Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Bizcocho de calabaza #singluten

En esta época tenemos calabazas por todas partes y apetece muchísimo la clásica crema calentita para cenar o como primer plato, pero hay otras opciones. Hace unos días encontré en el muro de Facebook de una amiga una opción de bizcocho de calabaza vegano y sin lactosa, que decidí adaptar para que también fuera sin gluten. Podéis ver la receta original aquí. Yo la seguí casi al pie de la letra (tentada estuve de añadirle huevo en vez del plátano pero por ser de mi amiga Lauri lo mantuve vegano, cambiando únicamente la harina, que yo utilicé de maíz. (Jengibre no tenía, pero seguro que le da un toque fantástico, otra vez pruebo con él)





Así que mi versión queda así:


INGREDIENTES

-1 taza de harina de maíz
-1 taza de calabaza de calabaza asada
-1 plátano.
-1/2 taza de azúcar panela
-1 cucharadita de canela.
-1/2 de clavos de olor.
-1 cucharadita de levadura de hornear.
-1 pizca de sal.

PASOS 

  1. Tamizar la harina sobre un bowl.
  2. Mezclar con la harina lo ingredientes secos: levadura, canela, clavos de olor, sal y azúcar.
  3. Chafar el plátano y la calabaza con un tenedor hasta hacer una pasta homogénea
  4. Integrar las dos mezclas en un mismo bowl.
  5. Poner en un molde y hornear 30 minutos a 180 grados.


A mí particularmente no me convenció mucho la textura. La falta de gluten es lo que tiene. Se me ocurrió tarde pero para otra vez probaré a añadirle chía a la masa de calabaza y plátano y dejarlo reposar un poco antes de añadir el resto de ingredientes. También se puede probar con goma xantana pero con esto no he probado nunca, no os puedo decir. Aún soy muy novata en el mundillo sin gluten.


A mi marido sin embargo le encantó el bizcocho tal cual. Guille no quiso probarlo, no es muy de bizcochos este chico. Y a Sofía le faltó sólo espolvorearle un poco de panela con canela por encima para encontrarlo estupendo.


Así que, pese a todo, supongo que vale la pena probarlo (si probais con chía o goma xantana o cualquier otro truco contádmelo, porfa)




viernes, 26 de mayo de 2017

Comidas para niños

Estoy un poco cansada de estos anuncios de productos súper elaborados, con quién sabe qué ingredientes en su interior que nos venden para que nuestros hijos coman pescado, por ejemplo. 

¿Quién nos ha convencido de que a los niños no les gusta la comida con su propio sabor? Sí, ya sé que hay muchos que si no es con una tonelada de rebozado y bien de ketchup no quieren saber nada de ella, pero ¿de quién es la culpa? ¿no será que los hemos acostumbrado nosotros? Desde bien pequeñitos, las papillas y potitos nos los venden bien cargaditos de azúcar y aditivos de todo tipo. Luego nos creemos los anuncios y pensamos que si les sacamos un filete de merluza a la plancha no lo van a querer y les compramos los palitos de merluza con formas de animales para que así coman pescado. ¿Estamos todos seguros de que antes hemos probado a darles comida de verdad? ¿con su auténtico sabor? 




No creo que mis hijos sean unos bichos raros. A mí me parecen unos niños de lo más normales. Nunca (o casi nunca) les he dado potitos comprados de pequeños, no me parecía tan laborioso hacerles yo misma sus papillas con ingredientes frescos. Una vez que estuvimos una semana en un hotel Sofía tuvo que comer de potitos y menos mal que ya tenía más de un año y ya iba comiendo sólido porque la pobre probaba una cucharadita y no quería más. Afortunadamente ya podía picar aquí y allá de nuestros platos. Tienen sus manías, como todos, unas cosas les gustan más que otras. Pero en general, les gusta la comida con su propio sabor. El otro día se me ocurrió darnos un capricho y hacer para cenar fish and chips, así, a la inglesa. Además, facebook me había recordado por la mañana que justo hacía un año que había estado yo por esas tierras y, entre visita y visita, me había comido una buena ración para llevar de ese plato sentada en un banco frente a un bonito lago.

