Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

lunes, 30 de enero de 2017

El reto lector

Una más de las propuestas que nos llegan desde el colegio de mis hijos ha sido participar en su particular reto lector, que podéis ver aquí. Yo, como no podía ser menos, ya me he apuntado, pero el resto de la familia no terminaba de animarse por unas cosas o por otras. Sin embargo, sí que les ha apetecido hacerlo a nivel familiar, así que, basándonos en el propuesto por el cole, nos hemos adaptado el reto, empezando en febrero, así:

FEBRERO:

- Escoger un libro de un autor aragonés (por ejemplo mío, jejeje)

MARZO:

- Leer un libro cuyo título contenga un nombre de mujer.

ABRIL:

- Seleccionar al ganador de algún premio de literatura.

MAYO:

- Atreverte con un género del que no hayas leído nada anteriormente.

JUNIO:

- Probar con un cómic o novela gráfica.

JULIO:

- Buscar la novela de alguna película que hayas visto basada en un libro. 

AGOSTO:

- Lee una ligera y refrescante historia desarrollada en verano.

SEPTIEMBRE:

- Comienza una nueva colección de libros.

OCTUBRE:

- Llega Halloween, tiembla con una buena historia de miedo.
.
NOVIEMBRE:

- Haz caso a la recomendación de algún amig@ y dale un oportunidad a su libro favorito.

DICIEMBRE:

- Se acerca la Navidad, tiempo de estar en familia. Escoged juntos un libro para leeros todos y comentarlo en esas frías tardes de las vacaciones.

ENERO:

- Fácil, seguro que le has pedido a Papá Noel o a los Reyes Magos varios libros. Lee cualquiera de los que te hayan regalado.

 ¿Os animáis? yo iré comentando por aquí según vayamos cumpliendo el reto y os animo a dejarme también vuestros comentarios sobre las lecturas que hayáis escogido. Seguro que salen muy buenas ideas entre todos. Y estoy pensando que entre todos los que completéis el reto (y me lo vayáis contando en comentarios mes a mes) habrá un sorteo (detalles en breve)

viernes, 27 de enero de 2017

¿Somos cada día más guarros?

Vamos a ver, que yo, ilusa de mí, me pensaba que en este país habíamos alcanzado ya un cierto grado de desarrollo... ya no digo al nivel de Islandia o Japón, pero no sé, una cosilla decente. Pues parece que no, oye. O será que llevo yo un par de días un poco raros pero decidme si os parece normal que ayer, en pleno polígono industrial, ahí, en mitad de la calle, me encuentre un tampón usado. (Sí, la misma cara de asco puse, y sigo poniendo mientras lo escribo, yo)

¿Y esta mañana? voy al garage y en la misma puerta del ascensor me encuentro unas peladuras de mandarina, bien en medio además, para que cualquiera las pise y se resbale con ellas.

¿Qué tipo de gente hace esas cosas? según hago la pregunta me acuerdo de una anécdota que viví hace ya unos años en el metro de Barcelona. Una señora tira un papel al suelo. Su hija la regaña diciéndole que no ensucie, que por qué no recoge el papel y ya lo tirará a la papelera. La madre le contesta con todo su aplomo que "para eso están las limpiadoras" ¡olé su estilo, educación y saber estar!

Ya, pues eso, que ya me he contestado yo solica a la pregunta. Pero que conste que sigo sin entenderlo. Luego se ve lo que se ve, claro. Y encima le echaremos la culpa a los colegios y al sistema educativo actual, que lleva lo suyo también, no digo que no, pero culpable de todo, todo, todo, igual no es... que a lo mejor los padres tenemos algo que decir también en la educación de nuestros hijos, vamos, no sé... digo yo...


Igual no sería mala idea poner un cartelito de estos en cada colegio...


miércoles, 25 de enero de 2017

Tuppers para el trabajo

Esto últimamente va de cocina, parece... en fin, bueno, ya sabéis que tenemos rachas. Tengo pendiente hablaros de cómo hacer masa madre pero es que nuestro primer intento resultó un poco fracaso así que seguiremos investigando y cuando lo tengamos más claro os lo cuento.

