El viernes por la mañana fue de auténtico estrés. Mi marido trabajaba hasta las tres y yo tenía fiesta, así que aproveché la mañana para hacer cosas (más de las que nunca hubiera pensado que sería capaz de hacer con niños y todo) y a las tres menos diez estábamos un coche con el maletero lleno como si nos fuéramos para un mes, dos niños medio dormidos y una mamá, reponiéndose todavía del acelerón de la mañana, esperando con el bocata a un papá recién salido del trabajo.
Viaje fantástico: autovía hasta Teruel, niños y papá dormidos como angelitos y mamá disfrutando de casi dos horas de relax y reflexiones personales al volante (me encanta conducir, sóla a ser posible, pero si mis acompañantes van dormidos la sensación es casi igual de buena)
Algun@s ya sabréis que cuando viajo me preocupan relativamente poco las previsiones del tiempo. Mi marido se las arregla siempre para que haga bueno allá donde va. En este caso, tanto como bueno hubiera sido demasiado pedir, pero la lluvia tuvo el buen detalle de aparecer por la noche y a la hora de la siesta, exceptuando un pequeño chaparroncillo el domingo por la mañana, nada, cuatro gotas.
¡Qué gozada de fin de semana! hasta los críos han estado más relajados que nunca. Han jugado con sus primos y otros niños del pueblo, nos lo hemos pasado pipa cogiendo rebollones,
sobre todo Guille, que está hecho una auténtica cabra montesa. Sofía no, ella es más de ir a coger setas al Corte Inglés (herencia materna) pero curiosamente a mí me encanta, y mira que soy urbanita... pero andar por el monte, respirar aire
puro entre pinares... Al día siguiente nos dedicamos a las moras. No las pesé pero lo menos cogimos dos kilos, qué barbaridad, las que había. ¡Y qué lujo de mermelada acabo de hacer! (y qué manera de autoboicotearme la dieta, porque precisamente light no es... eso sí, todo productos naturales... y total, por "un poco de azúcar", ¿no?) ya os contaré, que de momento sólo la he probado en caliente. Mañana le pondré "un poquito" a la tostada del desayuno... ays... quién tuviera el metabolismo de mi marido... da igual lo que coma... no engorda ni queriendo...
Peeeerooo, hasta los más largos puentes (hoy ha sido fiesta en Zaragoza) llegan a su fin y además hoy teníamos comida en casa de mi madre (Pilar, claro) así que esta mañana nos hemos vuelto para aquí, hemos comido con ellos (y con mi hermano, recién llegado de un viaje turístico por Rumanía) y por la tarde aún hemos aprovechado para llevar a los chicos a ver el manto de flores de la virgen y escuchar alguna jotica, que parezca al menos que hemos estado de Pilares...

Y mañana... vuelta a la rutina...