Últimamente las declaraciones de un famoso chef sobre las prácticas en sus restaurantes han levantado bastantes ampollas y, como siempre ocurre, las opiniones y comentarios en estos casos se extreman.
Prácticas se han hecho siempre, en restaurantes y en todo tipo de empresas y oficios. En tiempos remotos eran los aprendices los que trabajaban gratis para aprender el oficio. Las prácticas no dejan de ser una evolución de esos aprendizajes. Ahora bien, hay prácticas y prácticas. Las hay en las que no aprendes nada y encima no te dan ni un duro. Las hay en las que no sé si aprendes o no pero desde luego les sacas un trabajazo adelante y tampoco te dan ni un duro (y eso sí es explotación, lo llamen como la llamen) y, por fin, están las buenas, que también las hay, en las que sí se molestan en enseñarte y además, aunque no tengan obligación, tienen el detalle de pagarte algo, aunque sea poco, que se agradece y mucho. Y luego las diversas mezclas de todas estas, claro.
¿Que si son buenas las prácticas? sí, desde luego. Pero deberían estar bien reguladas y controladas. Desde luego con un sueldo mínimo obligatorio, o beca o como lo quieran llamar, y con obligación de presentar una planificación de tareas y objetivos a conseguir con ellas y un informe final tanto por parte de la empresa como del becario valorando la consecución de esos objetivos. Si lo planteamos como un período de aprendizaje práctico, genial, pero que lo sea de verdad.
Sobre el caso concreto de las prácticas en restaurantes de lujo poco puedo opinar, no ha sido nunca mi campo de acción. Hay quien dice que eso es como hacer un máster y en vez de pagar una burrada por él trabajas gratis. Bueno, si de verdad aprendes tanto (o más porque indudablemente es más práctico) como en un máster, tiene cierto sentido. Si te ponen a pelar patatas, por mucho que veas y te empapes de la rutina diaria de un restaurante, pues no.
En cualquier caso, si estás sacando adelante un trabajo deberían pagarte por ello. No igual que a quien ya sabe porque tienen que dedicarte un tiempo a enseñarte, de acuerdo, pero al menos un mínimo regulado sí.
Un blog sobre maternidad, niños, conciliación, preocupaciones varias y, en general, mi vida diaria.
Bienvenidos a bordo
y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?
viernes, 5 de mayo de 2017
miércoles, 3 de mayo de 2017
10 años ya
Madre mía, hoy cumple Guille ya 10 años. Algunas os acordaréis de que este blog comenzó precisamente con su embarazo (en los tiempos de Terra) Anda que no ha llovido desde entonces. La de cambios que ha habido en nuestras vidas, ¿verdad?
Hoy, para celebrar el cumple, me voy a permitir ponerme nostálgica y recuperar (de nuevo gracias a backmachine) esa primera entrada con la que todo empezó. Decía así:
¡Felicidades Guille!
Hoy, para celebrar el cumple, me voy a permitir ponerme nostálgica y recuperar (de nuevo gracias a backmachine) esa primera entrada con la que todo empezó. Decía así:
De nuevo embarazada
Esta vez ha ido todo demasiado rápido. Es cierto, yo quería que mis hijos se llevaran entre dos y tres años así que planeé empezar a buscar el nuevo embarazo justo dos años después de quedarme de mi hija Sofía. Pero la verdad, no esperaba conseguirlo enseguida. Con lo remolona que fue Sofía, que tardó casi un año en acudir a nuestra llamada... su hermanit@ ha decidido ser super puntual.
Era un embarazo deseado y programado, y sin embargo, no falla, ver ese test positivo te remueve las entrañas. De repente te entran los miedos: pero ¿qué he hecho? es demasiado pronto... no voy a poder con los dos... por suerte dura poco y ahora ya, en mi semana 9 de embarazo estoy encantada de la vida y por fin recuerdo por qué quería yo que se llevaran poquito tiempo.
¿Por qué un blog? veamos, podría daros las razones oficiales: me encanta escribir. Hace tiempo que le doy vueltas a la idea de crearme mi propio blog... el embarazo me da una excusa para hacerlo y hablaros de mis experiencias y sentimientos como remami... pero no, para ser franca, la verdadera razón que me ha decidido a escribirlo es otra. Veréis. Cuando mi marido y yo decidimos tener un hijo y dejamos los anticonceptivos, el mismo día comencé a escribirle un cuaderno muy personal a mi futur@ hij@. Lo estuve rellenando con mimo durante los largos meses en que no llegaba el ansiado positivo y seguí haciéndolo durante todo el embarazo. También después, claro, pero una vez que ha nacido la fierecilla el tiempo comienza a correr de distinta manera. Y ese es el problema... para este segundo hijo compré igualmente el diario del embarazo de Anne Gedes (aun ni lo he abierto), tengo un cuaderno preparado para ir contándole cositas como hice con su hermana... nada, no ha habido manera de empezar nada... mantengo la esperanza de rellenar estos cuadernos, y lo haré, os lo prometo... pero no sé, ya que me da la sensación de que a este embarazo no le estoy haciendo tanto caso como al primero, también quería hacer algo distinto, que no hubiera hecho con Sofía. Y esa es la verdadera razón por la que me he animado a escribir este blog... ¿Os parece una tontería?