Hoy, como os prometí hace días, vengo a daros ideas para esos tuppers que algunos tenemos que prepararnos para el trabajo.

Vaya por delante que yo no soy nutricionista ni nada parecido, aunque sí me gusta leer sobre el tema y mantenerme informada, así que procuro que mi tupper del mediodía sea lo más equilibrado posible. Esto siempre en teoría, y suponiendo que esté medianamente organizada, porque también hay días en que no tengo nada preparado y tengo que tirar de lo que buenamente encuentre (incluso tengo en el trabajo un par de cosas raras de estas de fideos a los que solo hay que añadir agua caliente y se hacen solos que me regalaron y como sabía que yo en casa eso no lo iba a usar nunca me lo llevé a la oficina para casos de crisis)

Pero vamos al lío. En línea con mi teoría de distribución de la comida, encontré en amazon unos tuppers estupendos divididos en tres compartimentos de distinto tamaño (luego os pongo foto) que me vienen que ni pintados para rellenar la parte grande con vitaminas, y las otras dos, con  hidratos de carbono y proteínas.

Como últimamente ya no me apetece tanto la carne o el pescado, y además son más puñeteros de llevar en tupper si quieres prescindir de salsas, rebozados y empanados, tiro mucho de proteína vegetal (legumbres, quinoa... hay muchas opciones). Al fin y al cabo son cuatro días los que como en el trabajo. Me quedan tres días completos y todas las cenas para introducir proteína animal, más que suficientes.

Supongo que cuando nos acerquemos al verano todo esto cambiará y me dedicaré a llenar tuppers más grandes con ensaladas completísimas y variadísimas en las que también introduciré todos mezclados los tres grandes grupos de alimentos pero de momento se agradece la comida calentita así que os enseño por ejemplo el tupper que he preparado para hoy con una buena porción de crema de calabaza, unas pocas lentejas y unos fideos (una que es rarita hasta para eso, aunque me gusta mucho la sopa, casi más aún me gustan esos restos de fideos que quedan ya sequitos porque han absorbido todo el caldo)


¿Qué os parece? ¿a qué es mona la bandejita? pero tampoco os dejéis llevar como hice yo, que sí, que es muy mona, y la verdad, me resulta muy práctica para el reparto de cantidades de cada cosa, pero tiene sus inconvenientes también. Fundamentalmente que tiene que ir entera al microondas, lo que me causa dos problemas:

1. no se calienta igual lo sólido que lo líquido así que es difícil dar con el tiempo correcto para que salga todo a una temperatura razonable (si ya de normal el micro no calienta homogéneamente y da problemas, con esto más)

2. como te pongas algo frío tipo ensalada, o incluso fruta, para acompañar, ya no puedes meterla al microondas. Yo esto lo resolví con un truco. Como en el paquete venían 10 bandejas de estas, cogí una y la recorté toda en sus tres partes. Así si un día quiero poner acompañamiento frío lo pongo en el recortado y como encaja perfectamente en su hueco y se deja tapar igual de bien, antes de meter el resto al microondas saco ese recipiente y listo.

Bueno, pues ya me contaréis vuestros trucos e ideas para comer en el trabajo... entre tanto...

Bon appetit!

lunes, 23 de enero de 2017

Crepes

Sin gluten, claro... pero esto fue fácil. Cuestión de hacernos con un paquetito de trigo sarraceno (que a pesar de llamarse así no es trigo en realidad, y no, no tiene gluten. Es el pseudocereal que tradicionalmente se utilizaba en Francia para hacer la galette (crepe salada) así que supuse que nos daría pocos problemas. Y acertaba... nos salieron unas crêpes muy ricas con la receta clásica. Receta que, si no recuerdo mal es así:

Ingredientes:

100 grs. de trigo sarraceno molido
3 huevos
un poco de azúcar (yo uso panela)
una pizca de sal
1 cucharadita de levadura
1 cucharada de mantequilla
250 ml. de leche.

