Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

martes, 15 de septiembre de 2009

Como niños

Os cuento: siguiendo con mis buenas intenciones/flamantes realidades, entre otras cosas que hice la semana pasada, el sábado se nos ocurrió irnos con los críos, la bici de Guille y los patines de Sofía, papá y mamá al parque. Nos lo pasamos... pues eso, como niños... Guille ha aprendido por fin a pedalear él solito, que antes le encantaba la bici pero había que empujarle, y Sofía va tan feliz con sus patines, aunque son tan de aprendizaje que no ruedan nada, claro. Papá es todo un experto, aunque según él ha perdido mucho... y mamá... bueno, mamá no se cae, que ya es algo,


O no se cae en circunstancias normales, al menos... porque cuando a papá se le ocurrió hacernos bajar unas escaleras... pues eso, como niños... y es que yo hacía más de cinco años que no patinaba, y teniendo en cuenta que realmente nunca he llegado a aprender de verdad bien... pues hombre, hacer equilibrios por las escaleras ya era mucho pedir. Eso sí, sólo se me fue el pie en el primer escalón pero lo suficiente como para dejarme marcada. Y más vale que se me vaya pronto el escorchoncillo porque la semana que viene tengo que disfrazarme de ejecutiva super eficiente clase F (falda) y no es un estilo que quede muy bien con el escorchón en la rodilla... ejem... ¡ si es que no se puede ir de niña a los 35!

Y no quería terminar este post sin un pequeño comentario sobre una noticia del día. Parece que por fin van a devolver cierta autoridad a los profesores (legalmente hablando) Ya era hora, ¿no? yo no entiendo cómo han tardado tanto, vamos, es que que un alumno pueda dar una paliza a su profesor con absoluta impunidad tiene narices, pero que hasta su padre pueda hacerlo... es que era inconcebible, vamos... a ver en qué deriva ahora ésto...

viernes, 11 de septiembre de 2009

Instinto maternal


Estoy viendo ahora mismo el programa de Cuatro "Madres adolescentes" y me ocurren dos cosas:

- se me ponen los pelos de punta de pensar en ser madre con ¡16 años!
- se me cae la baba viendo a los bebés, tan chiquititos




Y, sin embargo, ya me pasó el viernes pasado, se me cae la baba, sí, y me apetece volver a tener un bebito en brazos... pero ¡no propio! ya el otro día lo que pensé fue, ¡a ver si alguien a anima a hacerme tía! Es curioso esto del instinto maternal, ¿verdad? durante mucho tiempo no tuve nada parecido. De repente un día empecé a pensar en tener un bebé y en poco tiempo el "empezar a pensar" pasó a "lo quiero ya" pero lo más gordo fue después de tener a Sofía. Yo en principio había pensado en esperar un poquito más para tener el siguiente pero algo me quemaba por dentro. Poco después del parto ya estaba rabiando por otro bebé. Instinto maternal al cuadrado. Tanto fue así que empecé a tener miedo de que después del segundo me fuera a dar otra vez tan fuerte porque hombre, dos hijos está muy bien, pero tres o cuatro ya son demasiados para mí. Yo es que soy de la escuela práctica: si solo tengo dos manos, ¿qué voy a hacer con más de dos hijos?
Pero no, no hubo más instintos salvajes. Ni los ha vuelto a haber hasta el día de hoy, en que hasta cuando se me cae la baba con bebés ajenos pienso en sobrinos y no en más hijos.

Y digo yo, ¿hasta qué punto controla nuestra mente el instinto maternal y hasta qué punto es un instinto puramente animal?

Ah, otra cosa que me ha pasado con este programa es que vuelvo a hacerme cruces de cómo, a día de hoy, con toda la información que hay al alcance de cualquiera no sólo una cría de 15 o 16 años se queda embarazada sino que además, sin haber tomado jamás ningún tipo de protección se queda extrañadísima de que le haya ocurrido algo así. A mí se me escapa algo...


lunes, 7 de septiembre de 2009

Vuelta al cole


Ya casi oigo los aullidos de fondo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡bieeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!! pues sí, sí, me uno a ellos... que al principio una coge con ganas las vacaciones con los niños pero llega un momento en que ya... bueno, no, en realidad no es eso. Al menos en mi casa, el momento "por favor, que alguien se los lleve un rato" llega cuando los mortales adultos tenemos que volver a nuestros trabajos habituales y los peque mortales tienen todavía una semana larga de vacaciones. Y yo no me quejo, que mis niños tienen a sus cuatro abuelos casi casi a sus pies y nos organizamos la mar de bien con ellos... ¿o era a costa de ellos? bueno, lo que sea. Pero aún así, os aseguro que esta primera semana de septiembre ha sido de locura. Las ganas que tenía yo de que llegara esta tarde/noche. Y eso que Guille ya empezó la guardería el martes pasado... llorando el primer día, gimoteando el segundo, poniendo morritos el tercero. El viernes ya por fin bien. Esta mañana de nuevo a lloriquear, claro, después del fin de semana... ¿se creería que le volvían a tocar dos meses de vacaciones?

Pero la gracia de la vuelta al cole no está sólo en los niños, no... ¿conocéis algún adulto que no siga contando septiembre como el año nuevo de verdad? los cursos escolares marcan a fuego, pero esta bendita costumbre española de las vacaciones en agosto también hace lo suyo. Un mesecito (más o menos corto o largo según la suerte de cada cual) de relax, estrecha convivencia con la familia, desconexión de la rutina... a la fuerza le da a uno por pensar. Así van gimnasios, abogados matrimonialistas y cursos de idiomas: haciendo su agosto en septiembre. Yo concretamente me he vuelto a apuntar a inglés (en mi descargo diré que me había apuntado ya en mayo) y mantengo mis buenas intenciones de hacer ejercicio (por ahora siguen siendo solo éso pero en cuanto normalicemos horarios infantiles, o sea mañana mismo, prometo convertirlas en brillantes realidades) Eso sí, la dieta la estoy llevando razonablemente bien. Bastante bien, de hecho, lo cual viniendo de mí es todo un exitazo. En cuanto al divorcio... sí bueno, reconozco haber pensado en él más veces de las razonables, pero no a causa de las vacaciones sino más bien de la falta de ellas.. nada que una temporadita de relax en el pueblo no pudiera curar.

Ay, la vuelta al cole... ¿sabéis lo que más recuerdo yo? esas excursiones con mi tía Carmen al Corte Inglés a comprar el material escolar. Estuche nuevo, cuadernos, mochila... a mi hermano (muy pequeño todavía) le decíamos que íbamos al dentista, pobre... y después de la compra, a la cafetería a desayunar/merendar en condiciones...

Y el primer día de cole: reencuentro con las amigas, puesta al día de las aventuras veraniegas, el olor a libro nuevo, las sesiones de forrado con mamá... ay, ¡esas vueltas al cole!. Ahora son un poco distintas, o muy distintas, pero siguen teniendo su encanto, ¿no os parece?

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