Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 6 de febrero de 2017

Víctimas de la manipulación

Empiezo a estar un poco harta de tanta viralización de chorradas,  paso por la hortera imagen de la recién embarazada, paso por los memes graciosos ante noticias varias, pero que le demos tanta importancia a las declaraciones de una nueva madre que, obviamente, solo ha buscado un titular escandaloso para que todo el mundo hable de ella, o al vestido (o lo que fuera aquello) que cierta presentadora se ponga cierta noche, hasta el punto de hacerlas trending topic, me suena ya a marketing puro y duro. ¿Tan tontos somos como para caer como moscas en una trampa tan fácil?¿Qué más les da que se hable bien o mal de ellas? lo importante es que se hable. Es obvio que semejantes acciones solo pueden perseguir adquirir una notoriedad facilona.  ¿Por qué se la damos como borregos?



Y estos dos ejemplos serán tontadas, pero ¿os habéis parado a pensar en el revuelo montado con el muro de Trump? ¿y qué pasa con la actitud de la Unión Europea ante los refugiados? ¿Tanto se llevan unos y otros? Pero, por supuesto, es más fácil lanzar las piedras contra el otro y de paso tratar de tapar las propias vergüenzas. Porque no me cansaré de decirlo, Trump será lo que sea, y no seré yo quien le defienda, pero el comportamiento de la Unión Europea últimamente no queda muy lejos.

Crítica más o menos duras, memes más o menos graciosos, opiniones en favor, en contra, insultos contra la presentadora de turno, acérrimas defensoras de que se puede poner lo que le de la gana, madres enfurecidas por los comentarios de la periodista (que, a todo esto, yo apenas la conocía de refilón y ahora la veo hasta en la sopa), fans de Harry Potter que amenazan con quemar sus libros por que la autora tiene la desfachatez de opinar sobre política... Un idiota que hace un comentario de lo más desafortunado sobre la muerte de un personaje sin duda singular. Las redes se encienden, cualquiera puede opinar, con o sin la impunidad del anonimato, mientras en el mundo real, gente como tú y como yo sigue muriendo de frío, de hambre, o por una bomba despistada, aquí al lado o allá lejos.

¿En qué mundo vivimos? ¿No se supone que cada generación debería estar mejor preparada que las anteriores? No sólo seguimos cometiendo los mismos errores históricos una y otra vez (tenemos ya desgastada la dichosa piedra de tanto tropezarnos con ella) sino que ahora además nos atontamos cada vez más con el juguetito de las redes sociales y los móviles, en ocasiones se diría que más inteligentes que sus dueños. Reflexionemos un minuto, por favor. Cada imagen que publicamos, cada meme que compartimos, cada comentario que alegremente dejamos en nuestras redes sociales, se queda allí, nos puede perseguir. Pensemos antes de hacerlos. Pero sobre todo, por favor, seamos críticos y pensemos antes de seguir a la manada en la viralización de según qué cosas... no hace falta alimentar algunos fuegos, es más prudente dejarlos sin oxígeno para que se apaguen solos y sin grandes estrépitos.

viernes, 3 de febrero de 2017

Repito reto

Pues sí, no contenta con haberlo hecho una vez, o más bien por otras razones, que luego os cuento, me he apuntado de nuevo al reto 10k de los geniales 100 pies eventos.

3 meses, 10km, ahí es ná. Pero oye, que van ya por la quinta edición y las plazas vuelan así que, ambicioso como parece (y es), el caso es que funciona.

La primera vez, ya os conté, me apunté un poco como diciendo, sí, claro, en tres meses me vais a preparar a mí para correr 10 km, a mí que hasta hace dos meses no corría ni detrás del autobús... y de hecho, fue cierto, no pude correrlos, pero por un inoportuno esguince, no por falta de preparación. Algun@s os acordaréis de cuando lo conté aquí. Pues bien, pese a no lograr ese primer reto, sí conseguí, una vez recuperada de la lesión, otro que me venía picando hacía ya tiempo: correr la parisienne. Como no podía ser menos, lo conté también en este blog, justo aquí.