Mi gozo en un pozo. "Haaaalaa, reboooozaaadooo noooo" "a la plancha, normal, no lo reboces"... Total, que como las patatas "fritas" también les gustan más al horno, con mucho menos aceite, pues todo al horno que fue. Ya veis la foto. Patatas y filetes de merluza con un poco de sal y perejil al horno sin más. Ni salsas, ni rebozados ni nada de nada. Y es que si la materia prima es buena, no necesita grandes aderezos para hacer un gran plato. Pero si acostumbramos su paladar a mucho azúcar, mucha grasa y a aditivos de nombres impronunciables, luego los sabores naturales les resultarán sosos, cuando no lo son ni de lejos. Quizás haya que empezar por una reeducación de paladares, ir quitando poco a poco aditivos. Yo recuerdo una época en que no sé si tomaba café con azúcar o azúcar sin café. Poco a poco fui reduciendo la cantidad de azúcar que le añadía y ahora (si el café es bueno, claro) me lo tomo más a gusto sin nada de azúcar. Igual con muchos productos. Empecé a buscar galletas sin azúcar añadido y ahora las normales me resultan empalagosas.

Tampoco he sido nunca muy partidaria de hacer comidas especiales para los niños. Que coman más o menos pero que coman de todo y lo que comemos los demás. No les hacemos ningún favor actuando de otra manera.

viernes, 14 de abril de 2017

Torrijas sin gluten

Como ya os avancé, Sofía no quiere perderse nada por ser celíaca, y hace bien, así que el otro día mandamos a su padre a La Mar de Cookies, a por la barra de pan que le recomendaran para hacer torrijas. Se trajo la rústica. La dejamos ahí abandonada un par de días, tanto para dejarla endurecer un poco como porque no teníamos tiempo todavía para liarnos la manta a la cabeza en la cocina. Pero esta mañana ya sí, esta mañana ha sido de cocinicas.

Así que nos hemos metido Sofía y yo entre fogones y, con cuidado (como siempre) de evitar la contaminación cruzada, hemos cortado en rebanadas nuestro pan sin gluten, y, por lo demás, hemos seguido casi al pie de la letra nuestra clásica receta para torrijas. Precauciones para el #singluten... la canela. Ojo, no todas las marcas garantizan la ausencia de trazas. De hecho, fallo y gordo, no me acordé de comprar una de las marcas aptas (Dany o Carmencita por ejemplo) y la que tenía (de la época pre-celiaca en casa) no garantiza nada, por lo que no nos hemos atrevido a mezclar canela con el azúcar al espolvorearla luego. No importa, están ricas igual, pero como ya voy cambiando poco a poco las especias que me quedan por otras aptas, para la próxima vez ya no tendremos ese problema.


Buena pinta, ¿eh? Luego me he liado con el primer plato, que no tenía yo muy claro qué hacer, pero mira, de estos días que tiras de restos y acaba saliéndote algo bien rico. Tenía medio bote de garbanzos cocidos, no muchos pero todo es combinarlos bien. He tirado de restos varios de verduricas. Un refrito de cebollica, trocitos de calabaza, calabacín y zanahoria, unos trozos de patata, se le añade un poco de agua, sal, etc. al gusto, yo le he puesto también una pastilla de caldo de pescado, (ojo, sin gluten también, que no todas valen), aunque no soy muy amiga de añadir estas cosas. En cuanto empieza a hervir unos trocicos de bacalao y los garbanzos ya cocidos y se deja a fuego lento que se termine de hacer y se mezclen bien los sabores. Riquísimo nos ha salido. 

