Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

miércoles, 4 de junio de 2014

De madres trabajadoras y/o la vuelta al hogar

Mientras voy haciendo mis habituales malabares (que son los de todas, supongo) entre trabajo, niños, vida privada, vida de pareja y blablabla, chocan entre sí dos lecturas: por algún sitio que no consigo recordar leí algo sobre una vuelta al pasado en cuanto al papel de la mujer y la conciliación, algo como que parece que lo que ahora se promueve desde el famoseo es que la mujer, al ser madre, deje su trabajo y se concentre en cuidar de sus niños. Que me parece una opción estupenda para la que la quiera, ojo, pero ya sabéis que a mí particularmente... pero es que además leí el comentario en cuestión justo en un momento en que me estaba leyendo el libro mamiconcilia (os dejo enlace: aquí), un libro en el que (cito textualmente del blog de madresfera)

 " 28 mujeres directivas, coordinadas por la periodista y experta en social media, Usúe Madinaveitia, reflexionan sobre la conciliación laboral y personal en un sector caracterizado por los altos niveles de estrés y de exigencia y las jornadas interminables.

#mamiconcilia recoge testimonios de lo más variopintos: una madre de mellizos, un par de madres solteras con hijos adoptados hindúes, dos mujeres que renunciaron a tener hijos por estar muy cen-tradas en su carrera, una hija que tiene que conciliar para cuidar a su madre enferma de cáncer, una abuela que pide una reducción de jornada del 75% para cuidar a su hija y su nieto recién nacido que viven en Berlín…y hasta el marido de una mujer directiva, que es escritor, trabaja en casa y se ocupa de las niñas."

Ya sabéis (y si no os lo cuento) que yo ahora mismo tengo un horario flexible, cierto, pero también soy autónoma (con lo que ello implica, sobre todo en cuanto a eso de la flexibilidad, que al final viene a querer decir que lo mismo trabajas a una hora que otra, un lunes que un domingo), y también estoy viajando de nuevo por trabajo con relativa frecuencia. Así que eso de leer que ahora lo que "se lleva" es la vuelta al hogar y a cuidar a los niños me dejó en colapso mental, sólo unos segundos, por supuesto. Y vamos a ver, que yo entiendo que habrá casos en que para cobrar una birria de sueldo y tener que gastártelo en guarderías y cuidadoras, pues mira, igual te sale más a cuenta quedarte tú en casa. Pero es que de lo que se hablaba en el dichoso comentario que no logro encontrar ni sé si era de facebook, de twitter o de dónde narices lo saqué yo, era de famosas, ganando un pastizal y con una brillante carrera en su haber que deciden dejarlo todo por sus niños. Y repito, que me parece fenomenal que cada una haga lo que considere más adecuado con su vida siempre y cuando no se conviertan en apóstoles de una nueva forma de vida mejor que la del resto de los humanos, como cuando les da por promover dietas raras, batidos extraños y demás. 

Afortunadamente, estaba leyendo a la vez el libro de mamiconcilia, que podéis descargaros gratuitamente a condición de promoverlo en alguna red social (no es imperativo) y me reafirmaba en mi convencimiento de que sí que se puede. No es que nunca lo hubiera dudado pero a veces la gente se empeña en mirarte raro cuando les explicas que sí, te dedicas a la exportación, viajas con frecuencia y sí, tienes dos hijos en edad escolar, fíjate tú (sin traumas aparentes ninguno de los dos). Por suerte cada vez son menos las caras de asombro que me voy encontrando  (a quienes me entran ganas de preguntar si les chocaría igual si en vez de madre fuera padre) y más los que lo encuentran normal. 