Preparación:

Tamizamos la harina para que quede fina y la mezclamos con la levadura. Hacemos un volcán y echamos en él los huevos bien batidos. Batimos bien con las varillas hasta que quede bien ligado y vamos añadiendo poco a poco la leche mezclada con la mantequilla previamente derretida sin dejar de remover. Añadimos una pizca de sal si las crêpes son saladas y un poco de azúcar (más o menos azúcar según si las queremos para postre dulce o para plato salado, yo le puse una cucharada y las usé tanto para dulce como para salado)

Una vez preparada la masa, calentamos una sartén (las hay especiales pero yo uso una grande de las normales) con un poco de mantequilla y cuando esté caliente vertemos con un cazo un poco de masa. Poco, la crêpe tiene que quedar muy finita. El truco está en echar medio cazo en el centro y mover la sartén para que la masa se vaya extendiendo por toda la base y quede finita. La dejamos hacer por un lado y, con cuidado (ésto es para mí lo más complicado) le damos la vuelta para hacerla por el otro lado.

Aviso, la primera siempre sale mal, es normal, yo lo considero una forma de preparar la sartén. Las siguientes ya salen mejor. Luego es cuestión de práctica dándoles la vuelta, claro. Yo las giro ayudándome con un par de cucharas de silicona (recordad, si cocináis para un celíaco las cucharas de madera bien lejos, la madera es porosa y nunca se limpia del todo, pueden quedar trazas de cualquier cosa)

A ver qué os parecen nuestras crêpes (dejé en la cocina a mi hija y mi marido haciéndolas, ninguno de los tenía ninguna práctica y aún así mirad qué bien les salieron)




viernes, 20 de enero de 2017

Rutinas mañaneras

Me ha costado, ahora os cuento por qué, pero por fin he dado con una emisora que no sólo no me molesta por las mañanas (que tengo yo malos despertares) sino que hasta me gusta.

El tema es que yo no soy muy de radio, ya para empezar. Para continuar, por las mañanas me gusta que haya sólo música, pero en casi todas las emisoras están con programas matinales en los que no paran de hablar y (llamadme lo que queráis) ¡me molesta!

Sin embargo, siguiendo recomendaciones de unos y otros, llegué un día a Rock FM y ahí me quedé. Por un lado, aún con programa matinal, ponen bastante música, y además lo suficientemente cañera como para espabilarme de camino al trabajo. Y por otro, cuando hablan, no sólo no me molestan sino que hasta me hacen sonreír, que os parecerá raro cuando casi todos los programas de la mañana son de humor pero de verdad que a mí no me hacía gracia ninguno... rarita que es una, sí...



Así que con "el pirata y su banda" (os he tomado prestada la imagen pero si me decís que la quite la quito presto súbito, ¿eh?) y con el "francotirarock"  he acabado pasando el trayecto de casa al trabajo. Que parecerá tontería, pero oye, que sin radio no me espabilo y no acababa de encontrar yo la emisora adecuada. También podría ponerme una lista propia de canciones pero a esas horas de la mañana de verdad que no me da a mí la neurona para pensar tanto así que acababa siempre dándole frenéticamente al dial sin encontrar nada adecuada.

Porque mira que lo de las rutinas mañaneras tiene tela ¿eh?, cómo te despiertas, qué haces primero... yo reconozco que para eso soy rarita. Para empezar, sí me gusta despertarme con música (nada de noticias, por favor, me parece amargarse el día ya desde el comienzo) pero por fases. Tenemos una radio despertador de esos que cuando suena le das al botón y se apaga durante unos minutos y luego vuelve a la carga. Pues yo necesitaría varios de esos para levantarme bien. Luego no soporto que me enciendan la luz, mejor que me abran la persiana para que entre algo de claridad pero no luz directa. Tiempo, sobre todo necesito tiempo para ir haciéndolo con pausa... desayunar tranquilamente, irme un ratito al sofá con mi facebook y mi hijo acurrudicadito junto a mí (Sofía no suele venirse, esta es más de despertares rápidos y ágiles como su padre) Luego ya llega la ducha y a partir de ahí sí que empiezo a activarme. Claro, cuando ya casi no me queda tiempo... me arreglo rápidamente, me tomo un cortado rápido ¡y al coche! O sea, que me tengo que levantar con un rato largo porque además si algún día me he levantado con el tiempo más justo y he tenido que correr ya llevo todo el día cruzado... en fin, manías de cada uno, supongo.