Pendiente tengo de probar unos buñuelos de bacalao que ví en webosfritos, a ver cómo adapto las harinas, ya os contaré. Y he visto también por facebook, que ya me lo he guardado en la recámara estas croquetas de bacalao. Ya os contaré también. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Vida sin gluten

Esta hija mía no deja nunca de sorprenderme. Como sabéis, hace apenas unos meses le diagnosticaron celiaquía. Lógicamente ha habido que hacer algunos ajustes pero lo cierto que hoy en día hay muchísimos productos sin gluten y cada vez más bares y restaurantes que son conscientes de lo que supone no poder comer gluten (y sí, por un poquito sí pasa y sí, porque haya caído una miguita en el plato ya te lo tienes que llevar porque no me vale y no, no me sirve que le quites los palitos de pan a la ensalada porque ya la has contaminado).

Independientemente de esto, una vez hechos los ajustes básicos en casa y en la cesta de la compra, hemos ido aprendiendo algunos truquillos poco a poco, como el de salir con su kit básico de supervivencia celiaca (nesquick porque en la mayoría de bares tienen colacao, unas galletas sin gluten o, según a donde vayamos, unas tostaditas de pan apto... en fin, esas cosas).

Por supuesto en una familia tirando a viajera como la nuestra, y con los medios actualmente a nuestra disposición, lo de no salir de casa por miedo a no encontrar donde comer nunca se nos pasó por la cabeza (aunque me sorprendió ver en grupos de facebook que sí es algo que echa para atrás a mucha gente).

Desde el minuto uno mi hija ha tenido muy claro que no tenía la menor intención de dejar de hacer su vida normal por ser celiaca y lo está llevando hasta su último extremo. El otro día pasamos por uno de estos puestos callejeros de palmas de semana santa y chuches varias. A Sofía todos los años le gusta cogerse una especie de galletitas de azúcar. Pero claro, este año no teníamos certeza ninguna de que no contuvieran gluten o no estuvieran contaminadas en el proceso así que no pudo cogerlas. Le dije que no pasaba nada, que haríamos galletas en casa.

Le compré fondant (sin gluten) de varios colores y a lo que me iba a poner con ella a hacer un receta de galletas de mantequilla aptas que tengo por ahí en la recámara pendiente de probar, me salta que no, no, galleta no, sólo fondant. Que las que se cogía otros años eran sólo de azúcar y no quiere que su vida cambie nada por ser celiaca. ¡Aguántala! Pues sí, sí, se cogió sus fondants de colores y su rodillo (de silicona, claro, el de madera puede llevar contaminación de gluten por todos sus poros) y ahí se pudo a estirar, amasar y decorar a su entero gusto para hacerse sus propias galletitas de azúcar.



Le pregunté ya de paso si querría torrijas, que yo juraría que ningún año les ha hecho ni caso pero dijo que sí, sí, por supuesto que quería torrijas, así que ya os contaré, que ando investigando qué pan sin gluten será mejor... pronto recetita.

miércoles, 5 de abril de 2017

Natillas de plátano


El otro día, al hacer la compra, nos dieron unos sobres con recetas de Tom y Jerry. Mis hijos se pusieron como locos a seleccionar lo que querían hacer y la primera en caer fue esta: unas natillas de plátano (poco aptas si estáis a dieta pero muy ricas)

Os paso la receta:

Ingredientes:

3 plátanos maduros
750 ml de leche
6 yemas
150 grs. de azúcar
1 ramita de canela

Receta:

Poner a cocer la leche con el azúcar, los plátanos troceados y la ramita de canela. Desde que hierva, dejar unos 7 minutos a fuego lento (como mínimo, si tenéis tiempo de sobras yo aconsejo dejarla más tiempo). Mientras tanto, batimos las 6 yemas de huevo (con las claras, ya sabéis, un buen merengue, por ejemplo, aunque yo las usé para remojar unos filetes de bacalao que tenía para cenar antes de rebozarlos en vez de usar el huevo entero) El sobrante lo eché a la cazuela tal cual (con patatas lo hice, pero eso ya sería otra receta, no me lío)

En teoría ahora había que retirar los trozos de plátano y batirlos con las yemas antes de añadir todo a la leche caliente pero en nuestro caso estaban tan deshechos que lo hicimos al revés, añadimos las yemas al cazo con el resto de los ingredientes y batimos bien todo junto. Después, dejamos que siga calentando a fuego lento hasta que vaya cuajando el huevo.