Si algo tienen estas naranjitas es que enganchan, el caso es que ya metida en harina decidí continuar en el club y prepararme bien para la siguiente 10k. Ésta sí la hice, faltaría más, y bien contenta que entré yo de la mano de mis hijos, que me acompañaron en el último km (soy más bien tortuga, lo que quiere decir que para cuando llego yo, ya ha pasado todo el mogollón de corredores y el que unos niños entren a la carrera no molesta a nadie, como podéis ver en la foto. Por favor, no hacer esto cuando hay todavía mucha gente llegando, es peligroso y un caos para la organización de la carrera)



Peeerooo, tras el verano llegó otro de mis momentos de cambios laborales, lo que hizo que me desorganizara toda y me diera de baja temporalmente del club (con la autopromesa, eso sí, de no dejar de correr) Y no es que lo haya dejado... del todo... en fin, que corrimos en familia (como ya es tradición) la popular de Ibercaja, corrí la carrera de la mujer, la San Silvestre con Sofía y maridín... pero vamos, que yo ahora salgo cualquier día a correr por mi cuenta y no estoy como debería estar, desde luego no como para volver a apuntarme al club así a pelo. Así que, oye, que esto del reto está muy bien y me parece a mí que va a ser lo mejor para volver a ponerme en forma y plantearme incluso mejorar un poquillo mi marca en la 10k.

Aprovecho para recomendaros a todas que os animéis. De verdad que es una experiencia de las que le dan una vuelta a tu vida (para bien), que el ambiente es excelente, se hacen buenísimas amigas, estaréis en manos de los mejores entrenadores y os reiréis mucho, además de poneros en forma. ¿Que no sois capaces de correr ni medio minuto? decídselo a mi yo de hace un par de años... Se puede, de verdad. Si yo lo logré, ¿por qué tú no? ¿Nos vemos allí?

miércoles, 1 de febrero de 2017

La fuerza del destino

La mayoría de los mortales nunca llegamos a conocer nuestro verdadero destino; simplemente somos atropellados por él. Para cuando levantamos la cabeza y lo vemos alejarse por la carretera ya es tarde y el resto del camino lo tenemos que hacer por la cuneta de aquello que los soñadores llaman la madurez. La esperanza no es más que la fe de que ese momento no ha llegado todavía, de que acertemos a ver nuestro verdadero destino cuando se acerque y podamos saltar a bordo antes de que la oportunidad de ser nosotros mismos se desvanezca para siempre y nos condene a vivir de vacío, añorando lo que debió ser y nunca fue.

Carlos Ruíz Zafón. "El laberinto de los espíritus"



Ya no es la primera vez que encabezo un artículo con una cita de este autor. Algo tiene que hace que me sienta especialmente identificada con lo que escribe. En este caso, no sé si identificada sería la palabra. De hecho, sigo releyéndolo intentando comprender bien qué es eso de que el destino nos atropella. ¿Se desvanece nuestra oportunidad si no estamos atentos? pero entonces, ¿es que sólo tenemos una oportunidad? Yo no lo creo. Sí que estoy convencida de que muchas veces, efectivamente, alguna ocasión de oro nos pasa por encima y ni nos enteramos a pesar de habernos quedado incluso magullados. Pero de ahí a que ese sea el último tren va un buen tramo.

Tiene que ser triste de todas formas eso de vivir de vacío añorando lo que debió ser... ¿nunca fue? puede, pero ¿nunca será? ¿por qué? ¿no será esa la forma de continuar viviendo? ¿seguir luchando por lo que queremos ser? será esperanza, sí, y fuerza, y determinación, y muchas más cosas. No creo que sea solo fe en que el momento aun no ha llegado. Puede haber muchos momentos, cada cual distinto. Seguro que todos no nos llevarían por el mismo camino, quizás ni siquiera al mismo destino, pero ahí están y de nosotros depende no caer demasiado rápido en esa cuneta de la madurez, no perder de vista nunca nuestros sueños. A esos hay que perseguirlos siempre, aunque nos arrollen y sigan su camino por la carretera. ¿Quién dice que incluso entonces no podamos alcanzarlos?


Madre mía, me temo que me ha salido otra de esas entradas en la que acabo por no decir nada... mira que cuando me da el día tonto... pero ya que estamos, contadme, ¿Creéis en eso del destino? ¿está todo prefijado o nos lo creamos nosotros mismos día a día?

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