Y vosotros ¿qué rutina mañanera tenéis? ¿necesitáis música para poneros en marcha? ¿las noticias?

miércoles, 18 de enero de 2017

Libros que importan

¡No me puedo creer que aún nos haya contado esto! parece mentira...

¿Que qué es eso de libros que importan? pues si seguís el enlace encontraréis un montón más de información pero, básicamente, fue un mega amigo invisible, entre lectores, que la asociación zaragozana Atrapavientos organizó al amparo del mercadillo navideño de la Plaza del Pilar de este año. Sí, sí, como lo leéis, un amigo invisible a lo grande en el que cualquiera que pasara por allí podía participar. El único requisito era llevar (envuelto para regalo) un libro que hubiera sido importante para ti y rellenar un pequeño formulario básico. A cambio ya podías llevarte contigo otro libro, importante en la vida de otra persona. Ah, y había que escribir una dedicatoria, que se me olvidaba. Así, al abrir tu nuevo libro, tenías la ocasión de descubrir por qué había sido importante y para quién. Una ideaza. Por supuesto yo no podía faltar a una ocasión así.

Y, por descontado, mi libro importante tenía que ser de Carmen Martín Gaite. En realidad, debería haber sido Nubosidad Variable, cuyo personaje principal ya sabéis (o deberíais) que dio nombre a mi hija Sofía. Pero Nubosidad Variable no solo es importante en mi vida, es fundamental. Y hay libros de los que una no puede desprenderse aunque quiera. Mi intención era comprar otro ejemplar para llevar al intercambio pero ya no es un libro nuevo y no quedaban en la librería. Podían pedírmelo pero ya no llegaba a tiempo (culpa mía también, que con todos los días que estuvo se me fue pasando y al final casi no llego a participar) No esperaba no encontrarlo en librerías de todas formas... en fin, que al final opté por entregar otro libro, que no es Nubosidad Variable pero casi: "Irse de casa" Os invito a leer algo más sobre esta novela aquí.

Os confieso que cuando me dieron mi libro a cambio estaba hasta nerviosa. ¿Qué me tendría reservado mi amigo invisible? Con una mezcla de impaciencia y cariño arranqué el papel de regalo y ¡me encontré a Sherlock Holmes! madre mía, ¡qué flashback! El libro me transportó de inmediato hasta un ya lejano verano en que me dediqué a devorar sin descanso todas sus aventuras. Siempre le he tenido un cariño especial. De hecho, cuando estuve en Londres hace poco, a pesar de tener poquísimo tiempo para visitas (iba por trabajo y no me quedaba en la ciudad sino que viajaba a varias poblaciones desde allí) no pude por menos que madrugar un poco más (y ya sabéis lo que me cuesta a mí madrugar) para desviarme hasta el 221B de Baker Street. ¿Cómo ir a Londres y no rendir un pequeño tributo al más grande detective de todos los tiempos? Por desgracia el madrugón hizo que el museo todavía no estuviera abierto pero me conformé con plantarme unos minutos delante de la puerta.



En parte me dio pena no descubrir un nuevo autor o autora que quizás pudiera volverse también fundamental en mi vida pero compartir autor importante con un desconocido también tuvo su punto. Esa especie de reconocimiento casi anónimo de, "vaya, ¿tú también eh?" Fue una sensación curiosa.

