Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

jueves, 3 de noviembre de 2022

Reflexiones sobre el NaNoWriMo

Sí, no tengo bastante con lo que tengo (trabajo a tiempo completo, dos hijos, una perra...) que además me he apuntado al reto por excelencia de los escritores: el NaNoWriMo



Si os soy sincera, llevaba varios años viéndolo sin animarme a inscribirme porque ¡qué locura! escribir 50.000 palabras en un mes, yo que escribo cuando puedo, a saltos y sin continuidad ninguna. Pero es que precisamente para eso sirve este reto. Para obligarte a buscar los huecos y a establecer una rutina. ¿Y sabéis qué? ¡que funciona! 

Y es que, pensadlo por un momento. ¿Cuánto tiempo se os va al día en las redes sociales? ¿o en ver series tontas? en mi caso mucho, la verdad. Y si bien es cierto que yo lo de madrugar lo llevo mal, también lo es, que mi horario actual me permite levantarme una hora antes sin grandes sufrimientos. Así que, entre eso y que he cambiado la serie de después de cenar por otra sesión de escritura, me sorprendo a mí misma viendo que llego, sin mayores problemas, a cumplir los retos diarios. Al menos de momento, que empecé el día 1 y queda mucho mes por delante.

Esto me lleva a un tema recurrente: ¿de verdad "no tenemos tiempo" para las cosas que queremos hacer? ¿o será que no le damos suficiente prioridad como para plantearnos seriamente reservarles los huecos necesarios? Va a ser más bien esto, ¿verdad? 

Vale que tampoco es lo mismo tener a los hijos ya mayores que cuando son pequeños, os lo concedo. Pero a quienes los tenéis todavía pequeñajos, aseguraos de que hacéis de ellos pequeños adultos responsables e independientes. Así llegará el día en que no solo no tendréis que estar pendientes de ellos a todas horas, sino que podréis implicarlos en la marcha diaria del hogar y creedme, eso os liberará de mucho tiempo. 

lunes, 31 de octubre de 2022

Halloween

 Un año más llega la famosa y, no entiendo muy bien por qué, controvertida festividad de Halloween. 


A mí particularmente es una noche que me encanta. Más allá de disfraces y vaciar calabazas, que también lo he hecho, cuando los niños eran más pequeños, me atrae muchísimo la idea de que sea una noche en la que las fronteras entre los distintos mundos se difuminen. El mundo de los vivos y de los muertos, de los seres feéricos y "reales" Me chifla. ¡Con lo que soy de yo de mezclar! fantasía y realidad, personajes inventados con reales, reales con toques inventados... parece una noche hecha enteramente a mi medida. 

¿Que la hemos importado de los EEUU? de eso nada, en todo caso fueron los americanos quienes tomaron las viejas tradiciones celtas, como el antiquísimo samhaim y con el paso del tiempo la han ido adaptando a su gusto. Pero si preguntáis por el norte de España sobre todo encontraréis tradición de calabazas con luces, que indicaban el camino a seguir a los difuntos que volvían en esa noche mágica, los disfraces, con telas, pieles y máscaras, para ahuyentar a los malos espíritus. Vaya, ¿os suena? a ver si no va a ser tan americano esto. Si realmente, si lo pensáis bien... ¿Qué han inventado los estadounidenses? ¿La pizza? hmm, no. ¿Las hamburguesas? vaya, tampoco... 

Bueno, que independientemente de cuál sea su origen y de que, en realidad, no es ni mucho menos incompatible con la tradición religiosa de celebrar todos los santos, a mí particularmente me gusta esta noche. Cierto es que en mi casa nunca hemos sido mucho de todos los santos (más allá de los huesos de santo, que para comer dulce siempre hemos encontrado hueco) y con esta fiesta me pasa como con las navidades, que más allá de la parte estrictamente religiosa, le encuentro puntos de reflexión muy interesantes. 

En cualquier caso, que cada uno disfrute de estos días como prefiera. Yo particularmente os recomendaría pasar esta noche leyendo en familia un buen relato de terror. Sí, también vale ver una peli, pero, ¿qué queréis? soy escritora, no cineasta. Yo tengo que barrer para casa. Y voy a aprovechar para daros una primicia... si todo va bien, para el año que viene tendré ya a vuestra disposición mi propia novela de terror (espero) De momento este año me he venido arriba y me he apuntado al NaNoWriMo, que ya llevaba unos añitos rondándome la cabeza y esta vez quiero aprovecharlo para finiquitar el borrador de esta novela de miedete que os cuento. ¡A ver qué tal se me da!


domingo, 16 de octubre de 2022

Esos momentos de crisis

 


Pues sí, estoy en otro de mis famosos momentos de crisis personal. De repente nada parece funcionar bien. Y sé que no es así, hay muchas cosas, muchísimas, que funcionan perfectamente en mi vida: para empezar mi familia, de la que parece mentira, pero hace mucho que no hablo en este blog, a pesar de ser, en teoría, su temática principal.

Es una de las cosas, de hecho, a las que quiero dar una vuelta. No soy capaz hoy por hoy de cerrrar definitivamente este pequeño espacio mío, pero ya no lo reconozco tampoco. ¿Cuándo "mamá a bordo" se ha convertido en una especie de "libros a bordo"? ¿Se va a volver esta su temática definitiva? ¿seré capaz de reconducirlo de nuevo hacia algo más acorde a su intención inicial y, supongo, a lo que quien caiga aquí por casualidad esperaría encontrar? 

