de mejorar.

Pero entonces ¿qué significa Mindfulness? o mejor aún, ¿qué no es? Lo que me ha quedado claro durante estos días es lo que no es: no es meditar, aunque la meditación sí es una de las herramientas que se utilizan para practicarla. Otra es el anclaje a través de la respiración, que no deja de ser una forma de obligarte a centrarte en tí mismo y no dispersarte. Por cierto, tampoco es "poner la mente en blanco" la práctica del Mindfulness sí te permite que acudan pensamientos a tu mente, qué remedio, pero te enseña a observarlos, agradecerlos y dejarlos ir. Me gusta mucho la comparación con un cielo en el que las nubes van pasando, así hacen los pensamientos en tu mente, aparecer (a veces ligeros y bonitos, a veces negros y tormentosos) pero acaban pasando, como las nubes. Tenemos que aprender a no quedarnos enganchados (sobre todo a los tormentosos, claro)

Preguntemos a la wikipedia para saber qué sí es:
"El mindfulness como concepto psicológico es la concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto de mindfulness o conciencia plena de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn. A pesar de encontrarse sus raíces en el budismo, el mindfulness se enseña desprovisto de cualquier componente o terminología oriental.
Mindfulness o 'conciencia plena' consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente circundante, de forma principalmente caracterizada por "aceptación" -una atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no-. El cerebro se enfoca en lo que es percibido a cada momento, en lugar de proceder con la normal rumiación acerca del pasado o el futuro."

Interesante, ¿no? a mí al menos me lo parece, y os invito a profundizar más en ello y a contarme vuestra experiencia.

viernes, 18 de octubre de 2013

Listening...

No hago más que oir que deberíamos acostumbrarnos/acostumbrar a nuestros hijos a escuchar películas y series en versión original, y probablemente sea cierto pero ¿los vuestros se dejan? porque yo si consigo tenerlos 5 minutos escuchando la serie de turno en inglés ya hemos hecho mucho... y en realidad tampoco estoy tan segura de que sea tan, tan útil. Mi hermano se tragó todos los episodios de las tortugas ninja en alemán en la RTL y no sólo no tiene ni idea del idioma sino que ni siquiera quiere saber nada de aprenderlo.

Desde luego si tienes ya cierto nivel viene muy bien hacer oído (teniendo en cuenta que la tele es bastante más difícil de entender que una conversación cara a cara) pero ¿si no te enteras de nada? ¿hace algo realmente? hombre, como sistema para que vean menos tele no me parece malo, pero la verdad, para aprender idiomas... tengo mis serias dudas. 



Y luego sí, te cuentan que los países nórdicos sí tienen esa costumbre de mantener las versiones originales y resulta que es donde mejor inglés hablan en Europa (iba a decir aparte de los propios ingleses pero no sé, he escuchado hablar a alguno que no sé dónde habrá aprendido su propio idioma, ya lo decía el profesor Higgins en My fair lady: Why can't the English teach their children how to speak? , ¡qué gran musical!) así que mal no irá, supongo, pero tampoco me parece que sea la solución mágica para aprender todos idiomas. Si no se acompaña de una buena enseñanza de gramática y hasta de fonética nos tendrá que echar la bronca también el profesor Higgins (en español, por favor, esa manía de hacer las clases íntegramente en el idioma tampoco me gusta nada, una gran parte sí, sino no aprendemos más que la teoría y luego no sabemos hablar ni nos enteramos cuando nos hablan, pero la parte de gramática, por favor, en español, es importante que la entendamos bien)

Otra cosa que detesto son las traducciones simultáneas. ¿No os pasa a veces que la parte que nos dejan oir resulta que se entiende bastante bien y sin embargo la traducción no nos deja seguirla? ¡vivan los subtítulos!

Tema complejo este del aprendizaje de idiomas, ¿qué opináis? 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Algunos profes ponen los pelos de punta

Ya sabéis que esto del twitter es de lo más alcahuete. Entre tweets y retweets, y que cualquiera puede seguirte sin el más mínimo control por tu parte, acaba uno enterándose de cantidad de cosas sin pretenderlo. De esta forma tan tonta llegó ayer mismo a mi móvil el siguiente mensaje de una chica, llamada Diana, dirigido a David Lozano; escritor de novelas juveniles (muy bueno, por cierto): 

"Por favor, @DavidlozanoG, explícale a mi profesor de Lengua que la Literatura Juvenil no es para incultos subnormales"

Ya me conocéis, lo primero que pensé fue: "dime dónde puedo encontrar a ese lumbreras que ya se lo explico yo" 

Que un profesor de lengua opine semejante barbaridad me parece grave pero que encima se lo transmita a sus alumnos, ya no os cuento lo que me parece, más que nada por no llenar de palabrotas este blog, en general tan educadito él. 