Se reparte en los vasos o cuencos que hayáis preparado y se deja enfriar antes de meter al frigorífico, donde habrá que dejarlo al menos un par de horas.

¡Qué aproveche!

Ya me contaréis si os animáis a prepararlas.



miércoles, 29 de marzo de 2017

Aprovechando restos en la cocina

¿Os acordáis de lo hablábamos no hace mucho de no tirar comida? Ayer mismo me encontré en la balda superior de mi frigorífico (donde yo no veo porque soy bajita) un plato con unos restos de pescado al horno y un poco de arroz con verduras que alguno de mis hijos se había dejado. Mi marido tiene la mala costumbre de subir esos platos con restos a la parte superior del frigorífico y a mí me sabe fatal porque si no los veo no los puedo aprovechar. Pero todavía estábamos a tiempo. No había cantidad suficiente para una ración pero también tenía un bote de corazones de alcachofa abierto de ayer así que solucionado: cogí una sartén grande, le eché un poco de aceite de oliva, troceé el pescado que quedaba y tal cual le volqué el contenido del plato. Lo rehogué un poquito y le le eché el resto del bote de alcachofas (escurridas pero no del todo, el arroz se había quedado un poco seco así que pensé que absorber un poco del caldo de las alcachofas no le vendría mal) En este caso no tiene mayor importancia porque es sólo para mí, pero sí, también es un plato sin gluten (siempre y cuando estemos seguros de que esos restos no han sido contaminados en ningún momento, recordad siempre que con que alguien haya metido pan en el plato ya no es apto)

¡Tapper listo para la ofi!


Hay muchas formas de aprovechar unos pocos restos de comida. Es incluso mejor cuando no ha quedado mucha cantidad porque si no lo más cómodo es volver a comer lo mismo, pero si queda poco, eso nos obliga a inventar un plato nuevo. Seguro que tú tienes también mil trucos de estos, ¿me los cuentas?

miércoles, 8 de febrero de 2017

Croquetas sin gluten

Ya tocaba, en casa muchas muchas croquetas no se hacen pero de vez en cuando sí caen, sobre todo por Guille que es el que más las pide. Esta vez tocaba prepararlas sin gluten así que nos pusimos manos a la obra.

Ingredientes:
Trocitos de jamón serrano
Leche entera
Harina de arroz (otro día probaré con otra a ver qué tal, no me convenció la textura aunque he de decir que en casa tuvieron mucho éxito incluso entre los glutaneros)
Aceite
Sal (ojo con la sal cuando cocinéis para un celíaco, es muy fácil de contaminar si está en bote abierto, nosotros la hemos pasado ya a un salero de estos herméticos que la espolvorean.
Si echáis especias ojo a que sean sin trazas de gluten
Huevo
Pan rallado sin gluten

Preparación:

La normal de todas las croquetas, con las precauciones habituales con cualquier alergia o intolerancia. Asegurarse de que la sartén está bien limpia y no tiene resto alguno de gluten, no reutilizar aceite para evitar el mismo problema, y remover con una cuchara de silicona. La madera  es poco higiénica y al ser porosa por más que se limpie no se puede evitar nunca del todo los restos así que con un celiaco en casa, cubiertos de madera desterrados...