En fin, que de vez en cuando la vida cultural de esta ciudad aún nos reserva gratas sorpresas. A juzgar por lo que he leído por ahí, la iniciativa fue todo un exitazo y parece, no sólo que se repetirá, sino que otras asociaciones y municipios han tomado buena nota y podría replicarse por ahí. Estad bien atentos por si llega a vuestras localidades.

lunes, 16 de enero de 2017

Bizcocho de yogur con harina de arroz

Estrenamos etiqueta. Justo estaba yo curioseando el facebook ayer por la tarde y me saltó en el grupo de 500.000 recetas para celiacos la receta de un bizcocho con una pinta espectacular. Lo que faltaba a mí para entretenerme el domingo por la tarde después que la panificadora que me había pasado mi amiga Elena para hacer cositas para Sofía (mil gracias) pinchara por algún motivo que desconozco (fue enchufarla y saltar la corriente y ya nada, no hubo forma de enchufarla sin que saltara) sniff, sniff... En fin, que para consolarme me lié a preparar este bizcocho que además es muy fácil. La receta original venía de aquí y ahora os cuento la que hice yo, aunque con muy poquitas modificaciones.

Ingredientes:

3 huevos
1 yogur de limón (vigilar que sea apto, que los de sabores no tienen por qué serlo)
250 grs. de harina de arroz
180 grs. de panela (la receta incluía 250 grs. de azúcar pero me parecían muchos, últimamente no me gustan las cosas demasiado dulces, y ya no uso prácticamente más que panela)
1 vaso de yogur de aceite de oliva virgen extra (suavecito mejor)
1 cucharadita de levadura sin gluten

Preparación:

Muy facilona. Se baten primero los huevos con la panela hasta que quede bien unificado y luego se van añadiendo el resto de los ingredientes (la harina previamente mezclada con la levadura) Se bate bien y al horno unos 30 minutos (esto ya sabéis que varía mucho en función del horno pero en mi caso así fue) Antes de servir se puede espolvorear con azúcar glass (nosotras lo hemos hecho con la propia panela, triturándola un poco para que quede finita)

Así nos ha quedado a nosotras.



viernes, 13 de enero de 2017

Inteligencias múltiples

Yo creo que no es la primera vez que hablamos de algo parecido pero por aquí, ya sabéis que a mí todo esto me pirra, pero el caso es que ahora justamente estoy haciendo un pequeño curso on line sobre esto. Concretamente sobre cómo "reconocer y potenciar las inteligencias múltiples", ofrecido por Miriam Escacena a través de Escuela Babytribu. Porque vamos a ver, sinceramente, ¿cuántos de nosotros sabríamos decir sin dudar qué inteligencias son las predominantes en nuestros hijos? y, casi diría que más difícil aún, ¿cuáles predominan en nosotros mismos?



Esto va mucho más allá del clásico ser de letras o de ciencias. Yo recuerdo que cuando me hacían esa pregunta sólo sabía responder, "yo de mixtas", "ya pero ¿de ciencias mixtas o de letras mixtas?" y nunca sabía concretarlo, a veces más de letras, a veces más de ciencias. ¿Y por qué? pues porque ese viejo concepto de las dos inteligencias es a todas luces insuficiente. Que sí, que la inteligencia lingüística-verbal y la lógico-matemática son muy importantes, claro que sí, nadie ha dicho lo contrario. Pero tan importantes, y no más, como la musical, la espacial, la kinestésica, la naturalista, la interpersonal y la intrapersonal. ¿Os suena haber trabajado algo de esto en el cole? no, a mí tampoco. Y mira que la EGB tuvo muchas cosas buenas, pero el foco en la inteligencia emocional no fue una de ellas. Una pena, a algunos nos ha costado mucho llegar a entender estas cosas, y no digo nada, a potenciarlas. Otros ni siquiera lo han conseguido ni saben de qué va eso.