Desconozco el contexto en el que el susodicho "profesor" pudo hacer semejante comentario así que no tomaré esto como algo personal contra él, entre otras cosas porque tampoco le conozco. Pero sí me parece un tema interesante sobre el que cavilar.


¿Por qué puede alguien pensar que la literatura juvenil es para incultos subnormales? ¿debería sentirme aludida? porque a mí me gusta... vale que es un tipo de lectura más bien ligero, fácil de seguir... hasta aquí bien, ya sé que hay a quien le gustan los ladrillos literarios pero en general, hasta donde yo llego al menos, el principal atractivo de un libro es que te entretenga, que se transporte a otros mundos, a otras vidas. ¿Le daríais a leer a un niño a Thomas Mann? ¿para qué? ¿para que odie leer de por vida? 

Los gustos literarios deben ir creciendo y adaptándose según la edad y la persona. Habrá quien vaya evolucionando en sus lecturas hasta llegar a las grandes obras maestras universales y quien se quede en los best sellers que periódicamente nos inundan. ¿Y qué? una opción no es mejor que otra. Si te gusta leer, te gusta leer, y tienes una vida interior más rica que los demás (a la fuerza, y esto no es una opinión, es un hecho, lo siento por quien discrepe). 

La literatura juvenil no tiene menor calidad que la adulta (de hecho es bastante difícil escribir para un público joven) He leído obras juveniles que le daban cien vueltas a muchos best sellers (no citaré títulos) y cuentos infantiles que ya hubieran querido poder escribir muchos autores de renombre. 

En cualquier caso, leer es fantástico: para el desarrollo del niño, del adolescente y del adulto, para aprender a escribir sin faltas ortográficas o gramaticales, a expresarnos correctamente y, ah, sí, para no quedar como unos tarugos en los famosos informes de la OCDE y similares.

Que un profesor hable en esos términos a sus alumnos de la literatura juvenil, que por lógica es la que a ellos les va a gustar leer, me parece un atentado contra su educación. Primero porque, insisto, la literatura juvenil por sí misma no es ni mejor ni peor que otros géneros, es amplísima y en ella caben obras maravillosas y auténticos bodrios, como en todas las demás. Pero si no sólo no fomentamos en nuestros hijos/alumnos/sobrinos/nietos, lo que sea, el gusto por la lectura, sino que además lo dificultamos con memeces como esta, ¿qué futuro nos espera? el sistema educativo ya hemos visto que hoy por hoy deja bastante que desear, ya hablamos en la última entrada de que se sigue ninguneando la educación artística y emocional. Se sigue primando la puramente lógica o científica, pero a la vez se deja a la investigación en España sin recursos... ¿qué hacemos pues? 

Volviendo a la formación integral de la persona... por favor, por favor, por favor... no digo que os empeñéis en que vuestros hijos lean si no les gusta, hay cosas que no pueden venir impuestas. Pero si les gusta leer cuentos que a vosotros os parecen tontos; tebeos, sean europeos, americanos o japoneses; novelas juveniles o hasta claramente infantiles... ¡dejarles que las lean! que el gusto por la lectura es libre y va evolucionando si se le deja. También al revés, si un niño quiere atreverse con un libro que no le corresponde por edad, dejad al menos que lo hojee. Si de verdad no es para él, pronto lo dejará, pero quizás le haya picado la curiosidad y lo retome más adelante. Y si resulta que sí es para él, dejad que lo disfrute. La magia de la lectura se da en todo tipo de géneros y sería cruel impedirle a alguien vivirla y disfrutarla como yo misma lo hago. 

En serio, ayer mismo, esperando en el dentista, me puse a ojear el libro que había sacado Guille de la biblioteca del cole y me pareció genial. Es el primer libro para niños de Camila Läckberg, la famosa escritora de novela negra y se llama "Super Charlie" Podéis llamarme infantil o hasta "inculta subnormal", si gustáis, pero el cuento es bueno y yo me lo pasé pipa leyéndolo. Espero que Guille también lo disfrute...



martes, 8 de octubre de 2013

¿Formación integral? ¿en serio?