Y con este preámbulo ya hecho, vamos al lío:

Echar un chorrín de aceite a la sartén (también se pueden hacer con mantequilla pero yo donde esté un buen aceite de oliva virgen extra...) y dejar calentar (que no humee, el aceite nunca debe humear)

Saltear un poco el jamón en él y añadir tres cucharadas soperas de harina de arroz (o de la que queráis probar). Remover bien hasta que la harina se haya tostado un poco. Ir añadiendo poco a poco hasta tres vasos de leche entera (yo a raíz de los últimos estudios ya he decidido pasar de la desnatada y es cierto que no noto diferencias en mi peso ni por eso ni por haber vuelto a comer un plátano al día, cuando engordo es por otros pecados menos ligeros, pero allí ya cada uno) Añadir sal al gusto (a mí me gusta añadirles al final un poco de canela y de nuez moscada pero ojo con las especias, no todas garantizan la ausencia de trazas de gluten, de hecho las de Ducros, que son las más habituales, no son aptas)

No dejar de remover hasta que nos quede una masa pastosa y que se separe bien con la cuchara. En ese momento pasar a un plato y dejar enfriar un rato antes de meterla al frigorífico. Lo ideal es hacer las croquetas al día siguiente pero si no puede ser, al menos dejar enfriar muy bien la masa antes de trabajarla.




A partir de aquí ya, muy fácil (y donde más se puede involucrar a los niños) Ir cogiendo bolitas de masa y darles la característica forma alargada de la croqueta. Pasar por huevo batido primero y luego por pan rallado (que sea sin gluten también, claro) y a la sartén, con el aceite bien caliente (pero sin humear, repito) Es mejor no echar muchas de golpe para que no pierda temperatura y lo ideal sería que el aceite las cubriera totalmente, como en una freidora (que yo hace años que no tengo porque se me estropeó y visto el poco uso que le daba no compré otra). Yo reconozco que las hago con menos aceite del que debería pero vosotros mismos...  (si usáis freidora, por favor, aseguraros que no habéis hecho nada con gluten en ella, debería ser exclusivas para rebozados y empanados sin gluten)

lunes, 23 de enero de 2017

Crepes

Sin gluten, claro... pero esto fue fácil. Cuestión de hacernos con un paquetito de trigo sarraceno (que a pesar de llamarse así no es trigo en realidad, y no, no tiene gluten. Es el pseudocereal que tradicionalmente se utilizaba en Francia para hacer la galette (crepe salada) así que supuse que nos daría pocos problemas. Y acertaba... nos salieron unas crêpes muy ricas con la receta clásica. Receta que, si no recuerdo mal es así:

Ingredientes:

100 grs. de trigo sarraceno molido
3 huevos
un poco de azúcar (yo uso panela)
una pizca de sal
1 cucharadita de levadura
1 cucharada de mantequilla
250 ml. de leche.

Preparación:

Tamizamos la harina para que quede fina y la mezclamos con la levadura. Hacemos un volcán y echamos en él los huevos bien batidos. Batimos bien con las varillas hasta que quede bien ligado y vamos añadiendo poco a poco la leche mezclada con la mantequilla previamente derretida sin dejar de remover. Añadimos una pizca de sal si las crêpes son saladas y un poco de azúcar (más o menos azúcar según si las queremos para postre dulce o para plato salado, yo le puse una cucharada y las usé tanto para dulce como para salado)

Una vez preparada la masa, calentamos una sartén (las hay especiales pero yo uso una grande de las normales) con un poco de mantequilla y cuando esté caliente vertemos con un cazo un poco de masa. Poco, la crêpe tiene que quedar muy finita. El truco está en echar medio cazo en el centro y mover la sartén para que la masa se vaya extendiendo por toda la base y quede finita. La dejamos hacer por un lado y, con cuidado (ésto es para mí lo más complicado) le damos la vuelta para hacerla por el otro lado.

