Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 17 de junio de 2013

Cambio y corto

Hoy cumplo 39 añitos, y me ha dado por varias cosas:

1. darme un caprichito con una sesión de pedicura spa y manicura. Anda que no me gusta a mí que me toquen los pies...
2. pensar (ésta es mucha más peligrosa pero es que hace nada que he cerrado una etapa laboral y, junto con cumplir años, pues mira, que me ha dado por ahí) 



¿Y en qué he pensado? pues en muchas cosas... he pasado un fin de semana estupendo en familia. Bici, patines, excursión con baño en un río helado, piscina... y me daba cuenta de cuánto han crecido mis hijos. Nada que ver ya con los pequeñajos con los que empezaba mi andadura en cosas de mamis (por cierto que parece que Terra se ha cargado mis antiguos blogs, tanto el anterior "mamá a bordo" como el primer "diario de un embarazo", qué graciosos... vale que era demasiado pedir que aquéllo siguiera ahí de por vida pero uff, no estaba yo preparada para no volver a encontrar mis orígenes blogueros)

¡Qué distinto es ir a la piscina y cambiarte tranquilamente de ropa mientras tu hija se cambia a su lado y se recoge ella sola sus cositas! y poder tumbarte un rato mientras ellos juegan en la piscina infantil (y pasártelo pipa con ellos en la grande) y pasar del coche para ir todos juntos en bici... sí, la verdad es que están en una edad ideal. Todavía andamos lejos de los problemas de la adolescencia (ya no tan lejos de la pre pero todo llegará) y ya son suficientemente autónomos como para dejarte muchos ratos libres. Los míos además tienen cierta afición a irse a dormir a casa de los abuelos los viernes... otra igual, la liberación que supone el momento en que ya puedes decir "chiiiicooos, preparaos las bolsas para ir a casa de los yayos" y tú vas y te desentiendes totalmente porque ya saben ellos lo que tienen que meter y cómo... Se me hacen mayores, sí...

Pero también pienso otras cosas. Pienso en mi futuro laboral. Tengo bastante claro lo que quiero pero anda, que están las cosas como para pedir... por otra parte, me estoy metiendo ya en la edad que a mí me parecía límite para haber conseguido ciertas cosas. Algunas sí las he conseguido, claro, pero aún queda mucho por lograr y no parece muy buen momento. ¿Será ésta una oportunidad para evolucionar? ¿Acabaré resignándome a un trabajo de mera subsistencia? ¿Conseguiré por fin terminar mi inacabada novela? Algo ha ocurrido que podría darle un empujón a esos cuentos infantiles míos que siguen en el cajón pero ¿seré capaz de darles salida por fin? (¿algún editor en la sala en busca de su próxima autora estrella?)

Son muchas preguntas pero ya sabéis que yo no soy de quedarme quieta esperando así que mientras se define mi futuro inmediato, he optado por una opción a explorar que podría, si las cosas van muy bien, llevarme poco a poco a una autonomía laboral que no me disgustaría nada y que me permitiría equilibrar el trabajo con otros aspectos de mi vida (soy positiva, que no optimista, pero trabajaremos en ello sin descuidar otras opciones y a ver qué pasa)

Entre tanto, parece que definitivamente estoy de vuelta, aunque iréis viendo que este blog es cada vez menos de mamá y cada vez más de otras cosas, aunque no se deja de ser madre nunca así que seguiré siendo vuestra mamá a bordo durante esta nueva etapa... y en el futuro... el tiempo lo dirá...


miércoles, 12 de junio de 2013

Vacaciones detox

Leía yo el otro día que ya hay hoteles que ofrecen unas vacaciones muy especiales. La idea es dejarse el móvil, Ipad y cualquier otro juguetito tecnológico que llevemos con nosotros en la recepción del hotel. Te lo devuelven cuando tus vacaciones terminan y mientras tanto, en la habitación, en lugar de teléfono y televisión te ponen juegos de mesa y una baraja. Parece ser que la cosa está teniendo mucho éxito, y eso que el precio no es precisamente del siglo pasado.

Y me preguntaba yo, ¿de verdad no sabemos desconectar si no es así? (y por si acaso twitée mis pensamientos desde el smarphone) Pensé un poco en ello pero no demasiado no fuera a recordar mis amagos de síndrome de abstinencia cuando me dejo el móvil en algún sitio o se me queda sin batería. Preferí pensar que síiiii, claro que sé desconectar hombre, como no...

Y esta tarde, en el evento de las mami blogueras que os comentaba en la entrada anterior, oigo a una de las blogueras que comenta que su pobre marido ha llegado a twitearle algo desde al ladito mismo en el sofá porque si no no le hacía ni caso, absorta como estaba en su móvil. Yo no creo haber llegado a ese extremo (podría ser que así fuera y no me hubiera enterado porque mi costillo no gasta twitter pero juraría que no)


Todo esto de las redes sociales, los blogs y la vida 2.0 en general (por cierto, que alguien me explique de dónde viene la chorrada esta del 2.0. que me lo he perdido)  está muy bien pero como todo, en sus justas dosis. ¿Y cuál es la justa dosis? pues vaya usted a saber, supongo que depende de cada uno, de cada momento, de cada circunstancia... yo me confieso incapaz de pasar un día entero separada de mi smartphone, reconozco estar bastante enganchada pero llevo el mundo virtual al real con frecuencia. Algunos de mis mejores amigos actuales vienen de internet, mi nueva situación de... ¿cómo es lo políticamente correcto? búsqueda activa de empleo se puede beneficiar mucho de las redes. ¿Entonces? ¿me voy a desenganchar justo ahora?  esta misma tarde me he quedado un par de horas sin batería y sin cargadar y no me han dado sudores fríos ni nada... ¿es grave lo mío doctor?

¿Y vosotr@s? ¿qué relación tenéis con el mundo virtual?

Lamamma ha vuelto

Esta vez sí, después de un parón debido a un trabajo demasiado absorbente que, para bien o para mal, ya no tengo, recupero mi vida bloggeril con renovadas ilusiones. Tengo muchas cosas que contaros pero iremos poco a poco, ¿vale? llevo poco más de una semana en paro y aún estoy tratando de recuperar un equilibrio en mi vida, ya sabéis, los primeros días de una nueva etapa son siempre algo caóticos. Me estoy moviendo en muchos sentidos a la vez, laboral y personalmente y la vuelta a mi querido mamá a bordo no podía faltar.

Ahora me voy a un evento que me viene como anillo al dedo: el mommy blogger 2.0.

Nos vemos muy prontito...

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