Afortunadamente, parece que van implantándose poco a poco otras corrientes educativas que hacen más hincapié en trabajar la inteligencia de nuestros hijos en todas sus versiones pero es fundamental apoyar ese trabajo desde casa y hay muchísimas cosas que podemos hacer con ellos incluso desde bebés. Pero claro, para eso hay que ser conscientes primero nosotros mismos. Así que en ello estoy. Ya os iré contando.

miércoles, 11 de enero de 2017

Vergüenza ajena

Llevamos unos días en los que los noticiarios nos invaden, entre atentados, guerras y otras catástrofes, con imágenes de la gran ola de frío que asola Europa. Mientras nosotros las observamos, bien calentitos en nuestros sofás, tapados además con una manta si somos frioleros, hay miles de refugiados que la están sufriendo, prácticamente a la intemperie, y sufriendo enfermedades desde el más básico resfriado hasta la neumonía. ¿Recordáis lo mal que se pasa cuando se está acatarrado, metido en casa con la calefacción bien alta y bien abrigadito, tomando frenadoles o similares? Pues ahora imaginad pasarlo así:



Yo no puedo dejar de acordarme del frío que pasamos un mes de febrero en que se nos ocurrió ir al pueblo para acercarnos a las fiestas medievales de Teruel. La semana anterior había helado y las tuberías exteriores se habían congelado así que no entraba agua en casa, por lo tanto tampoco funcionaba la calefacción. Muy medieval todo. Aun metidos en una casa de gruesos muros (muy gruesos, ya sabéis lo que son las casas de pueblo) y con una chimenea de leña que queda muy bonita pero no da abasto para calentar un salón que es grande y húmedo, bien tapados con ropa de abrigo y mantas, como te separaras un poco del fuego te pelabas de frío. Considerando que la temperatura no era tan baja como la que están sufriendo estos pobres, y que estábamos mucho mejor protegidos que ellos, no puedo ni imaginar lo que estarán pasando mientras aquí, en la vieja Europa, que de guerras y refugiados sabe un rato, o debería, miramos para otro lado como si todo esto no fuera con nosotros. ¿Vergüenza ajena? mucho peor. Sobre todo porque no me he creído ni por un instante que esto no tenga solución. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar que siga ocurriendo esto? 

lunes, 9 de enero de 2017

Cocinando sin gluten



Hace unas semanas nos confirmaron que mi hija es celíaca. Nunca ha tenido síntomas pero al parecer eso es algo bastante común y desde luego, no significa que haya que descuidarse con la alimentación. Se note o no, el gluten, presente en tantos alimentos, le hace daño a nivel intestinal. Lo explica muy bien La Mar de Cookies en su blog.

Afortunadamente, le ha tocado en un momento en que el mercado está lleno de productos aptos para celiacos y no es difícil encontrar casi cualquier cosa. Además, he descubierto que éste es uno de esos mundos en los que encuentras rápidamente apoyo.

Por supuesto, lo primero ha de ser ponernos en contacto con la asociación de celiacos de nuestra zona. Nosotros todavía no hemos hablado con ellos por esto de que nos ha pillado todo en estas fechas tan raras pero ya me he puesto en contacto para fijar una primera cita porque aunque creamos que lo estamos haciendo todo razonablemente bien, como buenos novatos que somos en este mundo, seguro que hemos metido alguna pata que otra.

Lo que sí había hecho ya en cuanto se fueron confirmando las sospechas de celiaquía fue ir informándome de lo que pudiera y así descubrí la que después he oído nombrar como "la biblia del celiaco": la página de Dany: singlutenismo, extraordinariamente completa. Tanto nos ha gustado que Sofía llama a la zona del armario que hemos destinado para sus cosas, "mi rincón singlutenismo" Porque sí, además de buscar productos que no contengan gluten, también hay que tener mucho cuidado con las posibles contaminaciones cruzadas así que de momento ya le hemos comprado exclusivamente para ella una tostadora y una sandwichera individual, sólo para su pan sin gluten.

Hablando de pan, esa es otra historia, hasta que encuentras el que te gusta y además puedes comprar con cierta facilidad, sin tener que cruzarte media ciudad. Para el pan de molde, acerté a la primera, porque la segunda vez compré otro que se le desmigaba mucho y hemos vuelto al primero, de Schär. Para el pan normal, descubrí por casualidad que en mi Panishop de cabecera lo puedo encargar de un día para otro y me traen, ya hecho (no congelado como en otros sitios, que también nos ha pasado) unos panecillos redonditos, de tamaño muy adecuado para mi hija, (eso sí, más caros que la barra entera que compro yo, y eso que no compro la más barata) y que están muy ricos.

