Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

martes, 18 de octubre de 2016

La comida ¡no se tira!

Hace un par de días se celebró el día mundial de la alimentación y pudimos ver datos que, no sé a vosotros, pero a mí me dejan patidifusa. Sabía que se desperdiciaba muchísima comida por leyes que obligan a los supermercados a tirar determinados alimentos por cuestiones que no siempre son muy razonables, pero resulta que en nuestro país (sexto en el ranking europeo de desperdicio alimentario), sólo en los hogares, se desperdician al año 2,9 millones de toneladas de alimentos. ¿Llegáis a haceros una idea de lo que son casi 3 millones de toneladas en comida? Yo reconozco que no consigo visualizarlo. Y eso sólo en los hogares. Os copio de aquí:

Los datos del primer Estudio sobre hábitos de aprovechamiento de alimentos de los españoles realizado por AECOC, Asociación de Empresas de Gran Consumo apuntan cifras que llaman la atención. 
Sólo un 15% de la población dice no desperdiciar ninguno de los productos que adquiere para su consumo y son un 5% aquellos que tiran grandes cantidades de alimentos. De entre ellos, los consumidores jóvenes, de edades entre 24 y 34 años son los que más desperdician, mientras el porcentaje se reduce hasta llegar al 8% en el caso de las personas de edades comprendidas entre los 55 y los 65 años.
En más de 14 millones de hogares españoles se tiran alimentos a la basura sin haber sido procesados por considerarlos en mal estado.

De verdad que se me hace muy difícil digerir estos datos, será porque en mi casa siempre ha sido un hábito aprovechar bien los recursos (ya os contaré otro día las prácticas que está implantando mi hija, la última implica un cubo al lado de la ducha para poder aprovechar ese agua que se malgasta mientras esperamos a que salga a la temperatura adecuada) o será porque tuve una de esas madres que te graban a fuego que ¡la comida no se tira!

Volviendo a la comida, ¿de verdad hay tanta gente que compra demasiado? ¿que acumula sin saber ni lo que tiene y dejando que caduque? ¿que tira lo que sobra en vez de reutilizarlo para otro plato? Yo reconozco que ahí casi hasta me paso porque hasta de unas pequeñas sobras saco unas croquetas o, peor aún, me convierto en el cubo de basura de mis hijos y acabo comiéndome lo que se dejan, lo que tampoco es bueno, desde luego. Tampoco es lo más adecuado para mi dieta lo que acabo de hacer. Todo ha surgido de ver que me había quedado café de esta mañana en la cafetera. Ayer además había visto un paquete de Maizena que lleva ya bastante tiempo abierto y en el que (¡qué cosas pasan!) venía por detrás una receta de bizcocho de chocolate. Lo que me ha faltado por ver ya ha sido el tubo de azúcar glas casi petrificado ya del tiempo que llevaba ahí al lado de la Maizena. He adaptado las cantidades a la cantidad de azúcar que me quedaba y en vez de chocolate le he puesto el café que me había sobrado y aquí os enseño el acompañamiento para el descafeinado de la tarde tan apañado que me ha salido.



Laminerías aparte, lo cierto es que casi de cualquier sobra se puede sacar un nuevo plato (tortilla de las más diversas cosas, croquetas, una ensalada con sustancia...), un acompañamiento para un plato principal, una lasaña, un apaño completo para la pasta... las opciones son infinitas. Y por supuesto, si las sobras son mayores, siempre está la opción de congelarlas en un tupper correctamente etiquetado.

Por descontado, hay una serie de hábitos que si no tenemos deberíamos implantar desde ya: revisar la despensa antes de ir a la compra, preparar una lista detallada de lo que necesitamos para evitar comprar de más (muy útil también tener programados con antelación los menús mensuales o al menos semanales, lo que nos ayuda además a equilibrarlos mejor nutricionalmente), colocar delante los alimentos con fecha de caducidad más cercana o usar adecuadamente el congelador.

