Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

martes, 13 de abril de 2010

Primavera, primavera, que la sangre altera

Sobre todo cuando va y viene, como esta que nos ha tocado... porque hay que ver, con el tiempo tan bueno que tuvimos el fin de semana (y lo revolucionados que andaban mis pequeñuelos) y la rasca que está haciendo otra vez estos días.

Pero eso sí, vaya fin de semana primaveral nos hemos marcado. Aprovechando el buen tiempo, el sábado por la mañana nos fuimos los cuatro a la piscina (cubierta, hacía bueno pero no tanto) Sofía ya se suelta sola con el churro y la tabla así que ahora quiere ir con más frecuencia y Guille disfruta un ratito pero enseguida se cansa, es más de secano, como su padre. A ellos les va más la bici y esas cosas...

Por la tarde, seguimos con la vena deportista y nos bajamos a la plaza con los patines. Sofía ya se va soltando sola también y con su padre nos hicieron una exhibición de patinaje artístico (como pesa poco, papá la eleva por los aires y le hace dar vueltas subiendo y bajando a la pobre, y la otra que se lo pasa pipa...)



Guille fue hasta la plaza patinando (de la mano) pero sus patines corren demasiado, pobre, y le cuesta controlarlos así que enseguida se cansa y se los quiere quitar. Pero da igual, luego se lo pasó bomba jugando con el agua en la fuente y viendo a su hermana...



El domingo por la mañana, de vuelta a la plaza, esta vez con las bicis, como locos iban por la calle... total, en cuanto llegamos a la plaza pasaron de las bicis y se fueron corriendo a los columpios, que además a esas horas estaban bastante libres, porque hay que ver cómo se pone aquéllo en hora punta.

Y todo esto sin desfallecer ni medio segundo, claro, quién tuviera la energía de estas criaturas... la tarde del domingo ya nos la tomamos con más tranquilidad, estuvimos de visita en casa de los abuelos (Sofía se puso su vestido nuevo, toda guapísima ella) pero de tranquilidad nada. Estuvieron completamente alborotados todo el fin de semana. Así de bien durmieron claro... sería eso, la primavera, que la sangre altera... y a los adultos que nos da por la astenia primaveral... ¿dónde se consiguen una pilas nuevas como las de los niños? Hablando de pilas... tengo que comprarle unas nuevas a mi báscula, que últimamente se niega a decirme mi peso (oooooooh, quéeeeeeeee peeeeeeeenaaaaaaaaaaaa) Que nadie se engañe, el último intento de hacer dieta se quedó en la buena intención. A lo sumo he conseguido controlar un poco algún día suelto, pero sin ninguna constancia con lo cual...

Último apunte antes de corto y cierro... la operación pañal está definitivamente en marcha. Guille se pegó todo el fin de semana sin él (excepto para dormir, claro) y fenomenal, sólo un pequeño escapito el domingo por la mañana porque estaba entretenido jugando y a lo que lo pidió ya no llegamos a tiempo. En la guardería todavía regular, ayer salió con la misma ropa con la que entró pero las profes se empeñaron en que no pedía y que no había mojado porque lo iban poniendo cada hora a hacer... ####, ¿cómo va a pedir el pobre crío si lo ponen cada hora? al salir, como le dije que no había pedido, un berrinche del quince el pobre porque claro, él quería pedir, pero es que no le habían dejado, así que para calmarlo hubo que volver a la guarde y decirle a su profe que no lo pongan, que sabe pedir muy bien y que esperen a que él lo pida... esta mañana se lo hemos recordado, han dicho que vale. Así lo han hecho así que como no lo han puesto por la mañana, se ha meado encima por no pedir. Y después de la siesta, que los ponen a todos a hacer pis, se ha pillado un rebote de los suyos y no ha querido saber nada. ¿Qué hago con este niño? en casa pide perfectamente y en la guardería no le da la gana, además es tal cual porque le he preguntado por qué no había pedido en el cole y me ha dicho que porque no quería... que quería conmigo...

jueves, 8 de abril de 2010

Operación pañal (o el instinto materno)

Bueno, pues sí, como veis ya venía tocando la operación pañal de Guille aunque en realidad no fue decisión nuestra (que no lo veíamos preparado ni de lejos a pesar de estar ya cerca de los tres años) sino cosa suya, que de repente un día dijo que ya no quería pañales, que quería sus calzoncillos de Rayo McQueen (y bien mono que está con ellos, por cierto)

Total, que el martes de la semana pasada, pese a saber que no estaba preparado, aprovechamos su repentino interés y nos liamos la manta a la cabeza. Lo mandamos a la guardería sin pañales y con una tonelada de ropa de recambio por si acaso y a esperar noticias.

Primer asalto:

Guille 0 - pises 1

Fuimos a recogerlo por la tarde y salió con un pantalón que ni siquiera era suyo. O sea, había mojado el que llevaba, el de recambio y los otros dos o tres que le habíamos puesto de refuerzo y
al final habían tenido que recurrir a sus propios refuerzos.


Salió además todo mustio el pobre pero bueno, le tranquilizamos y desde luego no quería saber nada de volver al pañal.

El miércoles, con esto de que se acercaba semana santa, Sofía tenía fiesta y yo no tenía mucho trabajo me los quedé a los dos en casa. Esperábamos que al estar en casa más tranquilito la operación pañal fuera algo mejor pero nada, definitivamente no estaba preparado. Lo ponías a hacer pis y no le salía, le volvías a vestir y a los dos minutos... pis... pobrecito, yo empezaba a pensar que se tenía que estar agobiando con eso de querer y no poder, pero él seguía queriendo ir sin pañales así que seguimos adelante (con aquello en mente además de que una vez que se les quita no hay que volver a ponerlo)

Pero como no hay nada matemático en lo que respecta a los niños, cuando vimos que a jueves el marcador venía a ser algo como:

Guille 0 - pises 3655475400000000

volvimos a hablar con él y le preguntamos si no prefería volver a ponerse unos días el pañal y esperar un poco para volver a intentarlo (diga lo que diga la teoría al respecto) Un tanto mustio dijo que sí, que mejor, y eso hicimos.

