
Ya casi oigo los aullidos de fondo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡bieeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!! pues sí, sí, me uno a ellos... que al principio una coge con ganas las vacaciones con los niños pero llega un momento en que ya... bueno, no, en realidad no es eso. Al menos en mi casa, el momento "por favor, que alguien se los lleve un rato" llega cuando los mortales adultos tenemos que volver a nuestros trabajos habituales y los peque mortales tienen todavía una semana larga de vacaciones. Y yo no me quejo, que mis niños tienen a sus cuatro abuelos casi casi a sus pies y nos organizamos la mar de bien con ellos... ¿o era a costa de ellos? bueno, lo que sea. Pero aún así, os aseguro que esta primera semana de septiembre ha sido de locura. Las ganas que tenía yo de que llegara esta tarde/noche. Y eso que Guille ya empezó la guardería el martes pasado... llorando el primer día, gimoteando el segundo, poniendo morritos el tercero. El viernes ya por fin bien. Esta mañana de nuevo a lloriquear, claro, después del fin de semana... ¿se creería que le volvían a tocar dos meses de vacaciones?
Pero la gracia de la vuelta al cole no está sólo en los niños, no... ¿conocéis algún adulto que no siga contando septiembre como el año nuevo de verdad? los cursos escolares marcan a fuego, pero esta bendita costumbre española de las vacaciones en agosto también hace lo suyo. Un mesecito (más o menos corto o largo según la suerte de cada cual) de relax, estrecha convivencia con la familia, desconexión de la rutina... a la fuerza le da a uno por pensar. Así van gimnasios, abogados matrimonialistas y cursos de idiomas: haciendo su agosto en septiembre. Yo concretamente me he vuelto a apuntar a inglés (en mi descargo diré que me había apuntado ya en mayo) y mantengo mis buenas intenciones de hacer ejercicio (por ahora siguen siendo solo éso pero en cuanto normalicemos horarios infantiles, o sea mañana mismo, prometo convertirlas en brillantes realidades) Eso sí, la dieta la estoy llevando razonablemente bien. Bastante bien, de hecho, lo cual viniendo de mí es todo un exitazo. En cuanto al divorcio... sí bueno, reconozco haber pensado en él más veces de las razonables, pero no a causa de las vacaciones sino más bien de la falta de ellas.. nada que una temporadita de relax en el pueblo no pudiera curar.
Ay, la vuelta al cole... ¿sabéis lo que más recuerdo yo? esas excursiones con mi tía Carmen al Corte Inglés a comprar el material escolar. Estuche nuevo, cuadernos, mochila... a mi hermano (muy pequeño todavía) le decíamos que íbamos al dentista, pobre... y después de la compra, a la cafetería a desayunar/merendar en condiciones...
Y el primer día de cole: reencuentro con las amigas, puesta al día de las aventuras veraniegas, el olor a libro nuevo, las sesiones de forrado con mamá... ay, ¡esas vueltas al cole!. Ahora son un poco distintas, o muy distintas, pero siguen teniendo su encanto, ¿no os parece?