Espero vuestros comentarios, (remamis, se aceptan todo tipo de consejos), ¿de qué os gustaría que hablara en este blog? ¿Se os ocurren otras cosas que pudiera hacer para este segundo bebe? y lo más importante... ¿Alguien sabe de dónde sacar el tiempo para hacerle tanto caso como al primero?
Por cierto: hoy vuelve Supernanny a Cuatro. Cita obligada...
Era un embarazo deseado y programado, y sin embargo, no falla, ver ese test positivo te remueve las entrañas. De repente te entran los miedos: pero ¿qué he hecho? es demasiado pronto... no voy a poder con los dos... por suerte dura poco y ahora ya, en mi semana 9 de embarazo estoy encantada de la vida y por fin recuerdo por qué quería yo que se llevaran poquito tiempo.
¿Por qué un blog? veamos, podría daros las razones oficiales: me encanta escribir. Hace tiempo que le doy vueltas a la idea de crearme mi propio blog... el embarazo me da una excusa para hacerlo y hablaros de mis experiencias y sentimientos como remami... pero no, para ser franca, la verdadera razón que me ha decidido a escribirlo es otra. Veréis. Cuando mi marido y yo decidimos tener un hijo y dejamos los anticonceptivos, el mismo día comencé a escribirle un cuaderno muy personal a mi futur@ hij@. Lo estuve rellenando con mimo durante los largos meses en que no llegaba el ansiado positivo y seguí haciéndolo durante todo el embarazo. También después, claro, pero una vez que ha nacido la fierecilla el tiempo comienza a correr de distinta manera. Y ese es el problema... para este segundo hijo compré igualmente el diario del embarazo de Anne Gedes (aun ni lo he abierto), tengo un cuaderno preparado para ir contándole cositas como hice con su hermana... nada, no ha habido manera de empezar nada... mantengo la esperanza de rellenar estos cuadernos, y lo haré, os lo prometo... pero no sé, ya que me da la sensación de que a este embarazo no le estoy haciendo tanto caso como al primero, también quería hacer algo distinto, que no hubiera hecho con Sofía. Y esa es la verdadera razón por la que me he animado a escribir este blog... ¿Os parece una tontería?
Espero vuestros comentarios, (remamis, se aceptan todo tipo de consejos), ¿de qué os gustaría que hablara en este blog? ¿Se os ocurren otras cosas que pudiera hacer para este segundo bebe? y lo más importante... ¿Alguien sabe de dónde sacar el tiempo para hacerle tanto caso como al primero?
Por cierto: hoy vuelve Supernanny a Cuatro. Cita obligada...
Publicado viernes, 22 de septiembre de 2006 7:28 por Mama_a_bordo
¡Felicidades Guille!
lunes, 1 de mayo de 2017
Menos de un mes para el objetivo 10kZaragoza
Se me ha echado encima... cierto que este año han adelantado la fecha y no sé, igual en mi cabeza yo seguía teniendo la 10k en junio, pero no, no, es ya el 28 de mayo. ¡En nada! ¿que si estoy preparada? pues no lo sé, la verdad. A día de hoy no, eso seguro. Pero ¿de aquí a un mes? claro que sí. Pero toca ponerse las pilas, con perseverancia, pero también con cabeza.
Reconozco que con tanta semana santa y tanto puente (aquí tenemos fiesta para San Jorge, os recuerdo), llevaba unos días de poco entrenamiento. Y eso que me llevé de puente una bolsa con mallas, zapatillas y demás, pero fue un fin de semana de desintoxicación tan rico que ni correr me apetecía. A veces también hay que saber poner las prioridades en orden y sobre todo escuchar al cuerpo.
Hoy sí me pide correr, sin embargo. De hecho escribo esto vestida para ello. Después de varios días sin correr, como os decía, llegó el entrenamiento del sábado. Series de 900m. Siempre voy caminando pero el sábado en cuanto empecé a andar noté un punto de dolor en el gemelo. Hubo un momento en que incluso me hacía cojear. Mal asunto, pensé. ¿Y de qué me habré hecho yo esto si precisamente no he hecho nada últimamente? Seguí caminando y lo cierto es que poco a poco el punto fue desapareciendo. Empezamos a calentar con un trote suave y el gemelo estupendo, ni una queja. Primera serie, bien. De hecho me encontraba mejor de lo que esperaba después de tanto tiempo de vagancia supina. Segunda serie... hmmm... esto empieza a molestarme otra vez pero puedo acabar. Termino la serie con el gemelo algo duro pero no me duele. Durante el ratito de recuperación parece que vuelve a su ser pero ay, empezamos la última serie y latigazo al canto. No quise arriesgar. Prefiero perderme una serie que la carrera (ya me la perdí el primer año, no me apetece repetir experiencia) Hay que ser sensato, sí. Y a estas alturas creo que ya sé distinguir las molestias derivadas de exigirle más al cuerpo en el entrenamiento de un dolor que podría derivar en lesión. Durante toda la tarde tuve el músculo como agarrotado y ayer aún, haciendo cosas por casa, me pegó otro tirón extraño. Lo llevé todo el día con la pantorrillera que me ayudó a recuperarme de mi rotura fibrilar años ha. Mucho mejor, lo notaba más sujeto al menos.