Hace poco descubrí vía facebook un vídeo realmente interesante. Os dejo unos minutos para verlo:


¿Bailamos? por dm_523e02e4c6a97

(por si no os sale, éste es el enlace: http://www.dailymotion.com/video/x14zoq1_bailamos_shortfilms)

He visto comentarios sobre el vídeo en términos de escoger una carrera con futuro, pero yo creo que la escena es mucho más interesante que la elección de unos estudios u otros, al fin y al cabo eso se hace ya con cierta edad, no en la infancia. Para mí, lo interesante de esta pequeña historia es más bien el cómo concebimos la educación de nuestros hijos. ¿En serio estudiar inglés es lo más importante para un niño? que no digo que no sea importante, ojo, pero ¿no nos hemos vuelto un poco locos con los idiomas? yo estudié inglés desde pequeñita en el cole y empecé con el francés a los 18 años. A día de hoy, y sobre todo gracias a mi profesión, me manejo con soltura en los dos pero sinceramente, me siento mucho más cómoda en francés. Sí, en el que empecé con 18 años, no me he equivocado.

Pero no quería yo hablar de los idiomas en específico. Lo que me preocupa tras ver a este padre es que realmente él cree que está haciendo lo mejor para su hija pidiéndole que estudie esas cosas y se deje de tonterías como bailar. ¿En serio? no lo creo, y no lo creo incluso aunque cometiéramos el grave error de hacer caso omiso a la obviedad de que un niño es un niño y necesita jugar y divertirse (y además tiene derecho a ello, de hecho es uno de sus derechos fundamentales, ahí lo tenéis, en el número 7)










(os he puesto esta versión actualizada, que me ha parecido muy curiosa, otro tema interesante, la relación de los niños con las nuevas tecnologías, lo dejaremos para otra entrada)

Decía pues que incluso aunque cometamos el error de olvidar este derecho porque nos hayamos obcecado en el derecho número 5, el de la educación, seguiríamos equivocándonos al dejar de lado cualquier tipo de educación artística o creativa para nuestr@ hij@.

Después de muchos años, nos dimos cuenta por fin de la importancia de la inteligencia emocional, del desarrollo equilibrado de nuestros hemisferios derecho e izquierdo. Pero ¿qué pasa? ¿se ha quedado sólo en la teoría? los niños tienen muchas horas lectivas en el cole, en las que se les enseñan las materias que necesitan aprender, en función de su edad (y del sistema educativo de cada país, que esa es otra guerra) ¿No deberíamos utilizar las horas extraescolares para desarrollar otros aspectos de su educación?. Es mi opinión, por supuesto, pero yo prefiero para mis hijos que en esas horas jueguen, hagan deporte o desarrollen actividades artísticas (música, manualidades, pintura, danza, hay mil opciones) antes que ahondar en contenidos puramente académicos (partimos de que mis hijos están en los primeros ciclos de primaria y van asimilando bien los contenidos que les enseñan, otra cosa sería que empezaran a tener problemas para seguir el ritmo de clase y hubiera que reforzarles en ese sentido)

¿Y por qué? pues porque para mí no hay desarrollo integral sin una atención a ese hemisferio derecho que parece que sigue siendo el patito feo de nuestro cerebro. Todavía no he conocido a un buen profesional que no haya desarrollado la parte intuitiva de su mente, me resisto un poco a usar el término por sobreutilizado pero sí, su inteligencia emocional. Se puede ser un hacha en pensamiento lógico y tratamiento de datos, pero si no sabemos relacionarnos con los demás, si no hemos prestado atención a nuestro lado artístico y sensorial, ¿cómo podríamos alcanzar nuestro grado más alto de desarrollo? No podemos. Os invito a leer un pequeño artículo de Borja Vilaseca, que lo explica mucho mejor que yo. Aquí: http://elpais.com/elpais/2013/02/15/eps/1360927595_598327.html

Os dejo reflexionar sobre todo ello. Pero después, contadme: ¿qué tipo de educación queréis para vuestros hijos?

jueves, 11 de noviembre de 2010

El peligro de los caprichos

Ayer estuve en el cole, en una de esas charlas para padres de las que nunca sabes qué se puede esperar. En este caso el título era: "caprichos, ¿por qué no?" un título poco literario sí, el propio ponente reconoció que no lo había puesto él y que le parecía feísimo pero que bien pensado, en realidad resumía perfectamente la esencia de su charla así que lo había dejado.

