Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

jueves, 6 de noviembre de 2008

Dónde estabas hace...

Veo ahora en el blog de Julia (perdona hija, no lo había visto antes...) que me ha nominado para seguir un meme realmente interesante. Con lo que me gustan a mí los viajes mentales por el tiempo...

Sin más dilación, voy con ello:

¿Dónde estabas?

Hace 20 años: veamos... con 14... sí, claro, empezando primero de BUP... y la que hasta ahora ha sido la etapa más complicada y puñetera de mi vida. Mi mejor amiga de toda la EGB me había dejado plantada hacia unos meses y estaba en período de adaptación con el nuevo círculo de amistades. Círculo al que no acabé de adaptarme durante todo el BUP y COU, por cierto... (círculo de víboras) De él sólo acabé salvando una amistad, y parece que está condenada a ser intermitente. Bea, si me lees, te echo de menos... sal de lo que sea en que te has escondido o refugiado o lo que hayas hecho y ¡¡¡llámame!!!
Hace 10 años: ah, esto ya es otra cosa... 1998... empezaba el que ha sido con diferencia el mejor año de mi vida. En octubre habíamos llegado a Pau (Francia) para pasar un año de estudios y trabajo (las dos cosas son un decir) que acabó convirtiéndose, decidamente, en el año que cambió mi vida. Y no es que fuera todo de color rosa precisamente.
A Pau nos fuimos tres. A C ya lo conocía de antes y seguimos siendo buenos amigos. A R acababa de conocerlo, pero se fue convirtiendo poco a poco en mi mejor amigo y confidente. Y después en el gran amor de mi vida (y yo que nunca había creído en esas cosas), y todo se complicó muchísimo pero nos lo pasamos tan bien... y volvimos a Zaragoza un año después y gracias a la experiencia en Francia encontré un buen trabajo, en el que todavía sigo. Y después de varios años complicadísimos, el gran amor de mi vida y yo acabamos casándonos. Y aquí seguimos... Sí, definitivamente fue un año de los que cambian el curso de tu vida...

Hace 5 años: hmmm... a ver... 6 de noviembre de 2003... esperad que echo cuentas porque creo que... ¡sí! más o menos por estas fechas debía estar yo llevándome el disgusto de mi primera regla realmente no deseada. Un mes antes nos habíamos puesto manos a la obra en la búsqueda de nuestro primer bebé y, supongo que como todas, había sido tan inocente de pensar que yo me quedaría embarazada a la primera. Y eso después de varios meses pasándome por el foro"yo también quiero quedarme embarazada", cuyo título ya es suficientemente descriptivo, y en el que había aprendido y reaprendido que lo del embarazo rara vez es llegar y besar el santo, pero ya sabéis, bendita inocencia. No sería hasta el año siguiente cuando por fín me llegaría la gran alegría.

Hace 1 año: en un momento raro y delicado. Feliz con mi familia, menos mal, pero desequilibrada por todas partes. Deseando hacer cosas que no podía, buscando algo que no conseguía encontrar, encontrando cosas que no buscaba... raro, raro...

Hace 1 mes: atrapada en un trabajo que ya no me basta pero del que por ahora no puedo escapar por muchos motivos.

Ayer: Pensando en comprar unas entradas para el ballet "Mudéjar" de Miguel Ángel Berna, que anda estos días por el teatro Principal. Que le den a la crisis, si no va a poder una darse una pequeña alegría... todavía atrapada...

Hoy: comprobando que no quedan apenas entradas. Vamos, de gallinero nada más, o de visión reducida... así que nada, para otra vez será... atrapada...

Y no nominaré a nadie en particular, a cambio os invito a tod@s a compartir este pequeño viaje al pasado con vuestros lectores.

martes, 4 de noviembre de 2008

¡Cómo somos las mujeres!

Va a sonar a tópico, y vale, quizás sea algo exagerado... pero no me digáis que no es cierto... no me digáis que alguna vez no habéis caído en una situación semejante a la que refleja el siguiente diario de pareja:

Diario de ella

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a la cita, pero él no hizo ningún comentario. La conversación no era muy animada así que le propuse ir a algún lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente. Fuimos a un restaurante y él se seguía comportando de forma extraña. Estaba como ausente.

Intenté que se animase, empecé a pensar si sería por culpa mía. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo pero no me quedé muy convencida. En el camino hacia casa, en el coche, le dije que le quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada, y yo estaba cada vez más preocupada.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Intenté hacerle hablar pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros. Por fín desistí y le dije que me iba a la cama.

Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído. Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar hasta quedarme dormida yo también. Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. ¡Mi vida es un auténtico desastre!

Diario de él

El Madrid perdió. Al menos eché un polvo.