En fin, que me está pareciendo muy interesante el libro, muy variado, cada historia es completamente distinta, como esto de conciliar, que cada uno lo hacemos como podemos (y que, ya lo he dicho mil veces, no es exclusivo de las mujeres, que los hombres también tienen vida más allá del trabajo) y que resulta muy injusto que cualquier externo pretenda opinar e incluso decidir sobre nuestras opciones laborales. Y, para terminar, un pequeño video en defensa de la maternidad como un plus para el trabajo (esta historia va sobre una mujer que decidió dejar de trabajar para cuidar a sus hijos, pero vale igual para que las que no lo hemos hecho, las habilidades que aporta esto de la maternidad, y paternidad, no lo olvidemos, están ahí y son innegables):




miércoles, 28 de mayo de 2014

El ratito de lectura

No sé ni cómo salió, supongo que es de esas cosas que se van gestando en tu mente poco a poco, sin ni siquiera darte cuenta, y de repente un día todo hace click y se pone en marcha una nueva maquinaria.


En nuestro caso, lo que se venía gestando desde hace tiempo ya es que últimamente no encontraba tiempo para leer más que en el avión, ¡y tampoco viajo tanto! Mis hijos sin embargo, no fallan, todos los días se van a la cama con el libro y la linterna y leen el rato que les apetece.

Es verdad que a mí lo de leer por la noche me da un poco de pereza, más que nada porque como me enganche a la historia no encuentro nunca el momento de parar, y yo que soy dormilona, y que tengo que madrugar... pero ir viendo crecer el montón de libros pendientes y que aquello no avanzara era superior a mí. 

Por otra parte, nosotros habíamos cogido la mala costumbre, en cuanto los niños se iban a la cama a leer, de empanarnos con la tele, con lo cual a lo que dejas la chorrada que estés viendo estás ya tan cansado que ni ganas de abrir un libro. 

¿Solución? le propuse a la tropa una nueva costumbre familiar. Desde hace unos días ya después de cenar, en vez de mandar a los niños a la cama, nos sentamos todos juntos en el salón, cada uno con su libro y durante un rato leemos todos juntos. Es curioso, en la mayoría de sitios hablan de que los adultos demos ejemplo a los niños para que nos vean leer y así lo hagan ellos también. En nuestra familia ha tenido que ser al revés... claro, que el germen ya estaba plantado, eso sí.

¿Me contáis vuestros hábitos de lectura?


lunes, 26 de mayo de 2014

Sabiduría oriental para empezar la semana


Casi nada, ¿eh? pero la verdad es que si te lo miras con cariño, esto vale igual para el trabajo que para la vida diaria. A mí desde luego no me vendría nada mal empezar a aplicar en mi vida en general estos pequeños-grandes consejos. Veamos:

1. Separa, elimina... se me ocurre alguna que otra persona a la que debería eliminar de mi vida (todavía no puedo, pero todo llegará) Clasifica las tareas dependiendo de su urgencia. Clave en la tan traída y llevada conciliación, ¿no? por cierto, recordadme que os hable (de nuevo) de esto en un próximo post, me estoy leyendo un libro de experiencias al respecto que quiero compartir con vosotr@s. 

2. Orden: sí, bueno, mi asignatura pendiente de siempre. Yo soy más de caos organizado, esa excusa tonta que no se cree nadie. Bueno, en el trabajo aún soy ordenada, más o menos... en casa ya... me callo que si sigo por aquí no voy a hacer más que tirarme piedras sobre mi propio tejado.

3. Limpieza, desechar lo que ya no necesitas... aparte de lo obvio, yo creo que aquí lo fundamental es mantener la higiene mental, ¿no? acumulamos a veces mucha "basura" en la cabeza que deberíamos desechar sin el más mínimo remordimiento. 

4. Normalización, sistema único de ubicación de los objetos... anda que no lo he intentado yo veces, pero que no hay manera oye, que mi caos organizado se rebela contra la normalización... lo seguiré intentando.

5. Mantener la disciplina. Apaga y vámonos, con la disciplina hemos tomado, pero si no soy disciplinada ni para ponerme cremitas... 

Tengo mucho en lo que trabajar y reflexionar... os dejo hacer lo mismo, pero prometo no volver a tardar más de un mes en pasarme por aquí. Disciplina, disciplina...   

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