Dejadme que os hable primero del ponente: marianista y psicólogo. Ya, visto así, en frío piensas, uff... otra charla más de un psicólogo sin hijos lleno de teorías maravillosas pero que no se ha visto en el mundo real de los hijos en su vida... pues mira no. Parece mentira que el hombre fuera psicólogo por el aplastante sentido común que se gastaba (¡y cómo desmitificaba a corazón abierto y sin anestesia teorías psicológicas que tenemos metidas en la sesera hasta hacernos daño!) y parece mentira que no tuviera hijos... aunque bueno, siendo psicólogo en un colegio, con bastantes críos se las ve, supongo...

El caso es que la sesión fue realmente buena. Muy interesante el planteamiento, desde los propios orígenes del problema hasta el futuro de esos niños consentidos de hoy, sin detenerse tanto en el problema inmediato como en el por qué y para qué.

Nos contó muchas cosas interesantes. Trataré de resumir en unos cuantos puntos clave:

1. vivimos en una sociedad que busca el placer inmediato y evita el sufrimiento. Se nos ha olvidado que la felicidad no consiste en estar siempre bien. Problemas tendremos siempre, malos momentos también. Ser feliz consiste en saber hacer frente a esos problemas y manejar esos malos momentos, no en evitarlos. Quien se concentra en sortear los obstáculos del camino se queda en el camino, no llega nunca a su destino.




2. un niño que nunca ha recibido un no, no ha aprendido a hacer frente a la frustración y por tanto es un adulto infeliz.

3. la vida a veces es injusta sin más, porque sí. Los niños no tienen porque entenderlo todo ni hace falta dialogarlo siempre todo. A veces las cosas son porque sí, porque lo digo yo. Y cuanto antes aprendan eso, más preparados estarán para el día en que les digan "estás despedido porque sí, porque lo digo yo que soy tu jefe" o cosas mucho peores.

4. La teoría del disco rayado; eso de dialogar las cosas está bien... a veces... Cuando un niño se mete en el círculo cerrado del "quiero la piruleta" la primera vez le puedes explicar que no se la das porque vais a comer enseguida pero si sigue con la cantinela del "quiero, quiero, quiero" no sirve de nada insistir en el razonamiento, no te escucha. El "no" sin más de nuestros padres, es perfectamente válido hoy en día. La primera vez se explica, las 568 siguientes, se dice simplemente NO. Y hay que ser firme además, porque al final el niño aprenderá que cuando dices no, es no, y no esperará las 568 siguientes respuestas. Hará caso a la primera (vale, esto es un poco teoría, en la práctica no es tan fácil pero lo que sí es cierto es que como le enseñemos que basta con insistir lo suficiente para que al final cedamos, claro lo llevamos)

5. Nos será más fácil resistir las rabietas de nuestros niños sin flaquear (típico caso de niño pataleando en el súper con todo el mundo mirándonos) si tenemos claro por qué no hay que darles todos los caprichos (o sea, qué tipo de adulto queremos que sea)

6. La motivación no cae del cielo. O al menos no siempre. Está muy bien trabajar motivado pero si no lo estás, hay que trabajar igual. Y ahí entra en juego la voluntad, el esfuerzo. ¿Qué clase de adulto será un niño que no ha sido educado en el esfuerzo como modo de conseguir las cosas? ¿y qué enseñamos a nuestros hijos cuando les damos todo lo que piden a la primera y sin rechistar? ¿o peor aún cediendo después de rechistar unas cuantas veces? seamos firmes. Si es no, es no. Y si piden algo que consideramos que es bueno para ellos, ¿por qué dárselo sin más? (al menos no siempre, tampoco hay que irse de extremo a extremo) ¿por qué no hacer que se lo gane?

Recuerdo una vez en que Guille me pedía un cochecito. Típico cochecito zarrioso con caramelos que te cuesta un euro. A mí me daba igual comprárselo, la verdad, pero no me apeteció dárselo sin más. Le propuse un trato. Si durante todo el fin de semana recogía sus juguetes después de usarlos el lunes le compraría el cochecito. Con ello intentaba enseñarle dos cosas: a esperar (las cosas no siempre se consiguen YA) y a ganarse sus caprichos. ¿Sabéis qué? por circunstacias, el lunes al final no pudimos ir a por el coche pero fuimos el martes (y supo esperar muy bien) y se puso mucho más contento que si se lo hubiera cogido el jueves por las buenas.