¿Y sabéis qué? que no entiendo para nada esa teoría de no poder echar marcha atrás... ¿a santo de qué? vamos, es que hasta en la guardería me "echaron la bronca" cuando volvimos el lunes y les dije que le había vuelto a poner el pañal... que si era un atraso (¿atraso de qué? pero si no había habido ningún adelanto...) que si le podía coger miedo al orinal... (¿eeeehhhh? ahora os cuento cómo ha seguido la historia... )





Total, que yo vuelvo a mi vieja teoría de que nadie como mamá y papá conoce a sus retoños y sabe, por puro instinto, lo que les va a ir mejor. A veces nos empeñamos en seguir los consejos del medio mundo que se empeña en decirnos cómo tenernos que hacer las cosas, o nos empanamos con teorías varias de psicólogos, etc. y se nos olvida hacer caso de lo más importante, nuestro propio instinto, apoyado por supuesto por el conocimiento de nuestros niños y nuestras experiencias anteriores con ellos. Y entonces es cuando nos equivocamos. Y no digo que las teorías no valgan para nada, pueden ser un buen apoyo, pero no deberían considerarse nunca como decisivas.


Todo esto viene a que, en contra de las amenazas teóricas, Guille pasó la semana santa tan tranquilo. Cuando volvimos del viaje (justo a tiempo para que les saliera el sol, según me confirma Bubbles & Creams, con quien a pesar de todo pasamos un ratito muy agradable en una terraza frente al mar, cosa que los de secano agradecemos mucho, por cierto) Guille siguió pidiendo de vez en cuando su orinal, a veces acertaba a hacer algo dentro y a veces no, pero desde luego no le cogió ningún miedo. Desde hace un par de días, más que orinal quería directamente la taza sólo que le daba miedo y me hacía a mí quedarme con él agarrándole. Aún así descubrimos que empezaba por fin a controlar sus esfínteres. Por fin pedía el pis y era capaz de retenerlo hasta llegar al baño. Esto ha ido en aumento hasta que hoy mismo me lo ha pedido varias veces durante la tarde y más feliz que chupillas. Sin embargo me encuentro con un problemilla, en la guardería no quiere pedirlo. Parece que anda algo enfurruñado con ellas (hasta les reta a la hora de la comida, negándose a probar bocado)

Pero bueno, hemos quedado en que mañana hará las paces con su profe y además hemos acordado que si les pide ir al baño, este fin de semana quitaremos definitivamente el pañal. A ver si es verdad... en cualquier caso, lo que sí es cierto es que en este caso al menos, volver a ponerle el pañal no fue un retroceso, sólo un pasito atrás para tomar carrerilla...

Y para terminar, y compensar, esta escatológica historia, os dejo con una nota romántica:

Esta mañana mi principito ha decidido que quería llevarle una flor a Belén (una niña de la guarde) Sólo que quería llevarle mi rosa azul desecada (algunos recordaréis la pequeña historia de mis rosas azules, me gustó tanto el detalle que puse una a secar para guardarla como recuerdo y la tengo en un pequeño jarroncito en el salón) y eso no podía ser... así que le he convencido de esperar un poco, pero como lo prometido es deuda, esta misma tarde al salir del cole hemos comprado un ramo de orquídeas que él mismo ha elegido y mañana le llevará un ramillete a su chica...



sí que empiezan pronto estas criaturas... ays... mi pequeño casanova en pañales...

domingo, 4 de abril de 2010

Semana Santa

Bueno, ya va quedando menos... los niños aún tienen fiesta mañana pero el resto de los mortales en Zaragoza no así que supongo que por mi parte, doy por finiquitadas las vacaciones de Semana Santa. Este año hemos aprovechado para hacer una escapadita extra fugaz a las francias. Una amiga tuvo un bebé a principios de enero y le habíamos prometido acercarnos por allí en cuanto hiciera mejor tiempo.

Y mira que hace tiempo ya que ando yo con ganicas de acercarme una semana santa a Calanda a escuchar la "rompida de la hora" pero al final ni me lo planteo. Y es que a mí las multitudes... uff, y la que se monta por allí es espectacular. Y tiene que ser impresionante desde luego, algún día iremos, que además, con la ruidera que organizan tampoco es imprescindible estar en primera fila precisamente.




Me pasa igual con las procesiones. A mis hijos les hace gracia, lo de los tambores sobre todo, pero es que me da una pereza tener que ir pronto... posicionarte, tener que esperar luego un montón a que pase la procesión... vamos, que yo si voy por la calle y me la encuentro pues vale, pero ir de propio a verla...

Ah, a lo que sí me apunto es a hacer torrijas... este año las hice precisamente con idea de llevárnosla a Francia, ya que, aparte de ver a los recientes papás, la noche de antes estábamos invitados a cenar en casa de otros amigos y aproveche la excusa para hacer un buen montón...

Por cierto, me vais a permitir que presuma otro poco de hijos. Aparte de que se han portado tan bien como puede esperarse de dos niños de casi tres y casi cinco años, nos dejaron con la babica escurriendo cuando, en la casa en que cenamos, según acababan de jugar con algo lo recogían con una diligencia que no recuerdo haberles visto yo mucho en esta casa...

Y volviendo al tema que nos ocupa, ¿como vivís vosotr@s la semana santa?

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