Hoy me he levantado bien y con ganas de correr. Iba a salir con mi marido pero al final él no puede acompañarme. Hace frío esta mañana... ya estamos con las perezas. Si salgo sola correré pero poco, ya me lo veo venir. Le pregunto a mi hijo si quiere acompañarme. Me dice que sí pero por la tarde. Así que aquí estoy, vestida de runera y sin haber corrido un kilómetro por ahora.
Tengo el día reflexivo hoy, Ando pensando mucho últimamente en qué hacer con mi vida (laboral sobre todo), así que he aprovechado para sentarme con mi diario (el de papel, que también gasto de eso sí) y un café y reflexionar por escrito sobre ello. A continuación me he puesto a escribir esto. A falta de correr, hablaremos sobre correr. No es lo mismo, ya. Y mientras escribo, estoy pensando si espero a mi hijo y corremos juntos esta tarde o me voy ya yo sola, aunque corra poco. Sea como sea, hoy he de correr, la 10k está ya encima y ahora sí que es importante que mantenga los tres días de entrenamiento a la semana. Se nota si te saltas uno, ya lo creo que se nota... y ya me he saltado más de uno estos últimos días. Se acabó el descanso. ¡Venga! ¡me habéis convencido! ¡me pongo las zapas y me voy a correr!
Reconozco que con tanta semana santa y tanto puente (aquí tenemos fiesta para San Jorge, os recuerdo), llevaba unos días de poco entrenamiento. Y eso que me llevé de puente una bolsa con mallas, zapatillas y demás, pero fue un fin de semana de desintoxicación tan rico que ni correr me apetecía. A veces también hay que saber poner las prioridades en orden y sobre todo escuchar al cuerpo.
Hoy sí me pide correr, sin embargo. De hecho escribo esto vestida para ello. Después de varios días sin correr, como os decía, llegó el entrenamiento del sábado. Series de 900m. Siempre voy caminando pero el sábado en cuanto empecé a andar noté un punto de dolor en el gemelo. Hubo un momento en que incluso me hacía cojear. Mal asunto, pensé. ¿Y de qué me habré hecho yo esto si precisamente no he hecho nada últimamente? Seguí caminando y lo cierto es que poco a poco el punto fue desapareciendo. Empezamos a calentar con un trote suave y el gemelo estupendo, ni una queja. Primera serie, bien. De hecho me encontraba mejor de lo que esperaba después de tanto tiempo de vagancia supina. Segunda serie... hmmm... esto empieza a molestarme otra vez pero puedo acabar. Termino la serie con el gemelo algo duro pero no me duele. Durante el ratito de recuperación parece que vuelve a su ser pero ay, empezamos la última serie y latigazo al canto. No quise arriesgar. Prefiero perderme una serie que la carrera (ya me la perdí el primer año, no me apetece repetir experiencia) Hay que ser sensato, sí. Y a estas alturas creo que ya sé distinguir las molestias derivadas de exigirle más al cuerpo en el entrenamiento de un dolor que podría derivar en lesión. Durante toda la tarde tuve el músculo como agarrotado y ayer aún, haciendo cosas por casa, me pegó otro tirón extraño. Lo llevé todo el día con la pantorrillera que me ayudó a recuperarme de mi rotura fibrilar años ha. Mucho mejor, lo notaba más sujeto al menos.
Hoy me he levantado bien y con ganas de correr. Iba a salir con mi marido pero al final él no puede acompañarme. Hace frío esta mañana... ya estamos con las perezas. Si salgo sola correré pero poco, ya me lo veo venir. Le pregunto a mi hijo si quiere acompañarme. Me dice que sí pero por la tarde. Así que aquí estoy, vestida de runera y sin haber corrido un kilómetro por ahora.
Tengo el día reflexivo hoy, Ando pensando mucho últimamente en qué hacer con mi vida (laboral sobre todo), así que he aprovechado para sentarme con mi diario (el de papel, que también gasto de eso sí) y un café y reflexionar por escrito sobre ello. A continuación me he puesto a escribir esto. A falta de correr, hablaremos sobre correr. No es lo mismo, ya. Y mientras escribo, estoy pensando si espero a mi hijo y corremos juntos esta tarde o me voy ya yo sola, aunque corra poco. Sea como sea, hoy he de correr, la 10k está ya encima y ahora sí que es importante que mantenga los tres días de entrenamiento a la semana. Se nota si te saltas uno, ya lo creo que se nota... y ya me he saltado más de uno estos últimos días. Se acabó el descanso. ¡Venga! ¡me habéis convencido! ¡me pongo las zapas y me voy a correr!
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