Esto me recuerda algo sobre los famosos refuerzos. Están bien para una situación puntual pero no como norma. Y si se usan, una vez conseguido el objetivo hay que ir retirándolos. Estamos enseñando a los niños a hacer las cosas por una recompensa externa. Y a veces las cosas hay que hacerlas porque sí, porque te lo mandan, o simplemente por tu satisfacción personal. Los niños tienen una capacidad de autosatisfacción tremenda, ¿por qué nos empeñamos en atrofiársela con estímulos externos? Recuerdo el día en que Guille me vino hiper contento y pegando saltos de alegría porque se había quitado la bata él solito (botones, gran caballo de batalla a los 3 años) ¿habría funcionado mejor un estímulo externo? lo dudo...

En fín, no sé, se nos habló de muchas cosas y seguro que me dejo algo importante, pero ¿veis por dónde voy, no? se trata un poco de recuperar viejos valores. El esfuerzo, el enfrentarse a los problemas y no tratar de evitarlos, la satisfacción de superar retos... pero sobre todo, sobre todo... ser capaz de dejar de lado un placer inmediato para conseguir algo mucho mejor en el futuro.

Quizás deberíamos escuchar más a nuestros abuelos... ellos vivían de otra manera. En algunos aspectos peor, sin duda, pero en otros muchos indudablemente más sana (psicológicamente hablando al menos)

Por cierto, lectura recomendada (si no lo habéis leído ya, ya tardáis): "Charlie y la fábrica de chocolate", De Roald Dahl el rosario de niños malcriados que presenta es brillante. Algo exagerado quizás, no digo que no, pero ¿tanto? Como tantos otros, es en teoría un cuento infantil, pero muy interesante para adultos. Como "Momo", de Michael Ende, una de las mejores reflexiones sobre el uso del tiempo en nuestra sociedad que he leído nunca.

¿Qué pensáis? se abre el debate...

jueves, 11 de diciembre de 2008

Elogios y apoyo

Pues sí, era el título de la segunda charla de la escuela de padres. A ésta no pude ir yo por cuestiones de logística familiar, ya sabéis... pero envié al papá, que después me informó convenientemente de todo lo hablado.

Bueno, el tema es el de siempre, es cierto que solemos fijarnos más en lo negativo y, sobre todo, lo comunicamos más. ¿No os pasa? cuando los críos hacen algo mal enseguida les reñimos pero cuando hacen algo bien no siempre se nos ocurre elogiarlos. Y está claro que no vas a estar todo el día haciéndoles la ola, sobre todo con cosas que tienen ya muy aprendidas y asumidas, pero todos necesitamos esa palmadita en la espalda de vez en cuando, y muy especialmente, cuando hemos logrado algo nuevo, que hasta el momento se nos resistía.

Pero si para todos es importante, para un niño pequeño lo es mucho más porque está formando su personalidad y necesita ese apoyo extra para garantizarse un equilibrio, una autoestima elevada, una confianza en sí mismo... no quiere decir por supuesto que no haya que reñirles cuando hacen algo mal, pero tanto en el elogio como en la riña me parece importante saber centrarse en el hecho concreto que se está valorando. Habría que evitar las generalidades tipo "eres malo". No, una cosa es decirle a un niño que está mal tirar todos los papeles al suelo, y otra muy distinta estar repitiéndole constantemente que es un trasto, que es un niño malo, que no hace nada bien... eso machaca a cualquiera (imaginaros que os están tratando así en el trabajo día tras día y extrapolar la sensación a las de un niño pequeño, tan dependiente todavía de sus padres, tan pendiente de su cariño, y con la personalidad en plena formación) Con los elogios igual. ¿A qué a vosotros tampoco os sirve de nada que os digan vaguedades? el elogio sirve cuando tenemos claro a qué se refiere y por qué, qué es eso que hemos hecho tan bien. Es como esas personas que hagas lo que hagas y te salga como te salga... la comida por poner un ejemplo, se relamen y te repiten varias veces lo buenísimo que está todo. Pues bien, pues vale... y a lo mejor lo piensan de verdad, pero no te sirve. Mi padre por ejemplo es todo lo contrario. Siempre, siempre, siempre te saca faltas. Así que el día en que simplemente dice "está bueno" ya sabes que te ha salido de tres estrellas michelín. Ese elogio sí que es bueno. Claro, tampoco hay que irse al otro extremo...