Vale, de acuerdo. Es una exageración, pero creo que sí que es cierto que las mujeres lo complicamos todo muchísimo más. A cualquier gesto queremos buscarle mil interpretaciones y eso nos hace chocar una y otra vez en la comunicación con nuestros hombres, mucho más simples en ese sentido.

Cuántas veces no le habremos rondado alrededor porque queríamos contarle algo pero no queríamos, pero sí, pero que fuera él quien nos preguntara... o hemos contestado con un lacónico "nada" a su pregunta de "¿qué te pasa?" esperando que él adivinara que sí que nos pasaba algo y fuera tirando del hilo hasta sacárnoslo... los hombres no entienden de estas cosas, ni desde luego tienen el menor interés en entrar en ese juego. Si queremos contarles algo tendremos que ser directas y, sobre todo apagarles antes la tele, si no no se enterarán de nada.

Y otra cosa importante... si le preguntas a un hombre "en qué piensas, cariño" y te dice "en nada" probablemente sea cierto.... no le des más vueltas... Sin embargo, chicos... si le hacéis la misma pregunta a una mujer, y os contesta con un "nada" echaros a temblar...

¿Qué opináis? ¿es cierto que somos de distintos planetas? y sí, ya, no me contéis las excepciones que de eso siempre hay... aquí se trata de generalizar por todo el morro para ponernos las botas criticando a nuestros "ellos" (lo que no quita para que los queramos muchísimo) así que nada de aguafiestas hablando de la extraordinaria sensibilidad de su chico, ¿vale?

Os espero...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Rabo de toro y ¡olé!

Otra innovación en la cocina de lamamma. Nunca se me había ocurrido hacerlo pero ya sabéis, las influencias que recibe uno en su vida son de lo más curioso. La historia de este rabo de toro comenzó en una comida con mis suegros. Nos habían llevado a un restaurante donde según ellos hacían un rabo de toro espectacular así que, a pesar de que es un plato que nunca me había llamado la atención, decidí probarlo. Efectivamente estaba muy bueno (aunque a mí me salió mejor, jajajaja)


Pero el empujón definitivo se produjo en el trabajo. A un compañero se le ocurrió comentar que su madre iba a hacer croquetas de rabo de toro. Nos quedamos todos sorprendidos pero pensando que ¡leches! eso tiene que estar bueno... consistente... sabroso... al final resultó que no, que su madre no tenía ni de lejos tal idea y todo había sido confusión de mi compañero. Pero mira, que a mí ya se me había metido en la cabecita la idea y al final tenía que caer, claro. Así que le pedí a mi carnicero de confianza que me trajera un buen rabo de toro y me puse manos a la obra con el siguiente guisote:


Ingredientes: (para 4-6 personas, pero yo las cantidades las varío al gusto, o según me dé, básicamente así que vosotr@s mism@s)

2 kg. de rabo de toro
3 cebollas
6 zanahorias
2 puerros
4 dientes de ajo
1 botella de vino tinto (ya sabéis, cuanto mejor sea más bueno saldrá, hasta donde queráis...)
2 hojas de laurel
1/2 litro de caldo de carne (mejor si es hecho en casa, al gusto)
harina
nuez moscada
clavos
pimienta negra
sal aceite de oliva
agua

Preparación:

Se pone en adobo el rabo, cortado en trozos, durante toda una noche con el vino tinto, las hierbas y las verduras. 

Al día siguiente sacar el rabo del adobo, secar con un paño limpio, pasar por la harina y freir ligeramente. Según se vaya dorando, poner en la cazuela (yo la usé de barro) en la que vamos a hacer el guiso.

En el mismo aceite se rehogan las verduras que estaban en el adobo, a fuego lento, y añadiendo sal y un poco de pimienta. Cuando ya estén pochaditas se añaden a la cazuela sobre el rabo, así como el vino, las hierbas, la nuez moscada, el clavo, los ajos pelados y enteros y un poco de caldo, de forma que cubra el rabo. 

Se deja cocer a fuego lento durante unas 3 horas, removiendo para que no se pegue y añadiendo caldo según vaya espesando. El rabo tiene que quedar tiernísimo, que se deshaga.

Si no os gusta encontrar verduritas en la salsa la podéis triturar, yo la dejé tal cual, de todas formas, después de 3 horas largas de cocción poca verdura sana quedó (la zanahoria, creo) Os aseguro que estaba de muerte. 

Y sí, sí, ya sé que es largo pero no me seáis vag@s y aprovechar uno de esos días en que os quedéis haciendo cosas por casa, que trabajo requiere poco. Además os aconsejo prepararlo de un día para otro, queda más sabroso. Ah, y, por supuesto, con los restos no olvidés preparar las croquetas. Yo las hice y sí, os confirmo que estaba de vicio aquéllo (y mis compañeros de trabajo pueden dar fe, que ya que había surgido de allí, las compartí con ellos, faltaría más)

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