Aviso, la primera siempre sale mal, es normal, yo lo considero una forma de preparar la sartén. Las siguientes ya salen mejor. Luego es cuestión de práctica dándoles la vuelta, claro. Yo las giro ayudándome con un par de cucharas de silicona (recordad, si cocináis para un celíaco las cucharas de madera bien lejos, la madera es porosa y nunca se limpia del todo, pueden quedar trazas de cualquier cosa)

A ver qué os parecen nuestras crêpes (dejé en la cocina a mi hija y mi marido haciéndolas, ninguno de los tenía ninguna práctica y aún así mirad qué bien les salieron)




lunes, 16 de enero de 2017

Bizcocho de yogur con harina de arroz

Estrenamos etiqueta. Justo estaba yo curioseando el facebook ayer por la tarde y me saltó en el grupo de 500.000 recetas para celiacos la receta de un bizcocho con una pinta espectacular. Lo que faltaba a mí para entretenerme el domingo por la tarde después que la panificadora que me había pasado mi amiga Elena para hacer cositas para Sofía (mil gracias) pinchara por algún motivo que desconozco (fue enchufarla y saltar la corriente y ya nada, no hubo forma de enchufarla sin que saltara) sniff, sniff... En fin, que para consolarme me lié a preparar este bizcocho que además es muy fácil. La receta original venía de aquí y ahora os cuento la que hice yo, aunque con muy poquitas modificaciones.

Ingredientes:

3 huevos
1 yogur de limón (vigilar que sea apto, que los de sabores no tienen por qué serlo)
250 grs. de harina de arroz
180 grs. de panela (la receta incluía 250 grs. de azúcar pero me parecían muchos, últimamente no me gustan las cosas demasiado dulces, y ya no uso prácticamente más que panela)
1 vaso de yogur de aceite de oliva virgen extra (suavecito mejor)
1 cucharadita de levadura sin gluten

Preparación:

Muy facilona. Se baten primero los huevos con la panela hasta que quede bien unificado y luego se van añadiendo el resto de los ingredientes (la harina previamente mezclada con la levadura) Se bate bien y al horno unos 30 minutos (esto ya sabéis que varía mucho en función del horno pero en mi caso así fue) Antes de servir se puede espolvorear con azúcar glass (nosotras lo hemos hecho con la propia panela, triturándola un poco para que quede finita)

Así nos ha quedado a nosotras.



lunes, 9 de enero de 2017

Cocinando sin gluten



Hace unas semanas nos confirmaron que mi hija es celíaca. Nunca ha tenido síntomas pero al parecer eso es algo bastante común y desde luego, no significa que haya que descuidarse con la alimentación. Se note o no, el gluten, presente en tantos alimentos, le hace daño a nivel intestinal. Lo explica muy bien La Mar de Cookies en su blog.

Afortunadamente, le ha tocado en un momento en que el mercado está lleno de productos aptos para celiacos y no es difícil encontrar casi cualquier cosa. Además, he descubierto que éste es uno de esos mundos en los que encuentras rápidamente apoyo.

Por supuesto, lo primero ha de ser ponernos en contacto con la asociación de celiacos de nuestra zona. Nosotros todavía no hemos hablado con ellos por esto de que nos ha pillado todo en estas fechas tan raras pero ya me he puesto en contacto para fijar una primera cita porque aunque creamos que lo estamos haciendo todo razonablemente bien, como buenos novatos que somos en este mundo, seguro que hemos metido alguna pata que otra.

Lo que sí había hecho ya en cuanto se fueron confirmando las sospechas de celiaquía fue ir informándome de lo que pudiera y así descubrí la que después he oído nombrar como "la biblia del celiaco": la página de Dany: singlutenismo, extraordinariamente completa. Tanto nos ha gustado que Sofía llama a la zona del armario que hemos destinado para sus cosas, "mi rincón singlutenismo" Porque sí, además de buscar productos que no contengan gluten, también hay que tener mucho cuidado con las posibles contaminaciones cruzadas así que de momento ya le hemos comprado exclusivamente para ella una tostadora y una sandwichera individual, sólo para su pan sin gluten.