En serio, es muy fácil y desde luego vale la pena. ¿Me contáis cuáles son vuestros hábitos en este sentido? seguro que entre todos damos con muchas buenas ideas.

martes, 9 de agosto de 2016

Conoce tu ciudad

Como tantas otras buenas ideas, ésta surgió de la manera más tonta. Estábamos dando un paseo nocturno en familia y yo me iba parando a hacer algunas fotos. En una de estas, me dice mi hija que para qué hago fotos como una turista si estoy en mi propia ciudad. "¿Y por qué no?" le contesto yo... "si muchas veces la ciudad que menos conocemos es la propia..." y va la muy espabilada y me suelta que ella conoce muy bien su ciudad, y su hermano que él también, faltaría más...



Así que decidimos hacerles un pequeño concurso de preguntas sobre Zaragoza. ¿Resultado? ¡catastrófico! ¿Solución? organizar durante las vacaciones pequeñas visitas guiadas por la ciudad. Ahí ya entró el padre de las criaturas, que si no hace algo raro no es él mismo, y empezó a pensar en un formato gymkana. 

En fin, que entre los dos acabamos definiendo algo entre gymkana, visita turística, preguntas para las que deben investigar por su cuenta para poder contestar... vaya, que de momento solo hemos hecho una primera prueba, con la época romana, pero no ha salido muy mal. Se preparó un poco deprisa para lo que hubiéramos querido y desde luego es muy mejorable pero como idea me gusta y así os la lanzo. Cada uno en vuestra ciudad/región... ¿estáis segur@s de que vuestr@s hij@s conocen bien su entorno? ¿sus monumentos? ¿su historia? ¿la conocemos nosotros mismos? no viene mal este ejercicio que os propongo, tanto para ellos como para nosotros mismos, ya que nos obliga a investigar un poco para prepararnos bien la visita, los juegos, las preguntas...

¿Os gusta la idea? ¿os animáis a llevarla a cabo? ¡contadme los resultados! y por supuesto cualquier otra aportación que se os ocurra para mejorarla. Espero vuestros comentarios.

miércoles, 29 de junio de 2016

Ordena tu casa, ordena tu vida

Como de costumbre, me debato entre  mis deseos de ser organizada, en múltiples aspectos, y el caos que invariablemente acaba apoderándose, sobre todo de mi casa. Sin embargo, me pilláis en un momento especialmente propicio para volver a hacer buenos propósitos. Estoy metida de lleno en una pequeña reforma de la casa que me ha obligado a vaciar estanterías casi como para una mudanza, y además he descubierto así un poco de rebote, como se descubren estas cosas, un nuevo blog que rápidamente he incorporado a  mi lista de favoritos (y que a mi hija le ha gustado aún más que a mí, con lo que es ella de organizar y planificar...) Este:

http://www.ordenylimpiezaencasa.com/

Ya me contaréis qué os parece, yo he encontrado un montón de truquillos y rutinas para sistematizar lo del orden en la casa, que buena falta me hace. A ver si ahora con el cambio de muebles y tener que volver a vaciar cajas conseguimos organizarnos un poco mejor (y luego mantenerlo, pero para eso están las maravillosas rutinas de Alicia, ya las iréis descubriendo)



Así que este año parece que es el de las organizaciones, entre mi súper sistema Beanant, del que ya os hablé en una entrada anterior, y  mi último descubrimiento blogueril, con un poco de suerte acabaremos poniendo un poco de orden en mi casa y en mi vida (que no es tan caótica como la primera pero con tantos frentes abiertos siempre no deja de agradecer sistemas que la simplifiquen un poco)

Sin embargo para las cosas del trabajo sí soy organizada, incluso el escritorio del ordenador, que algunos están abarrotados de iconos varios, lo tengo en modo minimalista continuamente... es curioso cómo en unas áreas me encanta planificar, organizar y mantener un escrupuloso orden (¿ya os he contado alguna vez mi manía de las pinzas de tender? también tengo una forma fija de poner las cosas en el friegaplatos y odio que me la cambien...) y sin embargo para otras cosas soy un desastre total... en fin, todo es ponerse, ¿a qué sí? en eso también consiste la vida, en ir mejorando aspectos de nosotros que no nos acaban de gustar.

Ya os contaré qué tal me va con mis nuevas rutinas en cuanto me traigan los muebles nuevos y pueda ponerme a la faena... y ya estoy mirando también truquis para involucrar a toda la familia en el nuevo sistema, claro, si no no funcionaría...

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