Hasta hemos viajado ya sin mayores problemas. De Zaragoza a Madrid paramos por el camino (en Lodares de Medinacelli) y además de galletas y productos varios envasados y sin gluten, nos ofrecieron hacerle un bocadillo si quería ya que también tenían panecillos, aunque sólo en la cocina, no fuera a la vista (entiendo que para evitar contaminaciones) Salió el cocinero de propio a preguntarle de qué lo quería y él mismo se lo llevó a la mesa cuando lo tuvo listo. No puedo responder de cómo lo preparó dentro, por supuesto, pero al menos parecía que sabían de qué va esto de la celiaquía.  En Madrid intentamos tomar un café en un bar pero no sólo no tenían nada sin gluten sino que después de casi 20 minutos esperando a que nos sirvieran lo que habíamos pedido (unos cafés y algo de bollería, nada extraño), tras preguntarles y ver que ni sabían de qué pedido hablábamos nos fuimos sin tomar nada así que en este caso lo del gluten fue lo de menos. De hecho Sofía fue la única que pudo tomar algo puesto que llevaba sus galletas de chocolate aptas por si acaso. La comida genial. Vi que en el VIPs (que a mis hijos les encanta) tenían carta sin gluten y allá que nos fuimos. Está además certificado por FACE y ves pequeños detalles que te dan confianza. Lo primero que hicieron al pedir el menú sin gluten fue cambiarle el mantelito individual por otro diferente. Toda su comida salía en unos platos de distinto color que los nuestros, supongo que todo para evitar confusiones accidentales, y encima para postre, donde a mí me sacaron una tortita, a ella le sacaron tres (jo)

Como os decía, también he descubierto que este es un mundillo en que encuentras mucho apoyo. Ya el primer día que pasamos por la tienda que os nombraba antes (plenas fiestas, una fila de mil demonios), vimos que en la propia fila la gente te aconseja o te comenta cosas sobre los productos. Luego, como es normal en esta era nuestra, me metí en un par de grupos de celiacos en facebook, aparte de seguir páginas varias, y la verdad es que da gusto. Ayer mismo se me ocurrió preguntar en el de Zaragoza dónde conseguir una buena empanada sin gluten, o en su defecto, qué masa es mejor para prepararla en casa y en apenas unos minutos tenía ya varias respuestas para ambas preguntas.

De momento sigo con mi investigación de productos y dónde comprarlos, pero ya sabéis que soy cocinicas de natural así que pronto empezaré a trastear en la cocina con mis nuevas harinas (he comprado de maíz, de garbanzo y de arroz) De momento quiero probar a hacer mi propia masa madre para hacer nuestro propio pan (ya me han hablado de las panificadoras pero no me gustan estos inventos, prefiero hacerlo yo) Cualquier día de estos prepararé unas crêpes, a ver qué tal salen, y me quedan pendientes distintos bizcochos y unas tortitas de maíz para los burritos, aunque de momento aproveché una oferta y compré tres paquetitos, pero aún así, vaya precio llevan...

He creado ya la nueva etiqueta de cocina sin gluten. Espero ir rellenándola muy pronto. Se admiten sugerencias...

miércoles, 4 de enero de 2017

Carta a los Reyes Magos

Como ya viene siendo tradicional, me planteo por estas fechas mi carta a los Reyes Magos aunque, la verdad, hay años en los que me paro a pensar y me daría hasta vergüenza pedir cosas cuando, echando la vista atrás, no puedo dejar de reconocer que tengo todo lo que necesito y gran parte de lo que quiero. Soy afortunada, y lo soy sobre todo, creo, por saber reconocer lo que disfruto y no engancharme en lo que me falta.

A pesar de ello, y ya que nos acercamos a la mágica fecha del 6 de enero, voy a hacer el ejercicio de reflexión anual para descubrir qué querría de verdad que me trajeran sus mágicas majestades.