Hablando de pan, esa es otra historia, hasta que encuentras el que te gusta y además puedes comprar con cierta facilidad, sin tener que cruzarte media ciudad. Para el pan de molde, acerté a la primera, porque la segunda vez compré otro que se le desmigaba mucho y hemos vuelto al primero, de Schär. Para el pan normal, descubrí por casualidad que en mi Panishop de cabecera lo puedo encargar de un día para otro y me traen, ya hecho (no congelado como en otros sitios, que también nos ha pasado) unos panecillos redonditos, de tamaño muy adecuado para mi hija, (eso sí, más caros que la barra entera que compro yo, y eso que no compro la más barata) y que están muy ricos.

Hasta hemos viajado ya sin mayores problemas. De Zaragoza a Madrid paramos por el camino (en Lodares de Medinacelli) y además de galletas y productos varios envasados y sin gluten, nos ofrecieron hacerle un bocadillo si quería ya que también tenían panecillos, aunque sólo en la cocina, no fuera a la vista (entiendo que para evitar contaminaciones) Salió el cocinero de propio a preguntarle de qué lo quería y él mismo se lo llevó a la mesa cuando lo tuvo listo. No puedo responder de cómo lo preparó dentro, por supuesto, pero al menos parecía que sabían de qué va esto de la celiaquía.  En Madrid intentamos tomar un café en un bar pero no sólo no tenían nada sin gluten sino que después de casi 20 minutos esperando a que nos sirvieran lo que habíamos pedido (unos cafés y algo de bollería, nada extraño), tras preguntarles y ver que ni sabían de qué pedido hablábamos nos fuimos sin tomar nada así que en este caso lo del gluten fue lo de menos. De hecho Sofía fue la única que pudo tomar algo puesto que llevaba sus galletas de chocolate aptas por si acaso. La comida genial. Vi que en el VIPs (que a mis hijos les encanta) tenían carta sin gluten y allá que nos fuimos. Está además certificado por FACE y ves pequeños detalles que te dan confianza. Lo primero que hicieron al pedir el menú sin gluten fue cambiarle el mantelito individual por otro diferente. Toda su comida salía en unos platos de distinto color que los nuestros, supongo que todo para evitar confusiones accidentales, y encima para postre, donde a mí me sacaron una tortita, a ella le sacaron tres (jo)

Como os decía, también he descubierto que este es un mundillo en que encuentras mucho apoyo. Ya el primer día que pasamos por la tienda que os nombraba antes (plenas fiestas, una fila de mil demonios), vimos que en la propia fila la gente te aconseja o te comenta cosas sobre los productos. Luego, como es normal en esta era nuestra, me metí en un par de grupos de celiacos en facebook, aparte de seguir páginas varias, y la verdad es que da gusto. Ayer mismo se me ocurrió preguntar en el de Zaragoza dónde conseguir una buena empanada sin gluten, o en su defecto, qué masa es mejor para prepararla en casa y en apenas unos minutos tenía ya varias respuestas para ambas preguntas.

De momento sigo con mi investigación de productos y dónde comprarlos, pero ya sabéis que soy cocinicas de natural así que pronto empezaré a trastear en la cocina con mis nuevas harinas (he comprado de maíz, de garbanzo y de arroz) De momento quiero probar a hacer mi propia masa madre para hacer nuestro propio pan (ya me han hablado de las panificadoras pero no me gustan estos inventos, prefiero hacerlo yo) Cualquier día de estos prepararé unas crêpes, a ver qué tal salen, y me quedan pendientes distintos bizcochos y unas tortitas de maíz para los burritos, aunque de momento aproveché una oferta y compré tres paquetitos, pero aún así, vaya precio llevan...

He creado ya la nueva etiqueta de cocina sin gluten. Espero ir rellenándola muy pronto. Se admiten sugerencias...

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