Bueno, que me enredo, como siempre... que no os olvidéis de elogiar a quienes tenéis alrededor (no solo a los niños, que los mayores también necesitamos mimitos de vez en cuando) pero hacerlo apropiadamente, no por hacer, que entonces se nota mucho y ya no vale.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Vínculos afectivos



Este era el tema de nuestra primera charla de la escuela de padres en el cole de Sofía. La cosa resultó un poco rara, pero al final interesante. Del tema en cuestión nos hablaron poco, por varios motivos que no voy a exponer. Sin embargo, resultó una charla extremadamente participativa. Y ya sabéis... un grupo de padres y madres animados a hablar de sus hijos...

Y lo bien que viene, ¿verdad? sé que este blog cumple también un poco esa función. Compartir experiencias con otros. Ver que no estás solo, incluso que al final resulta que tus problemas tampoco lo son tanto. Se habló de salirse de la cama para dormir con los padres... una mami planteaba si realmente era tan malo que durmieran con los papás... se habló de problemas de disciplina, de niños que no reaccionan ni a premios ni a castigos, ni a nada de nada... de otros a los que no había manera de acostar sin una lucha diaria, de celos entre hermanos...

Me gustó, hubo un ambiente fantástico, en el que primó el respeto a todas las opiniones, y de paso nos sirvió para ir conociéndonos entre nosotros, que con esto de los horarios y el autobús escolar, anda que no está complicado... bueno, pronto habrá también una fiesta de navidad a la que estaremos invitados los papis. Poco a poco...

Pero aunque del tema en cuestión se hablara poco, sí nos entregaron una pequeña documentación que quería compartir con vosotr@s:

Fuente: acción familiar aragonesa (ONG)

VINCULOS AFECTIVOS

SU IMPORTANCIA EN LA COMUNICACIÓN FAMILIAR

A. Efectos positivos para los padres:

- aumenta nuestra capacidad de influir en ellos
- mejora la comunicación con los hijos. Estamos más dispuestos a escuchar y comprender sus mensajes y facilita que ellos se abran a nosotros y nos cuenten sus problemas, porque la vinculación afectiva refuerza la confianza entre padres e hijos

B. Efectos positivos para los hijos:

- los vínculos afectivos les proporcionan fortaleza, confianza y seguridad en los momentos difíciles.
- Les ayudan a valorar a la familia como el elemento principal en sus vidas, un lugar donde siempre van a ser apreciados "por lo que son, no por lo que tienen" Les va a ofrecer un modelo de familia atractivo, que luego tenderán a imitar.

C. Efectos negativos cuando fallan los vínculos afectivos:

- La comunicación se hace más conflictiva. Si, por diferentes razones, resulta difícil crear y mantener esos lazos afectivos en la familia, también se complica la comunicación con los hijos, la influencia sobre ellos y el apoyo en sus problemas.

CÓMO Y CUÁNDO CREAR LAZOS AFECTIVOS EN LA FAMILIA

COMO

A: Escuchar y comprender lo que sienten y piensan nuestros hijos, sus sentimientos y emociones, -que forman parte de su vida y están siempre presentes-, aún en las situaciones en las que podría considerarse que interviene más la razon.

B: Conocer y expresar nuestros propios sentimientos, ya que para establecer y mantener vínculos afectivos resulta imprescindible el conocimiento de la salud, cualidades, defectos, limitaciones, estados de ánimo y sentimientos propios, así como las de nuestros hijos. También es fundamental aprender a manifestar y mostrar nuestros sentimientos porque el amor que no se expresa se apaga. (Con ésta frase en particular no estoy de acuerdo pero como transcribo literalmente, la pongo también)

C: Compartir situaciones y experiencias. La vida familiar nos ofrece multitud de ocasiones en las que podemos iniciar y continuar los lazos afectivos con nuestros hijos. Estas situaciones pueden ser positivas y alegres, o negativas y tristes. A los hijos no se les deben ocultar las desgracias: los problemas forman parte de la vida y es bueno asumirlos y afrontarlos juntos.

CUANDO

Se deben establecer desde el nacimiento

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