Aún a riesgo de sonar a Miss recién coronada, lo primero que se me ocurre que querría es un mundo mucho más justo y solidario. Ver las noticias es un rompecorazones para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad y, a pesar de ello, año tras año, nada cambia. El ser humano sin embargo ha demostrado en muchas ocasiones ser capaz de grandes gestos. ¿Qué falla pues? ¿dónde está el problema? ¿en quienes nos gobiernan? ¿en unas arcaicas estructuras políticas en las que cada uno se apoya en la rigidez del sistema y en los otros para no hacer nada realmente? Me estoy poniendo demasiado seria... sigamos.

En un entorno más cercano, le voy a pedir a los Reyes un novio, una novia y un bebé (ellos ya saben para quién, o quiénes...)

Y para mí, sólo pido un poquito de fuerza de voluntad para ser capaz por fin de cumplir ese viejo propósito que ha ido pasando año tras año sin apenas avances y del que ya estoy harta. Y ya puestos, para lograr uno nuevo, que estreno este 2017 y en el que tengo depositadas muchas esperanzas.

Para mi familia voy a ser muy clásica, de momento con salud para todos y mejor genio para algunos me conformaré. Cosas nuevas, diversión, algún viaje interesante... pero esto no hace falta pedirlo a ningún ente mágico, en nuestras manos está prepararlo ¿a que sí?

En fin, que nada nuevo bajo el sol, me parece. ¿Y vosotr@s? ¿qué les pedís a los Reyes Magos?

domingo, 1 de enero de 2017

Deseos que son propósitos

Hace unos días, en pleno adviento, que ya sabéis que en casa nos lo tomamos muy en serio, dedicamos un ratito a pensar de qué manera podríamos este año "lanzar" nuestros deseos para el nuevo 2017. Hicimos un brainstorming rapidito y con todas las ideas propuestas acabamos "cocinando" la que nos pareció la forma más bonita de hacerlo.



Al final quedó así el proceso: el día de Navidad cada uno de nosotros escribió en un papelito sus deseos para el nuevo año y durante toda la semana, hasta Nochevieja, teníamos que llevarlo con nosotros en distintas partes del cuerpo (primero en el calcetín, luego en el bolsillo del pantalón, luego en el de la camisa...) digamos que para que se impregnaran bien de nosotros. 

Para después de las uvas habíamos preparado ya los globos de helio con los números formando 2017 y un barquito de papel en el que meter los deseos (por si los globos aterrizaban en agua para que pudieran seguir navegando, claro) y en cuanto pasaron las uvas, los lanzamos al aire. Por cierto, que subieron altísimos, quién sabe a dónde habrán ido a parar... (para otro año habrá que ponerles gps, jijiji) 

Aunque, por supuesto, independientemente de la tontadica que se haga para lanzar los deseos, al aire, al agua o a donde se nos ocurra, lo que hay que recordar siempre es que un deseo no se cumple solo, hay que ayudarle. Así que recordad, no os quedéis en el símbolo. Si de verdad deseáis algo, plantearos objetivos (medibles  y realizables), metas intermedias para llegar a ellos y sobre todo un plan claro de acciones para llegar a ellos. Que esto no garantiza que se cumplan, por supuesto, pero seguro que nos acercaremos más a ellos que si nos limitamos a quedarnos esperando a que algo mágico los cumpla por nosotros. Si os interesa profundizar en cómo lograrlo, os aconsejo esta entrada, magnífica, de mi amiga Noelia. 

Yo creo que, en el fondo, todos tenemos ya interiorizada esa idea en casa porque aunque nadie contó cuál había sido su deseo o deseos, en lo que todos coincidimos en que al menos uno de ellos era un deseo-propósito. Fijaros que el simple hecho de añadir la palabra propósito ya implica que asumes que depende de ti en realidad. Así que sí, por una vez, trabajemos por que nuestros buenos propósitos no se queden otro año más en el tintero. ¡Ánimo! si se quiere se puede.



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