No deberían faltarme temas, mis hijos, por mucho que hayan crecido desde aquel primer "diario de un embarazo" con el que toda esta aventura comenzó, siguen siendo menores, siguen viviendo bajo mi techo y, en algún momento, alcanzaron esa magnífica etapa que es la adolescencia. Y lo digo sin sarcasmo alguno. De verdad me parece una edad fascinante y tengo la suerte de recordar bien la mía propia y por tanto, me enorgullece decir que estoy llevando la de mis hijos francamente bien. 

Recuerdo bien mi estreno como mami. Fue un cambio tan radical en todos los sentidos, un crecimiento personal tan brutal, que sentí que todo aquel aparente equilibrio que había construido en mi vida se venía abajo. De repente mi trabajo ya no me bastaba, necesitaba retos nuevos, más estimulantes. Con el tiempo los conseguí, pero fue una etapa complicadilla hasta entonces. Mi vida personal, qué os voy a contar, se vino abajo de repente. Aunque nunca dejamos que nuestra faceta como padres se nos comiera del todo, nuestros momentos de ocio se redujeron enormemente. Me faltaba tiempo para todo. Por más que buscáramos esos momentos para nosotros solos, individualmente o en pareja, seguían siendo escasos. 

Como madre me sentía fenomenal, pero todos tenemos muchas facetas en nuestra vida a las que atender. Esa crisis fui capaz de identificarla rápidamente y con precisión. La que me acecha ahora no la tengo tan clara, o quizás sí. Hace tiempo ya que ha dejado de gustarme mi trabajo. No hablo del actual, que desde luego tiene sus pegas pero tampoco está tan mal. Hablo en general de mi profesión. 

No es ningún secreto que siempre he soñado con vivir de la escritura, "del cuento", como me gustaba decir medio en broma medio en serio. Pero siempre he sabido que era un sueño poco razonable. Pocos escritores pueden permitirse no necesitar otro trabajo que les asegure unos ingresos regulares con lo que comer, pagar facturas, invertir en la educación de sus hijos... Yo nunca he sido uno de esos pocos, ni tiene pinta de que vaya a serlo en un futuro cercano. Y, sin embargo, es algo que cada vez me quema más. Esa sensación de estar perdiendo el tiempo día tras día, de no estar viviendo la vida que realmente quiero vivir.  ¿Pero cómo? no veo la salida a este puñetero laberinto en el que me he metido y, por primera vez en tantos años, empieza a agobiarme. Me faltan muchos años todavía para jubilarme y cada vez tengo más claro lo que me gustaría hacer en ellos, pero sobre todo lo que no. 

La escritura siempre me ha servido para desahogarme, para aclarar mis ideas, para dar salida a algún fuego interno. Supongo que de eso va esta entrada. Sin más. No espero encontrar aquí ninguna fórmula mágica que resuelva mi crisis, pero me apetecía expresarla. Y también, ¿por qué no?  hacer un ejercicio de autocrítica, que siempre es sano. Porque sí, yo quiero vivir de la escritura, claro que quiero. Pero ¿acaso estoy escribiendo con regularidad? ¿me estoy currando algún tipo de estrategia de marketing para darme a conocer? ¿estoy estableciendo contactos a diestro y siniestro? ¿estoy participando en concursos y enviando propuestas a editoriales? Pues como con casi todo en mi vida, a días y a ratos. Y sin constancia, pocas opciones de éxito hay. 

A esta crisis, llamémosla laboral, se ha unido entonces esa autocrítica que llevo haciéndome últimamente porque ya me canso de mi falta de compromiso, la verdad. Decido que voy a quitarme de una vez por todas esos kilitos que me sobran pero, como las 23.548.754.532 veces anteriores, las buenas intenciones me duran un suspiro. Decido que voy a volver a correr porque quiero llegar en forma a la carrera X y ups, vaya, de repente me doy cuenta de que la carrrera en cuestión es el domingo que viene (en este caso la de la mujer, pero poned la que se os ocurra) y llevo un mes sin correr. 

Y sí, como he dicho desde el principio, por supuesto que no todo es un desastre: últimamente leo mucho, supongo que por eso este blog ha ido derivando por donde ha derivado; mi relación con mis hijos es francamente buena, y si hay algo en lo que he sido constante ha sido en el amor. 20 años ya casados y subiendo. Sigo aprendiendo cosas nuevas siempre que tengo ocasión, me he apuntado a un curso de teatro en inglés, aprendí a esquiar (más o menos) este invierno, sigue  apeteciéndome hacer cosas nuevas, conocer gente nueva, aunque las multitudes y los ruidos cada vez me agobian más. 

Cambiando, siempre cambiando, con las crisis personales que supongo que ello conlleva inevitablemente, pero ¿quién quiere quedarse quieta? Nada me espanta más que esa frase tan manida de "no cambies nunca" Por favor, ¿qué clase de maldición es esa? Bienvenidas sean las crisis siempre que te lleven a seguir desarrollándote, mejorando, evolucionando. Ya lo dice la frase con la que he encabezado la entrada de hoy: "Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer" ¡Que así sea!

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